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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2018

La crisis de una estrategia

Rodrigo Alonso
Brecha (Uruguay)

Un acontecimiento del devenir poltico sudamericano


El encarcelamiento de Luiz Incio Lula da Silva es todo un acontecimiento del devenir poltico sudamericano, y visto en perspectiva probablemente tendr el rango de un hito histrico.

Si bien en lo inmediato, por tratarse de un acontecimiento en desarrollo y en disputa abierta, es razonable que se imponga el grito de orden Lula livre, importa tambin el balance poltico del evento, sopesar su significancia estructural y la bsqueda de pistas estratgicas para pensar el tiempo histrico y poltico regional.

La prisin de Lula, como punto alto de una ofensiva desarticuladora del bloque social liderado por el PT en Brasil, viene a hablarnos de al menos dos grandes nudos polticos fundamentales: a) la crisis de la estrategia progresista, y b) la democracia representativa en la regin llega hasta donde comienzan a ponerse en cuestin los elementos fundamentales de la reproduccin poltica y econmica de los sectores dominantes.

El desfondamiento del pacto progresista. El mar de fondo de la crisis estratgica del progresismo est en el desfondamiento del pacto distributivo (piedra angular de la estrategia progresista) que permitieron las turbinas de la acumulacin capitalista de la regin, alimentadas con la renta agropecuaria y minera a partir del boom de los commodities. Llegado el cuello de botella que impone la cada de los precios de exportacin, las economas sudamericanas ya no son capaces de sostenerse en su mismo dinamismo y comienzan a requerir duros ajustes sobre salarios, gasto pblico y marcos de regulacin laboral. El problema en eso es que implica desmantelar un tejido institucional relevante, y la propia expresin poltica que lo llev adelante: las coaliciones progresistas. Siguiendo al socilogo argentino Juan Carlos Portantiero podemos decir que la estrategia progresista se muestra impotente para resolver el nuevo equilibrio de fuerzas y contradicciones que ha desatado al incorporar masas populares al espacio poltico, econmico y social, y por ende al reparto del producto social; porque al mismo tiempo que le impone condiciones al capital que ste ya no puede sostener, tampoco es capaz de avanzar sobre l.

El tiempo poltico regional, por tanto, empieza a gravitar en torno a una situacin de empate hegemnico, entendido ste como la dinmica de bloques capaces de vetarse mutuamente sus proyectos, pero sin fuerzas suficientes para imponer cada uno el suyo. Lo que est en marcha en Brasil, y la prisin de Lula es un paso clave en ese sentido, es la apuesta de las principales fracciones del poder brasileo para superar el empate a su favor.

En esta disputa por el desempate hegemnico la derecha parece tener la iniciativa. En el caso de Brasil, al menos desde las llamadas manifestaciones de junio de 2013 (ciclo de movilizaciones contra el gobierno del PT dirigido por Dilma, que inicialmente se originaron en demandas por transporte pblico barato y acabaron cooptadas por sectores de la derecha social y meditica), la derecha brasilea comienza un proceso de rearticulacin poltica en dos lneas: a) en materia de sntesis programtica y discursiva, comienza a instalarse la necesidad del ajuste econmico y cobra fuerza la matriz de opinin con eje en la corrupcin, la inflacin y el dficit fiscal, y b) la constitucin de expresiones polticas de la derecha social que lentamente comienzan a ganar las calles, entre las que se destacan el Movimiento Brasil Livre (MBL) y el colectivo Vem Pra Rua (Ven a la calle).

Desde entonces la derecha brasilea viene ganando espacio social disputando las banderas del malestar, anclada en la denuncia de la corrupcin, la demanda de ajuste econmico y seguridad y los movimientos pro-familia. Todo ello articulado en torno al rechazo furibundo de la izquierda y en particular del PT y Lula. La comunicadora Ivana Bentes dice que el antipetismo histrico es una contrasea para liberar la barbarie.

No es casual que el marco supremo del debate pblico comience a organizarse en torno al eje de la corrupcin, algo que no ocurre slo en Brasil sino que tambin es claro en el caso argentino y despunta lentamente en Uruguay. Si bien hay elementos de realidad que aportan insumos al discurso de la corrupcin como eje madre de los problemas de nuestros pases, su centralidad acaba siendo funcional para una antipoltica de derecha, en tanto opera en una suerte de vaco ideolgico y diagrama un espacio discursivo y de sentido que elude lo fundamental.

Esta constelacin de actores y discursos parece tener expresin tambin en Uruguay. Si bien la crisis sudamericana parece llegar a nuestro pas diferida y amortiguada, los contornos de la batalla poltica se presentan de forma muy similar. La derecha ya inici un proceso de rearticulacin programtica y organizativa, tanto en el plano econmico con la creacin de la Confederacin Empresarial como, por ejemplo, a nivel educativo, con el desarrollo de espacios como Eduy 21. Y ya comienza a concretar su propio movimiento de ciudadanos descontentos, con expresiones como los autoconvocados y los grupos movilizados en torno a la seguridad y contra la ideologa de gnero.

Mientras la derecha politiza el malestar social, los frentes progresistas navegan en la ausencia de agenda y relato capaces de hacer frente al proceso de agotamiento cada vez ms evidente, y su estrategia parece reducirse al intento de reeditar un pacto social y distributivo cada vez ms inviable.

Estrategia sin poder. Quien en 2010 fuera elegido por la revista Time como el poltico ms influyente del mundo, hoy est recluido en una celda de 15 metros cuadrados. No hubo resistencia civil relevante, no hubo huelgas, ocupaciones, cortes de ruta. En Sao Bernardo dos Campos estaba slo el ncleo duro de la base del PT y los movimientos sociales aliados (Central nica de Trabajadores, Unin Nacional de Estudiantes, el Movimiento sin Tierra, los Sin Techo): la minora intensa de la izquierda lulista.

Lula va preso porque es un obstculo para la reactivacin de los motores de acumulacin del capital brasilero (el ajuste sobre el trabajo), pero tambin porque nunca apost por encabezar un bloque social capaz de avanzar progresivamente sobre el estancamiento poltico brasileo. Su presencia en la contienda es la continuidad de un empate que ya no es sostenible sin afectar a alguna de las partes.

Segn el Instituto Brasileo de Geografa y Estadstica (IBGE), quienes estn en el 1% ms rico ganan 36 veces ms que quienes se encuentran en el 50% ms pobre. Eso es lo que importa en materia de poder social. Desigualdad econmica, desigualdad poltica, concentracin meditica, por no hablar del poder militar. Esas son las bases materiales y el secreto de una correlacin de fuerzas que hoy tiene encarcelado sin pruebas al principal lder progresista de Brasil.

Lula preso es el testimonio brutal de la crisis de una estrategia que no ha tenido voluntad de poder real.

Rodrigo Alonso es economista e integrante de Hemisferio Izquierdo.

Fuente: https://brecha.com.uy/la-crisis-una-estrategia/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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