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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2018

Gustavo Adolfo Bcquer, la poesa lacrimgena

Fernn Medrano
Rebelin


Si yo no hubiera ledo el libro lloroso de Rimas y leyendas, del autor espaol Gustavo Adolfo Bcquer, seguramente habra seguido creyendo lo que me ensearon cuando estaba pequeo: que las palabras son de origen material, por lo tanto, haban sido inventadas para nombrar lo tangible, y no servan para expresar las cosas inmateriales como, por ejemplo, los sentimientos, las emociones, la alegra, la tristeza o la sed de ser querible. Y, sin embargo, las palabras estn como rodeadas de una atmsfera emocional. A las palabras debemos consentirlas, tenemos que saborearlas, pronunciarlas cuidando su fragilidad. Los coleccionistas de palabras, sonidos, imgenes, acciones, experiencias e ideas lo saben mejor que yo.

Bcquer desacredit con su poesa quejumbrosa aquella enseanza primaria antedicha, pues la plenitud de la obra potica citada hllase recorrida de un largo gemido causado, sobre todo por el amor, el desamor y la tuberculosis, que lo mand a yacer acostado durmiendo para siempre en el regazo del sueo profundo, asilo fnebre.

La poesa fue un analgsico para las dolencias ms antiguas de su alma, para la agona y el desespero existenciales. En Bcquer perviva un sentimiento de orfandad, de bsqueda del tibio afecto de las mujeres; no obstante, la palabra escrita parece que obr en l lo mismo que una poderosa herramienta de tratamiento psicoanaltico.

Probablemente el escritor sevillano quiso aprovechar las propiedades curativas de desahogarse por medio del arte potico; la lrica es un oasis para descansar del crudo destino; hay quienes la sienten similar a una salida de emergencia para huir hacia adelante, como dira Alberto Manguel. Bcquer derram el dolor en el crisol de los poemas. Hizo catarsis mediante el llanto de las rimas mojadas. As tramitara su desgarramiento.

La susodicha obra de arte es arduamente pattica, dosificada en su justa proporcin; la labr de magistral modo, casi perfecto; por eso el defecto en Gustavo Adolfo Bcquer es una virtud. Conjug el vivir como se conjuga el padecer. Cincel su lamento hasta convertirlo en deleite de sus admiradores; es una sugerencia de lstima. La suya era una tristeza que fascinaba ms bien que fastidiaba. Mi imaginacin result humillada por la belleza de los versos lacrimgenos de Bcquer. Soy capaz de permanecer despierto durante todos los das de mi vida con el fin de encontrar el sueo de ser heredero de la fragancia de tal lrica. Permutara mi vida por un instante de inspiracin con generosidad, por dominar un campo mental.

Absorto en s mismo as como aquel personaje Ivn Ilich del magnfico Len Tolsti, Bcquer contemplaba su mundo interior desde adentro y desde afuera para terminar elevndose por encima de su angustia. Defini la poesa de un modo lrico y filosfico: los poetas sin la poesa son unos don nadie, son nada, mas la poesa sin los poetas sigue siendo la poesa.

Ya no interesa que Gustavo Adolfo Bcquer haya sido una mueca lloricona, que dijo el poeta Len de Greiff refirindose a los poetas, porque el poeta es, en el mejor de los casos, un poema de su propia inspiracin. Muchos das despus del da siguiente de su muerte, sigo acordndome de su paso por el mundo. Como un ser humano envuelto en las llamas de la pasin, de la sensualidad diligente, hombre cardaco por excelencia, romntico a carta cabal, de heridas abiertas, de remordimiento, culpable; pero al fin de cuentas era un individuo de sensibilidad potica en alto grado, pienso que as fue Bcquer.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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