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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2018

Simone de Beauvoir & Feminismo
Simone de Beauvoir: por qu soy feminista

Jean Louis Servan Schreiber
CTXT (Contexto y Accin)

Rescatamos una de las escasas entrevistas televisivas concedida por la autora de El segundo sexo


El 14 de abril 2016 se cumpli el trigsimo aniversario de la muerte de Simone de Beauvoir. La novelista y filsofa francesa, conocida por su compromiso izquierdista y feminista, revolucion el mundo intelectual y militante con la publicacin en 1949 de su obra Le deuxime sexe (El segundo sexo). Este ensayo, una de las obras fundacionales de la segunda ola del feminismo, no slo denunciaba la opresin de las mujeres. Iba incluso ms all al demostrar que tanto sta como los roles asignados a los hombres y a las mujeres no estaban basados en diferencias biolgicas, sino que eran construcciones sociales: "No se nace mujer, se llega a serlo". CTXT ofrece la transcripcin y traduccin de una de las escasas entrevistas televisivas concedida por la escritora. El 6 de abril de 1975 el periodista Jean Louis Servan Schreiber mantena esta larga conversacin con Beauvoir.


Buenas noches. Probablemente es la primera vez que veis a Simone de Beauvoir. Como Jean-Paul Sartre, su compaero de vida, hasta este ao se negaba a aparecer en televisin. El pblico la conoce por sus obras y novelas como Les Mandarins (Los Mandarines), premio Goncourt 1954, o Les mmoires dune fille range (Memorias de una joven formal), ya que Beauvoir se cuenta entre los grandes escritores actuales. Pero es por un ensayo, Le deuxime sexe (El segundo sexo), publicado hace ms de 25 aos, por el que ha jugado un papel histrico en la evolucin de las ideas de nuestra poca. Estos dos densos volmenes, difciles, describan y explicaban, por primera vez, el papel secundario que ocupan las mujeres en la humanidad.

Si El Capital de Marx sirve de referencia ideolgica para los comunistas, las feministas del mundo entero tienen este libro. Algunos encontrarn que esta comparacin es desproporcionada, puesto que todava no son capaces de medir el alcance de las transformaciones que el xito del feminismo producir en el mundo en el que vivimos. Es esta fuerza naciente, portadora de un cambio profundo, lo que Simone de Beauvoir nos explicar esta noche. Si tuviramos que hacer un resumen del El segundo sexo, lo que evidentemente es muy complicado, ste podra quizs girar alrededor de una idea, que ha sido a menudo recuperada desde entonces, pero que me gustara que me explicara: no se nace mujer, se hace.


S, esa es la frmula que resume la totalidad de mis tesis. Lo que significa es muy simple, quiere decir que ser mujer no es un hecho natural, es el resultado de una historia. No existe ningn instinto biolgico o psicolgico que defina a la mujer como tal. Es la historia la que la construye. Primero, la historia de una civilizacin que determina su situacin actual. Y, por otra parte, para cada mujer particular, es la historia de su vida, de su infancia la que que la determina como mujer, la que crea en ella algo que no es dado desde el nacimiento, el eterno femenino, la feminidad. En los estudios psicolgicos realizados con nios se muestra cmo se profundiza ms en la cuestin de la sensibilidad en los bebs femeninos, como la beb es construida para convertirse en una mujer. Hay un excelente libro que acaba de escribir la escritora italiana Elena Belotti, Del lado de las nias, donde se muestra cmo desde antes de que el nio nazca o sea incluso consciente, se inscribe esto en su cuerpo, en la manera de mamar, de acunar, etctera. Se inscribe en su cuerpo lo que ms tarde aparecer como un destino.


Usted considera que las diferencias biolgicas, evidentes, no juegan un papel en el comportamiento posterior del individuo.

Creo que ciertamente pueden jugar un papel, pero la importancia que se les da, viene del contexto social en el que se sitan. Es muy importante que una mujer pueda estar embarazada, tener hijos, cosa que el hombre no. Constituye una gran diferencia entre los dos pero no es sta la que fundamenta las diferencias de estatus, la explotacin y la opresin a la que est sometida la mujer. Es, en cierta medida, un pretexto a partir del cual se construye la condicin femenina, pero no es lo que la determina.

Cuando habla de opresin o explotacin, se presupone una voluntad en un momento dado, no es simplemente accidental. Dnde traza el origen de esta voluntad en el plano histrico?

Se remonta a los albores del tiempo. Hay que partir de la idea de que el hombre es un lobo para el hombre, de que exista la escasez, de que no existan suficientes recursos para todo el mundo. Hubo un momento en los albores del tiempo en el que el fsico contaba enormemente, los ms fuertes se apropiaban el poder para conseguir tambin una preeminencia econmica, para ser bsicamente los que siempre estaban seguros de comer. En China, por ejemplo, donde haba mucha pobreza, se dejaba morir, se mataba a las nias pequeas y se impeda a las mujeres participar en la produccin, de forma que el hombre tuviera todo entre manos. Ha sido as siempre, no me da tiempo a explicar la historia de la mujer, pero es evidente que ha habido siempre una voluntad de los hombres de hacerse con el poder. Por ejemplo, en los inicios de la Edad Media las mujeres tenan mucho poder como mdicos, conocan muchos remedios, hierbas muy valiosas...

Pues bien, los hombres les arrebataron la medicina. Todas las persecuciones contra las brujas estuvieron esencialmente fundadas en esta voluntad de los hombres de apartar a la mujer de la medicina y del poder que sta les daba. Despus, en los siglos XVI y XVII, hubo reglamentos que prohiban rigurosamente, bajo pena de muerte o de multa, que la mujer ejerciera la medicina si no haba estudiado en ciertas escuelas donde no se las aceptaba. Las mujeres fueron relegadas al rol de enfermera, comadrona, o asistenta. Si nos centramos en otros mbitos, comprobaramos que se han producido los mismos procesos. Ahora, la voluntad es ms la de mantener ciertas barreras cuando la mujer quiere acceder a ciertas cualificaciones o a ciertos poderes.

En sus memorias dice que escribiendo Le deuxime sexe se dio cuenta de que descubra con cuarenta aos una situacin que le pareca evidente una vez que uno se percataba de ella. Cmo puede ser que una mujer como usted, intelectual, con grandes estudios, no haya vislumbrado antes la situacin que describe?


Porque he vivido mi propia condicin, la de intelectual que tena la suerte de ejercer una profesin donde no haba competicin con los hombres ya que la enseanza est abierta a ambos. Haba tenido compaeros en la Sorbona o en otros lugares que en el plano intelectual dominaban perfectamente la idea de igualdad. No haba sentido eso. Como tampoco nunca quise casarme ni tener hijos, no he tenido una vida domstica que es lo ms opresor para la condicin femenina. Haba escapado a la servidumbre que implica la condicin femenina. Ms tarde, cuando empec a reflexionar, a mirar a mi alrededor, vi la verdad sobre la condicin femenina. La descubr en gran parte al escribir Le deuxime sexe.

Es posible que en sus orgenes no fuese un estudio destinado a transformar la condicin de la mujer, sino ms bien una bsqueda intelectual...

Era un estudio terico, mucho ms que un trabajo de militancia. De hecho, estoy muy contenta de que luego haya podido ser utilizado por las militantes. Ahora tienen un rol de militancia, pero no fue para nada concebido para eso.

Ha descubierto una situacin que, como usted misma dice, pareca una evidencia. Cmo explica que en los ltimos 150 haya habido muchas mujeres que han realizado estudios, que han podido acceder al mismo nivel cultural que los hombres, pero que no se haya llegado a esta evidencia de que las mujeres tienen un papel secundario en la historia de la humanidad?

Porque los hombres no tenan inters en formularla.

Pero las mujeres podan hacerlo. Tenan el derecho.

Ha habido mujeres que han lanzado gritos de protesta, por ejemplo, en Inglaterra. Pero no ha sido un grito de revuelta que se haya escuchado o que haya tenido repercusin. Pienso que se debe a que en su conjunto las mujeres tampoco son feministas. Si algunas de ellas han levantado la voz, sus gritos no han sido escuchados por las otras. Hay razones para explicar esta actitud pasiva o resignada de las mujeres. Resignacin que va acompaada de recriminaciones, de emociones, pero que muy rara vez se ha trasladado a una revuelta. En primer lugar, la educacin de la mujer en su tierna infancia. Son estructuras depositadas en ellas, muy difciles de despegar del todo.

Podra darnos un ejemplo? Habla usted de la tierna infancia. A qu edad es esto? A qu tipo de trato se refiere?

En el libro de la pediatra italiana Belotti se ensea que al amamantar la madre no lo hace igual con la nia que con el nio. Se incentiva una cierta manera de mamar mucho ms agresiva en el nio que en la nia. Cuando luego el nio toma iniciativas independientes o insolentes o quiere ciertas cosas, se le incentiva. En cambio, a la nia se la pone en su sitio enseguida. Adems, en la vida del nio habr muchas cuidadoras o madres a las que les divertir, jugarn con l, harn de l un pequeo personaje, con lo que el nio, con dos o tres aos, estar ya acostumbrado a exhibirse. En cambio a la nia se le ensea a esconderse, a no mostrarse. A las nias se les ensea a ser pudorosas, lo que es un comportamiento construido.

Entonces, dicho de otro modo, son las madres las que inician esta discriminacin?

En gran parte, s. Son hijas de la Mujer y cuidan esta tradicin. Tienen tan anclado este modelo femenino que imaginan que una mujer que no sea como ellas es un monstruo. Y quieren, por tanto, que la nia sea muy femenina. Pero a la vez, lo hacen bajo la presin evidente de los hombres. Son ellos los que han enseado a las mujeres a comportarse como dependientes, pasivas, sumisas, etctera.

No ser tambin una razn puramente econmica? Hasta hace muy poco lo mejor que poda sucederle a una chica era ser bella, deseable por los hombres, y hallar as un soporte financiero mediante el matrimonio.

Por supuesto, es una condicin econmica, pero que viene siempre de lo que deca antes. Por qu se da? Porque los hombres han acaparado las profesiones, sobre todo, las interesantes, al contrario que en el mbito rural donde las campesinas trabajan lo mismo que los hombres. En las profesiones superiores, los hombres se han esforzado por persuadir a las mujeres de que no deban sufrir econmicamente, de que tenan que apoyarse en un marido y ocuparse del trabajo domstico.

Una de las claves de la condicin impuesta de la mujer es este trabajo que les extorsiona. Un trabajo no asalariado, no pagado, que le permite solamente ser mantenida ms o menos miserablemente por su marido. El valor aportado por este trabajo no es reconocido. No me acuerdo muy bien de las cifras, pero en 1955 hicimos una estadstica que mostraba que por cada 45.000 trabajos remunerados en Francia en un ao, haba cerca de 46.000 trabajos domsticos, no retribuidos. Si las mujeres hiciesen una revolucin en el mbito del trabajo domstico, si lo rechazaran, si obligaran al hombre a hacerlo con ellas, si dejase de ser un trabajo clandestino al que estn por as decirlo condenadas, ya que pasarse toda su vida en un trabajo que no tiene nada de productivo es una condena, toda la sociedad se transformara.

Dice que no tiene nada de productivo, pero hay muchas mujeres que piensan que la educacin de sus hijos, algo tremendamente complicado, el educar a una generacin entera en las mejores condiciones posibles, lo que recae esencialmente sobre las mujeres, as como asegurar una calidad de vida es algo que cuenta...

No he dicho que no cuente, he dicho que no es productivo, que no produce valor econmico. Este trabajo es quizs muy enriquecedor, pero en realidad existe una gran dependencia. La mujer slo puede realizarlo si es mantenida por un marido que se gane la vida. Y si el marido se cansa de su mujer o encuentra a otra o simplemente se produce una separacin, ella se queda sin recursos. Conozco bien esto porque me llegan muchas cartas de mujeres, despus de publicar mi libro, que me explican su situacin. Hay una historia que he encontrado muy frecuentemente, la de una mujer que se casa con 20 aos, que disfruta de cuidar de su casa, de educar a sus hijos, que es muy feliz; pero de repente con 30 aos ya no funciona y se queda sin nada y con la carga de sus hijos. Ah es cuando se arrepienten de no haber aprendido una profesin e incluso de haber conservado una cierta independencia econmica.

Usted pone el caso de una mujer de 30 aos, pero con esa edad existen posibilidades de reconstruirse. Una mujer de 50 aos no tiene, sin embargo, posibilidad alguna de reconstruir su vida. La reforma de la ley de divorcio pone el acento en este tipo de casos, en los que una mujer de 50 aos sin profesin se ve completamente expuesta.

Esto tambin es cierto para una mujer de 40. A esa edad no le da ya tiempo de aprender una profesin. Existen casos de reconversin realmente sorprendentes, son excepciones que exigen muchsima energa de la mujer para lograr reconstruirse una vida, sola, sin hijos o que ya son mayores, sin marido para apoyarla. Si tiene marido, slo le queda ese marido, no est integrada en la sociedad de manera que sea interesante para ella.

Habla de las reacciones en las cartas de sus lectoras, pero cuando sali
El segundo sexo, incluso si no era una obra militante, fue un escndalo intelectual para mucha gente.

En Francia, se desat la maquinaria contra ella. Hubo muchos hombres que aborrecieron la obra. Hasta hombres que pensaba que eran de izquierdas, igualitarios, se han rebotado con este libro.

Por qu se pona en duda su supremaca?

Porque se pona en duda su supremaca, porque ridiculizaba al hombre francs. El libro ha tenido una mejor acogida en Amrica. Quizs porque all haba un sentimiento ms fuerte de igualdad entre hombres y mujeres. Mi libro tuvo mucha acogida entre las mujeres, pero poco a poco ha sido ms conocido y he recibido todas esas cartas.

En Estados Unidos se vendieron 750.000 ejemplares.

Ahora llegamos al milln, en libro de bolsillo, evidentemente.

En Francia fue un xito muy rpido.

Tuvo un xito muy rpido, pero no sabra decirle las cifras. Ahora que se ha publicado en bolsillo creo que ha llegado a mucho ms pblico. Pero ha tenido una acogida muy mala. Las crticas que ms me han decepcionado son las de los hombres que crea igualitarios. Hay comunistas que han escupido en el libro, diciendo que a las obreras les da igual lo que escribo. Esto es completamente falso. El libro va destinado ms a las mujeres obreras que a las burguesas.

Por qu los comunistas son reticentes a sus ideas?

Ahora lo son menos. En realidad toda la relacin del comunismo con la mujer es difcil, ya que consideraban que el problema de sta es secundario, que la contradiccin de los sexos es secundaria, frente a la de clases, que es primaria. En conjunto, los problemas de las mujeres estn completamente subordinados a los de clase. Toda la relacin del comunismo con la mujer es difcil, ya que consideraban que el problema de sta es secundario, que la contradiccin de los sexos es secundaria, frente a la de clases, que es primaria. En conjunto, los problemas de las mujeres estn completamente subordinados a los de clase.

Entonces, la idea es que si hay una revolucin, la situacin de la mujer cambiar automticamente?

S. Y tengo que decir que en 1949, cuando escrib este libro, dudaba poco de eso. Crea que haba que militar por la revolucin, soy completamente de izquierdas y busco el derrocamiento del sistema, la cada del capitalismo. Pensaba que slo haca falta eso para que la situacin de la mujer fuese igual que la del hombre. Despus me di cuenta de que me equivocaba. Ni en la URSS, ni en Checoslovaquia, ni en ningn pas socialista, ni en los partidos comunistas, ni en los sindicatos, ni siquiera en los movimientos de vanguardia, el destino de la mujer es el mismo que el del hombre. Esto es lo que me convenci para convertirme en feminista y de manera bastante militante. He comprendido que existe una lucha puramente feminista y que sta pelea contra los valores patriarcales, que no debemos confundir con los capitalistas. Para m, las dos luchas han de ir juntas. Parece imposible que el destino de la mujer cambie profundamente si el destino de la sociedad no cambia profundamente en cuanto a la lucha de clases. Pero tambin parece ilusorio pensar que la lucha de clases sirva por completo, tiene que existir una lucha especficamente para la mujer.

Entonces, quiere decir que el feminismo tiene un papel que desempear en nuestra sociedad, pero tambin en los pases comunistas, donde de momento no existe?

En los pases comunistas la mujer tampoco tiene la posibilidad de crear movimientos sociales. Si pudiese hacerse sera muy til. Una de las ideas del Movimiento de Liberacin de la Mujer [MLF, por sus siglas en francs] es que las mujeres se renan, hablen sobre lo que viven dentro del hogar, perciban la injusticia que se les produce. Si en vez de sentir esa injusticia de manera individual, las mujeres hablaran entre ellas, sin hombres delante, e intentaran buscar soluciones, se ahorraran mucha amargura. Podran tomar conciencia de su situacin, reflexionar sobre ella, y luego unirse para cambiarla. Esto es algo inmensamente til, que podra tener repercusiones enormes para cambiar la sociedad.

Usted habla de la reflexin, pero parece que la mayor dificultad es que la mujer se mire a s misma de una manera nueva. Algunas seguramente se miren ya de manera distinta, nueva
.

La profundidad de lo que el MLF puede conseguir es muy difcil de prever. En qu medida las mujeres considerarn el ejemplo de las pioneras, tomarn conciencia de su explotacin, de su opresin, no sabra decirlo. Pero tengo la impresin de que estn menos resignadas que antes.

Existen muchos signos en el panorama poltico actual, como la presencia de mujeres, aunque sea de manera simblica, en el gobierno, o que la condicin femenina sea objeto de un debate y que se haya creado una institucin ministerial... Esto no es un signo de que existe una evolucin que se impone a los hombres?

S, pero, para m, la Secretara de la Condicin Femenina es pura mistificacin. Es una concesin que se ha hecho a las mujeres para darles la impresin de que importan. En realidad, a Franoise Giroud no le proporcionan los medios para hacer nada, no tiene presupuesto, no tiene dinero. Todo lo que puede hacer son tmidas propuestas, que slo se llevarn a cabo si los hombres las toman en cuenta y las consienten.

S, pero usted dice que no se debe confundir el feminismo con la lucha revolucionaria, en la medida en que no hay que esperar a la revolucin para tratar de cambiar la situacin. Entonces, no son buenas todas las medidas? Hasta las que le parecen parciales o un tmido principio? No es mejor esto que lo contrario?

No, todo no es bueno. Hay veces que lo que se les ofrece a las mujeres son pequeas concesiones o mistificaciones. Es una manera de desmovilizar a las mujeres. Hacerles creer que se hace algo, cuando en realidad no se hace nada. Es una manera no slo de responder a la lucha de la mujer, sino tambin de suprimirla para que no tenga razn para existir. Las feministas nos negamos a esta desmovilizacin, queremos seguir con la lucha y que est sea dirigida por las mujeres y para las mujeres. No podemos esperar que el gobierno, que es favorable al orden actual, d satisfaccin a las mujeres que reclaman un cambio tan grande que perturbara ese orden.

Usted ha observado que en las guerras revolucionarias, en las guerras de descolonizacin, por ejemplo, en el momento en el que la situacin de los colonizados y oprimidos es ms tensa es cuando comenzamos a darles satisfacciones parciales. Jams se ha llegado a desmovilizar mediante satisfacciones parciales a gente que tenan causas que defender. Al contrario es en ese momento cuando se est de cierta manera frente a la toma de conciencia. No creo que Giscard d'Estaing pueda pensar que desmovilizar aplicando ciertas medidas superficiales. Tal vez, intenta simplemente seguir una ola, que siente que va a convertirse en algo considerable.

Si unas medidas son realmente tiles hoy en da para las mujeres, hay que aceptarlas. Pero hay que hacerlo sabiendo que no son ms que algo provisional, que no golpean el ncleo. Una ley como la del aborto, en mi opinin, no es satisfactoria, no va suficientemente lejos. No se trata de rechazarla, sino de agarrarse a ella y considerarla como un primer paso hacia una liberalizacin mucho ms grande del aborto y de una emancipacin mucho mayor de la mujer. Sobre la cuestin del aborto, las feministas podemos estar bastante orgullosas. Tendramos esta ley si no hubiramos lanzado el manifiesto de las 343, el de las 343 zorras, como se le llam? En l decamos que todas habamos abortado, mujeres conocidas y desconocidas. Adems, hubo el proceso de Bobigny que tambin supuso una gran movilizacin de la opinin... Y hubo tambin un gran nmero de manifestaciones en las calles.

Usted entr en la accin directa feminista con la cuestin del aborto, que ha apoyado desde el inicio y fue testigo en el proceso de Bobigny. No puede decirse que esta lucha es el inicio del feminismo en Francia, ya que ha sido un catalizador para la unin de las mujeres al darse cuenta de que podan dirigir algo?


Por supuesto. Se han agarrado a una buena ruta de batalla, el aborto, en la medida en que comenzaban a querer luchar. En parte la historia del feminismo nace del 68. Fue el 68 el que di a la gente la idea de que cada uno deba tomar en sus manos sus asuntos. Sean los jvenes, los estudiantes de institutos, los soldados como acabamos de ver hace poco en Draguignan. Y tambin las mujeres. Pensamos que nos tocaba agarrar nuestros destinos sin pasar por las leyes o los decretos. O que nos tocaba arrancar esos decretos. En fin, comenzar a luchar con formas completamente nuevas. En el 68 tambin ocurri otra cosa, muchas mujeres comenzaron a trabajar en los grupos de izquierda. Y se dieron cuenta de que incluso entre sus camaradas, polticamente en el mismo plano que ellas, eran tratadas siempre como mujeres, que era el hombre el que haca el discurso y la mujer la que lo tecleaba, era el hombre el que discuta con sus camaradas y ella la que preparaba el caf. Esto llev a una toma de conciencia muy muy fuerte. Juntmonos nosotras las mujeres y obtengamos cambios en nuestro estatuto mediante nuestra propia lucha.

En algunos de sus recuerdos ha evocado las reacciones de los machos de izquierda, violentamente antifeministas en algunos momentos. Usted que ha vivido siempre a la izquierda y que conoce bien las diferentes familias ideolgicas de sta, como explica que la izquierda no sea mucho ms feminista que el resto de la poblacin?

Porque la izquierda tambin est dominada por los hombres y stos no tienen jams ningn inters en pisotear sus privilegios. Los privilegiados siempre quieren mantener sus privilegios. Es natural. Los hombres son unos privilegiados tanto en el Partido Comunista como en el Partido Socialista, como en cualquier otro partido. Y por tanto, actan como tales y no como personas de izquierdas.

La ideologa de la izquierda es luchar contra los privilegios. Por tanto, deberan de darse cuenta, deberan de ser ms sensibles.

S, pero no lo hacen.

En la ltima campaa electoral, una campaa entre dos hombres de edad madura, el feminismo no jug ms que un papel...

Secundario.

Incluso nulo.

Completamente de acuerdo. Como le deca al principio no hay que confundir la lucha de clases, y los partidos de izquierda se basan en ella, con la lucha de sexos. Hombres que pueden ser totalmente de izquierdas en cuanto a la lucha de clases, no lo sern del todo con respecto a los valores patriarcales, masculinos, y a su decisin de imponrselos a las mujeres.

Pero no halla, como mnimo, en sus conversaciones, a hombres que son accesibles, que son capaces de asimilar este problemas de las mujeres como han hecho con el de la descolonizacin u otros?


Lo asimilan en parte, pero es muy raro que un hombre pueda comprender realmente lo vivido, la experiencia de lo vivido de una mujer, porque precisamente no lo han vivido. Tomo como ejemplo pequeas cosas. La calle pertenece a todo el mundo, pero en realidad una mujer joven, guapa o fea, eso no importa, puede muy difcilmente pasadas las ocho o las nueve de la tarde, pasearse sola deambulando por la calle. Incluso durante el da le causa un problema, porque la seguirn, la interpelarn de tal manera que a menudo preferir volver a casa. Pues bien, cuando se le cuenta esto a los hombres, sonren sin sorprenderse: Yo nunca he hecho eso, nunca he seguido a una mujer, no soy un buitre. Todos los hombres no son buitre. En fin, no se dan para nada cuenta de la coaccin que puede ser para una mujer el sentirse todo el tiempo ms o menos en peligro. No frente a un peligro brutal, aunque a veces puede llegar hasta ah. Muchas mujeres que desairan a alguien que les sigue, se llevan una buena ostia o un golpe.

No hay de alguna manera una contraofensiva de los hombres que intentan salvar los muebles? Cuando explican que todos estos son problemas del pasado, que las mujeres controlan en gran medida la vida econmica del hogar. Sobre todo, en los hogares obreros, donde un gran nmero de hombres entregan su salario a sus mujeres, guardndose eventualmente algo de dinero de bolsillo, y no tienen ni siquiera el control. Los hombres entonces van a explicar sus problemas diciendo que al final se les considera slo fabricantes de dinero, que son ellos los que tienen que trabajar ocho horas en la fbrica o en el despacho y que las mujeres tienen un bello papel por el que se cambiaran con gusto.

Dicho eso, si se les propone, no quieren para nada cambiarse. Por muchas razones. De entrada, el trabajo domstico de las obreras con varios hijos y con poco dinero es extremadamente cansado. Ms que las ocho horas de fbrica.

Ellas hacen los dos a menudo


Como parte de este mercado, las mujeres entran a menudo en ambos. Y adems, el da en el que el hombre cansa o quiere marcharse o le parece que es una carga muy dura mantener a su mujer y sus hijos, puede irse de un da para otro y siempre encontrar cmo buscarse la vida. Ella se quedar sin nada. Es un caso que se ve desgraciadamente muy a menudo.

S, s. Evoca un problema que deja ver que usted aconsejara a las mujeres elegir la solucin, por el momento, de la libertad individual. Es decir, no os casis, no tengis hijos. De esta forma, seris libres. Pero globalmente, la sociedad no reacciona as. La gente tiene tendencia a casarse. Hay que luchar contra la soledad, algo bastante natural. Y adems de esto, tener hijos es ms bien agradable. Es una de las cosas bellas de la vida para la mayora de la gente. Entonces, cmo se vive en medio de esta realidad si una no quiere alienarse una parte de las cosas de la vida?


Sera necesario que los hombres tomasen parte del cuidado del hogar y de la educacin de los hijos, exactamente de la misma forma que las mujeres.Tendra que compartir todas las tareas. Sera necesario tambin que el hombre renunciase a la autoridad que pretende ejercer sobre la mujer. Cuntas veces he recibido cartas de mujeres que no tienen el derecho de ir a ver ni a una amiga, ni siquiera a sus padres o a quien sea, sin que el marido las acompae. Ellos pretenden que lo hacen por amor, para compartirlo todo con ella, pero es una autntica tirana. Una vez recib una carta de una mujer que me deca os escribo vigilando por la ventana si mi marido sale o no del caf de enfrente, porque cuando salga, esconder esta carta. Se volvera loco de rabia si piensa que os escribo. No s cmo me las apaar para sacarla de la casa. Era una carta bastante larga. Me escriba unas 30 o 40 pginas. Necesitaba desahogarse. Y si me contesta, respndame como la seora Fulanita. En fin, este sigilo, estas conductas sin dignidad son impuestas a las mujeres por la tirana de algunos hombres.

Pero, usted misma lo dice, son ejemplos lmites. Estamos en una sociedad en la que hablamos mucho de divorcios, pero, cuando vemos las estadsticas, la mayora de las parejas no se divorcia. Puede ser que esto oculte a veces dramas interiores. Pero, en realidad, la gente tiene ganas de entenderse. Y estos casos que usted cita ocurren ms a menudo en los pases latinoamericanos que en Francia, porque por suerte aqu hay una educacin que ha vuelto a la gente un poco ms civilizada
.

Es muy optimista. S que en algunos barrios, las mujeres de los obreros, no obreras ellas mismas, sino mujeres que permanecen en casa, si cometen la desgracia de ir tomar un caf a casa de la vecina y el marido se entera, viven luego escenas aterradoras. La mujer debe quedarse en casa, no hablar con nadie y ocuparse todo el tiempo de su casa y de sus hijos. Esta tirana se ejerce tanto en la clase obrera como en la pequea burguesa o en la burguesa. Est muy muy muy extendida.

Hay todava ciertos directivos para los que forma parte de su estatuto personal el que sus mujeres no trabajen. Llegan incluso a casarse con mujeres que han hecho los mismos estudios que ellos, pero se dicen tengo los medios suficientes, t no trabajas.

S. Y a las mujeres, por su lado, se les ha convencido, de tal manera, de que ser una verdadera mujer es dejar al marido trabajar, que a menudo aceptan. Algunas veces se hallan dividas. Y tambin tienen tan mala conciencia si quieren trabajar y tener un hogar e hijos al mismo tiempo que se vuelve muy difcil para ellas. Aunque est lejos de ser imposible, los nios le dan mala conciencia, se les dice que no est lo suficiente con sus hijos, que no pasan suficiente tiempo en casa, y lo aceptan. Y muy a menudo, es muy duro porque una mujer que ha hecho los mismos estudios entiende que es el marido el que ser doctor o abogado y ella ser simplemente mujer del espacio privado. A menudo sufren por ello.

Esto quiere decir que, segn usted, para las mujeres lo esencial es tener esa independencia que da el trabajo y el hecho de ganarse la vida?


Para m, s. Para m lo esencial, sean las que sean las dificultades, es tener independencia econmica. S que se les hace pagar muy caro, puesto que se les impone al mismo tiempo, el cuidado de la intimidad. Pero es la primera condicin para tener tambin una independencia interior, moral, mental. Porque sin sta estn obligadas a tener la ideas de sus maridos, a someterse a los caprichos y deseos de sus maridos, etctera. Estn obligadas a permanecer con sus maridos, incluso cuando ya no sienten nada por ellos, lo cual es una situacin que no es ms digna de elogio que la propia prostitucin. Una mujer que se queda con su marido nicamente por el dinero, porque ella no tiene los medios para buscarse la vida por ella misma, es una mujer que ha abdicado de su valor y su dignidad como ser humano.

Por lo tanto, lo que aconsejara a todas las mujeres es que trabajen, que obtengan la cualificacin ms alta que puedan y que tengan un trabajo lo ms interesante posible, pero, sobre todo, un trabajo que les asegure la independencia econmica. Y esto es muy difcil todava hoy porque la desigualdad es flagrante. Y ms, si se tiene en cuenta que los padres siguen pensando bueno la chica de todas maneras se casar, no es necesario sacrificarse mucho por ella, haremos los sacrificios por su hermano. Es una injusticia que lleva a muchas mujeres a una revuelta muy profunda cuando tienen realmente el deseo de llegar a ser alguien, a hacer algo interesante, y se les niega los medios para drselo slo al chico, que a veces es menos talentoso y menos capaz.

Hay una palabra que se escucha a menudo en el vocabulario del feminismo, que no se ha explicado mucho, sexismo. Qu significa?

Es una palabra que hemos forjado por analoga con el racismo. El racismo es la doctrina que justifica que se produzcan discriminaciones entre los seres humanos por sus razas. Pues el sexismo es la actitud que pretende establecer discriminaciones entre los seres humanos por sus sexos. Hemos empezado a hablar de sexismo para los insultos que los hombres profieren contra las mujeres. Existe una ley, que creo que data de 1945, que prohbe llamar a un hombre "sucio judo" o "sucio moro", y, si insultamos a un rabe o a un judo de esta manera podemos ir ante los tribunales. Pero, si se le dice a una mujer "zorra como todas las mujeres" o "histrica como todas las mujeres", no hay recurso.

Algunas integrantes del MLF hemos creado una liga por el derecho de las mujeres donde intentamos luchar contra cualquier forma de sexismo. Queremos obtener que la ley que impide cualquier forma de discriminacin racial impida tambin la discriminacin sexual. Nos gustara obtener esta no-discriminacin, no solo en este mbito de las injurias, sino tambin que no exista ninguna discriminacin en la manera de educar a los nios, al menos, en el colegio.

Existe una discriminacin en los colegios mixtos?

Hay discriminaciones en los libros de texto que se les entrega a los nios y a las nias, incluso en el enunciado de los ejercicios. Por ejemplo: "Mam ha llevado huevos a la cocina y pap tiene tornillos para reparar algo". Es muy impactante la discriminacin profunda que existe en todos los libros de texto. Tambin en la manera en la que se cuenta la Historia, siempre desde la ptica masculina, etctera.

Existe, para todas las mujeres que empiezan a plantearse esta cuestin, un problema de actitud en relacin con los hombres. Una parte de las feministas rechazan completamente a los hombres, deciden que hay que vivir sin ellos, que es la nica manera de deshacerse completamente de esa tutela. No es su caso. Usted dice que el mayor logro de su vida es Sartre. Esto prueba que usted cree en la unin de dos seres, en el amor y en las parejas. Cmo es compatible este amor con la evolucin personal de la mujer?

Como usted dice, muchas mujeres creen que no es compatible de momento. Las que rechazan completamente a los hombres plantean esto como algo provisional en la lucha. Un poco como, siguiendo con la analoga del racismo, el caso de las panteras negras o de otros revolucionarios negros en Amrica, que rechazaban cualquier contacto con los blancos. Es algo que la mayora de ellos ya han superado y ahora piensan que si un hombre blanco comparte sus posiciones polticas y es su aliado pueden considerarlo como un camarada. Para las mujeres, es un poco lo mismo.

Hay mujeres que piensan que no es posible vivir con un hombre o simplemente amar un hombre y hay otras que piensan que existe la posibilidad de amar a un hombre, de vivir con un hombre. Pero, incluso as, si yo he logrado vivir mi vida con Sartre es porque nunca hemos vivido juntos. Es mucho ms importante, ms que estar casados o no, el hecho de vivir juntos.Es lo que aporta ms perturbaciones en una pareja. Hay mujeres que piensan que se puede vivir con un hombre, no hay, sin embargo, que caer en todas las trampas de la feminidad. Esto nos obliga a tener mucha vigilancia. Siempre estaremos tentadas de hacer una excepcin para el hombre elegido, y esto puede hacer que la vida sea bastante difcil para ellas y para sus compaeros.

Dicho de otra manera, esto requiere tiempo, ya que estas cosas evolucionan de manera lenta al ser profundamente psicolgicas. Vamos de una u otra forma hacia unas relaciones ms difciles entre hombres y mujeres?

Quizs es ms difcil para los hombres, porque siempre es agradable el tener a alguien completamente pasivo, sumiso, a tu lado, aunque luego las mujeres se lo hagan pagar con las famosas escenas conyugales. Un reflejo de la situacin de opresin de la mujer. Puede ser, por el contrario, que las relaciones ms lcidas, ms difciles, en ciertos aspectos permitan escapar de esos horribles conflictos conyugales. Por otro lado, hay una perversin en la emancipacin de la mujer producida por el hombre. Es decir que, en cierta medida, los hombres pretenden beneficiarse de esto. Esto se vuelve contra la mujer ahora que existen los anticonceptivos, que existe en parte el aborto, que las mujeres rechazan los tabs sexuales y dicen ser libres sexualmente.

Los hombre se aprovechan para imponer relaciones sexuales. Por eso, las agresiones sexuales son mucho ms frecuentes hoy que antes y eso se percibe en todas partes, hasta en la calle. "No eres una mujer libre si no te acuestas conmigo". Pero la libertad no consiste en acostarse con todo el mundo, todo lo contrario. Existe un abuso por parte del hombre, que hace que las conquistas de las mujeres se vuelven rpidamente en su contra. Mientras se consideraba a la mujer como pura, virgen, se vea en ella a la madre, la hermana o la esposa, uno no se atreva a brutalizarla como se hace hoy en da.

Una ltima pregunta, hemos hablado anteriormente del feminismo en Francia y del importante papel del combate por el aborto. Cul ser el prximo gran combate del feminismo con la misma virtud de reunir a las mujeres, independientemente de su clase social y darles una conciencia de conjunto?


Una de las cuestiones ms urgentes son las de estrategia y tctica. Es muy difcil predecir cmo van a presentarse las cosas en la lucha. Pero, una de las ms urgentes es el rechazo al trabajo domstico tal y como se plantea hoy en da, as como a la maternidad que tiene tendencia a hacer de la mujer una esclava. El combate debe ir contra la maternidad esclava, contra esclavitud domstica. Es una lucha que podra movilizar una gran cantidad de mujeres ya que muchas sufren esta situacin. El otro da, en France Soir, hablaban de cmo los franceses vivan sus momentos de relajacin, por ejemplo, la pausa para almorzar. Una mujer con dos hijos y un marido deca con mucha violencia: "Para m la pausa no existe, soy maestra y vuelvo a casa para preparar la comida de mis hijos, despus la de mi marido que quiere comer viendo la televisin. Yo como de pie". Esta mujer era muy consciente de una profunda injusticia ya que trabajando fuera del hogar tanto como su marido era servidora de las necesidades domsticas. Con este tema podramos movilizar a una importante cantidad de mujeres y seramos capaces, quizs, de explicar la situacin a una parte de los hombres que tengan buena voluntad.

La dificultad es que a diferencia del aborto, en vez de salir a la calle, esto es un combate individual en casa e implica obligatoriamente una bsqueda de compromiso. Requiere mucha determinacin y mucho esfuerzo, ser probablemente mucho ms largo.

Ser mucho ms difcil, pero es ah donde reuniones como las del MLF pueden ser muy tiles porque al ensear a las mujeres a hablar entre ellas se les ayuda a concienciarse de la injusticia de su condicin y a rechazarla. Si se sienten unidas, respaldadas, si saben que hay otras mujeres que luchan de la misma forma, estarn mucho ms preparadas para iniciar esta lucha.



Foto: Simone de Beauvoir



(Video de la entrevista original)

Traduccin de Gabriel Mndez-Nicolas y Amanda Andrades.

Fuente: https://ctxt.es/es/20160420/Politica/5537/Simone-de-Beauvoir-entrevista-El-segundo-sexo-aniversario.htm


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