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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2018

La captura

Daniel Gatti
Brecha (Uruguay)

Con Lula preso y la izquierda de rehn


Qu esperanza podemos tener? Ninguna. No hay nada en el horizonte que permita pensar que a corto o mediano plazo surja algo que ofrezca alguna perspectiva de cambio, dice a Brecha desde Porto Alegre Jair Krischke. El veterano luchador, presidente del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Brasil (MJDH), piensa que del actual estado de cosas en su pas la principal responsabilidad recae en el Partido de los Trabajadores (PT). De la derecha se sabe lo que se puede esperar. Nada bueno, obvio. Pero el PT haba llegado al gobierno ofreciendo otra cosa, y cuando se puso a gobernar termin cayendo en las mismas prcticas que denunciaba. Las componendas, la compra de votos, los favores a las empresas. Desde el mensalo hasta ahora. Mat la esperanza de la gente, y eso es lo peor. Y termin generando esa imagen de que todos los polticos son la misma mierda. Hoy la sociedad brasilea, dice Krischke, est ms despolitizada que nunca, la gente no se moviliza por nada. La poltica no le interesa, una paradoja en un pas en el que hay 35 partidos polticos. Una fantochada, porque en muchsimos casos se trata de partidos creados para obtener prebendas, que no tienen existencia real, y es tambin responsabilidad del PT no haber cambiado nada de ese sistema durante los largos aos en que gobern. Krischke descree que haya habido una conspiracin contra el PT. Para qu, si haca la misma poltica de sus supuestos adversarios?

La misma poltica?

A grandes rasgos s. Los ricos nunca ganaron tanto como bajo los gobiernos del PT. Y el juez Sergio Moro, el que llev a Lula a la crcel, no exista cuando qued al descubierto el [escndalo de corrupcin llamado] mensalo. Se puede decir todo lo que se quiera sobre Moro, su encarnizamiento con Lula, pero no es invento la trama de corrupcin.

A Krischke no le preocupa tanto que no surja un candidato a presidente potable. En octubre prximo, recuerda, se elige tambin un parlamento, algo mucho ms importante. Si el actual Congreso es de los ms impresentables que ha habido en la historia brasilea, poblado de corruptos que se permiten destituir a una presidenta a la que no se le prob delito grave alguno, de gente reaccionaria, es muy probable que el prximo sea aun peor. Krischke le augura una nueva cada al PT, y no cree que los partidos a su izquierda estn en condiciones de recuperar el grueso del antiguo electorado petista. El presidente del MJDH desconfa de los sondeos que le atribuyen al ultraderechista Jair Bolsonaro una votacin cercana al 20 por ciento. Cuando Lula estaba en carrera, dice, Bolsonaro apareca como el tipo carismtico que se le opona frontalmente. Con Lula fuera de competencia, no es tan seguro que conserve esos votos, y quienes ms se encargarn de perjudicarlo sern sus supuestos amigos. En los ochenta, en plena dictadura, cuando Bolsonaro era capitn en Curitiba, reclam un aumento de salarios para la tropa y amenaz con poner bombas en cuarteles. Tuvo que pedir la baja. Es probable que cuando se oficialicen todas las candidaturas, los propios militares saquen los trapitos al sol de Bolsonaro y ste se desinfle. Aun as, Krischke no descarta que se concrete el escenario que ms prevn las encuestadoras: un balotaje entre Bolsonaro y Ciro Gomes, ex ministro de Lula y aliado del PT en el estado de Cear. Trnsfuga del Psdb, del Pmdb, del Partido Socialista y actual candidato del pequeo Partido Democrtico Laborista, fundado por Leonel Brizzola, Gomes, un moderado entre los moderados, podra captar buena parte del electorado hurfano de Lula. Mucho ms que Geraldo Alckmin, ex gobernador de San Pablo y dirigente del Psdb de Fernando Henrique Cardoso, o que cualquier referente del Pmdb. Tampoco sera descabellado pensar en una alianza entre el Psdb y el Pmdb para enfrentar a Bolsonaro en una segunda vuelta. Son todos escenarios posibles, dice Krischke. De todos ellos la izquierda est ausente. Y lo que ms preocupa es el ascenso de la derecha social, esa que se inclina por Bolsonaro pero que tambin se encarna en grupos violentos como el Movimiento Brasil Libre, una organizacin liberal creada en 2014 que recibe fuertes ayudas del exterior, en particular desde Estados Unidos, y que est implantada en todo Brasil, o por los evanglicos, que tienen una creciente presencia parlamentaria (87 diputados federales y tres senadores) y en gobiernos municipales.

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Esther Solano es una investigadora en ciencias sociales espaola que reside desde hace aos en Sao Paulo. El panorama poltico y social brasileo actual le parece tan nebuloso y poco alentador para la izquierda como a Jair Krischke. Coincide igualmente con el militante humanitario en que el PT es responsable de su cada, en que no fue capaz de construir una verdadera alternativa a la derecha y en que fue vctima de sus relaciones ntimas con sectores del empresariado y del poder econmico. En conversacin con Brecha remarca tambin que, como otros gobiernos progresistas de la regin que optaron por alianzas similares, los del PT incurrieron en prcticas que llegada la hora de los ajustes de cuentas por parte de sus adversarios iban a ser fcilmente judicializables. Pero Solano afirma al mismo tiempo que el adversario ha jugado, y mucho, y que la accin de los jueces del Lava Jato, en particular Srgio Moro, no es inocente ni mucho menos. Nada hay de independiente en el poder judicial brasileo. Es un poder profundamente clasista y profundamente politizado. Se embander en la lucha contra la corrupcin, pero de manera muy equvoca, a partir de sistemas tan poco transparentes como la delacin premiada. A Solano no le consta (no hay prueba alguna, se estara entrando en la especulacin, piensa) que Moro haya actuado digitado desde el exterior, lase desde Estados Unidos. Washington bien puede haber encontrado en el combate a la corrupcin una veta para deshacerse de gobiernos incmodos como el brasileo, que haba desafiado a la superpotencia sobre todo en el plano internacional, con su promocin de las alianzas Sur-Sur, la apuesta a los BRICS, la resistencia a los golpes de nuevo tipo en Honduras, en Paraguay, la defensa de Chvez en Venezuela o la promocin de organismos autnomos como la Unasur, pero Moro no tiene por qu haber sido una correa de trasmisin. Es cierto que Moro sigui cursos sobre lavado de activos promovidos por el Departamento de Estado, pero en realidad lo que lo mueve es la megalomana, un deseo mesinico de pararse como salvador del pas. Lo inspiran sobre todo sus colegas de la operacin Manos Limpias italiana. Aquellos jueces de la pennsula que la emprendieron contra dirigentes polticos de todos los sectores terminaron formando sus propios partidos, y su operacin de limpieza acab librndole el camino a un Silvio Berlusconi. En Brasil, el ms favorecido podra ser un personaje nefasto como Bolsonaro, que se presenta como el nico poltico ajeno a las tramas de corrupcin.

Tan clara ha quedado la naturaleza poltica de la operacin Lava Jato y la persecucin a Lula afirma Solano, que gente de izquierda muy crtica del PT ha defendido al ex presidente y ha aparecido junto a l en los das previos a su encarcelamiento. En ese sentido, el PT hasta podra sacar partido de esta ofensiva, tendiendo puentes a su izquierda. Fue muy inteligente Lula cuando en su ltimo discurso pblico levant las figuras jvenes de Guilherme Boulos, probable candidato a la presidencia por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), y Manuela d vila, del Partido Comunista do Brasil, por encima de las de aspirantes de su propio partido, como el ex alcalde de Sao Paulo Fernando Haddad.

Solano cree que objetivamente habra hoy condiciones para que en Brasil se formara una especie de frente amplio que uniera a distintos sectores de izquierda o progresistas, con un PT a la baja, muy cuestionado, y sin figura de recambio para Lula. Pero lejos estara esa alianza de ser slida, porque las diferencias programticas entre los distintos partidos, por ejemplo entre el Psol y el PT, son muy profundas y el PT sigue siendo, a pesar de todo, una mquina trituradora. Demasiadas asimetras, dice. Y la credibilidad de un Lula o un PT que se presenten como articuladores de una unin de las izquierdas es al menos cuestionable. Ni uno ni otro se han hecho autocrtica alguna, y sin una reformulacin que plantee claramente el tema del vnculo entre tica y poltica, el PT seguir previsiblemente por los mismos carriles, sugiere Solano.

Lo que es tambin evidente es que desde que gobierna Michel Temer Brasil es un pas an ms desigual. Lula haba logrado sacar a decenas de millones de personas de la pobreza. De manera no muy slida, es cierto, pero lo hizo. En el Brasil actual, la que ha logrado la hegemona no es cualquier derecha: es la ms rancia, la ms atrasada, esclavista, ligada al poder financiero, a los capitales extranjeros. Esa es la que promueve las privatizaciones, la salida del pas de la escena internacional, el recorte del gasto pblico, las reformas laboral y de la previsin social. Solano piensa que construir una democracia en Brasil sin un combate radical a la desigualdad es una quimera, ms aun cuando el sistema poltico ha sido totalmente capturado por el poder econmico. Una reforma antisistema sera la nica salida, pero no hay hoy nadie que la proponga o que tenga la suficiente fuerza para hacerla.

Fuente: https://brecha.com.uy/la-captura/


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