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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2018

El "antiimperialismo" de los idiotas

Leila Al Shami
/leilashami.wordpress.com


Una vez ms, el movimiento antiguerra occidental se ha despertado para movilizarse en torno a Siria. Esta es la tercera vez desde 2011. La primera fue cuando Obama contempl atacar la capacidad militar del rgimen sirio (pero no lo hizo) tras los ataques qumicos en Guta en 2013, considerados una lnea roja. La segunda vez fue cuando Donald Trump orden un ataque que golpe una base militar vaca en respuesta a los ataques qumicos contra Khan Sheikhun en 2017. Y hoy, cuando EE. UU., el Reino Unido y Francia toman medidas militares limitadas (ataques selectivos contra los activos militares del rgimen e instalaciones de armas qumicas) despus de un ataque con armas qumicas en Duma que mat al menos a 34 personas, incluidos muchos menores que se refugiaban de los bombardeos en los stanos.

Lo primero que debemos resaltar de las tres principales movilizaciones de la izquierda antiguerra occidental es que tienen poco que ver con que se acabe la guerra. Ms de medio milln de sirios han sido asesinados desde 2011. La gran mayora de las muertes de civiles se han producido mediante el uso de armas convencionales y el 94% de estas vctimas fueron asesinadas por la alianza sirio-rusa-iran. No hay indignacin ni se finge preocupacin por esta guerra, que sigui a la brutal represin del rgimen contra manifestantes pacficos y en favor de la democracia. No hay indignacin cuando se lanzan bombas de barril, armas qumicas y napalm en comunidades democrticamente autoorganizadas o en hospitales y trabajadores de rescate. Los civiles son prescindibles; las capacidades militares de un rgimen genocida y fascista no lo son. De hecho, el lema Manos fuera de Siria realmente significa No tocar a Assad y a menudo se brinda apoyo para la intervencin militar de Rusia. Esto fue evidente ayer en una manifestacin organizada por Stop the War UK, donde se exhibieron vergonzosamente varias banderas del rgimen y rusas.

Esta izquierda muestra tendencias profundamente autoritarias, aquella que coloca a los propios estados en el centro del anlisis poltico. Por lo tanto, la solidaridad se extiende a los estados (vistos como el actor principal en la lucha por la liberacin) en lugar de grupos oprimidos o desfavorecidos en cualquier sociedad dada, sin importar la tirana de ese estado. Ciegos a la guerra social que ocurre dentro de Siria, los sirios (all donde los hay) son vistos como simples peones en un juego de ajedrez geopoltico. Repiten el mantra Assad es el gobernante legtimo de un pas soberano. Assad, que hered una dictadura de su padre y nunca ha celebrado, y mucho menos ganado, una eleccin libre y justa. Assad, cuyo ejrcito rabe sirio solo puede recuperar el territorio que perdi gracias al respaldo de una mezcolanza de mercenarios extranjeros y con el apoyo de bombas extranjeras, y que estn luchando, en general, contra rebeldes y civiles nacidos en Siria. Cuntos consideraran legtimo a su propio gobierno electo si comenzara a llevar a cabo campaas de violacin en masa contra los disidentes? Tal posicin solo es posible por la deshumanizacin completa de los sirios. Es un racismo que ve a los sirios como incapaces de lograr, y mucho menos de merecer, algo mejor que una de las dictaduras ms brutales de nuestro tiempo.

Para esta izquierda autoritaria, el apoyo se extiende al rgimen de Assad en nombre del antiimperialismo. Assad es visto como parte del eje de resistencia tanto contra el imperio estadounidense como contra el sionismo. Poco importa que el propio rgimen de Assad haya apoyado la primera guerra del Golfo, o haya participado en el programa de entregas ilegales de Estados Unidos donde los presuntos terroristas fueron torturados en Siria en nombre de la CIA. El hecho de que este rgimen probablemente tenga la dudosa distincin de masacrar a ms palestinos que el estado israel es constantemente ignorado, como lo es el hecho de que est ms decidido a utilizar sus fuerzas armadas para reprimir la disidencia interna que a liberar el Goln ocupado por Israel.

Este antiimperialismo de idiotas es uno que equipara el imperialismo solamente con las acciones de los Estados Unidos. Parecen ignorar que Estados Unidos bombarde Siria desde 2014. En su campaa para liberar Raqqa de Daesh, se abandonaron todas las normas internacionales de guerra y consideraciones de proporcionalidad. Ms de 1.000 civiles fueron asesinados y la ONU estima que el 80 por ciento de la ciudad es ahora inhabitable. No hubo protestas en contra de esta intervencin de parte de las organizaciones que dirigen el movimiento contra la guerra, ni llamadas para asegurar la proteccin de los civiles o de la infraestructura civil. En lugar de ello, adoptaron el discurso de la Guerra contra el Terrorismo, antao dominio de los neoconservadores y ahora promulgada por el rgimen, de que toda oposicin a Assad es terrorismo yihadista. Hicieron la vista gorda cuando Assad llenaba su gulag con miles de manifestantes seculares, pacficos y pro-democracia para matarlos por tortura, mientras liberaba a militantes islamistas de la crcel. Del mismo modo, se han ignorado las continuas protestas en reas opositoras liberadas contra grupos extremistas y autoritarios como Daesh, Nusra y Ahrar Al Sham. No se considera que los sirios posean la sofisticacin necesaria para tener una amplia gama de opiniones. Los activistas de la sociedad civil (incluidas muchas mujeres sorprendentes), los periodistas ciudadanos y los trabajadores humanitarios son irrelevantes. Toda la oposicin se reduce a sus elementos ms autoritarios o se la ve como una mera correo de transmisin de intereses extranjeros.

Esta izquierda pro fascista parece cegada a cualquier forma de imperialismo que no sea de origen occidental. Combina la poltica identitaria con el egosmo. Todo lo que sucede se ve a travs del prisma de lo que significa para los occidentales: solo los hombres blancos tienen el poder de hacer historia. Segn el Pentgono, actualmente hay alrededor de 2.000 tropas estadounidenses en Siria. Por primera vez en la historia de Siria, Estados Unidos ha establecido una serie de bases militares en el norte controlado por los kurdos. Esto debera preocupar a cualquiera que apoye la autodeterminacin siria, aunque palidece en comparacin con las decenas de miles de tropas iranes y milicias chies respaldadas por Irn que ahora ocupan gran parte del pas, o los criminales bombardeos llevados a cabo por la fuerza area rusa en apoyo de la dictadura fascista. Ahora, Rusia ha establecido bases militares permanentes en el pas y se le han otorgado derechos exclusivos sobre el petrleo y el gas de Siria como recompensa por su apoyo. Noam Chomsky una vez sostuvo que la intervencin de Rusia no poda ser considerada imperialismo porque fue invitada a bombardear el pas por el rgimen sirio. Segn ese anlisis, la intervencin de los EE.UU . en Vietnam tampoco fue imperialista, invitada como lo fue por el gobierno survietnamita.

Varias organizaciones pacifistas han justificado su silencio sobre las intervenciones rusas e iranes argumentando que el enemigo principal est en casa. Esto los excusa de emprender cualquier anlisis de poder serio para determinar quines son realmente los principales actores que impulsan la guerra. Para los sirios, el principal enemigo est realmente en casa: es Assad el que comete lo que la ONU ha llamado el crimen de exterminio. Sin ser conscientes de sus propias contradicciones, muchas de las mismas voces se han proclamado opuestas (y con razn) al ataque actual de Israel contra manifestantes pacficos en Gaza. Por supuesto, una de las principales formas en que funciona el imperialismo es negar las voces autctonas. Y as, las principales organizaciones occidentales contra la guerra celebran conferencias en Siria sin invitar a ningn ponente sirio.

La otra tendencia poltica ms importante de haber apoyado al rgimen de Assad y organizarse contra los ataques de EE.UU., El Reino Unido y Francia contra Siria es la extrema derecha. Hoy, el discurso de los fascistas y estos izquierdistas antiimperialistas es prcticamente indistinguible. En los EE.UU., el supremacista blanco Richard Spencer, el productor de podcasts de la derecha alternativa (alt-right) Mike Enoch, y la activista antiinmigracin, Ann Coulter, se oponen a los ataques norteamericanos. En el Reino Unido, el ex lder de BNP, Nick Griffin, y la islamfoba Katie Hopkins se unen al clamor. El lugar donde convergen con frecuencia el alt-right y el alt-left (izquierda alternativa) es en torno a la promocin de varias teoras de conspiracin para absolver al rgimen de sus crmenes. Afirman que las matanzas qumicas son banderas falsas o que los trabajadores de proteccin civil son Al Qaeda y, por lo tanto, objetivos legtimos de ataques. Aquellos que difunden tales informes no estn en el terreno en Siria y no pueden verificar independientemente lo que reclaman. A menudo dependen de los medios estatales de propaganda rusos o de Assad porque no confan en los media o en los sirios directamente afectados. A veces, la convergencia de estas dos corrientes aparentemente opuestas del espectro poltico se convierte en una colaboracin abierta. Es el caso de la coalicin ANSWER, que est organizando muchas de las manifestaciones en EE.UU. contra un ataque a Assad. Con frecuencia, ambas lneas promueven narrativas islamofbicas y antisemitas. Ambos comparten el mismo argumentario y los mismos memes.

Existen muchas razones vlidas para oponerse a la intervencin militar externa en Siria, ya sea por parte de EE.UU., Rusia, Irn o Turqua. Ninguno de estos estados est actuando en inters del pueblo sirio, la democracia o los derechos humanos. Actan nicamente por sus propios intereses. Hoy, la intervencin de los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia no pretende tanto el proteger a los sirios de las atrocidades masivas sino el hacer cumplir una norma internacional de que el uso de armas qumicas es inaceptable, por temor a que algn da se utilicen contra los propios occidentales. Ms bombas extranjeras no traern paz ni estabilidad. Hay poca intencin de expulsar a Assad del poder, lo que contribuira a terminar con la peor de las atrocidades. Sin embargo, al oponerse a la intervencin extranjera, uno tiene que encontrar una alternativa para proteger a los sirios de la matanza. Es moralmente objetable, como mnimo, esperar que los sirios callen y mueran para proteger el principio superior del antiimperialismo. Los sirios han propuesto muchas veces alternativas a la intervencin militar extranjera, que han sido ignoradas. Y entonces queda la pregunta, cuando las opciones diplomticas han fallado, cuando un rgimen genocida est protegido de la censura por poderosos apoyos internacionales, cuando no se logra detener los bombardeos diarios, poner fin a los asedios por inanicin o liberar a los prisioneros torturados a escala industrial. Qu se puede hacer.

No me quedan respuestas. Siempre me he opuesto a toda intervencin militar extranjera en Siria, apoy el proceso liderado por Siria para librar a su pas de un tirano y respald procedimientos internacionales basados ​​en esfuerzos para proteger a los civiles y los derechos humanos y garantizar la rendicin de cuentas de todos los actores responsables de crmenes de guerra. Un acuerdo negociado es la nica manera de terminar esta guerra y an parece tan distante como siempre. Assad (y sus protectores) estn decididos a frustrar cualquier proceso, buscar una victoria militar total y aplastar cualquier alternativa democrtica que sobreviva. Cientos de sirios estn siendo asesinados todas las semanas de la manera ms brbara imaginable. Los grupos extremistas y las ideologas estn prosperando en el caos creado por el Estado. Los civiles continan huyendo a miles a medida que se implementan mecanismos legales, como la Ley n 10, para garantizar que nunca regresarn a sus hogares. El sistema internacional en s mismo est colapsando bajo el peso de su propia impotencia. Las palabras Nunca ms suenan huecas. No hay un movimiento popular importante que se solidarice con las vctimas. Al contrario, son calumniados, su sufrimiento es negado u objeto de burla, y sus voces, ausentes de los debates o puestas en duda por personas lejanas, que no saben nada de Siria, la revolucin o la guerra, y que arrogantemente creen que saben lo que es mejor. Es esta situacin desesperada la que hace que muchos sirios den la bienvenida a la accin de EE.UU., Reino Unido y Francia y que ahora vean la intervencin extranjera como su nica esperanza, a pesar de los riesgos que saben que conlleva.

Una cosa es segura: no voy a perder el sueo por los ataques dirigidos contra las bases militares del rgimen y las plantas de armas qumicas que pueden proporcionar a los sirios un breve respiro de la matanza diaria. Y nunca ser una aliada de aquellos que ponen los discursos rimbombantes por encima de las realidades vividas, que apoyen regmenes brutales en pases lejanos, o que promocionen el racismo, las teoras de la conspiracin y la negacin de las atrocidades.


Fuente original: https://leilashami.wordpress.com/2018/04/16/el-antiimperialismo-de-los-idiotas/#more-951



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