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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2018

Cuba frente a sus debates polticos
Falsa unanimidad

Amaury Valdivia
Brecha


Los cubanos que acudirn a votar en las elecciones legislativas del prximo domingo lo harn en un pas que en la ltima dcada ha experimentado grandes cambios, sobre todo en lo econmico, que han marcado profundamente a su poblacin. Mientras el oficialismo insiste en que el voto unido es revolucionario, por fuera de los espacios oficiales aflora dentro de la izquierda en Cuba un nuevo e intenso debate ideolgico sobre el futuro del pas.

A la maana siguiente de su designacin como lder provisional de Cuba, Ral Castro se presentaba como una incgnita para sus compatriotas.

Luego de casi medio siglo como nmero dos dentro del Partido Comunista y el aparato estatal, una sorpresiva enfermedad de su hermano Fidel lo haba hecho pasar al primer plano. Era un protagonismo que en sus propias palabras asuma con el compromiso de continuar por la senda que nos ha trazado el comandante en jefe.

Los primeros meses no implicaron mayores cambios. Sin embargo, ya en el primer semestre de 2007 el general-presidente comenz a cuestionar en varios de sus discursos lo que defini como la falsa unanimidad en el pas. A su juicio, la falta de discusin, de debate formal, le haca a la revolucin tanto dao como sus peores enemigos. Se debe escuchar a todos con respeto, sin importar lo diferentes que puedan resultar sus criterios, consider.

Fue un giro inesperado para las dinmicas del ejercicio poltico en la isla, pero Ral Castro persisti en esa lnea de accin al menos hasta abril de 2011, cuando en el VI Congreso del Partido Comunista el primero desde 1997 obtuvo amplios poderes para poner en marcha lo que se ha definido como actualizacin del modelo econmico cubano, la cual dejara atrs ms de cuatro dcadas de absoluto dominio estatal sobre la economa. Desde entonces, los llamados a cuestionarse las causas de las cosas se fueron convirtiendo en intercambios circunscritos a los espacios establecidos; a las asambleas del partido y sus organizaciones afines. Ir ms all puede considerarse como hacerle el juego al enemigo, o peor an, la abierta disidencia.

Si bien las reformas emprendidas a partir de 2007 han propiciado un discreto crecimiento econmico (un 2 por ciento anual en promedio), sus beneficios no se han distribuido de forma equitativa, lo cual ha generado tensiones y erosionado el apoyo popular a las autoridades; tambin la participacin de la ciudadana en el sistema poltico (vase recuadro).

En este contexto, paralelamente al cierre de filas en los mbitos oficiales, ha florecido sobre todo entre una parte de la intelectualidad un dinmico debate ideolgico sobre el futuro de la isla. Por la variedad de posiciones que la conforman, esa discusin hubiera resultado inimaginable en la Cuba de hace diez aos. Sus puntos de atencin van de la economa a las interioridades del sistema poltico y tienen como teln de fondo la expansin creciente de dinmicas sociales propias del capitalismo, con particular eco entre la juventud.

Debates en nuevos mbitos

Un conocido corto de ficcin cubano, Nicanor, refleja desde el humor las condiciones del debate poltico en Cuba, al desarrollar su trama en un bao, durante el intermedio de una reunin. Hasta all van muchos de los personajes para felicitar o cuestionar al protagonista, o simplemente a indagar sus motivos para abstenerse en una votacin. A ninguno se le ocurre exponer sus verdaderas opiniones en el espacio establecido para ello.

Cabe sealar que, en sus 42 aos de sesiones, la Asamblea Nacional de Poder Popular (parlamento) registra una sola votacin que no alcanz la aprobacin unnime de sus ms de 600 diputados.

Aunque de manera oficial la Constitucin faculta a los ciudadanos a ejercer su derecho a opinar y trasmitir reclamos a las autoridades, marcarse como crtico resulta poco recomendable en un pas donde la prctica totalidad de los empleos pblicos y el acceso a servicios, como las guarderas infantiles, dependen de comprobaciones respecto de la conducta poltico-social del solicitante. Adems, en el sistema burocrtico las decisiones finales estn en manos precisamente del organismo objeto de las crticas.

Tal vez por eso el intenso debate poltico e ideolgico que aflora actualmente en Cuba se est dando por fuera de los foros formales y oficiales. Ms all de las discusiones espontneas entre conocidos, el espacio del bao del cortometraje mencionado es asumido por Internet. Aunque acceder a ella no siempre resulta fcil ni barato, en los ltimos aos la red ha logrado una significativa difusin. A travs de ella el cubano de a pie recibe informaciones que muy pocas veces estn en los medios oficiales, y a travs de ella intercambian ideas amplios segmentos de la intelectualidad dentro y fuera de la isla.

Del cuentapropismo y otros demonios

El funcionamiento del naciente sector privado en Cuba (vase La revolucin privada, Brecha, 24-VIII-17) es uno de los temas centrales del debate poltico. A mediados de 2017 el primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, y ms probable sucesor de Ral Castro en la presidencia, Miguel Daz-Canel, dedicaba buena parte de un encuentro con dirigentes a criticar a algunos empresarios privados que intentan construir una imagen idealizada de la Cuba de antes de la revolucin. Aquella conferencia, convenientemente filtrada y difundida a travs de pendrives, fue el anticipo de las medidas que en agosto pasado adopt el gobierno para el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia (del sector privado) y que, en la prctica, han supuesto la puesta en pausa de su expansin.

Hasta agosto de 2017 Ral Castro haba apostado todas sus fichas a las nuevas formas de gestin no estatal. Esa denominacin genrica comprende el incipiente sector privado y las cooperativas no agropecuarias, que han generado el 72 por ciento de todos los empleos creados de 2010 a la fecha, segn seal el economista Ricardo Torres en Progreso Semanal, una de las pocas revistas que se editan fuera de Cuba y que cuenta con el reconocimiento oficial del gobierno.

Sin embargo, en las instancias de poder se las sigue mirando con recelo. Tal posicin fue expresada pblicamente a mediados de febrero por Marino Murillo, el vicepresidente a cargo de las reformas, pero no es nueva entre los inquilinos del Palacio de la Revolucin. Casi desde el comienzo de la actualizacin del modelo, el propio Ral Castro se vio obligado a asumir la defensa de los cuentapropistas, reclamando que se les considerara tan revolucionarios como cualquiera de nuestros otros trabajadores.

Por eso muchos se sorprendieron cuando el general-presidente tom la palabra para criticar los excesos cometidos en el proceso de apertura.

Discusin abierta

El sector no estatal ha enfrentado un marco regulatorio inadecuado y siempre cambiante, detall Torres. En lugar de limitar el desarrollo del sector, Cuba necesita pensar cmo va a aprovechar al mximo sus recursos humanos. Crear empleos y aumentar la productividad requieren inversin, y sta, un marco seguro, opin este investigador.

Es un punto en el que coinciden la mayora de los estudiosos cubanos sobre el tema, que, como el destacado economista Juan Triana, se cuestionan hasta qu punto le corresponde al gobierno mantener bajo su responsabilidad hasta los ms pequeos negocios. Producir croquetas no debiera ser parte de las preocupaciones de un Estado que debe garantizar la salud y la educacin de forma masiva a toda la poblacin, apuntaba el profesor de la Universidad de la Habana en un artculo reciente. A su juicio, las autoridades deberan centrarse en establecer las normas ms adecuadas para la actividad y fiscalizar que sean cumplidas.

Se trata de un campo abierto a la discusin. El investigador social Fernando Luis Rojas alerta sobre el grado de desproteccin en que se encuentran los empleados del sector privado, y la necesidad de polticas pblicas que garanticen sus derechos (vase La difcil lucha sindical, Brecha 24-VIII-17). El tema sigue siendo una asignatura pendiente y no sobresale en la lnea de accin de las instancias de poder.

La revisin de una parte significativa de las medidas ya implementadas, y la suspensin de otras que se anticipaban como inminentes, han colocado al futuro de la actualizacin entre signos de interrogacin, sobre todo por el hecho de que las reformas abren nuevos espacios a nuevos actores que no lo son plenamente sin derechos y deberes regulados () para este fin sera necesaria una revisin de las comprensiones sobre control popular y sociedad civil socialista referidas en los documentos de la reforma, sugiere el doctor en ciencias histricas Ariel Dacal.

Si bien a juicio de Ral Castro y el gobierno, la actualizacin en el discurso oficial reforma se considera un trmino alusivo al capitalismo es un proceso que debe desarrollarse nicamente en el campo de la economa, para algunos segmentos de la intelectualidad y parte de la poblacin la necesidad de cambios va ms all.

El propio Dacal, en otro texto, apuntaba: En cualquier modelo la representacin es necesaria. La diferencia est en quines eligen a las/los representantes y, en consecuencia, a qu intereses responden. Este tipo de crticas son expresadas justamente desde sectores que se autodefinen como socialistas, pero que no ocultan sus dudas con respecto a un mecanismo invisible de seleccin de cuadros que ha permitido privilegiar lneas de pensamiento determinadas dentro de las fuerzas que componen la revolucin.

Los autores de esta cita son los integrantes de La Joven Cuba, una publicacin en Internet que desde hace varios aos llama a democratizar las dinmicas del Poder Popular, hacindolas ms participativas. Incluso el nombre de la plataforma alude a un movimiento revolucionario que en la primera mitad del siglo XX estuvo a punto de conquistar el poder a travs de la lucha armada. Antonio Guiteras, su lder, era una de las personalidades ms admiradas por Ernesto Che Guevara durante los aos que vivi en la isla.

Y es as que, por primera vez desde su creacin en 1976, desde la izquierda cubana se manifiestan cuestionamientos al sistema de nominacin de los candidatos que indirectamente controla el partido. En la coyuntura electoral que afronta la isla (vase recuadro), esa premisa cobra singular relevancia.

Coordenadas de un debate

La Joven Cuba es tan slo una de las tantas publicaciones web donde se desarrolla el debate poltico e ideolgico cubano. En l participan protagonistas de un amplio espectro. Incluso desde la diversidad de sus presupuestos, todas las tendencias se definen como revolucionarias y socialistas.

La izquierda ms relacionada con el Estado apuesta por una renovacin dentro del sistema, mientras que en la otra punta del abanico se alinean grupos como el nucleado en torno a la plataforma Cuba Posible. Entre los primeros resaltan los nombres de articulistas como Iroel Snchez, Enrique Ubieta y Elier Ramrez; entre los segundos definidos por sus rivales como centristas estn Veiga (director de Cuba Posible), Lenier Gonzlez y el politlogo cubanoestadounidense Arturo Lpez-Levy.

Cuba Posible es un sitio web que parte de la premisa de ofrecer una pluralidad de opiniones, todas con un enfoque ms o menos crtico del proyecto socialista cubano. Ha logrado sumar a su laboratorio de ideas a personalidades de diversas posiciones polticas, que van desde la izquierda ms militante hasta el social-liberalismo o social-cristianismo.

A medio camino se ubican las ya mencionadas revistas La Joven Cuba y Temas, el Instituto de Investigacin Cultural Juan Marinello, e incluso blogs como Segunda Cita, del cantautor Silvio Rodrguez. Estos actores promueven una radical refundacin del proyecto socialista en un sentido ms popular y participativo, y cuestionan algunas dinmicas del modelo de socialismo cubano, por ejemplo el burocratismo y la falta de transparencia.

En casos como el nuestro () no puedes llegar aqu con un discurso de ultraderecha a tratar de ganar adeptos. Tienes que usar lo que la gente interpreta como justo, y con ese discurso de izquierda empezar a introducir el capitalismo por la puerta de la cocina. Ese sera el papel que podra tener el centro dentro de una sociedad como la cubana, declaraba a mediados del ao pasado Enrique Ubieta, en una entrevista para el portal Cubadebate.

Sus declaraciones aludan en parte a un texto de Veiga, en el que ste consideraba necesario que el futuro presidente emergiese de un proceso de elecciones libres, secretas, competitivas y, adems, directamente por el voto ciudadano. La propuesta est en abierta contradiccin con el modelo actual, en el que son las comisiones de candidaturas las encargadas de seleccionar a los propuestos para cada uno de los niveles del Estado.

Otro de los puntos de desencuentro es el de la necesidad o no de una reforma constitucional. Bajo la ptica de uno de los anlisis publicados en Cuba Posible, es esa la gran tarea pendiente para las autoridades que asumirn la transicin: despejar el marco poltico y jurdico para el relacionamiento de viejos y nuevos actores socioeconmicos. Ajustes que han de ser ventilados en un proceso de reforma constitucional, como cierre de lo que debera ser un nuevo contrato social para Cuba.

Riesgos del oportunismo

Dependiendo del analista, puede considerarse una afirmacin hertica o comprometidamente patriota. Su signo resulta ms difcil de definir si se tienen en cuenta los vnculos de Cuba Posible con el Departamento de Estado y otras instituciones del gobierno estadou-

nidense. En abril de 2012, Veiga y Gonzlez por entonces editores de la revista Espacio Laical, del arzobispado catlico de La Habana eran anfitriones de una conferencia brindada en la isla por Carlos Saladrigas, copresidente del Cuba Study Group y muy relacionado con lderes del exilio cubanoestadounidense, como el senador republicano Marco Rubio.

En la banda contraria, la cpula dirigente sigue considerando cuestionable cuanta posicin se aparte del canon establecido. En el ltimo congreso de la Unin de Escritores y Artistas, el vicepresidente, Daz-Canel, seal el oportunismo de aquellos que quieren marcar distancia y convertirse en personajes haciendo guios al enemigo. Es imprescindible diferenciar al que plantea dudas y criterios con honestidad en nuestros espacios de debate, del que busca notoriedad, sobre todo fuera del pas, con posiciones oportunistas.

Crptico como siempre ha sido, y a las puertas de entregar la presidencia sin perder el poder real, que seguir estando en sus manos como primer secretario del partido, Ral Castro parece tener como norte las experiencias importadas desde China y Vietnam. En ellas, y en el creciente papel de los militares dentro del Estado, radican sus bazas para este final de partida con tantas apuestas todava por definir. Por lo pronto, desde hace tiempo ya nadie habla en Cuba de falsa unanimidad. La consigna oficial para los comicios inminentes es el voto unido. As de simple.


Entretelones electorales

Este domingo 11 de marzo los cubanos acudirn a las urnas para elegir a los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular y a los integrantes de los gobiernos provinciales. A finales de abril, los 605 parlamentarios surgidos de estos comicios debern seleccionar a los 31 integrantes del Consejo de Estado, el rgano colegiado que desde 1976 rige los destinos de la isla. Entre sus facultades est la de designar al presidente del pas.

La consulta transcurre bajo circunstancias excepcionales: por primera vez desde 1959 Cuba se enfrenta a un escenario en el que no ser gobernada al menos formalmente ni por Fidel ni por Ral Castro. Tampoco por ningn otro de los hombres de la generacin histrica que participaron en la ltima guerra de liberacin.

Aunque Ral Castro mantendr en sus manos la mayor cuota de poder efectivo pues seguir siendo el primer secretario del Partido Comunista, resulta indiscutible que el nombramiento de un nuevo presidente implicar un cambio notable en las dinmicas funcionales del pas, incluso si como se ha dejado entrever al escogido no se le otorgan las presidencias conjuntas de los consejos de Estado y de Ministros (gobierno).

En teora, ni el partido ni el gobierno tienen la facultad de hacer propuestas para ocupar los puestos electivos. Y la ley electoral cubana establece que hasta la mitad de los escaos en el parlamento y las asambleas provinciales pueden ser repartidos entre los delegados de municipio, que son propuestos por sus vecinos en asambleas barriales. De entre ellos se seleccionan luego aquellos con mayores mritos y representatividad, que junto con personalidades nacionales conforman las listas de candidaturas, seala el sitio oficial del parlamento cubano.

Por aos, el sistema electoral cubano funcion con una exactitud suiza, mas el paso del tiempo y los cambios en la realidad cubana han determinado que se convierta tambin en blanco de cuestionamientos que ms que contra l van dirigidos a la forma en que se gestionan muchos de los mbitos fundamentales del pas.

El recuento de los ltimos cinco procesos eleccionarios en Cuba para delegados municipales muestra una tendencia curiosa: en 2005 dej de votar el 3,3 por ciento de los electores registrados, en 2007 el 3,5 por ciento, en 2010 el 4,1 por ciento, en 2012 el 5,8 por ciento y en 2015 no se presentaron 10 por ciento de los votantes convocados (). En las votaciones para delegados a las Asambleas Provinciales y de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la curva de participacin tambin es decreciente, hasta llegar al 9,1 por ciento de abstencionismo en el proceso 2012-2013, apunt en noviembre pasado el joven periodista Julio Batista al anticipar que en las elecciones locales se abstendra de emitir su voto. Mi decisin no ser porque no me importe el futuro de mi pas () se basa en no legitimar un sistema en el cual no me reconozco, un sistema que ha traicionado su esencia participativa, sentenci.

Fuente: http://brecha.com.uy/falsa-unanimidad/


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