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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2018

El ataque qumico de Siria
Mentiras que hacen historia

Tomas F. Ruiz
Rebelin


Como siempre ha ocurrido, el tiempo se ocupa de desmentir las falsedades que, por sus dramticas consecuencias, han hecho mella en la historia del mundo. Cuando a la luz de nuevas pruebas, la verdad acaba saliendo a flote, la Humanidad se queda perpleja cuando descubre que lo que se les mostr como verdad irrefutable, ha sido en realidad un montaje inventado, una mentira despreciable bajo cuya falsa bandera se han cometido las atrocidades ms inimaginables.

En el pasado siglo las mentiras fueron el oportuno caldo de cultivo en el que se gestaron las dos guerras mundiales que azotaron al planeta y que acabaron con cerca de un centenar de millones de vidas humanas.

Hitler fue, sin lugar a dudas, el gran mentiroso del siglo XX. Es cierto que accedi al poder por las urnas, pero tras haber desarrollado una campaa de terror basada en mentiras y falsedades, especialmente dirigidas contra los judos y los comunistas. Antes an de comenzar la guerra, llev a cabo su gran mentira, aquella que le entreg todo el poder poltico que ambicionaba y le permiti lanzar a Alemania a la demencia de conquistar Europa. Esta mentira fue acusar del incendio del parlamento alemn a un obrero comunista. La poblacin alemana lo crey y dej a sus jueces condenar a muerte a un inocente, implantar un estado de excepcin y perseguir hasta el exterminio al partido comunista y a todos sus simpatizantes. Gracias a esta mentira, reconocida hoy hasta por los propios jueces alemanes que la protagonizaron, Hitler consolid su poder, dejando a Hinderburg en la sombra y aplastando de un zarpazo toda la oposicin que exista a su aterradora poltica nazi.

La jurisprudencia alemana ha necesitado 75 aos para absolver a aquel obrero inocente, Marinus van der Lubbe, de nacionalidad holandesa, que fue ejecutado en la guillotina. De esta forma, los jueces de Alemania reconocieron su error y aceptaron tcitamente que quienes en realidad prendieron fuego al Reichtag en 1.933 fueron las camisas pardas del diablico Hitler.

Las mentiras que llevan a la guerra

A esta, siguieron muchas otras mentiras, como las falsas agresiones a territorio alemn, inventadas en 1.939 y que sirvieron al fhrer de excusa para invadir Checoslovaquia y Polonia. La ms desvergonzada de todas sus mentiras fueron los documentales sobre los campos de concentracin nazis en los que eran internados los judos, donde se mostraba a familias enteras sentadas al porche de unas impolutas casas, disfrutando de una vida agradable y placentera. Con estas falsas versiones de sus campos de concentracin, Hitler desminti las denuncias de derechos humanos que, a finales de los aos treinta, se le venan encima por su poltica antisemita. El mundo entero vio estos falsos documentales, estas absurdas mentiras y los dio por verdaderos... A nadie se le pas por la cabeza lo que Hitler tena en mente para los judos? Slo al acabar la guerra, cuando el pas fue liberado por los aliados, sali a la luz la verdad: los esculidos prisioneros de estos campos de exterminio, las hermticas cmaras de gas donde se ejecut a millones de seres humanos, los aspticos crematorios con los que Hitler haba comenzado la fase final de su premeditado genocidio...

Las mentiras del nuevo siglo

El siglo XXI comenz con la gran mentira que ha cambiado el rumbo de la Humanidad: los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York, falsamente atribuidos a Al-Qaeda. Tras las numerosas investigaciones y estudios llevados a cabo sobre este atroz atentado, ha quedado demostrado que el ataque al World Trade Centre fue una falsa bandera, una mentira montada por los servicios secretos del propio gobierno norteamericano para justificar su agresiva poltica de invasiones y extorsiones a pases dbiles.

El gobierno norteamericano de aquel terrible 11 de Septiembre de 2.001, con Bush hijo a la cabeza, no dud un momento en inmolar a sus propios ciudadanos en una de las mentiras del nuevo siglo ms insolentes y disparatadas: la de los atentados a las Torres Gemelas.

Fundamentndose en esta insostenible mentira, EEUU invadi Irak e inici una era de invasiones y agresiones injustificadas a todos aquellos pases que se atrevieran a oponerse a sus intereses econmicos. Como la maniobra se le dio bien entonces y ningn pas se opuso a su poltica invasiva, EEUU viene practicando desde entonces este mtodo de imponer su voluntad por la fuerza all donde le plazca.

La impunidad heredada

Cmo ningn presidente ni personaje pblico de EEUU se ha atrevido a acusar directamente de los atentados del 11 de Septiembre a su propio gobierno, la impunidad ha venido siendo heredada desde entonces por todos los mandatarios que han ocupado la Casa Blanca. Hasta llegar a este demente criminal, Donald Trump, que como presidente de Estados Unidos se cree el dueo del mundo... Y a la vista de que nadie le para los pies, tampoco est tan descaminado.

Como era Hitler, Trump es un personaje totalmente inhumano, un loco peligroso que -una capacidad con el que no contaba el fhrer -, tiene bajo su mano el poder de destruir a toda la Humanidad cuando le venga en gana. Y lo peor de todo es que est deseando hacerlo. Su gran mentira, con la que acaba de iniciar una cuenta atrs imposible de detener y de consecuencias impredecibles, es el ataque a Damasco bajo la falsa acusacin de uso de armas qumicas al presidente sirio.

Muchos ciudadanos de Duma, la ciudad donde supuestamente el gobierno sirio haba utilizado armas qumicas asesinando a medio centenar de personas (otras versiones dicen que todos eran nios y otras que eran centenares), estn ahora declarando a las televisiones de todo el mundo cmo miembros del ejrcito rebelde los obligaron a punta de bayoneta a escenificar un ataque qumico, con gritos fingidos y cuerpos de nios inconscientes tirados por el suelo. Por otra parte, hay informes mdicos de la ONG Cascos Blancos que confirman la certeza de que en Duma no hubo ningn ataque con armamento qumico.

Las aterradoras imgenes que hemos visto por las pantallas de televisin de todo el mundo son falsas. Las espeluznantes historias que la prensa pro Donald Trump nos ha contado tambin son falsas: Los gritos desgarradores de un beb que no puede respirar son estremecedores y no es el nico pequeo alcanzado con el gas venenoso (...) les pican los ojos y la garganta, mientras con una manguera tratan de aliviarles. Son los escalofriantes efectos del ataque qumico (ABC, prensa espaola 10/04/2018).

La historia se repite... Hasta cundo?

En Irak tambin alegaron el uso y almacenamiento de armamento qumico, unas armas que, tras haber sido el pas arrasado y su presidente condenado a muerte y colgado en una parodia de juicio (utilizando igualmente mentiras en sus acusaciones), nunca aparecieron.

La historia vuelve a repetirse, una historia montada sobre un falso bombardeo con armas qumicas, una falsa bandera con la que EEUU, Reino Unido y Francia quieren justificar su, esta s, atroz barbarie de bombardear la ciudad de Damasco y provocar un nmero an indeterminado de bajas civiles.

El mundo entero se est preguntando ahora por qu si Trump, Macron y Teresa May estn tan preocupados por los derechos humanos de los dbiles, no responden con la misma lluvia de misiles al ejrcito israel, que est deteniendo, torturando y asesinando nios palestinos desde hace ms de veinte aos.

Los criminales gobiernos de Occidente, sus mentiras, cuentan con la deleznable complicidad de las Naciones Unidas, donde cierran los ojos, se tapan los odos y dejan a estos degenerados mandatarios campar a su antojo por el mundo. Nunca antes la ONU fue ms rastrera frente a intereses de Occidente, nunca antes se haba mostrado ms ramera y prostituta.

Sin embargo, Trump, Macron y Teresa May han dado un paso en falso. Al contrario de cmo ocurri en la invasin de Irak, ahora si hay pases que se oponen a sus criminales intereses y que estn dispuestos a defender a Siria.

Rusia, Irn y China han levantado su voz y han advertido que ese ataque injustificado tendr la respuesta que se merece. La impunidad de que gozaban hasta ahora para bombardear poblaciones, invadir pases, asesinar civiles y esclavizar pueblos se les puede acabar sbitamente... Tan sbitamente como disparan sus misiles.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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