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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2018

Karl Marx (1818-1883). En el bicentenario de su nacimiento (XII)
Sobre el Manifiesto comunista (V)

Salvador Lpez Arnal (editor)
Rebelin


Portada de la primera edicin catalana del Manifiesto Comunista, 1930; traduccin de la versin francesa de Emili Granier i Barrera

Estbamos en los prlogos de Marx y Engels a las ediciones del Manifiesto comunista (MC). Salvo error por mi parte, siete en total. Los dos primeros, los de la edicin alemana de 1872 y el de la rusa de 1882, fueron escritos por Marx y Engels; los cinco restantes (los de la edicin alemana de 1883, la inglesa de 1888, la alemana de 1890, la polaca de 1892 y la italiana de 1893) solo por Engels (FE). Dimos cuenta en la nota anterior los tres primeros escritos. Veamos ahora el prlogo a la edicin inglesa de 1888, uno de los ms extensos [1]. Fechado en Londres, el 30 de enero de 1888.

El MC fue publicado como programa de la "Liga de los Comunistas", seala FE, "una asociacin de trabajadores, al principio exclusivamente alemana y ms tarde internacional, que, dadas las condiciones polticas existentes antes de 1848 en el continente europeo, se vea obligada a permanecer en la clandestinidad". Como recordamos, en el congreso de la Liga, celebrado en Londres en noviembre de 1847, se encomend a Marx y Engels que preparasen para la publicacin un programa detallado del Partido, terico y prctico a la vez. "En enero de 1848, el manuscrito, en alemn, fue terminado y, unas semanas antes de la revolucin del 24 de febrero en Francia, enviado al editor, a Londres. La traduccin francesa apareci en Pars poco antes de la insurreccin de junio de 1848. En 1850 la revista Red Republican, editada por George Julian Harney, public en Londres la primera traduccin inglesa, debida a la pluma de Miss Helen Macfarlane". Hemos hablado de ello. El MC, recuerda FE, haba sido impreso tambin en dans y en polaco.

La derrota de la insurreccin de junio de 1848 en Pars, primera gran batalla entre el proletariado y la burguesa, comenta FE:

Releg de nuevo a segundo plano, por cierto tiempo, las aspiraciones sociales y polticas de la clase obrera europea. Desde entonces la lucha por la supremaca se desarrolla, como haba ocurrido antes de la revolucin de febrero, solamente entre diferentes sectores de la clase poseedora; la clase obrera hubo de limitarse a luchar por un escenario poltico para su actividad y a ocupar la posicin de ala extrema izquierda de la clase media radical.

Todo movimiento obrero independiente era despiadadamente perseguido, en cuanto daba seales de vida.

As, la polica prusiana localiz al Comit Central de la "Liga de los Comunistas", que se hallaba a la sazn en Colonia. Los miembros del Comit fueron detenidos y, despus de dieciocho meses de reclusin, juzgados en octubre de 1852. Este clebre "Proceso de los comunistas en Colonia"se prolong del 4 de octubre al 12 de noviembre; siete de los acusados fueron condenados a penas que oscilaban entre tres y seis aos de reclusin en una fortaleza. Inmediatamente despus de publicada la sentencia, la Liga fue formalmente disuelta por los miembros de la misma que haban quedado en libertad

El MC pareca desde entonces condenado al olvido. Pero la situacin cambi. El buen amigo y compaero de Marx da cuenta de la constitucin de la AIT:

Cuando la clase obrera europea hubo reunido las fuerzas suficientes para emprender un nuevo ataque contra las clases dominantes, surgi la Asociacin Internacional de los Trabajadores. Pero esta asociacin, formada con la finalidad concreta de agrupar en su seno a todo el proletariado militante de Europa y Amrica no pudo proclamar inmediatamente los principios expuestos en el MC. La programa de la Internacional deba ser lo bastante amplio para que pudieran aceptarlo las tradeuniones inglesas, los adeptos de Proudhon en Francia, Blgica, Italia y Espaa y los lassalleanos en Alemania. Marx, al escribir este programa de manera que pudiese satisfacer a todos estos partidos, confiaba enteramente en el desarrollo intelectual de la clase obrera, que deba resultar inevitablemente de la accin combinada y de la discusin mutua.

(En una nota sealaba el propio Engels: "Personalmente Lassalle nos declar siempre que era un discpulo de Marx y que, como tal, se colocaba sobre el terreno del MC. Sin embargo, en su agitacin publica en 1862-1864 no fue ms all de la exigencia de cooperativas de produccin apoyadas por el crdito del Estado").

Los propios acontecimientos y vicisitudes de la lucha contra el capital, las derrotas ms an que las victorias, "no podan dejar de hacer ver a la gente la insuficiencia de todas sus panaceas favoritas y preparar el camino para una mejor comprensin de las verdaderas condiciones de la emancipacin de la clase obrera". Marx tena razn concluye su amigo.

Los obreros de 1874, en la poca de la disolucin de la Internacional, ya no eran, ni mucho menos, los mismos de 1864, cuando la Internacional haba sido fundada. El proudhonismo en Francia y el lassalleanismo en Alemania agonizaban, e incluso las conservadoras tradeuniones inglesas, que en su mayora haban roto todo vnculo con la Internacional mucho antes de la disolucin de sta, se iban acercando poco a poco al momento en que el presidente de su Congreso, el ao pasado en Swansea, pudo decir en su nombre: "El socialismo continental ya no nos asusta."

Los principios del MC se haban difundido ampliamente entre los obreros de todos los pases del mundo. De este modo, el propio MC se situ de nuevo en primer plano. FE da cuenta, entre otras cosas, de la primera traduccin castellana del MC.

El texto alemn haba sido reeditado, desde 1850, varias veces en Suiza, Inglaterra y Norteamrica. En 1872 fue traducido al ingls en Nueva York y publicado en la revista Woodhull and Claflin's Weekly. Esta versin inglesa fue traducida al francs y apareci en Le Socialiste de Nueva York. Desde entonces dos o ms traducciones inglesas, ms o menos deficientes, aparecieron en Norteamrica, y una de ellas fue reeditada en Inglaterra. La primera traduccin rusa, hecha por Bakunin, fue publicada en la imprenta del Klokol de Herzen en Ginebra, haca 1863; la segunda, debida a la heroica Vera Zaslich, vio la luz tambin en Ginebra en 1882. Una nueva edicin danesa se public en "Socialdemokratisk Bibliothek", en Copenhague, en 1885; apareci una nueva traduccin francesa en Le Socialiste de Pars en 1886. De esta ltima se prepar y public en Madrid, en 1886, una versin espaola. Esto sin mencionar las reediciones alemanas, que han sido por lo menos doce.

Con una curiosidad:

Una traduccin armenia, que deba haber sido impresa hace unos meses en Constantinopla, no ha visto la luz, segn tengo entendido, porque el editor temi sacar un libro con el nombre de Marx y el traductor se neg a hacer pasar el MC por su propia obra. Tengo noticia de traducciones posteriores en otras lenguas, pero no las he visto.

De este modo, la historia del MC reflejaba en medida considerable la historia del propio movimiento moderno de la clase obrera: "actualmente es, sin duda, la obra ms difundida, la ms internacional de toda la literatura socialista, la plataforma comn aceptada por millones de trabajadores". Desde Siberia hasta California. Sin embargo, seala FE, cuando fue escrito no pudimos titularle Manifiesto Socialista.

En 1847 se llamaban socialistas, por una parte, todos los adeptos de los diferentes sistemas utpicos: los owenistas en Inglaterra y los fourieristas en Francia, reducidos ya a meras sectas y en proceso de extincin paulatina; de otra parte, toda suerte de curanderos sociales que prometan suprimir, con sus diferentes emplastos, las lacras sociales sin daar al capital ni a la ganancia. En ambos casos, gentes que se hallaban fuera del movimiento obrero y que buscaban apoyo ms bien en las clases "instruidas". En cambio, la parte de la clase obrera que haba llegado al convencimiento de la insuficiencia de las simples revoluciones polticas y proclamaba la necesidad de una transformacin fundamental de toda la sociedad, se llamaba entonces comunista.

Era ciertamente, son palabras de FE, un comunismo rudimentario y tosco, puramente instintivo, pero que, sin embargo, "supo percibir lo ms importante y se mostr suficientemente fuerte en la clase obrera para producir el comunismo utpico de Cabet en Francia y el de Weitling en Alemania" De este modo, el socialismo en 1847 era un movimiento de la clase burguesa y el comunismo era un movimiento de la clase obrera. "El socialismo era, al menos en el continente, cosa "respetable"; el comunismo, todo lo contrario".

Y como nosotros mantenamos desde un principio que "la emancipacin de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma", para nosotros no poda haber duda alguna sobre cul de las dos denominaciones proceda elegir.

Ms an, aada FE, despus no se les haba ocurrido jams renunciar a ella.

Aunque el MC era su obra comn, FE se consideraba obligado a sealar que la tesis fundamental, el ncleo del mismo, perteneca a Marx. La tesis fundamental, ya enunciada en su prlogo de 1883, casi con idntica palabras, tras el fallecimiento de su amigo, afirmaba que

[...] en cada poca histrica el modo predominante de produccin econmica y de cambio y la organizacin social que de l se deriva necesariamente, forman la base sobre la cual se levanta, y la nica que explica, la historia poltica e intelectual de dicha poca; que, por tanto (despus de la disolucin de la sociedad gentilicia primitiva con su propiedad comunal de la tierra), toda la historia de la humanidad ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre explotadores y explotados, entre clases dominantes y clases oprimidas; que la historia de esas luchas de clases es una serie de evoluciones, que ha alcanzado en el presente un grado tal de desarrollo en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse del yugo de la clase explotadora y dominante -la burguesa- sin emancipar al mismo tiempo, y para siempre, a toda la sociedad de toda explotacin, opresin, divisin en clases y lucha de clases.

A esta idea, que para Engels era para la historia lo que la teora de Darwin era para la biologa (es una forma de decir, no dice que sean exactamente lo mismo, ni que sean teoras del mismo tipo), ambos se haban ido acercando poco a poco, varios aos antes de 1845.

Hasta qu punto yo avanc independientemente en esta direccin, puede verse mejor en mi La situacin de la clase obrera en Inglaterra. Pero cuando me volv a encontrar con Marx en Bruselas, en la primavera de 1845, l ya haba elaborado esta tesis y me la expuso en trminos casi tan claros como los que he expresado aqu.

FE cita a continuacin unas palabras del prefacio a la edicin alemana de 1872 que aqu no reproducimos. Finaliza sealando que "la presente traduccin se debe a Mr. Samuel Moore, traductor de la mayor parte de El capital de Marx". Revisaron juntos la traduccin y Engels aadi unas notas para explicar las alusiones histricas.

En el prefacio para la edicin alemana de 1890, Engels comenta que en el tiempo transcurrido desde que fue escrito lo que precede, se ha hecho imprescindible una nueva edicin alemana del MC, e interesa recordar aqu los acontecimientos con l relacionados. Una segunda traduccin rusa - debida a Vera Zasulich, la corresponsal del viejo Marx- apareci en Ginebra en 1882; "Marx y yo redactamos el prefacio. Desgraciadamente, he perdido el manuscrito alemn original, y debo retraducir del ruso, lo que no es de ningn beneficio para el texto". S, efectivamente, Engels tambin conoca el ruso. Creo que tambin el cataln.

El prefacio a la edicin polaca est es escrito en Londres, el 10 de febrero de 1892. Dice as:

El que una nueva edicin polaca del MC sea necesaria invita a diferentes reflexiones. Ante todo conviene sealar que, durante los ltimos tiempos, el MC ha pasado a ser, en cierto modo, un ndice del desarrollo de la gran industria en el continente europeo. A medida que en un pas se desarrolla la gran industria, se ve crecer entre los obreros de ese pas el deseo de comprender su situacin, como tal clase obrera, con respecto a la clase de los poseedores; se ve progresar entre ellos el movimiento socialista y aumentar la demanda de ejemplares del MC.

De este modo, conjetura FE sin pretender hacer sociologa con total exactitud, el nmero de ejemplares del MC difundidos en un idioma permite "no slo determinar, con bastante exactitud, la situacin del movimiento obrero sino tambin el grado de desarrollo de la gran industria en cada pas. De este modo la nueva edicin polaca del MC sealaba el decisivo progreso de la gran industria de ese pas.

No hay duda que tal desarrollo ha tenido lugar realmente en los diez aos transcurridos desde la ltima edicin. La Polonia Rusa, la del Congreso, ha pasado a ser una gran regin industrial del Imperio ruso. Mientras la gran industria rusa se halla dispersa -una parte se encuentra en la costa del Golfo de Finlandia, otra en el centro (Mosc y Vladimir), otra en los litorales del Mar Negro y del Mar Azov, y todava ms en otras regiones-, la industria polaca est concentrada en una extensin relativamente pequea y goza de todas las ventajas e inconvenientes de tal concentracin. Las ventajas las reconocen los fabricantes rusos, sus competidores, al reclamar aranceles protectores contra Polonia, a pesar de su ferviente deseo de rusificar a los polacos. Los inconvenientes -para los fabricantes polacos y para el gobierno ruso- residen en la rpida difusin de las ideas socialistas entre los obreros polacos y en la progresiva demanda del Manifiesto.

El rpido desarrollo de la industria polaca, que sobrepasa a la industria rusa, constitua a su vez una nueva prueba de la inagotable energa vital del pueblo polaco y una nueva garanta de su futuro renacimiento nacional. Para FE el resurgir de una Polonia independiente y fuerte era cuestin que interesaba no slo a los polacos sino a todos. Las razones:

La sincera colaboracin internacional de las naciones europeas slo ser posible cuando cada una de ellas sea completamente duea de su propia casa. La revolucin de 1848, que, al fin y a la postre, no llev a los combatientes proletarios que luchaban bajo la bandera del proletariado, ms que a sacarle las castaas del fuego a la burguesa, ha llevado a cabo, por obra de sus albaceas testamentarios -Luis Bonaparte y Bismarck-, la independencia de Italia, Alemania y Hungra. En cambio Polonia, que desde 1792 haba hecho por la revolucin ms que esos tres pases juntos, fue abandonada a su propia suerte en 1863, cuando sucumba bajo el empuje de fuerzas rusas diez veces superiores. La nobleza polaca no fue capaz de defender ni de reconquistar su independencia; hoy por hoy, a la burguesa, la independencia de Polonia le es, cuando menos, indiferente.

Sin embargo, para la colaboracin armnica de las naciones europeas, "esta independencia es una necesidad". Y slo podra ser conquistada por el joven proletariado polaco. En manos de l, conclua FE, su destino estaba seguro, pues para los obreros del resto de Europa la independencia de Polonia era tan necesaria como para los propios obreros polacos.

"A los lectores italianos", as titul FE su prlogo a la edicin italiana del MC de 1893. Su texto est fechado en Londres, 1 de febrero de ese ao.

La publicacin del MC haba coincidido,

Por decirlo as, con la jornada del 18 de marzo de 1848, con las revoluciones de Miln y de Berln, que fueron las insurrecciones armadas de dos naciones que ocupan zonas centrales: la una en el continente europeo, la otra en el Mediterrneo; dos naciones que hasta entonces estaban debilitadas por el fraccionamiento de su territorio y por discordias intestinas que las hicieron caer bajo la dominacin extranjera.

Mientras Italia se hallaba subyugada por el emperador austraco, el yugo que pesaba sobre Alemania, el del zar de todas las Rusias, no era menos real aunque fuera ms indirecto.

Las consecuencias del 18 de marzo de 1848 liberaron a Italia y a Alemania de este oprobio. Entre 1848 y 1871 las dos grandes naciones quedaron restablecidas y, de uno u otro modo, recobraron su independencia, y este hecho, como deca Karl Marx, se debi a que los mismos personajes que aplastaron la revolucin de 1848 fueron, a pesar suyo, sus albaceas testamentarios.

La revolucin de 1848 haba sido en todas partes obra de la clase obrera: ella haba levantado las barricadas, ella haba expuesto su vida.

Pero fueron slo los obreros de Pars quienes, al derribar al gobierno, tenan la intencin bien precisa de acabar a la vez con todo el rgimen burgus. Y aunque tenan ya conciencia del irreductible antagonismo que existe entre su propia clase y la burguesa, ni el progreso econmico del pas ni el desarrollo intelectual de las masas obreras francesas haban alcanzado an el nivel que hubiese permitido llevar a cabo una reconstruccin social. He aqu por qu los frutos de la revolucin fueron, al fin y a la postre, a parar a manos de la clase capitalista. En otros pases, en Italia, en Alemania, en Austria, los obreros, desde el primer momento, no hicieron ms que ayudar a la burguesa a conquistar el Poder.

Pero en ningn pas la dominacin de la burguesa era posible sin la independencia nacional.

Por eso, la revolucin de 1848 deba conducir a la unidad y a la independencia de las naciones que hasta entonces no las haban conquistado: Italia, Alemania, Hungra. Polonia les seguir a su turno.

As, pues, matizaba FE, aunque la revolucin de 1848 no haba sido una revolucin socialista, desbroz el camino y prepar el terreno para esta ltima.

El rgimen burgus, en virtud del vigo roso impulso que dio en todos los pases al desenvolvimiento de la gran industria, ha creado en el curso de los ltimos 45 aos un proletariado numeroso, fuerte y unido y ha producido as -para emplear la expresin del Manifiesto- a sus propios sepultureros. Sin restituir la independencia y la unidad de cada nacin, no es posible realizar la unin internacional del proletariado ni la cooperacin pacfica e inteligente de esas naciones para el logro de objetivos comunes. Acaso es posible concebir la accin mancomunada e internacional de los obreros italianos, hngaros, alemanes, polacos y rusos en las condiciones polticas que existieron hasta 1848?

Eso quiere decir que los combates de 1848 no haban sucedido en vano; tampoco los 45 aos que les separaban de esa poca revolucionaria.

Sus frutos comienzan a madurar y todo lo que yo deseo es que la publicacin de esta traduccin italiana sea un buen augurio para la victoria del proletariado italiano, como la publicacin del original lo fue para la revolucin internacional. El Manifiesto rinde plena justicia a los servicios revolucionarios prestados por el capitalismo en el pasado. La primera nacin capitalista fue Italia. Marca el fin del Medioevo feudal y la aurora de la era capitalista contempornea la figura gigantesca de un italiano, el Dante, que es a la vez el ltimo poeta de la Edad Media y e! primero de los tiempos modernos. Ahora, como en 1300, comienza a despuntar una nueva era histrica.

Nos dara Italia, preguntaba FE concluyendo, un nuevo Dante que "marque la hora del nacimiento de esta nueva era proletaria". Esa era la cuestin.

Hasta aqu los prlogos al Manifiesto.

Veamos a continuacin las profundas y fructferas metforas y las predicciones y conjeturas exitosas de este texto clsico, todo un manifiesto para la revolucin socialista, en la prxima entrega.

***

Nota:

(1) Uso la traduccin publicada en la edicin de El Viejo Topo del Manifiesto Comunista con prlogo de Francisco Fernndez Buey, pp. 81-88, menos en el caso del prlogo a la edicin polaca no recogido en esta edicin.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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