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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2018

Jess Santrich, advertencia de lo que se viene

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Hay quienes dicen que el problema de Colombia es que su pueblo no tiene memoria. Sin embargo, esa es slo parte del problema. La otra parte del problema, quizs la ms importante, es que la oligarqua colombiana tiene demasiada memoria. Es una oligarqua rencorosa y vengativa que no olvida y que no perdona a quienes osen cuestionar sus privilegios o siquiera perturbar su digestin. Como los dspotas de antao, ellos pueden matar, desaparecer, violar, reprimir, mutilar y no pasa nada pero ay de quien ponga en entredicho la legitimidad de sus riquezas acumuladas mediante el fraude y la violencia desnuda! As pasen dcadas, apenas tengan la oportunidad de cobrarse en sangre algn susto que les hayan hecho pasar, se la cobran. La insistencia de las FARC en la reconciliacin cae en odos sordos, porque no hay con quien reconciliarse. A esta oligarqua de mdula terrateniente- no le interesa otra cosa que la ms cochina venganza en contra de quienes participaron de un movimiento insurgente de fuerte raigambre campesina, un movimiento que busc la justicia para los del campo y una transformacin del pas, pero termin entrampada en un acuerdo de paz hecho a la medida del gobierno de Santos en el cual las estructuras opresivas contra las que alguna vez se alzaron en armas, quedaron intactas. Ahora que estn sin armas y aisladas, tanto de sus bases sociales despus de su salida de los territorios en que hacan presencia, como de una izquierda que no ha sabido construir procesos de unidad, la oligarqua tiene la oportunidad para hacer lea del rbol cado.

El ltimo golpe que recibe este fracasado proceso de paz convertido a pasos acelerados en una humillante rendicin-, es la captura de Jess Santrich por orden de Estados Unidos, quienes quieren extraditarlo a sus mazmorras para tenerlo junto a Simn Trinidad, como los cazadores cuelgan cabezas de bestias salvajes en sus roosos muros. Todo se coordin para que coincidiera con la visita de Mster Trump el sbado. Pero Mster Trump dej a Mster Santos con los crespos hechos, porque ha dado prioridad a sus delirios blicos en Siria. Sin embargo, Santrich est ah, en la crcel, a la espera. Santos, el Nbel de la Paz, hizo correr sangre campesina con la masacre del Tandil (Tumaco), en Octubre del pasado ao bast que el gobierno de EEUU exigiera respuestas en la lucha contra los cultivos de coca, para que Santos regara sangre colombiana para su amo [1] . Ahora, quieren ver rodar las cabezas de farianos, y Santos, que fantasea con ver a toda la dirigencia fariana muerta o tras las rejas, concurre de manera entusiasta. Ac no hay mera sumisin del gobierno colombiano no se puede culpar slo a los EEUU. Ac el Estado colombiano es igualmente responsable, y si cabe, an ms. El gobierno de EEUU puede tener la influencia que tiene en Colombia porque la oligarqua colombiana, en cabeza de este gobierno, se lo permite.

Por qu Santrich?

Por qu empez el gobierno esta cacera de brujas con Santrich? Vieron a quin era al primero que haba que callar y usarlo como una advertencia de lo que les puede pasar a los farianos desmovilizados que no se porten bien. Santrich es uno de los pocos de la dirigencia de las FARC que ha hablado con claridad sobre el fracaso del proceso de paz, sin temor a meter repetidamente el dedo en la llaga. Santrich no ha mostrado un arrepentimiento de Magdalena, defendiendo la legitimidad de la rebelin de la que hizo parte por casi tres dcadas. Esta actitud de dignidad, que para la oligarqua es arrogancia, ha hecho que le tengan una animosidad particularmente enconada: l ha soportado durante meses la ms grotesca persecucin por parte de los medios e incluso por parte de ciertos dirigentes de las FARC arrepentidos, que deploran su radicalidad, y no han vacilado en atacarlo directa o indirectamente- en sendas diatribas. Santrich se moviliz por la liberacin de los presos, aun sufriendo una miserable campaa de desprestigio por parte de quienes afirmaban que buscaba quitarle protagonismo al acto de entrega de armas. Y por ltimo, Santrich critic de manera abierta la entrega apresurada de armas. En sus propias palabras:

En la base del pensamiento genuinamente fariano nunca estuvo presupuestado entregarle a nadie, menos a un tercero las armas, y en esto quiero recordar las palabras del camarada Manuel cuando dijo a un periodista argentino: De acuerdo con la experiencia que hemos acumulado a lo largo de 40 aos de lucha, para resolver los problemas sociales de este pas se requiere de la presencia de las FARC. Nosotros haremos un acuerdo en algn momento, pero nuestras armas tienen que ser la garanta de que aqu se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratgico que no vamos a discutir. () Creo que estas palabras tienen absoluta vigencia. Llevan a pensar que, como FARC, conociendo la catadura histricamente traicionera de este rgimen, cometimos un error estratgico y estructural al haber convertido la dejacin en entrega de armas sin que los aspectos centrales del Acuerdo se hubiesen concretado, al menos en sus bases y en el diseo fctico de sus garantas de cumplimento. [2]

Van por todos

Jess Santrich es el primero que buscan encarcelar y extraditar, pero la intencin del gobierno y del bloque oligrquico es ver a toda la dirigencia y tambin la base- fariana tras las rejas, deportada o muerta. Esta intencin ya qued clara con el montaje que se hizo con los supermercados Supercundi, tras lo cual la voz unnime del establecimiento llam a quitarle los beneficios a los ex comandantes guerrilleros [3] . Tambin queda claro por donde quieren seguir: en el grupo de cuatro arrestados, se encuentra tambin un sobrino de Ivn Mrquez, otro de los que identifican como de la lnea dura a la que hay que aplastar. Pero van por todos, hasta por los ms blandos. Habr a quienes los utilicen durante algn tiempo, para pasearlos por todo el pas pidiendo perdn y llamando a la calma a unas bases que se han visto burladas, pero que no quepa la menor duda de que cuando ya no les sirvan, se desharn de ellos de manera para nada ceremoniosa. Es su naturaleza y lo han venido demostrando histricamente en todos los procesos de paz. Esto no haba que ser un genio para verlo venir. El mismo Santrich, de manera proftica, lo haba previsto respecto a la Justicia Especial para la Paz:

Esta JEP qued convertida en una letal trampa para colocar solo a la insurgencia en el banquillo de los acusados, mientras se ampla el manto de impunidad para los militares y los llamados terceros agentes del Estado. Tal trampa buscar, con la ayuda de la corrupta fiscala, colocarnos en manos de la venal y descompuesta justicia ordinaria hasta llevarnos a la crcel. En este plano lo que se viene para los excombatientes de las FARC es la ms pertinaz y vengativa persecucin judicial, que ir de la mano de la persecucin paramilitar e incumplimientos de todo tipo, como el de terminar de liberar a los ms de medio millar de compaeros y compaeras que siguen en prisin. [4]

Pero el gobierno se adelant y ni siquiera han querido esperar a la JEP para adelantar el linchamiento jurdico de los ex guerrilleros, mientras garantiza la impunidad para agentes de Estado, as como para los oligarcas que financiaron y se enriquecieron con el paramilitarismo. Esto a lo que asistimos no es ms que un burdo montaje mediante el cual pretenden asesinar la personalidad de Santrich y denigrarlo como si se tratara de un narcotraficante. Cmo podra Santrich haberse involucrado en las actividades mafiosas que, sin aun entregar pruebas, los EEUU y la Fiscala afirman que abra tomado parte, si viva en un barrio rodeado de ejrcito y acompaado permanente por miembros de la Unidad Nacional de Proteccin del Estado? Exigir al Estado colombiano, ante lo espurio de estos cargos, un proceso legal, transparente y justo para Jess Santrich [5] es una soberana estupidez. Este Estado no puede garantizar nada de esto. Es necesario insistir, a esta altura del partido, que esto es un remedo de juicio poltico, y que, por lo mismo, no hay ni habr garantas de ninguna clase? Esta actitud suplicante recuerda las patticas cartas del partido socialista italiano, en pleno auge del fascismo, pidiendo a Mussolini que ordenara a las bandas fascistas que dejaran de matar a sus militantes [6] . Es hora de abandonar los eufemismos y cualquier ingenua ilusin en la naturaleza dizque democrtica del gobierno de Santos. Al montaje hay que llamarlo por su nombre y hay que exigir la liberacin inmediata de Santrich.

Acabando con la ilusin de la paz a garrotazos

A garrotazo limpio estn acabando con lo poco o nada que iba quedando del proceso de paz. No hay que esperar a Ivn Duque para que haga trizas el acuerdo de paz: en realidad esta tarea ya se ha adelantado eficazmente en el gobierno de Santos. No se puede seguir tapando el sol con un dedo e insistir que solamente se trata de tropiezos, de dificultades pasajeras, o de desafos. En lugar de abrir un espacio poltico, las FARC se han ido progresivamente quedando sin espacio alguno, en parte por sus propios errores, pero sobre todo por la guerra sucia que la oligarqua en su conjunto ha venido librando para impedir que puedan desarrollar su actividad poltica, guerra en la cual los garrotazos al acuerdo de paz y los incumplimientos de ste, cumplen un rol primordial. Que no se hagan ilusiones en las FARC que llegarn a ocupar sus curules: por medios legales o extralegales, la oligarqua neolaureanista est determinada a no permitirlo y a tratar de acabar con toda la izquierda en el Parlamento el caso del senador Alberto Castilla como botn de muestra. En lugar de permitir un avance de los movimientos populares y de la izquierda legal, como pronosticaban los socialbacanos seguidores ciegos de las tarugadas de Daniel Pecaut, la desmovilizacin de las FARC-EP ha sido seguida de un incremento de los asesinatos a lderes sociales y el copamiento paramilitar de los territorios, bajo las narices del propio Ejrcito que hoy ocupa gran parte del territorio abandonado por los ex insurgentes. Mientras tanto, los mismos que se enriquecieron con la guerra ms algunos cuantos advenedizos de todo el espectro poltico que olieron la oportunidad de negocios que se cocinaba en la Habana- ahora buscan enriquecerse con la paz [7] . Con paz o con guerra, es la misma oligarqua de siempre la que seguir enriquecindose a manos llenas mientras el pueblo acumula solamente carencias.

En medio de la desmovilizacin, en medio del aislamiento en el que qued esta nueva-vieja fuerza poltica, hay que buscar la manera de practicar la solidaridad con Jess Santrich, quien ha dado nuevamente una muestra de dignidad al adelantar una huelga de hambre. Esto no es fcil. El retroceso del movimiento popular respecto a los niveles de movilizacin del 2012-2013 es evidente y el tema del acuerdo de paz no ocupa un lugar central en la agenda popular. Pero la represin que enfrenta Santrich avanza a todo el movimiento popular y a dirigentes de izquierda, que enfrentan los montajes judiciales de la Fiscala y el plomo paramilitar. Como dice un proverbio haitiano, el pavo nunca debe rerse cuando despluman al pollo. Hoy, la exigencia de libertad para Santrich y para todos los presos polticos y de guerra que abarrotan las crceles, debe ir de la mano de un cuidadoso recalibramiento poltico, de una lectura crtica y franca de los errores cometidos, de una renovacin de la agenda poltica por la transformacin social y la unidad de todos los sectores golpeados por este modelo econmico-social.


Notas

[1] http://anarkismo.net/article/30570 y http://anarkismo.net/article/30580

[2] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001

[3] https://www.lafm.com.co/politica/todo-esta-contemplado-no-estamos-negociando-con-angelitos-santos-sobre-supercundi/

[4] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001

[5] https://prensarural.org/spip/spip.php?article22934

[6] Una coleccin de estas cartas se encuentra en la obra de Daniel Gurin, Fascismo y Gran Capital.

[7] https://www.elespectador.com/noticias/investigacion/el-laberinto-de-los-dineros-de-la-paz-articulo-748709

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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