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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2018

Neoliberalismo y literatura
El carcter de clase al desnudo

Arturo Bolvar Barreto
Rebelin


El clima de una crisis civilizatoria

El mercado absoluto ha succionado la mdula de la cultura y de la ideologa. Ha sustituido los ideales humansticos por una tica basada en los principios econmicos de competitividad y xito. Y las ha presentado como pensamiento moderno, novsimo y nico para el progreso personal y social. El individualismo lapidario ha sido legitimado como un valor social. Es el triunfo de la barbarie. El sentimiento de extraeza an no termina de pasar. Y es comprensible. Estamos viviendo una crisis de civilizacin.

En ese clima espiritual, la creacin literaria -ya en los 80 y 90- ha tendido a ser, en general, desencantada, focalizada en lo vivencial e inmediato, cargada de hasto, de un realismo procaz acorde con la dureza en que ha devenido la vida. Los paradigmas ticos, estticos y sociales han sido abandonados. La posmodernidad es el retorno del decadentismo, pero esta vez con el capitalismo tardo desbocado e irracional, y la derrota o repliegue del pensamiento progresivo- un decadentismo que se muestra aplastante, sin oposicin: el existencialismo, el voluntarismo, el superhombre de Nietzsche, el darwinismo social, han retornado para imponerse ya a la totalidad de la vida, han pasado del ideario reaccionario burgus, antes resistidos, a dominar triunfantes toda la conducta de la vida social.

La literatura de mercado, la literatura hegemnica de hoy

Este capitalismo desbocado, este poder econmico cada vez ms concentrado y global- ha ido capturado tambin el mercado del libro. Las multinacionales han pasado a dominar la oferta literaria, y de stas, en el mbito de la ficcin, lo que vendra a ser lo ms rentable: la novela. Con esto han dejado en la desolacin, mucho ms que antes, otras reas de la expresin literaria. Un caso notorio es la poesa. La poesa no vende. En esta era donde se entroniza lo prosaico y mercantil, la poesa, precisamente por su propensin al simbolismo, o tambin, a la esttica, ha sido completamente desaforada de los reflectores del neoliberalismo cultural.

Caracterizan a estos grandes grupos editorialistas -que ya no son las casas editoriales locales o nacionales- el hecho que abarcan una red de filiales en el mundo y de medios de comunicacin -prensa escrita, digital, canales de TV-, adems de red de libreras, incluso de cinematografa: una obra exitosa pasa inmediatamente a tener su versin flmica.

Guiados compulsivamente por el beneficio econmico, disean directamente los parmetros del texto narrativo que ofertan al mercado. As, han impuesto como canon literario en la novela, y en general en la narrativa- los preceptos de la literatura de masas, la paraliteratura, el best seller. No es que stas no hayan existido antes en el mundo anglosajn (en el norteamericano) han tenido vastsima presencia-, pero al lado de los patrones culturales y artsticos clsicos, eran consideradas una literatura inferior o menor, una subliteratura. Pues bien, con la totalizacin del mercado de hoy, stas se han entronizado como precepto narrativo excluyente. La concepcin del arte y la literatura ya sean las del formalismo o esteticismo, o las progresivas que reivindicaban su carcter crtico y desvelador-, han dejado de ser vigentes. El inters centrado en la difusin masiva y en el gran rendimiento econmico est, pues, en la base de esta orientacin narrativa hegemnica. La cual se caracteriza porque los textos, de fcil corte narrativo -periodstico o con los recursos tcnicos del cine-, contienen, como una receta culinaria, determinados condimentos recurrentes que apuntan a matizar y dar sazn a la trama argumentativa: accin, intriga, suspenso, misterio. Generalmente el lenguaje es neutro, estndar, sin localismos, como para la difusin global.

Han estado apelando a la temtica histrica o religiosa (thriller histrico o religioso), ya que de ellas pueden ser explotados aspectos que llamen la atencin, por ejemplo, romances o amoros de personajes histricos u rdenes religiosas que fueron perseguidas y exterminadas, etc. O el tan suculento tema de la violencia, como se ha dado en nuestro pas con la novelas escritas a mediados del 2000 y que han tratado el conflicto armado de los 80 y 90. Obras todas ellas con premios organizados por las grandes editoriales espaolas.

Estas historias tienen, en general, un carcter anecdtico, centrados en los detalles individuales de los personajes, o componen un falso historicismo, acendrado en lo truculento. Nunca ahondan en las realidades del contexto y de la historia social (procesos histricos de dominacin, marginacin, condicin social actual), como si los personajes no tuvieran nada que ver con ellas. No solo no es su preocupacin central, sino que una elaboracin narrativa ms o menos penetrante puede atentar contra esta propuesta literaria ligera cuyo fin obvio es el consumo masivo. Y claro, no se condice tampoco con la ideologa ni con la orientacin cultural de estos poderes econmicos globales.

De manera que este modelo narrativo y la temtica que se recomienda est segregada directamente de esta gran industria a travs del diseo editorial, complejo constructivo de la obra. Se promueve esta produccin a travs de la organizacin de premios. O de otras formas, hasta por encargo: La poltica editorial consista en contactar a un individuo para que presente un proyecto de novela histrica, de ser aprobado por la editorial, segn los criterios de venta que se gua por el gusto del pblico masivo- se hace el contrato. (Mara Cristina Pons, Neoliberalismo y literatura en Argentina). Seguidamente se pone en marcha el gran aparato de la publicidad.

Los crticos literarios se han extinguido

Las grandes editoriales, al hacer desaparecer los patrones de la literatura artstica ya ni siquiera preservando el puramente formalista o esteticista- y entronizar una literatura liviana, una sub literatura a todo dar, diseada para la venta masiva, y que es sostenida y validada fundamentalmente por el marketing, ha hecho desaparecer tambin la crtica literaria cultural como valoracin de la obra y de su posible difusin. La crtica cultural ha sido sustituida por la publicidad y el crtico literario convencional por el reseador rentado de los medios masivos, parte de ese aparato publicitario.

La situacin del escritor en esta poca

En cuanto a la suerte del escritor, el neoliberalismo ha acentuado su marginalidad.

Claro que la marginacin del escritor no es nueva. Pero en pocas donde se preservaban los valores artsticos literarios clsicos, o los que derivaban de ellos, la marginacin poda ser social o econmica -la pobreza de los mejores artistas y escritores, o el no vivir de su arte, ha sido siempre proverbial, salvo en breves periodos-, pero su arte mismo no era negado o anulado como tal por el mundo cultural de su tiempo. Es decir, su obra no poda tener valor comercial pero no era mezquinada en su valor artstico. Y tarde o temprano poda ser reconocida. Con el neoliberalismo cultural, que es la negacin misma de los presupuestos artsticos, el escritor se ve ya excluido en su esencia misma. Al imponer la estructura bestseller como modelo narrativo difundido y celebrado, la exclusin adquiere un carcter letal. Puesto que, cuanto ms artstica y compleja sea la obra del escritor, con mayor razn ser vetada, pero ya no solo de ser difundida, pero ni siquiera tomada en cuenta por el actual mundo literario muy imperativo. Hasta los grandes autores del pasado clsicos o modernos- han sido sacados de las libreras, escuelas o universidades, y, cada vez ms, echados de los medios del mundo de esta poscultura. Desde Cervantes a Csar Vallejo, el neoliberalismo les tiene jurada su muerte definitiva. La escala de valores del neoliberalismo est declarando, con la liquidacin del arte literario, la muerte artstica no solo de los autores vivos, tambin de los histricos que haban sobrevivido por la validez de sus obras. Ya ni siquiera el autor de corte elitista, el del canon de cierto tiempo pasado, el formalista o esteticista, tiene cabida. Peor an el escritor que propende a una literatura crtica, desveladora, transformadora (pero este ltimo ya no puede reclamar, en las condiciones que plantea el neoliberalismo, sino una posicin de lucha social y poltica).

Las editoras locales o nacionales, hoy en crisis gracias al poder econmico global, tampoco pueden ya acogerlos como lo hacan antes. El escritor se debate, as, entre ser completamente ignorado o coquetear con el canon. No pocos han cado en esto ltimo.

Este canon bestselleriano est reservado solo para esa casta que calza -por origen social y por ideologa, o solo por ideologa- con esa literatura. Es decir, el escritor de tendencia liberal, moderna, en definitiva el escritor de percepcin neoliberal, y dispuesto, en concordancia con su ideologa, a convertirse, sin ningn remordimiento, en un mercenario de la literatura. Y a esa casta y a esa literatura es a la nica que alumbra el foco cultural de nuestra poca.

El neoliberalismo nos muestra al desnudo el carcter de clase de la literatura

La literatura de mercado es por naturaleza una literatura del status quo. Al estar capturada prosaicamente por el poder econmico es obvio que ha sido puesta al servicio directo del orden establecido, como en ninguna etapa anterior de la historia moderna. Cosa interesante, el neoliberalismo muestra al desnudo el carcter de clase del arte y la literatura. Ha zanjado con el debate entre el elitismo y el progresismo cultural, dndole un golpe mortal al primero: el arte y la literatura estn, efectivamente, impregnadas de su tiempo y, en el conflicto social, obedecen a un inters determinado. El neoliberalismo le ha dado la razn al socialismo que sistematiz y abraz esta concepcin del arte y la literatura. La literatura elitista, evasiva, formalista o esteticista, o de la torre de marfil, pretenda estar por encima del conflicto social aunque, con su vocacin elusiva, expresaba el miedo y la incomodidad ante las fuerzas sociales que cuestionaban el sistema dominante en crisis, del que era parte, y por eso la evitaba-, no obstante, era sutil: con su formalismo y esteticismo aparentaba esa distancia con lo social y poltico. Con el neoliberalismo, es decir, con el poder econmico actual que tiene cautiva y prostituida a la literatura, se ha dejado toda sutileza; al convertirla en producto-mercanca, est, a) como nunca antes fabricada para su beneficio econmico directo y, b) completamente a su servicio ideolgico, ya que, siendo banal, una no literatura o un no arte, no puede ser ni crtico ni desvelador vital o social; est puesto al servicio, ya sin fisura, del establishment.

Pero al mostrar, abiertamente, cmo el arte y la literatura estn vinculados directamente al inters econmico y social dominante -en este caso al capitalismo salvaje que barbariza y prostituye el arte y la literatura-, automticamente el neoliberalismo nos plantea que la nica posibilidad de liberacin de la cultura y del arte, la nica posibilidad de progreso cultural, literario y artstico, es cuestionando el sistema que lo est pervirtiendo y destruyendo. Por tanto, un artista o escritor que hoy pretenda preservar el arte y la literatura sin querer ver la condicin social que atraviesa, estara sosteniendo un absurdo contrasentido, sera un artista o escritor ya completamente desfasado, ridculo, o abiertamente un cmplice del deterioro cultural y literario. El neoliberalismo nos ensea, con una evidencia cruda y desde su control dictatorial, que el arte, la cultura y la literatura son dependientes del orden establecido. Siempre lo fueron, solo que ahora el neoliberalismo nos lo revela con la crueldad y desvergenza propia de su totalitarismo autodestructivo e irracional. Y con la fuerza de sus golpes ms duros, nos indica que la salvacin del arte, la cultura y la literatura solo son posibles cambiando ese orden social dominante. La obra que, conscientemente, se tense sobre esta crtica realidad, y el escritor o artista que tambin, conscientemente, asuma el compromiso social, que asuma esta concepcin del arte y la literatura vinculada a la lucha por cambiar este orden, no es que est asumiendo una opcin, es la nica opcin coherente que nos exige el desembozado capitalismo actual. Queda, por tanto, derrotada, y desfasada, la concepcin elitista y evasiva de la literatura.

La concepcin literaria del arte-vida y del artista como hombre integral que, en el conflicto social, asume una posicin comprometida por el cambio, no es que sea solo una teora progresiva que est comprobando su verdad, sino que est colocando a los creadores en la necesidad histrica y urgente de asumirla. El neoliberalismo confirma la concepcin marxista.

El neoliberalismo moviliza su propia negacin social y cultural

Y, por eso mismo, la dictadura neoliberal no es homognea, agudiza an ms todas las contradicciones sociales y extrema los propios elementos materiales de su negacin. As, la tecnologa comunicacional, que ha integrado a la humanidad como en ninguna etapa anterior, acelera un proceso de democratizacin social y cultural. Hay una base popular, cultural y social, que emerge al ritmo de la novsima tecnologa: edita, publicita y difunde sus propias creaciones y con ellas su propia ideologa-, alternativas a la dictadura de las multinacionales. Los grandes conglomerados editoriales ven socavados su propio formato convencional (el libro de papel) con las posibilidades de lectura e informacin que brinda el formato digital cada vez ms perfeccionado (el libro electrnico), tecnologa que, incluso, ha hecho saltar hasta el techo repudindola- a ciertos escritores de lite acostumbrados a vivir de la difusin exclusiva de sus obras con los patrones del negocio editorial tradicional.

Todo esto, adems de las recurrentes crisis econmicas globales, tras una primera etapa de dominio neoliberal, est haciendo que las multinacionales del libro vean cada vez ms afectadas sus posibilidades de crecimiento.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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