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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2018

Neoliberalismo versus democracia

Jordi Crdoba
Rebelin


Afirmaba Salvador Allende, en su discurso ante las Naciones Unidas del ao 1972, que estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones transnacionales y los estados, pues estos ltimos estn condicionados en sus decisiones fundamentales, tanto polticas, econmicas como militares, por organizaciones globales que no tienen el mandato de ninguna institucin democrtica.

Poco tiempo despus Allende era derrocado por los militares chilenos. Muchos aos ms tarde, Yanis Varoufakis recuerda la serie de golpes de estado y de guerras que, como en Chile, los gobiernos norteamericanos propiciaron o llevaron a cabo, como parte de la consolidacin de su "plan global". Los gobiernos electos que no ofrecan confianza fueron derribados, y en su lugar se instalaron o se apoyaron terribles dictaduras, o incluso se entregaron guerras a gran escala como la de Vietnam, entre otras.

Sin embargo, la experiencia histrica demuestra que el mantenimiento del modelo neoliberal no requiere hoy da, al menos de manera generalizada, de dictaduras como las de dcadas atrs, aunque s de una democracia cada vez ms limitada, con una considerable desmovilizacin popular y una supuesta izquierda que ya no tenga apenas ni una pincelada de crtica al capitalismo, y que contribuya a la legitimacin del sistema.

Samir Amin apunta que las grandes potencias mundiales alcanzan su privilegiada situacin, no con el producto de la aplicacin de las leyes objetivas del mercado, sino gracias al control de los mercados financieros mundiales, del monopolio tecnolgico, los recursos naturales del planeta, las armas de destruccin masiva, los medios de comunicacin...

Pero si el neoliberalismo puede convivir con un cierto grado de democracia limitada y de pax americana en buena parte del mundo, no es menos cierto que todava necesita de la intervencin militar en algunas regiones del planeta, canalizada principalmente a travs de la enorme capacidad armamentstica de la OTAN, bajo el mando de la todava primera potencia mundial, los Estados Unidos.

Para Carlos Taibo, la guerra fra fue la etapa en que se crearon, con visible impulso estadounidense, instancias como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial. Con su apoyo, los Estados Unidos lograron la financiacin propia con los ahorros del resto del planeta, al tiempo que se negaba a muchos pases la posibilidad de controlar soberanamente sus propios recursos, lo que provoc el incremento de la pobreza en regiones enteras. Para Taibo, el intercambio desigual, el proteccionismo desaforado y el expolio de los recursos ajenos, forman parte plenamente del proyecto neoliberal.

La globalizacin ha permitido el incremento del comercio, pero tambin de las desigualdades y de la destruccin del planeta, lo que ha llevado a una desconfianza creciente hacia el sistema neoliberal, e incluso hacia la democracia representativa.

Para Ignacio Ramonet, la "independencia" de algunos organismos, como el Banco Central Europeo (BCE), significa tambin, en la prctica, que estos queden totalmente al margen del permetro de la democracia. De este modo, ni los ciudadanos ni los gobiernos elegidos por ellos, pueden entorpecer de hecho sus opciones liberales. Segn Ramonet, los mercados ya no toleran el estado del bienestar, su objetico es derribarlo. Esta es la misin estratgica de los tecncratas que acceden a las riendas del gobierno, gracias a una nueva forma de tomar el poder: el golpe de estado financiero, presentado, adems, como plenamente compatible con la democracia.

Mientras el FMI exige esfuerzos desorbitados a los pases endeudados, entre ellos fuertes recortes de los presupuestos pblicos, importantes privatizaciones o insultantes restricciones salariales, otras instituciones, como el BCE, actan de facto como un lobby de la banca, concediendo prstamos a muy bajo inters a las entidades financieras privadas, para que stas los presten posteriormente a los estados a unos elevadsimos intereses.

Cuando se afirma, como hizo Jean-Claude Juncker, que no puede haber decisiones democrticas contra los tratados europeos, se est hablando de una especie de "soberana limitada", no demasiado alejada de la aplicada por la Unin Sovitica durante dcadas en los pases de su rbita, si bien ahora los tanques han sido sustituidos por la gran banca, dispuesta a aplastar cualquier nueva "primavera de Praga", cualquier verdadera revolucin democrtica o socialista. As lo han denunciado contundentemente algunos destacados lderes de la izquierda europea, como Jean-Luc Mlenchon, Oskar Lafontaine o el mismo Varoufakis.

Sin embargo, cada da nacen en todo el mundo nuevos movimientos de oposicin a las polticas imperialistas y neoliberales. Algunos de estos movimientos llegaron al gobierno, especialmente en Latinoamrica, como fue el caso de los liderados por Hugo Chavez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia o Rafael Correa en Ecuador. Otros dirigentes de la izquierda crtica con el sistema han triunfado claramente en las elecciones en su pas, si bien han sido acosados posteriormente por los bancos, con el visto bueno de la Unin Europea, con amenazas de expulsin del euro y el hundimiento de la economa, como fue el caso del gobierno de Alexis Tsipras en Grecia. Incluso destacados dirigentes de partidos habitualmente tan integrados al sistema, como el laborista britnico Jeremy Corbyn o el demcrata estadounidense Bernie Sanders, se han desmarcado contundentemente de las polticas neoliberales y de sus maquilladas variantes social-liberales.

Tambin en los propios Estados Unidos y sus aliados anglosajones han aparecido en los ltimos aos disidentes polticos que se enfrentan a la democracia limitada que el neoliberalismo nos pretende imponer, disidentes que han sido acosados ​​y perseguidos por gobiernos supuestamente modelos de democracia (sic). Ha sido el caso de Julian Assange, Edward Snowden o Chelsea Manning. Como ellos, como tantas otras personas y organizaciones de todo el mundo, no hay ms opcin que enfrentarse democrticamente, pero cada vez con ms decisin y firmeza, a los poderes econmicos, financieros y mediticos que, sin ninguna legitimacin democrtica, pretenden imponernos eternamente sus polticas imperialistas y anti-populares.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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