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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2018

La violacin sexual es una agresin cruel, fsica y psicolgicamente devastadora
Cuando la consigna es violar

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Los nmeros son contundentes, miles de nias, nios y adolescentes son violados cada da en cualquier escenario: la intimidad de su hogar, el mbito acadmico, la parroquia, el camino a la escuela, el contexto de una guerra. No importa dnde, su integridad es amenazada con la sola presencia de un hombre dispuesto a agredirlos en cuanto la oportunidad le sea propicia. Parece una historia de terror pero sucede cada da en cualquier punto del globo, oculto por el miedo y la vergenza.

De dnde surgi la idea de que las nias son presas a disposicin del cazador? Cundo se reformaron los cdigos y las leyes para proteger a los depredadores sexuales para interpretar -con cmplice benevolencia- su costumbre de cometer ese horrendo crimen contra vctimas indefensas como un rasgo de virilidad? La violacin es una de las peores formas de violencia contra una nia o una mujer, constituye un acto vil cuyas consecuencias van mucho ms all de la destruccin de la autoestima, la marcan en todos los aspectos de su vida y definen sus relaciones futuras.

En esta especie de holocausto lento contra la niez tambin toma parte protagnica el pensamiento patriarcal instalado en innumerables comunidades, el cual permite a los padres dar a sus hijas menores en matrimonio aun en contra de leyes establecidas para evitarlo. No solo las entregan a un adulto en contra de su voluntad, sino que adems cobran por ese intercambio transformndolas en simple mercanca, convencidos de que las mujeres estn destinadas a servir y no tienen derecho a tomar decisin alguna respecto de su vida y su destino.

Entonces es cuando todo esfuerzo por generar cambios en el imaginario colectivo adquiere una enorme relevancia, es cuando los movimientos feministas adquieren un impulso adicional al enfrentar los prejuicios y la oposicin ptrea de un patriarcado destinado a extinguirse por opresivo, violento, discriminatorio e ilegal. Es cuando se toma conciencia de los mensajes sutiles destinados a construir barreras y crear guetos con el nico propsito de impedir el empoderamiento de las mujeres en todos los escenarios de la vida pblica y privada. Es cuando toca involucrarse de manera directa desvelando los mitos y destruyendo todos esos estereotipos con los cuales hemos sido programados desde la niez y hemos reproducido con las sucesivas generaciones.

Se han escuchado los testimonios escalofriantes de soldados confesando que violar era la consigna. Violar a todas las mujeres, incluidas las nias ms pequeas, porque la violacin es una tctica de guerra para continuar la ruta estratgica del miedo y la destruccin psicolgica del supuesto enemigo. Es decir, nias, adolescentes y mujeres deban ser destruidas en su esencia, en su intimidad, privadas de su libertad para obligarlas a servir en los oficios ms denigrantes posible, sin haber cometido delito alguno. Mujeres cuya nica falta es encontrarse en el camino de los invasores. As es hoy y as ha sido a lo largo de la historia.

Entonces, con qu argumentos se pretende invalidar la lucha de las mujeres por sus derechos sexuales, educativos, sociales, laborales y econmicos? Cmo es posible negar la desigualdad en la participacin poltica tribuna esencial para incidir en el rumbo del pas- y marginar al sector femenino de todas las decisiones importantes para una nacin? Con qu autoridad se esgrime el discurso antifeminista en un pas donde el embarazo infantil es un rasgo de identidad? Es hora, entonces, de cambiar la consigna: las nias se respetan, no se violan, no se matan.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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