Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2018

Entrevista a Gilbert Achcar
"No habr estabilizacin en la regin en un futuro cercano"

Mathilde Rouxel
Les cls du Moyen Orient


 -Tu ltima obra, Sntomas mrbidos. La recada del levantamiento rabe publicada en 2017 en las ediciones Sinbad/Actes Sud, es continuacin de una primera, publicada en 2013 y titulada El pueblo quiere. Una exploracin radical del levantamiento rabe. Qu te ha incitado a escribirla?

Esta continuacin deba ser un captulo de puesta al da para la nueva edicin de la obra. Sin embargo, trabajando en ella, me di cuenta rpidamente de que un captulo no bastara para rendir cuenta de los cambios en curso. Decid por tanto consagrar una nueva obra a lo que me apareca como una nueva fase en esta conmocin que comenz en 2011 y que haba calificado de proceso revolucionario de larga duracin, un proceso que deba inevitablemente pasar por fases sucesivas de revolucin y contrarrevolucin. Sostengo, en efecto, que la ola revolucionaria ha sido volteada en 2013. Hemos entrado desde entonces en una fase reaccionaria. Seguimos an en ella, aunque las premisas de nuevas explosiones se hacen sentir de vez en cuando, como ocurri de forma espectacular a comienzos de este ao 2018.

Los anlisis y pronsticos de El pueblo quiere me parecen haber sido confirmados. Explicaba entonces que el proceso revolucionario emprendido en Tnez en diciembre de 2010 iba a proseguirse por un largo perodo. Me resultaba ya claro que iba a conocer inevitablemente altos y bajos. Hemos entrado desde 2013 en una fase de regresin a escala regional, tras la ola revolucionaria analizada en El pueblo quiere. En Sntomas mrbidos, se trataba por tanto de analizar las causas de la "recada" tras haber analizado las del "levantamiento".

-Qu hay de la oposicin en Egipto? No se ha informado de ningn enfrentamiento en el aniversario de la revolucin el 25 de enero pasado, y la voluntad revolucionaria parece haberse evaporado.

Al contrario, hay una enorme frustracin en Egipto. La revolucin fue confiscada una primera vez por los Hermanos Musulmanes, que llegaron al poder porque tenan medios organizativos y financieros bastantes superiores a los de los movimientos que se puede calificar de "progresistas" -un abanico que va del reformismo liberal a la izquierda radical.

Fue sin embargo este arco de fuerzas quien hizo el 25 de enero de 2011. Los Hermanos Musulmanes no participaron en el llamamiento inicial a la concentracin; solo intervinieron oficialmente tres das ms tarde e hicieron todo lo que pudieron para confiscar la Revolucin a quienes la haban desencadenado. Por eso mismo, se alienaron rpidamente a una gran mayora -incluso entre la gente que haba votado por su candidato en la segunda vuelta de las presidenciales para hacer una barrera al candidato del ejrcito. Esto permiti a ste realizar una gran maniobra poltica, para recuperar de nuevo el movimiento de masas y volver al poder en 2013 por segunda vez desde el derrocamiento de Mubarak en 2011. Tras una fase de transicin, esto desemboc en el rgimen del mariscal al-Sissi.

El rgimen egipcio actual es ms represivo que el de Mubarak antes de 2011. Suscita una gran frustracin entre la juventud que estuvo en el corazn de las grandes movilizaciones de 2011 y 2013. Se ha visto en las elecciones de 2014, con la muy fuerte bajada de la participacin, particularmente entre la juventud, que se abstuvo de votar en su gran mayora. La abstencin es la expresin de una gran frustracin en ausencia de alternativa, pues las fuerzas polticas progresistas egipcias se desacreditaron por su apoyo al ejrcito en 2013. Aprovechndose de este vaco poltico igual que del clima represivo instaurado desde el aplastamiento brutal de los Hermanos Musulmanes, el rgimen de Sissi aplica las recetas del FMI, degradando brutalmente el nivel de vida de la poblacin. Si el descontento social no ha estallado an en Egipto como se ha visto recientemente en Tnez, en Sudn, Marruecos o incluso en Irn, es debido al clima represivo y la desorientacin poltica. Pero solo es algo temporal. El rgimen de Sissi va derecho contra la pared. En el plano socioeconmico imagina poder crear un milagro econmico gracias a las recetas del FMI, pero eso es solo una gran ilusin.

-Qu se puede decir del balance de este primer mandato del presidente al-Sissi?

El balance es desastroso. Si no fuera as, si Abdelfattah al-Sissi tuviera la certeza de que su legitimidad es slida y de que podra ganar verdaderas elecciones sin dificultades, habra dejado que otras candidaturas le hicieran frente en las presidenciales que deben tener lugar en marzo. Ahora, muy al contrario, por detencin o intimidacin, ha impedido que se presentara cualquier otro candidato serio. Ante la retirada de todas las dems candidaturas, el rgimen ha presionado a un incondicional de Sissi a presentarse como candidato frente a su jefe de forma completamente grotesca. Esto muestra claramente que el presidente actual se sabe en posicin de debilidad. No hay que olvidar que dirigi durante mucho tiempo los servicios de informacin del ejrcito: est bien informado y sabe muy bien que con elecciones libres, hoy correra el riesgo de ser derrotado. Por tanto, frente al gran descontento de su poblacin, ha decidido no correr ningn riesgo.

La cuestin hoy es hasta cuando este descontento va a permanecer as contenido, pues con el rgimen actual, una nueva explosin es altamente probable. La represin se revelar esta vez bastante ms sangrienta, sin duda, que la de 2011, a menos que las fuerzas armadas lleguen a la conclusin de que Sissi ha fracasado en la tarea y que se le debe hacer dimitir. Todo es posible: creer que el ciclo que comenz en 2011 ha terminado con Sissi es equivocarse enormemente.

-Los ltimos enfrentamientos de estas ltimas semanas han mostrado una vez ms el carcter muy internacional de la guerra en Siria. Puedes hablarnos de las implicaciones rusas y americanas en el pas?

Siria se ha convertido en el teatro privilegiado de todos los conflictos regionales -e incluso ms all: cuando los Estados Unidos y Rusia estn implicados, es el orden mundial el que est en juego. 1/

Los dos captulos principales de Sntomas mrbidos, tratan uno de Egipto y otro de Siria; ahora bien, el captulo sobre Siria est consagrado en buena parte a la dimensin regional e internacional del conflicto. En 2015, el rgimen sirio, entonces en dificultades a pesar de la intervencin de Irn a su lado desde 2013, implor la intervencin rusa. A partir de ese momento, el conflicto sirio se convirti en una carta en manos de Mosc, en particular en sus relaciones con los pases occidentales con el fondo del conflicto en Ucrania y de las sanciones contra Rusia.

Siria se ha convertido para Mosc en 2015 en una baza estratgica tanto ms preciosa en la medida que la importancia de la situacin siria ha aumentado considerablemente a ojos de los gobiernos europeos a partir del mismo ao, con la enorme avalancha de personas refugiadas hacia Europa a la que se aadi la ola de atentados terroristas en suelo europeo. Imponindose como duea de la situacin en Siria, Rusia tiene en sus manos una baza muy importante para sus relaciones con los pases occidentales, y en particular con los Estados Unidos.

-Sin embargo, los Estados Unidos no se oponen al mantenimiento en el poder de Bachar Al-Assad.

Para los Estados Unidos, el problema no es el rgimen de Bachar Al-Assad. Era ya as con Barack Obama, que no mostr ninguna verdadera determinacin de derrocar el rgimen de Assad. Si hubiera querido actuar en ese sentido, habra bastado con que los Estados Unidos armaran a la oposicin siria y le dieran los medios para neutralizar a la aviacin del rgimen. La situacin habra sido hoy considerablemente diferente. En cuanto a Donald Trump, ste ha hecho saber claramente que estaba dispuesto a acomodarse al mantenimiento de Assad en el poder. Ya durante su campaa electoral haba afirmado que, aunque Assad fuera un dictador sanguinario, no dejaba de representar la opcin ms aceptable para Siria.

En el fondo, Siria no es un pas deseado por los Estados Unidos. Washington no ha intentado echar a Rusia fuera de Siria, ni siquiera en el perodo de mayor debilidad rusa como consecuencia del hundimiento de la Unin Sovitica. Siria no goza de recursos importantes y el rgimen Assad ha jugado en varias ocasiones un papel muy til para Washington: en 1976 intervino en Lbano contra la OLP y sus aliados de la izquierda libanesa; luego, se enfrent en varias ocasiones a la gente palestina en Lbano; en 1990, tom parte en la guerra contra Irak en el seno de la coalicin dirigida por los Estados Unidos.

El nico problema verdadero para Washington, y ms an para la administracin Trump, es el de la presencia iran en Siria. Es su preocupacin mayor, y es lo que dicta el comportamiento de los Estados Unidos hoy en la regin.

-Apoyan los Estados Unidos la reciente intervencin israel contra Irn en Siria?

La administracin Trump ha reafirmado su apoyo al derecho de Israel a atacar a todo lo que pudiera amenazar su seguridad. Es un principio intangible de la poltica americana cualquiera que sea el presidente -Barack Obama lo mismo que Trump. En este caso particular, el apoyo a Israel es tanto ms fuerte en cuanto que se trata de un enfrentamiento con Irn. Israel ha atacado objetivos ligados a Irn, lo que no puede sino recibir la bendicin de los Estados Unidos. Es sin embargo interesante constatar que Israel acta igualmente con la luz verde rusa. Siria est erizada de bateras de misiles antiareos instaladas por Mosc para hacer frente a cualquier eventualidad. Esos misiles no han sido utilizados ni una sola vez contra la aviacin israel, que ataca regularmente objetivos ligados a Irn en suelo sirio. Israel ataca en particular el transporte de armamento para el Hezbol libans a travs de Siria, as como la creacin de bases en proximidad del Goln ocupado.

Los Estados Unidos han anunciado que tenan la intencin de mantener sus posiciones en Siria por una duracin indeterminada. Se han apoyado en su lucha contra el Estado Islmico en las Unidades de Proteccin del Pueblo (YPG) kurdas y sus aliados rabes en el marco de las Fuerzas Democrticas Sirias (FDS) en el noreste sirio. Aunque el EI est en camino de ser erradicado en esta gran parte del territorio sirio situada al este del Efrates, los Estados Unidos quieren mantener all su presencia militar porque se trata de una zona estratgica en los confines de Turqua y de Irak. Est hoy bajo control de las FDS, con la presencia directa y el apoyo de tropas americanas.

Los Estados Unidos saben que si retiraran sus tropas, Irn intentara recuperar el control de ese territorio con tropas del rgimen sirio. Para los Estados Unidos eso sera una derrota. Se comprometen por tanto a permanecer all hasta un arreglo cuya condicin sine qua non es, para Washington, la retirada de las tropas y peones de Irn en territorio sirio. Esto ser un intercambio equivalente. La regin es hoy teatro de un gran enfrentamiento que implica a mltiples fuerzas regionales e internacionales. Las posibilidades de deflagracin militar son all mayores que en ninguna otra parte, ms incluso que en la pennsula coreana.

-En medio de todos estos juegos de alianza, qu es hoy la oposicin siria?

La oposicin siria est en declive desde hace mucho. Tuvo una ocasin histrica de permitirle construirse y jugar un papel de primer plano en sus comienzos, a finales del ao 2011 y en 2012. Si esta oposicin, que mostraba entonces un rostro democrtico y laico, hubiera sido apoyada firmemente por los Estados Unidos y sus aliados europeos, si le hubieran dado los medios para organizarse y combatir contra Assad ms que hacerla dependiente de Turqua, Qatar y Arabia Saudita, la situacin hoy habra sido ciertamente muy diferente. No solo en Siria, por otra parte, sino en el conjunto de la regin. En efecto, el cambio de direccin de la ola revolucionaria a fase contrarrevolucionaria en la primavera de 2013 comenz con el paso del rgimen sirio a la contraofensiva con el apoyo directo de Irn. Asistimos entonces al derrocamiento de la ola popular inaugurada en diciembre de 2011 por el levantamiento tunecino y que haba provocado la cada de varios regmenes rabes como fichas de domin. Fue la resistencia del domin sirio lo que invirti la tendencia. Desde 2013, se ha observado un contrachoque, con la vuelta de Egipto a un gobierno de antiguo rgimen an ms represivo, as como con las guerras civiles de Libia y de Yemen.

Si los gobiernos occidentales hubieran sido fieles a sus valores proclamados y hubieran apoyado a quienes representaban esos valores en Siria, el desastre actual no habra tenido lugar. Al no querer la administracin Obama implicarse en el conflicto, se encomend a los Estados del Golfo y a Turqua. Sin embargo, ni el emirato de Qatar, ni el reino saudita, tienen la menor afinidad con una revolucin democrtica y laica: son valores radicalmente opuestos a lo que representan. Es la razn por la que se han dedicado a una puja en la financiacin de grupos integristas que han desviado lo que era un combate democrtico a una batalla sunita integrista y confesional. Esos grupos han provocado el estallido del Ejrcito Libre Sirio (ELS) formado en 2011.

Es as como se ha producido la degeneracin de la oposicin armada: en lugar de una fuerza armada unificada bajo una bandera democrtica y laica, se ha visto proliferar grupos que representaban todo el abanico del integrismo islamista, desde los Hermanos Musulmanes hasta el EI. Esto ha sido una catstrofe no solo para Siria, y no solo para la regin en su conjunto, sino tambin para el mundo entero, puesto que la situacin se ha desbordado hasta bastante ms lejos de las fronteras de Siria o de Irak. En cuanto a la representacin poltica de la oposicin, se ha vuelto naturalmente cada vez ms insignificante, minada por conflictos de influencia entre Qatar y el reino saudita que la han corrompido y la han hecho perder todo crdito. La oposicin siria no es ya capaz de constituir una alternativa al rgimen. Es por ello que todos los grandes actores internacionales han asumido la idea de una representacin de la oposicin en el seno de una coalicin que actuara en el marco de un rgimen sirio mantenido. Ya no se habla de derrocar al rgimen. Para Washington, nunca se haba tratado de eso: solo estaba planteada la cuestin de la presidencia de Assad. Hoy todos dicen estar dispuestos a acomodarse a esta presidencia, aunque sea a ttulo provisional.

-Una ltima cuestin, de prospectiva: cmo ves el futuro de la regin?

Cuando se me plantea esta pregunta, respondo siempre que la nica prediccin que se pueda hacer de forma categrica es que no habr estabilizacin en la regin en un futuro cercano. Nos encontramos hoy ante la perspectiva de varios aos, incluso varios decenios, de gran inestabilidad. El punto de ebullicin alcanzado en 2011 en la regin ha desembocado en una agitacin que continuar mucho tiempo an, y que no se detendr ms que si un cambio democrtico, que conlleve un desbloqueo radical de la situacin econmica, lograra imponerse a nivel regional. Mientras esto no sea as, la regin va a conocer una crisis detrs de otra, y corre desgraciadamente el riesgo de conocer ms y ms tragedias.


Nota

1/ Sobre Siria, ver la declaracin conjunta "Dejen de pretender que no se puede hacer nada para salvar a los sirios" firmada entre otras personas por el propio Gilbert Achcar as como por escritores y escritoras a quienes hemos publicado artculos en VS como Yassin Al Haj Saleh, Michel Kilo, Leila Nachawati Rego y Santiago Alba Rico. https://floresendaraya.wordpress.com/2018/03/02/dejen-de-pretender-que-no-se-puede-hacer-nada-para-salvar-a-los-sirios/

https://www.lesclesdumoyenorient.com/

Traduccin de Faustino Eguberri Viento Sur

http://www.vientosur.info/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter