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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2018

La destruccin de una esperanza: la Primavera de Praga

Alfredo Iglesias Diguez
Rebelin


El ao 1968 fue un ao de esperanza. Pareca que se estaba a las puertas de una gran revolucin mundial: los movimientos estudiantiles y las huelgas obreras se sucedan por diferentes lugares del mundo (principalmente en Italia, Francia, Japn y Mxico, pero tambin en Galicia y en otros lugares); la ofensiva del Tet supuso el principio de la derrota norteamericana en el Vietnam; en los EEUU el movimiento estudiantil se manifest contra la guerra, se reorganiz el movimiento feminista y, tras el asesinato de Martin Luther King, se reorganiz un potente movimiento afroamericano que gir alrededor de los Black Panther. A pesar de la contundencia de las fuerzas contrarrevolucionarias en contra de esos despertares, la esperanza daba muestras de fortaleza: triunfo socialista en Chile y gobierno de Allende en el ao 1970, revolucin de los claveles en el Portugal de 1974 o incluso las movilizaciones obreras y estudiantiles que marcaron el tardofranquismo (desde los acontecimientos en Ferrol en 1972 hasta la aprobacin de la Constitucin en 1978). Sin embargo, aquellos aos de esperanza fueron una ilusin y la Primavera de Praga, la primera seal de una peligrosa derrota en la que no slo derrotaron la esperanza de millares de personas que soaban con otro mundo sino que construyeron un mundo en el que se le dice a las nuevas generaciones que no hay futuro.

El primer acto de la Primavera de Praga tuvo lugar el 5 de enero de 1968. Ese da, el Comit Central del KSC (el partido comunista checoslovaco), destitua a Antonn Novotn y nombraba secretario general a Alexander Dubček, el hombre que iba a poner en marcha una reforma en el socialismo checoslovaco que no buscaba distanciarse del socialismo como haba ocurrido con la revolucin hngara de 1956-, sino que buscaba profundizar en su democratizacin.

El siguiente acto fue el 5 de abril de 1968. En la reunin del Comit Central del KSC celebrada ese da, se aprobaba el Programa de Accin, que entre algunos sectores de izquierdas comenz a ser conocido como el programa del socialismo de rostro humano y con el que los checoslovacos pretendan seguir su propio camino hacia el comunismo. El documento presentaba una serie de lneas de accin en diferentes mbitos: con respeto a las libertades individuales y los derechos polticos, defenda la libre creacin de partidos que aceptaran las instituciones socialistas, el derecho a la huelga, la libertad total de expresin y de movimientos, as como el reforzamiento de los rganos de poder democrticamente elegidos; en este sentido, lo que se pretenda con este documento era reforzar el carcter democrtico del socialismo, avanzar en la construccin del socialismo y responder a las necesidades econmicas de la sociedad checoslovaca de esa altura, que ya no era a sociedad de 20 aos atrs. Efectivamente, en el mbito econmico se redujo el papel del Estado a uno mero planificador general, encargado de las cuestiones macroeconmicas y del comercio internacional, favoreciendo en ese sentido la va de la autogestin. En otros dos mbitos: la estructura del Estado y las relaciones internacionales, se instaur el modelo federal, que reconoca los mismos derechos a Chequia que a Eslovaquia, y se mantuvieron los lazos con los pases socialistas, aunque se le dio un nuevo impulso a las relaciones internacionales basadas en la cooperacin y el pacifismo o la no agresin.

El socialismo que se desprende de este programa de accin, as pues, no puede reducirse a la liberacin de los trabajadores de la explotacin capitalista lo que ya se haba conseguido en los pocos aos de proceso socialista en Checoslovaquia-, sino que deba conducir, adems, al pleno desarrollo de las personas. He ah la perspectiva que en el PSUC haba puesto de relieve Manuel Sacristn, como expone Salvador Lpez Arnal en la obra La destruccin de una esperanza (AKAL, 2010).

La invasin y ocupacin de Praga el 20 de agosto de 1968 es el acto final de esta dramtica destruccin de la esperanza.

Repensar hoy sobre aquellos acontecimientos es una obligada necesidad si queremos construir una alternativa a la barbarie capitalista, pero hace falta no caer en la infructuosa tentacin de repensar todo de nuevo: la obra de Sacristn, uno de los ms lcidos crticos de la invasin, es un buen punto de partida en esta nueva andadura.

Este artculo es una versin de Praga: primavera de 1968, publicado el pasado 22 de marzo de 2018 en el suplemento Faro das Culturas, del peridico Faro de Vigo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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