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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2018

La democracia es tamal

Colombia Plural


A la entrada de Villa Santana se forma un atasco enorme de motos, busetas, carros y montoneras de personas que se agolpan afuera del colegio. Es domingo 11 de marzo, jornada de votaciones. Esta comuna de Pereira (Risaralda), donde habitan ms de 30.000 personas de estratos uno y dos, ha sido famosa por ser un fortn de los gamonales polticos. Ac se define quin va a ser alcalde o concejal de la ciudad. Ac se puede conseguir o perder una curul en la Cmara y el Senado. Ac se ganan las elecciones, ac donde segn el ltimo censo del DANE, el 87% de la poblacin no obtiene los ingresos necesarios para sobrevivir.

No obstante, el paisaje es diferente al de otras jornadas: no se ven largas filas para recibir mercados, ni hay abundancia de carpas y puestos con propaganda de los candidatos. La maquinaria se ha hecho sutil, camalenica, casi perfecta. Desde el ao anterior los barones electorales movieron sus fichas en los barrios y comenzaron a reclutar gente. No estn comprando los votos directamente, no se le est diciendo a la gente venga yo le doy tanto para que vote por ste explica Lina⃰, una activista comunitaria bastante empapada de la dinmica: Es un trabajo de ms tiempo que lleva ya varios meses. Ellos vienen, buscan los lderes comunales y compran a esos lderes, que son los que se encargan de contratar algunas personas para que salgan a llevar la gente a votar. Colombia Plural visit cuatro barrios de esta comuna durante la jornada electoral.

Todo el da pululan alrededor de los puestos de votacin centenares de personas reclutadas por los polticos, ninguno lleva smbolos evidentes de las campaas ni publicidad abierta porque la ley lo prohbe, pero utilizan camisetas de colores vistosos y calcomanas que los identificaban: los del Movimiento MIRA tienen una con forma de ojo, los del Partido de la U van vestidos de verde, los liberales se distinguen con un corazoncito rojo y negro, los que trabajan para Samy Merheg, el barn local del Partido Conservador, portan pines con los colores de la campaa pero sin el logotipo. Generalmente son vecinos del mismo barrio encargados de atrapar transentes y convencer la gente prometiendo mercados, ayudas econmicas y favores burocrticos como conseguir citas mdicas o el ingreso a algn programa asistencialista del Estado. Se identifica a la gente ms vulnerable y la que pueda tener ms votos en su familia contina explicando Lina. Si saben que en tu casa viven ocho personas y de esas pueden votar cuatro, van a ir a tu casa. Comprometen los cuatro votos por un mercado. Los mercados lo entregan hoy.

Este ser el nico da del ao que habr tanta comida regalada y transporte gratis hasta la puerta de la casa. Tambin ser la nica vez que los vasallos de los polticos vengan a dar la cara a estos barrios. A sus jefes aqu slo los conocen de odas o en las fotos de las pancartas. Desde temprano suben y bajan carros lujosos por las calles empinadas trasteando votantes de un lugar a otro, o descargando los consabidos tamales, almuerzos y refrigerios que se reparten en casas del sector alejadas de los puestos de votacin.

Tuve la oportunidad de crecer ac en el barrio y poco ha cambiado, es un fortn para la compra de votos, dice Edison Osorio, comunicador y veedor independiente de las elecciones. Compran los votantes con comida, puestos de trabajo, con conciertos, con paseos, con promesas que nunca van a suceder, concluye.

La Misin de Observacin Electoral (MOE) public un mapa de riesgos electorales que detalla los posibles fraudes o elementos perturbadores en todos los municipios del pas. La lista de factores que alteran el desarrollo libre de las elecciones contempla una veintena de tems que van desde el constreimiento de grupos armados, donde se incluye a disidencias de las FARC y nuevas generaciones de paramilitares, pero tambin prcticas archiconocidas como el trasteo de votantes, la compra de votos, la alteracin de resultados, y modalidades ms recientes para manipular a la ciudadana como la publicacin de noticias falsas y encuestas amaadas.

Segn la MOE, el proceso de paz con las FARC disminuy las amenazas por violencia en 170 municipios, sin embargo, se intensific el riesgo en siete regiones problemticas del pas: Catatumbo, sur de Bolvar, el nudo del Paramillo entre Crdoba y Antioquia, Arauca y Casanare, la costa Pacfica nariense, las subregiones de los ros San Juan y Baud en el Choc, y finalmente, el corredor amaznico de los ros Meta, Guaviare y Putumayo. Estas regiones coinciden con las zonas donde se ha incrementado la violencia y el asesinato de lderes sociales despus de la firma del acuerdo de paz de La Habana, algunas son importantes enclaves con recursos mineros y petroleros, y en todas hay grandes cultivos de coca.

No obstante, la maquinaria evidente y burda que paga votos al contado opaca la otra, la de los circuitos del clientelismo y la contratacin pblica, que constrie gente a las malas y opera en grandes ciudades captando miles de votos sin necesidad de invertir. En Risaralda, por ejemplo, obligaron a muchos trabajadores de los hospitales pblicos, so pena de perder sus puestos, a que consiguieran 40 votos para la campaa de Samy Merheg, senador vigente del Partido Conservador quin adems es hermano del prfugo Habib Merheg, ex congresista con probados vnculos con los grupos paramilitares.

Las clases dirigentes formaron a la gente en la idea de que el voto es un favor y a cambio se recibe algo, asegura Carlos Alfredo Crosthwaite, un conocido concejal y veedor ciudadano que ha denunciado incontables casos de corrupcin en el eje cafetero. Nada ha cambiado, al contrario se ha agudizado la situacin en materia de transparencia electoral. Yo he estado en muchas elecciones, algunas veces como candidato, otras como elector, algunas veces elegido, otras no. Hay personas que uno ve rondando en el Concejo, en la Alcalda, en la Asamblea, son dizque los lderes, ellos hacen el trabajo sucio, son como los proxenetas. Dicen: tengo cien votos en tal parte y valen tanto. Estn dedicados a eso, es un mercado, como el que vende jabones, perfumes, alimentos. Cada concejal, cada diputado vale una plata. Un comunero, un presidente de las juntas de accin comunal vale plata. A los presidentes de juntas los reclutan un ao antes y les pagan ochocientos mil pesos todo un ao para que trabajen en las campaas.

Refrigerios, tamales, vehculos para transportar votantes, publicidades, gente pagada en los barrios Todo sumado cuesta una fortuna que ningn candidato va a poner de su bolsillo. El dinero, lgicamente, sale del erario pblico, de los contratos que los aliados polticos de otorgaron antes o despus de las elecciones. Todos los expertos coinciden en que una campaa para el Senado gasta cinco o seis mil millones de pesos, cuando el tope permitido por la ley es de poco ms de 800 millones.

Adriana Gonzlez, una veterana abogada de trabajadores y defensora de Derechos Humanos, varias veces amenazada de muerte, reparte volantes a pleno sol dos das antes de las elecciones, casa por casa, en un barrio aledao al aeropuerto de Pereira. Adriana aspira a una curul de la Cmara de Representantes por la Coalicin Colombia. Su campaa se hizo desde abajo, con pocos recursos y apelando al voto de opinin. Sabe que libra una lucha desigual en la que se enfrenta a contendores tramposos que son dueos del poder y el dinero, pero insiste en su postura: Ganemos o perdamos, siempre nos ven en la calle peleando los derechos. Para Adriana la cuestin de fondo se enraza con los problemas estructurales de desigualdad y pobreza de la sociedad colombiana, que convierten a los ciudadanos en seres dependientes, poco informados y manipulables. Le quitan el estatus de ciudadana a la gente cada que recortan sus derechos fundamentales: la salud, la educacin, el empleo. Eso para volverlos mendigos a partir de programas como Familias en accin, Ser pilo paga, y tienen el presupuesto del Estado para hacer las campaas con tanto derroche.

Hay gente que est pagando 30, 35, 45, 50 mil, lo mximo que hemos escuchado es algunos que estn pagando 70.000 pesos por trabajar hoy consiguiendo votantes, dice Lina, quejndose porque ella, aunque no comparte esta prctica, termin trastendole personas a una poltica local porque andaba necesitada de dinero. Se supone que la gente que est trabajando tiene que salir a votar primero y obviamente darle el voto al candidato con el que est, despus salir a mirar a ver quin le regala el voto.

Al final del da, cuando el atasco de carros y motos ya se ha despejado, las calles de Villa Santana quedan repletas de papelitos y propagandas tapizando las aceras, hay restos de pollo frito y tamal en mitad de la calle y un ro de papeles, de basuras, de vasos desechables y botellas plsticas por todas partes, de gente que camina desorientada. Pareciera que por ac hubiera pasado un huracn y no unas elecciones.


Nombre cambiado por seguridad de la fuente.



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