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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2018

Renta agraria y retenciones
Resolucin 125: un conflicto por retenciones que se convirti en relato

Esteban Mercatante
La Izquierda Diario

Este fin de semana las patronales agrarias celebraron los 10 aos del conflicto por la Resolucin 125 que concluy con la derrota del kirchnerismo. Compartimos una mirada sobre las races del conflicto.


Este fin de semana se cumplieron 10 aos de que se iniciara el enfrentamiento entre el kirchnerismo y las patronales agropecuarias que conformaron la Mesa de Enlace, que tuvo en vilo al pas durante cuatro meses y concluy con el freno a la intencin del gobierno de incrementar la carga impositiva a las exportaciones agrarias.

El conflicto se suscit a partir de la Resolucin 125, que buscaba aplicar un esquema de derechos de exportacin retenciones mviles que aumentaba de manera considerable la carga impositiva a descontar sobre el valor de exportacin de los granos de soja y de otros cultivos, aunque con los valores rcord que estos registraban quedaba en pie una considerable ganancia para los empresarios.

El gobierno de Cristina Fernndez afront entonces una derrota, ya que no pudo imponer la Resolucin 125 ni plantear nuevos aumentos en las retenciones desde entonces. En el terreno poltico, el resultado fue ms desparejo. Aunque el traspi del gobierno y el malestar creado por el impacto de la crisis mundial de 2008-2009 dieron aire en las elecciones del 2009 a sectores opositores de adentro y de afuera del peronismo, el gobierno mantuvo un ncleo duro a partir del cual pudo recuperarse desde 2010, ayudado por la mstica generada por este conflicto y por la recuperacin que tuvieron en ese ao los exportadores de commodities (incluida la Argentina) gracias a la traccin de la locomotora de la economa China.

Aunque la 125 tena objetivos bastante moderados apropiarse de una parte de la renta extraordinaria que haba subido fuerte por los altos precios de los commodities el kirchnerismo aprovech la respuesta de las patronales agropecuarias para posicionarse como un adversario del agropower, concepto que sera acuado por el periodista Horacio Verbitsky para definir al entramado de intereses que ligan a importantes sectores de la tradicional burguesa terrateniente: las sociedades agropecuarias, las grandes comercializadoras de granos, las semilleras y los proveedores de agroqumicos.

En esta gesta que produjeron los relatos afines al kirchnerismo para adornar un tironeo entre intereses capitalistas, el gobierno nacional y popular habra supuestamente enfrentado afanes destituyentes por parte de sectores que apuntaban a una regresin noventista de la poltica econmica.

Suena a mucho para lo que estaba en juego. Sin duda haba una disputa por el ordenamiento de la economa. Pero en ningn caso cuestionaba la integracin subordinada y dependiente del capitalismo argentino, ni siquiera el rol protagnico del agropower en la economa nacional. El fondo de la pelea era que el kirchnerismo, para sostener las necesidades crecientes de su bonapartismo de caja, poder continuar presentndose como representante del inters general de la sociedad y continuar actuando en los hechos como armonizador de los intereses de las distintas fracciones de la burguesa, necesitaba avanzar en una apropiacin de la renta agraria.

El campo (las patronales agrarias), por otro lado, quera captar una mayor porcin de esta renta que se multiplicaba como man cado del cielo gracias a los altos precios de los commodities agropecuarios.

El conflicto que enfrent a las patronales agrarias y el gobierno de Cristina Fernndez en 2008 fue, ms all de las representaciones, una disputa por una porcin de la renta agraria diferencial, que vena en crecimiento continuo desde 2002. Una disputa, entonces, entre intereses capitalistas, en la que las aspiraciones de los trabajadores y los sectores populares eran convidadas de piedra.

La pelea fue el divorcio entre dos socios: desde 2002 los grandes propietarios y los capitales volcados en el agro amasaron fortunas y el Estado llen sus arcas con las retenciones. Aunque desde la implementacin de este gravamen en 2002 hubo pataleo del campo, la renta agraria repartida entre terratenientes y grandes capitales del agro no par de aumentar hasta 2008 (y nuevamente en 2010 hasta 2013) y, con ella, el valor de la tierra. La ruptura de este sector con el gobierno evidenci el estrechamiento que empezaba a mostrar la economa: el gobierno intent avanzar un poco ms sobre la renta para sostener los crecientes subsidios que beneficiaban a otros sectores del capital.

No fue, desde ya, la primera vez que una disputa de este tipo se planteaba en la historia argentina. Lo novedoso fue la solidez del bloque campestre, que fue producto de cambios significativos de las ltimas dcadas. Los productores agrarios de menor envergadura abandonaron la produccin para transformarse en rentistas, empujados por el aumento de la escala mnima para una produccin rentable. Si en otros momentos histricos las condiciones de competencia asimtrica enfrentaron a grandes y pequeos capitalistas del agro, la conversin de decenas de miles de estos ltimos en rentistas los llev a marchar junto a los primeros, como propietarios, en rechazo de las retenciones mviles para defender su renta. Tambin los medianos y pequeos capitalistas, en algunos casos propietarios y arrendatarios a la vez, se plegaron, ya que su rentabilidad se apoya tambin en la renta. Los administradores de pools y sociedades agropecuarias acompaaron esta postura en defensa de su ganancia, que logr elevarse por encima de la media no solo gracias a mtodos ahorradores de trabajo, sino tambin a que consiguieron apropiarse de una parte de la renta. Sectores que no perdieron con las retenciones o incluso se beneficiaron (cerealeras y aceiteras) oscilaron entrela neutralidad y el apoyo a los rurales. Los grandes propietarios de la tierra lograron desdibujarse durante el conflicto de 2008, pero no por prdida de protagonismo, sino porque se puso en movimiento todo este entramado.

Un conflicto limitado

Pero la derrota del kirchnerismo en el conflicto de 2008 fue menos por la homogeneidad y fuerza social del bloque que se le opuso, que resultado de la desproporcin entre la supuesta gesta contra la oligarqua que se dibujaba en el discurso del gobierno y el alcance real de la disputa. El gobierno solo buscaba ms renta para subsidiar a otras fracciones del empresariado.

Desde sectores progresistas afines al oficialismo se intent presentarla como una batalla para contener el costo de vida. Incluso hubo alguna mencin a las terribles condiciones de los peones rurales, como si fuera una novedad y como si, antes o despus del conflicto, el oficialismo hubiera tomado alguna medida para cambiarlas. En esta disputa por el reparto del excedente entre fracciones del capital, los intereses en juego eran completamente ajenos al pueblo trabajador. Se explica entonces la incapacidad del kirchnerismo de encolumnar tras de s a importantes sectores obreros y populares, fuera de la fraccin de la intelectualidad que agit el fantasma destituyente y fund Carta Abierta, y de la mayor parte de la burocracia sindical en la que por entonces se alineaba, con un Hugo Moyano aliado del kirchnerismo. Por si quedaran dudas de la distancia entre relato y realidad, la propia presidenta Cristina Fernndez explic aos despus que en verdad toda la responsabilidad del conflicto se debi a una impericia tcnica del entonces ministro de Economa Martn Lousteau.

A pesar de la virulencia que adquiri el conflicto, la gesta de 2008 nunca puso en cuestin el derecho de un estrato social a percibir un ingreso por el mero hecho de monopolizar la propiedad del suelo. No hay sorpresa: sera impensable que un gobierno de este Estado, cuyo fin es garantizar la reproduccin social del capitalismo y, por tanto, la propiedad privada de los medios de produccin (incluyendo la tierra), avance en liquidar la propiedad terrateniente, ya sea mediante la expropiacin o bien con un impuesto verdaderamente confiscatorio, es decir, que buscara seriamente apropiarse de toda la renta. Con las retenciones en la tasa actual, solo en el ltimo ao el Estado se acerc a apropiarse de toda la renta, como resultado de una fuerte cada en los precios internacionales de los granos. A menor renta, mayor participacin de las retenciones dentro de la masa total.

En diciembre de 2015, con Macri en la presidencia, las patronales agrarias recibiran como premio una reduccin de las retenciones para la soja de 5 puntos porcentuales (pasaron de 35 % a 30 %) y una eliminacin del gravamen para los dems cultivos. La misma vino acompaada de una devaluacin del peso que acrecent el valor el pesos de los ingresos de exportacin de los empresarios del agro. Esta multiplicacin de ingresos de las patronales agrarias por la combinacin entre devaluacin y baja de retenciones super en 2016 los 10 mil millones de dlares. En 2018 los sojeros estn recibiendo una nueva reduccin de 5 puntos en las retenciones para las exportaciones de soja, que se continuar a igual ritmo durante los prximos aos hasta la eliminacin definitiva del impuesto.

A pesar de estos obsequios, que significan dejar toda la renta agraria para que sea repartida dentro del entramado del agropower, la produccin y exportacin agraria no super el estancamiento.

La verdadera "cuestin agraria" que el kirchnerismo nunca plante

La verdadera cuestin agraria en la Argentina actual, que el kirchnerismo nunca plante, pasa por poner la produccin agraria al servicio de las necesidades del conjunto de la poblacin y por concentrar la apropiacin de toda la renta agraria que hoy se reparten los dueos de la tierra de ayer y de hoy, las grandes sociedades agropecuarias y pools, los monopolios de la semilla y los agrotxicos, las cerealeras y el Estado capitalista para subsidiar al resto de la burguesa.

Esto solo puede llevarse a cabo expropiando la tierra, comenzando por los 1.300 grandes propietarios bonaerenses y sus homlogos nacionales (alrededor de 4.000) y con el monopolio estatal del comercio exterior, acompaado de la confiscacin de los monopolios cerealeros.

Esto permitira tambin discutir una organizacin de la produccin agraria que ponga el acento en las demandas sociales postergadas, el ciudado del medio ambiente hoy lastrado por el uso indiscriminado de agrotxicos, y la recuperacin de actividades que los empresarios han abandonado por no ser tan rentables como la soja transgnica. Los trabajadores rurales junto al resto de la clase trabajadora de las ciudades son quienes pueden forjar una alianza social que le tuerza el brazo al agropower.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Resolucion-125-un-conflicto-por-retenciones-que-se-convirtio-en-relato

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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