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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2018

El recorte presupuestario de EEUU a la UNRWA busca la claudicacin de Palestina mediante el castigo colectivo

Daniel Lobato
InfoLibre


El 2 de enero de 2018 Donald Trump comenz el ao con estos dos tuits amenazando al pueblo palestino por su falta de respeto a EEUU y no querer volver al proceso de Paz a pesar del dinero que este pas aporta a la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados Palestinos (UNRWA).

https://twitter.com/realDonaldTrump/status/948322496591384576

https://twitter.com/realDonaldTrump/status/948322497602220032

Quince das despus EEUU cumpla la amenaza en una carta enviada a la UNRWA en la que comunicaba un recorte del 50% sobre los 125 millones de dlares previstos a aportar, reteniendo la otra mitad en funcin de unas condiciones no especificadas en la carta, pero que obviamente son las que ha exigido Trump a Abbas estos meses en una larga lista de extorsiones. Entre ellas, renunciar al derecho de retorno de los refugiados palestinos o aceptar la apropiacin/ocupacin por Israel de Cisjordania y Gaza.

Esta coaccin mafiosa contraria al derecho internacional es lo que para occidente en boca de polticos ignorantes o cmplices se denomina Plan de Paz instando a los palestinos a regresar a la mesa de negociacin. Y en medio de esto, s, EEUU es el mayor donante de la UNRWA, e incluso en 2017 aport con una sospechosa generosidad el doble de lo presupuestado. Espaa figura en el puesto 20 de donantes con 7 millones de dlares.

La UNRWA sigue existiendo porque occidente no ha querido aplicar la legalidad internacional

Hay que recordar que la UNRWA se cre en 1950 como algo temporal en la previsin de que las personas palestinas desplazadas en la limpieza tnica cometida por Israel en 1948 regresaran a sus tierras y hogares, ya fueran de Tel Aviv o Haifa, por ejemplo. Exactamente tal como ocurre despus de todo conflicto blico en que los civiles desplazados regresan a su lugares originales (Yugoslavia, Ruanda, etc). Este retorno a sus hogares de los refugiados palestinos y su compensacin est mandatado por la resolucin 194 de la ONU y por ms legislacin internacional (art. 13 Declaracin Universal DDHH, art.49 IV Convenio de Ginebra, Convencin de las personas refugiadas o desplazadas y otras).

As, la UNRWA comenz hace 70 aos con 800.000 refugiados palestinos a los que atender hasta el regreso a sus domicilios, y hoy da servicio a ms de 5 millones, dado que los descendientes de aquellos siguen manteniendo el estatus y el legtimo derecho de retorno que les otorgan las resoluciones internacionales. Esos millones de palestinos y palestinas pueden comer, estudiar, ir al mdico o recibir un salario a cambio de su trabajo gracias a la UNRWA. Adems, hay otros dos millones de refugiados palestinos posteriores a la creacin de la UNRWA (en la mquina de generar refugiados que es Israel hasta la actualidad) que no estn registrados en la agencia por la rgida normativa interna con que se cre este organismo, aunque algunos reciben sus servicios. De esta forma, el total de poblacin refugiada y desplazada palestina est cerca de 8 millones, tal como seala el observatorio para los refugiados palestinos BADIL. Esto la convierte en la poblacin desplazada forzosa ms grande y antigua del mundo.

Y esos millones de personas palestinas deberan estar legalmente viviendo desde hace dcadas en su Palestina pre-1948, lo que hoy se llama Israel. Este derecho inalienable de que regresen a sus hogares en Israel lo reconoce hasta Human Rights Watch, que a veces no es de las ONG ms crticas con EEUU. Esta es la piedra angular, la cuestin demogrfica palestina que aterra a Tel Aviv y Washington y que obstaculiza su pretensin de un racista y puro estado religioso judo.

Dado que el rgimen de Israel se ha negado desde entonces a acatar la legislacin internacional bajo total impunidad al no aceptar el retorno de los millones de refugiados palestinos a su territorio, la UNRWA ha tenido que ser prorrogada en sus funciones por la Asamblea General de la ONU durante estas dcadas, y estar obligada a mendigar anualmente su financiacin a los pases donantes, que voluntariamente acceden, o no. Con el transcurso de las dcadas, la cuestin palestina para mucha gente se ha convertido en un sinnimo de refugiados perennes de los que no se conocen muy bien los motivos de su situacin, pues esos motivos de legalidad internacional incumplida estn escondidos en la ocultacin de la historia por la narrativa dominante israel en los medios de comunicacin y gobiernos occidentales.

El enorme peso de las ONG sustituye al derecho internacional y distorsiona la poltica palestina

En estos 70 aos se ha pasado de la pasividad occidental en la exigencia a Israel, a directamente intentar borrar de la memoria cul fue el origen de los refugiados palestinos, de la propia UNRWA o de la legalidad incumplida que les ampara. Esto ha ido distorsionando la solucin del problema, pasando de una cuestin puramente poltica a un falso marco exclusivamente humanitario en el que la UNRWA y multitud de ONGs (con los objetivos y programas que deciden sus donantes) provocan una situacin de dependencia que debilita las perspectivas polticas palestinas e intentan desactivar la resistencia en su tierra frente al ocupante israel.

Porque este lavado de la mala conciencia occidental por medio del dinero no se hace inocentemente. Por un lado, la permanente carga econmica sin querer recordar las causas de la situacin hace que los pases europeos y EEUU poco a poco intentan quitarse de encima su culpa en la catstrofe de la particin de Palestina y traspasar la responsabilidad de la atencin humanitaria a los pases rabes, especialmente a las ricas monarquas feudales. Por otro lado, otras organizaciones de ayuda que operan en Palestina, como USAID, exigen clusulas polticas a los palestinos para poder acceder a sus programas o directamente sus fondos sirven para asfaltar carreteras de las colonias ilegales israeles. Por ltimo, desde la firma 25 aos atrs de los Acuerdos de Oslo -hace tiempo muertos- y la creacin de una virtualidad de Autoridad Palestina tambin subvencionada por occidente, se presiona para que sea este rgano palestino el que asuma la atencin a los refugiados y refugiadas.

La poblacin palestina es muy agradecida, pero no necesita la caridad impuesta por occidente, una caridad que a su vez llega acompaada de reproches o coacciones polticas por los pases donantes, como el Plan de Paz o de claudicacin descrito ms arriba. A Palestina y sus personas refugiadas les basta con la aplicacin del derecho internacional que las potencias no han querido o no se han atrevido a ejecutar por no enfrentarse al poder de Israel en la sombra de los gobiernos occidentales.

Borrar las pruebas: la existencia de la UNRWA es un permanente recuerdo de la limpieza tnica por Israel hace 70 aos

La posicin de Israel no se ha limitado al desacato a la ley internacional. Su objetivo histrico ha sido hacer desaparecer fsicamente la UNRWA por distintas vas para intentar borrar una de las pruebas de los crmenes contra la humanidad cometidos en su limpieza tnica de Palestina en 1948: la Nakba en su trmino palestino.

Los registros de la UNRWA de cada persona refugiada son una prueba de cargo, o los mapas de las ONG como la israel Zochrot, as que para Israel sera una gran noticia que los refugiados palestinos pasaran a depender de ACNUR, como si un terremoto o un huracn los hubiera generado en lugar de la ejecucin hace 70 aos de una accin contraria al derecho internacional por las fuerzas sionistas.

Dado que Israel no ha conseguido hacer desaparecer la UNRWA, ha buscado otras estrategias. Desde obstaculizar su trabajo, bombardear sus escuelas y hospitales, o conseguir por ley que el Senado de EEUU slo considere refugiados palestinos a los supervivientes de 1948 y no a sus descendientes, de tal forma que la cuestin desaparezca con el fallecimiento de esas personas. El recorte financiero de Trump, con el gobierno norteamericano ms sionista de la historia, no slo busca doblegar a Palestina, sino tambin apoyar el objetivo israel de hacer desaparecer la UNRWA.

El castigo colectivo a la poblacin palestina no la doblegar en la exigencia de sus derechos

Y mientras Israel sigue desplegando sus discursos victimistas en la propia ONU, apelando incluso a los Derechos Humanos, sobre el terreno tenemos la ejecucin de un permanente castigo colectivo a la poblacin palestina que s es una violacin de los Derechos Humanos. El 75% de los 2 millones de habitantes de Gaza es refugiada y depende de la UNRWA. Gaza, como el campo de concentracin ms grande de la historia, ya es inhabitable con cuatro horas de electricidad al da y el 90% del agua contaminada. Imaginemos que adems 1,5 millones de personas dentro del campo de confinamiento de Gaza no reciban a partir de ahora alimentos o medicinas por la falta de fondos de UNRWA.

Por el contrario, desde el lado palestino, siempre se han manifestado las carencias en el funcionamiento de la agencia y se ha exigido que se reforme la UNRWA, ampliando sus capacidades a la proteccin legal y proteccin de seguridad, la expansin de su asistencia a otros pases en los que tambin hay refugiados ms all de las zonas que tiene asignadas (Cisjordania, Gaza, Libano, Siria y Jordania), la ampliacin a desplazados palestinos dentro de Israel (400.000) y la asignacin de presupuestos fijos anuales y no voluntarios.

La poblacin palestina lleva 70 aos soportando castigos colectivos. Uno ms no va a doblegar su exigencia de justicia. Y lo que desea Palestina de verdad es que la UNRWA finalice su misin de forma natural porque se d cumplimiento al mandato internacional: que la poblacin refugiada palestina regrese a sus hogares en su tierra. Es un derecho irrenunciable que se cumplir antes o despus.

 

Daniel Lobato, Activista por Palestina y Oriente Medio

Fuente original: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2018/01/29/el_recorte_presupuestario_eeuu_unrwa_busca_claudicacion_palestina_mediante_castigo_colectivo_74579_2003.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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