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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2018

La posteridad de Mella

Rosario Alfonso Parodi
Sin Permiso

Palabras en la presentacin del libro Julio Antonio Mella. Textos escogidos, edicin y prlogo de Julio Csar Guanche, Ediciones Memoria, La Habana 2017.


La generacin que luch contra Batista en la dcada del 50 conoci a Julio Antonio Mella a travs de papeles y discursos dispersos. Su aprendizaje acerca del intelectual Mella y del revolucionario Mella provino de los espacios informales, de hacer preguntas, hablar, indagar EN la vivencia y la palabra de sus contemporneos; fuentes primordiales, salvaguardas persistentes, albaceas incansables, que lograron traer su leyenda (la ms peligrosa leyenda) para convertirla en el smbolo combativo en que se convirti.

El recuerdo de la vida e ideas mellistas era peligroso y confrontaba en Cuba, infinidad de intereses; confrontaba a todo el status quo, al modelo de capitalismo subdesarrollado, a los nacionalistas conservadores de corbata, yugo y escao, a sus viejos enemigos de la FEU, algunos consolidados representantes de la burguesa industrial cubana, a Batista, el mayordomo amantsimo de los Rockefeller, que haba tiroteado el entierro de Mella, bajo mandato vejaminoso del embajador Jefferson Caffery.

El orden poltico identificaba lo ms peligroso a su hegemona en materia simblica y lo anulaba con relativa facilidad dentro del campo notable y consistente de la libertad de expresin en Cuba. Pero el mito Mella tuvo siempre fuerza inusual. Y sin poder eclipsarlo, se encargaron de reservarle una posteridad difcil.

Con sus estrategias criollas de anticomunismo visceral, intentaron gangrenar su memoria con meriendas conmemorativas de sustantivo sin verbo, con seoritas que advierten en Mella la beldad malograda, con reportajes especiales para Bohemia de Mella el atleta, el remero, el leader (en ingls), con varias sntesis noveleras de la historia universitaria, para la prensa y para la obediencia, donde Mella era llamado colaborador estudiantil de las luchas del proletariado. Inclusive optaron por mostrar al Mella protagonista de una heroica huelga de hambre, para destacar el meritorio desempeo a su lado, del querido Eddy Chibs.

Si el orden poltico mentaba su vnculo con el Partido Comunista, del que (lamentablemente) resultaba Mella fundador, entonces era el disidente, vctima del agente Vittorio Vidali, de la amante Modotti y del padrecito Stalin. Nunca, Mella el comunista radical, identificado totalmente con la universalizacin del marxismo y el comunismo.

Sin embargo, y a pesar del silencio represivo de la post revolucin del 30, la leyenda Mella pervivi. La vanguardia revolucionaria de la nueva poca hall sus puentes hacia l, de creativa y variada manera, e hizo lo que Mella quera, lo nico honrado. Lucharon a muerte y triunfaron.

Fundaron una Revolucin Socialista que barra con todos los esquemas, entregaba el pas a sus ciudadanos, que ya no eran solo algunos, sino todos los cubanos. La Revolucin reivindicaba los grandes debates y la libertad para formular infinidad de preguntas, incluida la pregunta de para qu; produca pensamiento para armarse como poder, resistir y avanzar hacia horizontes inestimables de radicalidad. Y Mella se converta naturalmente en bandera dorada, paradigma innegable y fuente nutricia. Haba que estudiarlo y leerlo: poca, palabra, vida.

Mella era un ejemplo no solo de gran revolucionario marxista, fundador del PC de su pas, sino del militante radical que chocaba muy pronto y polemizaba con directrices partidistas homogeneizadoras, que exigan actitudes de inmovilidad, conformismo y a veces enajenacin de la necesidad revolucionaria de su contexto; grave dicotoma que era necesario atender y destruir en la nueva experiencia de organizacin unitaria de la Revolucin.

El Partido Socialista Popular, el partido comunista histrico, integrado por sus mritos a la Revolucin Cubana y al proceso de la Unidad, se encargara en el Poder de coordinar, no solo la integracin de las Organizaciones, sino una parte del mundo de la divulgacin de las ideas revolucionarias.

Contribuy con la cohesin ideolgica entorno a la lucha contra el imperialismo y en post de un modelo de socialismo, pero tambin logr intervenir la relacin de la Revolucin con una parte de su pasado, encubrir errores propios, neutralizar y proscribir.

A Mella lo haban metabolizado despus de su muerte, como fundador y estandarte, y los conflictos relacionados con su suspensin de las filas del Partido, y un nmero no pequeo de iniciativas negativas para coartarlo y coartar su futuro como revolucionario, haban sido resueltas desde el ocultamiento.

Cuando la Revolucin vivi un tremendo recorte de ideales y se afianz una lectura de la historia en forma de catecismo, Mella, muy respetable, integrado a la identidad y la visualidad de la Juventud del Partido de la Revolucin, era ms indiscutible, pero ms indiscutido.

En 1975, con el Primer Congreso, Fidel Castro, quien es junto al Che Guevara el revolucionario ms incmodo al dogmatismo despus de 1959, consider imprescindible la compilacin de los textos mellistas, como gran oportunidad de leerlo y dialogar con l, desde la cultura acumulada y la posicin privilegiada de vivir en Revolucin. A la vez apareca Julio Antonio Mella, biografa por Erasmo Dumpierre, donde Juan Marinello el prologuista, recordaba, muy enftico el momento en que presenci la exhumacin del cuerpo de Mella y vio sus cabellos crecidos despus de la muerte.

Con estas y otras intermitencias, algunas desafiantes pero aisladas, Mella volvi a la niebla de los sin tacha, a la retrica adjetivada de las escuelas y los libros de texto; volvi al reino de lo anecdtico; se le reacomodaron tpicos entre los que figura muy destacada su vinculacin con Tina Modotti, de efmero romance sensual hacia la gran historia de amor entre dos compaeros de lucha.

Mltiples intervenciones han tratado de transformar esa realidad limitada y limitante, para que Mella pueda trascender los sesgos de su propia trascendencia, y mucho se ha logrado acumular gracias a tantos historiadores e investigadores muy serios, acuciosos y honestos que intentan una visin totalizadora de las revoluciones en Cuba, sus personalidades y sus conflictos. Pero aun este libro que presentamos hoy lleva a cuestas la carga de la necesidad que tenemos los cubanos de LEER A MELLA.

La palabra de Mella ser en definitiva la que rete a las simplificaciones, las mistificaciones y las tergiversaciones enquistadas. Ayudar inclusive a des caracterizar inclemente, a algunos timadores en busca de notoriedad, que se dicen apologetas del hroe de carne y hueso y no hacen otra cosa que sustituir lugar comn por lugar comn y estereotipo por estereotipo.

Hacer dolos de carne y hueso es algo sumamente complejo, porque si bien, aquellos a los que llamamos hroes, tienen conflictos cotidianos, viven de diversa manera el dolor fsico, el deseo sexual, la violencia, el apego o desapego a la familia, pueden ser arbitrarios, egostas, obstinados, son seres en uno o ms sentido FUERA DE LA NORMA, actores insertados en el tejido INMENSO de las relaciones sociales donde protagonizan iniciativas NOTABLES, rodeados de amigos, adversarios, compaeros, admiradores, detractores, grupos, instituciones, que los limitan o los compulsan.

En el caso de Mella, su complejidad y la de su poca son parte esencial de su belleza y de su grandeza, y rescatarlo indemne, impone percibir que su formacin toda fue de orden polmico, que tuvo vocacin fundadora perenne, una inteligencia rotunda CON fundamento marxista, una portentosa imaginacin siempre en despliegue y un anti dogmatismo que le permiti aorar la revolucin mundial y tambin plantearse la insurreccin en Cuba, tomando en cuenta a los representantes del nacionalismo rancio, como elementos circunstanciales decisivos.

Este libro contribuir a revelrnoslo mejor. Nos mostrar adems, cunto de valenta personal requiere ser mellista; cmo algunos que dicen serlo no lo son, cmo algunos que han dicho serlo no lo fueron. Prefirieron guardarlo (obra y ceniza) en anaqueles como un adorno. Y las ideas revolucionarias no pueden ser un adorno, tienen que estar en primera fila siempre, ms hoy, cuando hay que combatir formas de explotacin y desigualdad toleradas y en vas de ser asimiladas, con pragmatismo y como solucin, para liberar al Estado de sacrificios irrentables. Este libro, colocado ante ese escenario, no solo mueve a pensar otra vez en el debate inagotable entre teora y prctica, sino que demuestra, a travs de Mella, como el intelectual revolucionario no se debe al podio y a la pauta estilstica, tiene, para ser, que plantearse el deber de repercutir constructivamente en el conjunto de la sociedad.

Este libro ser necesario, en definitiva, para ser tercos y seguir tratando, guevarianamente, de convertir la sociedad en una gran escuela. Ser tercos y seguir defendiendo como Mella, al internacionalismo como la poltica exterior de las revoluciones, y la mejor vocacin de los revolucionarios. Qu hermoso fue aquel enorme mitin de exiliados en el Madison Square Garden en homenaje al recin asesinado Julio Antonio Mella, en el que el primer mensaje que se ley, llevaba la firma de Augusto Csar Sandino.

Este libro ser necesario para ser tercos y seguir hilvanando con hilos fuertes nuestra identidad de cubanos con experiencia histrica. Ser tercos y revalorizar la palabra comunista, desaparecida del argot poltico oficial; palabra que tiene historia, una parte muy dura, pero otra tan edificante como fue el ansia de entrega completa, de tantos hombres y mujeres honrados del mundo, a la brega por la liberacin, integral de las personas.

Si la rescatamos en su sentido genuino, creador y mellista, la palabra comunista es verdadero antnimo de individualismo, dogmatismo, reformismo, conciliacin y entreguismo. Por eso, gracias a Guanche y al Centro Pablo, gracias por reafirmarnos: Julio Antonio Mella era un comunista, un militante revolucionario radical por la emancipacin de la humanidad, y por ella, SOLO- SIGUE- SIENDO- honrado luchar. Muchas gracias.

Rosario Alfonso Parodi (1988). Graduada de Periodismo de la Universidad de La Habana. Actualmente coordina la Ctedra de Pensamiento Antonio Gramsci del Instituto de Investigacin Cultural Juan Marinello de La Habana.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/cuba-la-posteridad-de-mella



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