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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2018

Resea y ensayo crtico
Teora de la revolucin en lvaro Garca Linera: centralizacin estatal y elogio de la derrota

Salvador Schavelzon
Rebelin


Resea y ensayo crtico a propsito del libro:

Garca Linera, lvaro. Qu es Una Revolucin? De la Revolucin Rusa de 1917 a la revolucin de nuestros tiempos. Vicepresidencia del Estado, La Paz, 2017 (1) 

El ltimo libro de lvaro Garca Linera, publicado en 2017 por la vicepresidencia de Bolivia y tambin como artculo en una coleccin por los 100 aos de la Revolucin Rusa, en Espaa (Garca Linera 2017), presenta un compendio de trabajos o intervenciones pblicas anteriores del autor, organizadas aqu junto con una lectura del proceso de establecimiento del poder sovitico. Garca Linera busca en este texto acercarse a una definicin sobre lo que es una revolucin; abriendo un debate sobre las tareas de los revolucionarios en tiempos sin revolucin.

Entre las frecuentes publicaciones del vicepresidente orientadas a intervenir en el debate poltico boliviano, este texto se destaca por explorar una dimensin ms distante de la coyuntura y con pretensiones de dilogo con la izquierda mundial. La discusin contribuye, de hecho, como justificacin clara de una posicin que muchas veces la izquierda acaba asumiendo de forma un poco avergonzada: la resignacin frente a las leyes de la economa capitalista y el refugio en el Estado liberal; el abandono de la tarea de crear nuevas instituciones; de construir poder de abajo; o cualquier otro objetivo que se contraponga al de mantener el statu quo de los grupos de poder y promover la expansin del capitalismo, de la mercantilizacin de las relaciones y la vida.

El texto se organiza como un Qu hacer" para situaciones en que no exista un proceso de movilizacin en curso. Y la propuesta es simple: el Estado, como mbito que se constituye en centro de actuacin despus del asalto revolucionario, avanzando en la estabilizacin del poder poltico en una gestin sin rupturas en el plano econmico. De lo que se trata es, bsicamente, controlar y neutralizar el conflicto entre fuerzas polticas y sociales para "esperar" condiciones favorables que permitan avanzar nuevamente, en un momento futuro fuera del alcance del Estado, con nuevos actores, en un futuro indefinido que alguna vez vendr. El avance tardar aos o dcadas en reactivarse, en la argumentacin de Garca Linera, slo cabe entonces administrar una situacin poltica sin ms beligerancia entre sectores. Mientras una ola revolucionaria de movilizacin no suceda, se trata de administrar el capitalismo favoreciendo y buscando obtener lo mejor posible de las relaciones econmicas existentes, frente a las que no habr ms oposicin o resistencia.

Las caractersticas del proceso de la revolucin rusa narrado por Garca Linera forman parte del consenso historiogrfico sobre el asunto. El autor se refiere al mismo citando autores clsicos de referencia, incluso algunos bien cuestionados por el sesgo conservador e interesado en una descripcin trgica y negativa del proceso que sucedi a la llegada al poder por parte de los bolcheviques (Liz, 2017). Garca Linera busca apartarse tambin de ese periodo inicial , descartando rpidamente estas medidas para dar lugar a un elogio acrtico de lo que vendra despus. Es en la mirada interpretativa del proceso poltico donde encontramos la contribucin de Garca Linera, ensayando una lectura con pretensiones tericas por la cual el control frreo de la autoridad estatal se vuelve inevitable y, as, el proceso de burocratizacin y centralizacin autoritaria del poder en Rusia se describe como inexorable.

Dejando de lado una bsqueda anticapitalista que aparece como no posible en la escala nacional, para Garca Linera el objetivo de los revolucionarios debera ser prioritariamente el de garantizar el control centralizado y monoplico del Estado. Despus de hacer la revolucin, no debemos pensar en retomarla, continuarla, ni en la bsqueda de la revolucin dentro de la revolucin, en un trabajo dedicado a su expansin. No se trata de llevar adelante un proceso de cambios. En la base de la nueva hegemona, el revolucionario espera, en un proceso que ya no est a su alcance, y que exige de l priorizar la economa, factor clave para garantizar el control poltico. La frmula para un revolucionario despus de la revolucin, ser control poltico estatal y libre mercado, no muy diferente de las prioridades de cualquier rgimen poltico, cualquiera sea su horizonte.

El centro y la mayor parte del texto de Garca Linera es una relectura de la posicin de Lenin en 1921, cuando despus del perodo conocido como "comunismo de guerra", el gobierno bolchevique adopta la NEP (Nueva Poltica Econmica). La NEP, en aquel momento, fue el resultado de una coyuntura compleja donde el gobierno de los bolcheviques se encontraba presionado por la situacin poltica que exiga ceder posiciones frente a la reaccin. Las ciudades y el campo se estaban levantando contra la revolucin, adems de persistir el acoso de las potencias occidentales, entre otras innumerables dificultades, incluyendo el boicot econmico de la burguesa nacional. En la lectura de Garca Linera, sin embargo, el elogio de la NEP se eleva a la de modelo para pensar la revolucin en cualquier poca, criticando como ingenuos los intentos anteriores de los bolcheviques, cuando se intent una intervencin vigorosa contra la lgica capitalista de valorizacin y organizacin de la produccin, en la industria y en el campo.

Para Garca Linera, la NEP no habra sido un "retroceso", y menos an una poltica fracasada, como el propio Lenin la defini en diferentes momentos (Carr 1981: 58). Ella sera una medida necesaria e inevitable. La eleccin del gesto centralizador de Lenin, en lugar de otros posibles del revolucionario ruso, democratizadores o de ruptura con las estructuras existentes, tiene sentido como justificacin de la poltica adoptada por el gobierno de Bolivia. Pero veremos abajo cmo la analoga, implcita en el libro de Garca Linera, carece de sentido en la forma en que es presentada.

Garca Linera concede en la argumentacin que, aunque sea fundamental controlar el Estado, y eso es lo que Lenin habra posibilitado con la decisin estratgica de adoptar la NEP, no es el Estado quien hace la revolucin. La NEP, en ese sentido, no es una poltica de orden revolucionaria, sino la medida tctica que permite a los revolucionarios que sustituyeron a la burguesa en el mando poltico, mantenerse en el poder. Tambin la toma del Estado en octubre no sera la revolucin, para Garca Linera. La revolucin slo puede ser entendida en un proceso ms amplio, donde adems de reorganizacin del poder entre bloques de clases, es necesaria una modificacin de las estructuras del poder moral e ideas dominantes que circulan entre ellas.

La revolucin se hace en un proceso lento, explica Garca Linera, como disputa que se dirime en el mundo plebeyo, antes de la toma del poder estatal, y que tiene una importante dimensin simblica y cultural. Garca Linera piensa con el Gramsci de la disputa hegemnica, aunque el pensamiento del autor sardo no pueda ser recuperado plenamente, si pensamos en el concepto de revolucin pasiva, por ejemplo. Para Garca Linera, la revolucin se interrumpe totalmente en el momento de reflujo de la oleada de movilizacin desde abajo, cuando se justifica pasar a la tctica de control del poder estatal e intervencin centralizada en las instituciones.

Lo que Garca Linera retoma de Gramsci es la idea de batalla cultural en un campo poltico que involucra a la sociedad, y que sera previo al asalto revolucionario. Pero tambin las crticas que Gramsci hace al economicismo de la ortodoxia marxista no son vlidas en la recuperacin que Garca Linera hace del planteamiento hegemonista. Garca Linera piensa el Estado con Hegel (y Bourdieu) antes que con Marx, entendiendo el poder y la economa de forma idealista, en un campo de disputa simblica considerado aparte de las relaciones econmicas materiales. Las ideas, deben ser disputadas como principios que son socialmente aceptados, por ejemplo, en el neoliberalismo. Al mismo tiempo, sin embargo, para un revolucionario sin proceso de movilizacin en curso, no hay nada que hacer ms all de administrar las relaciones econmicas establecidas. Es esa concepcin que llevara el proceso a cerrarse en la administracin del Estado y de la economa existente.

El idealismo que Marx criticaba, que podemos asociar a las teoras contemporneas de la izquierda populista, con primaca para el discurso y la poltica como esfera autnoma, aparece combinado, en Garca Linera, con un determinismo econmico como resabio de la ortodoxia marxista; y adems con la aceptacin de la institucionalidad burguesa como campo de actuacin, de un progresismo que se encuentra con el camino histrico de la socialdemocracia y el reformismo. Estas son las coordenadas de una teora de la revolucin nace del intento de justificar el rumbo del progresismo latinoamericano y el del gobierno de Bolivia, desde una perspectiva que busca mantener una asociacin con el legado de la Revolucin Rusa.

Garca Linera tambin lleva la reflexin sobre el Estado para pensar la diferencia propuesta por Gramsci a la hora de pensar sociedades centrales y perifricas. Son las sociedades "orientales" con menos interiorizacin de la ley y con un Estado menos enraizado, donde la guerra de posiciones sera ms apropiada, y sera en las sociedades "occidentales" donde el poder se estructura de forma ms frrea. Invirtiendo el anlisis de Gramsci, Garca Linera ve el Estado ms lejano, "gelatinoso" y ausente en las sociedades "orientales", como Bolivia y Rusia, resultando en menos obediencia y conformismo. Sin un Estado sostenido de forma ms consolidad y estructural, las sociedades perifricas seran ms plurales y diversas. Por la estela del Gramsci, ese punto encuentra a Garca Linera con Ren Zavaleta y toda la generacin intelectual de la que l forma, con una discusin que extrae reflexiones de la lucha del movimiento campesino e indianista de Bolivia, dando soporte a la idea del Estado Plurinacional (Multi-Nacional, en trabajos anteriores de Garca Linera) como forma poltica que busca aproximarse al pluralismo social de la sociedad abigarrada. En la teora del Estado y de la Revolucin de Garca Linera, sin embargo, la lucha de las nacionalidades indgenas por autogobierno y descolonizacin se transforma en un proceso estatal [2] .

Esta lucha en el campo social y de la cultura, es previa y ms importante que el asalto para la conquista de un Estado decadente que cuando la ola revolucionaria se levanta, dice Garca Linera, ya estara muerto. Bourdieu es un autor con el que Garca Linera piensa estos problemas, en la relevancia para los aspectos simblicos del poder, y en la definicin de un lugar social para grupos a ser representados por un nuevo Estado. En el libro tambin menciona al socilogo Erving Goffman, sobre la interiorizacin de la ley en las sociedades "occidentales", y a Durkheim, sobre la necesidad de alterar las estructuras mentales morales y lgicas de la sociedad, parte de la fase "gramsciana" de la lucha por el poder. Pero la propuesta terica propone la necesidad de un complemento de ese pensamiento sociolgico y gramsciano, til para pensar especialmente la fase previa al control del poder, con el pensamiento de Lenin, necesario para entender la conquista del poder poltico e imprescindible centralizacin estatal.

En la argumentacin de Garca Linera, la guerra de posiciones y consolidacin de condiciones culturales hegemnicas en Rusia habran ocurrido de forma muy acelerada en un recorrido que luego fue completado por los bolcheviques en el plano de la direccin poltica, en un momento jacobino o punto de bifurcacin de la revolucin. Este momento leninista es una tarea separada y posterior a la fase de lucha por la hegemona, y tampoco tendra como objetivo el control de las instituciones, sino especialmente una lucha por el poder poltico y de definicin del proyecto de poder. Es despus de la revolucin, en la doble victoria cultural y poltica, gramsciana y leninista, cuando se establece una nueva "direccin general de la sociedad para todo un largo ciclo estatal". En este punto, Garca Linera ve un congelamiento poltico que abre paso para que los jacobinos, sean socialistas, republicanos o progresistas, pasen a concentrarse en la administracin del poder poltico aparentemente, ahora s, de forma "oriental", desptica.

En el libro, Garca Linera rpidamente abandona al Lenin del asalto al poder, de Octubre, y tambin de la disputa hegemnica previa, gramsciana. Lo que le interesa a Garca Linera es el Lenin del Estado, de despus de la revolucin. No es tambin el Lenin del Estado y la Revolucin, escrito en 1917, ni del Imperialismo, fase superior del capitalismo. Es el Lenin del Estado sin revolucin, y de una poltica enfocada en el Estado nacin que contrasta con la mirada internacionalista interceptndose con posiciones ms comunes en tradiciones polticas nacionalistas, bonapartistas y populistas.

El ttulo de la edicin boliviana del libro es "Qu es una revolucin?", pero el contenido se refiere a una lectura en que la misma se sita fuera del alcance del revolucionario, en una visin que recuerda mucho el etapismo y el mecanicismo del marxismo ortodoxo, en la medida en que el Estado no slo es lugar prioritario de intervencin poltica sino especialmente porque Garca Linera afirma que en ese lugar, se espera, no hay nada para hacer en un lugar de resignacin y asilo para el revolucionario, que no tendra a su alcance influir en el retorno de una nueva ola revolucionaria, o de una revolucin mundial.

La revolucin permanece como posibilidad dormida o referencia a las luchas del pasado. Fuera de los momentos de explosin y movimiento, se necesita un poder unificado que se expresa en el Estado. Toda lucha que ocurra fuera de esos momentos fundacionales, mitologizados, distantes, se tratar de luchas locales, incompletas, no universales, y que, si no son controladas por el Estado bajo el mando revolucionario, jacobino, progresista, debern cesar. As, despus de la revolucin es preciso establecer una autoridad, que tender a buscar un control monoplico del territorio y el poder.

Un momento estatal, de consolidacin del poder, resulta de la combinacin del momento jacobino leninista, como el momento gramsciano hegemnico que le sirve de base. As se define el monopolio territorial de la coercin y el monopolio nacional de la legitimidad, dice Garca Linera, "para todo un largo ciclo estatal". Este momento se define en la Revolucin Rusa con la adopcin de la NEP, superando el intento que sera ingenuo e ilusorio de abolir las relaciones de mercado, adems de la escala salarial, en el comunismo de guerra. Slo la NEP encuentra un desenlace para la disputa con las antiguas clases dominantes. En trminos de teora revolucionaria, cabe sealar, con la idea del monopolio nacional de la coercin y de la legitimidad, Garca Linera se aproxima a la tendencia que se conoci como Socialismo en un Slo Pas, en el proceso sovitico, y tambin a procesos caudillistas similares en otros pases.

Sin capacidad para intervenir en un proceso que necesariamente se produce fuera del Estado, dice Garca Linera, el revolucionario debe consolidar el poder poltico evitando el retorno de las antiguas clases dominantes. Entre el pasado ominoso, interrumpido por una revolucin, y el futuro donde ella puede ser continuada, se impone un presente desencantado de administracin de lo posible. Un presente muerto, en trminos de poltica revolucionaria (o revolucin pasiva), que conjura el futuro al mismo tiempo en que delega todo en l. Si en otro lugar Garca Linera (2016) acusa a los que constatan un final de ciclo para el progresismo latinoamericano, como si estuvieran emulando el fin de la historia de Fukuyama, aqu es Garca Linera quien, para justificar la administracin del Estado burgus sin interferencias en la economa de mercado, propone esperar. Esperanza en el futuro, inmovilismo en el presente. Se encuentra lejos de entender la historia como lucha de clases, de la urgencia en encontrar caminos de cambio de los que tienen la vida empeada por el capital, o de los que ven los lmites de la civilizacin y del capitalismo para vivir bien.

La importancia del libro de Garca Linera, es as explicitar el pensamiento de una izquierda estatal, hoy en retirada de los gobiernos latinoamericanos, donde tanto la bsqueda de formas polticas no centralizadas, como de alternativas al capitalismo y la lgica mercantil en todo lugar, son canceladas.

Garca Linera compara el momento de la adopcin de la NEP en Rusia con la resistencia a la invasin en Baha de Cochinos, en la revolucin cubana; la huelga de PDVSA y golpe de 2002, en Venezuela y, en Bolivia, con la victoria contra el "golpe de Estado cvico-prefectural" (de los comits cvicos y gobiernos departamentales), en septiembre de 2008. En ese momento, cuando an la resolucin del proceso constituyente boliviano estaba abierta, el MAS de Evo Morales logra vencer definitivamente lo que haba sido una importante resistencia al nuevo gobierno. Con apoyo social en la Media Luna y llegando a declarar la autonoma poltica de facto, la oposicin desafiaba el monopolio estatal con la realizacin de referendos masivos y ocupacin de instituciones. El MAS retomaba la iniciativa poltica que incluso una victoria electoral del 67% en un referndum revocatorio reciente pareca no haber garantizado. Slo despus de reconocer la autonoma regional en mesas de negociacin con la oposicin, permitiendo la revisin del proyecto de constitucin en el congreso nacional, el proceso que se encaminara hacia la aprobacin de la nueva Constitucin y un nuevo ciclo de poder estatal se iniciaba (Schavelzon 2012).

 

Una NEP en Bolivia?

El libro de Garca Linera tiene el sentido claro de intentar justificar el rumbo tomado por el proceso boliviano, considerado aqu como camino que avanza en la misma direccin que el de la adopcin de la NEP. Como demuestra la inclusin en el libro de frases textuales de otras intervenciones dedicadas originalmente a discutir con los crticos del progresismo, la defensa del Estado como espacio de interrupcin no deja de ser una crtica a los que piden ms del proceso boliviano; a los que critican un desvo del rumbo inicial; o consideran el fin de un proceso de descolonizacin y cambio. Es para esas crticas que Garca Linera responde que hay que esperar, y que para los revolucionarios slo cabe la tarea de controlar el poder de la forma ms consolidada posible, a cualquier costo.

La definicin de la permanencia al mando del gobierno como prioridad, que incluso viene acompaada de una relajacin de las tensiones con el poder econmico, sirve para entender tambin la coyuntura boliviana, con frecuentes manifestaciones contrarias al gobierno, incluyendo sectores indgenas, cocaleros, moradores de antiguos bastiones de apoyo, con un retroceso electoral en el pas entero. En este contexto fue aprobada la posibilidad de "repostulacin" de Evo Morales para una nueva reeleccin, a partir de una polmica sentencia del Tribunal Constitucional, controlado por el gobierno, contradiciendo lo establecido expresamente en la Constitucin aprobada por el MAS, y tambin por la victoria del "No" en un referndum que consultaba la posibilidad de que Evo Morales y Garca Linera disputaran una nueva reeleccin. La permanencia en el control del Estado se muestra prioritaria, a cualquier costo [3] .

En diferentes intervenciones fuera de Bolivia, Garca Linera postula una visin matizada de lo afirmado en este libro, donde la centralizacin estatal se complementara de modo paradjico con formas que democraticen el poder. El Estado Plurinacional de Bolivia sera ejemplo de ello, con movimientos sociales en el poder (Garca Linera 2015) [4] . Pero el efecto del elogio de la adopcin de la NEP en Rusia, y sus consecuencias polticas, permite que discutamos con un Garca Linera ms honesto. Sin necesidad de referirse por extenso al proceso boliviano, donde la centralizacin poltica tuvo como consecuencia el alejamiento de los movimientos sociales de la base del MAS de la dinmica del gobierno, Garca Linera est libre para destacar lo que realmente ve como poltica necesaria en un proceso poltico: centralizacin, monopolio estatal de la accin, y represin de conflicto disidente o fuera de control. Es verdad que en Bolivia las dinmicas comunitarias y de participacin poltica estn vivas. Pero es contra ellas que la poltica adoptada por el MAS viene desarrollndose.

Lejos de destacar la democratizacin que los bolcheviques impulsaron en la determinacin de los soviets como espacio que debera controlar el poder, vemos que lo que le interesa a Garca Linera para pensar la revolucin es el Estado, y la direccin poltica del proceso dentro del Palacio. En este proceso, las bases movilizadas dejan de controlar el poder y pasan a ser controladas por l, al igual que los sectores de poder desplazados, sujetos todos de un poder trascendente que se postula como universal. En una crtica que tambin cabe para los bolcheviques, cuando se postula el control estatal en trminos unificados y monoplicos, difcilmente eso pueda ser conciliado con sujetos sociales no estatales al mando del proceso poltico. Esa es la orientacin del proceso que Garca Linera est discutiendo, independientemente de que cualquier Estado, y l mismo, declaren que las acciones del gobierno responden a la voluntad general, a los movimientos sociales, o algunos de sus miembros que se convierten en cuadros administrativos.

Sin recursos polticos para intervenir en las fuerzas econmicas que se muestran inalcanzables, que slo un proceso revolucionario emergente en la sociedad, adems de internacional, podra alterar, para Garca Linera cabe al revolucionario apenas mejorar las condiciones de vida de la poblacin a travs de polticas de Estado. En una frase dirigida a los crticos de izquierda, Garca Linera dice en el libro "Uno deseara hacer muchas cosas en la vida, pero la vida nos habilita simplemente a hacer algunas (2017: 61). As, en dilogo con la Revolucin Rusa, vemos que el revolucionario ideal de Garca Linera deja de ser el agente que se organiza para crear un poder paralelo, de abajo, y destruir al Estado burgus, para pasar a administrar este ltimo.

As, la Revolucin Rusa que Garca Linera rescata, no es la de los bolcheviques que niegan colaboracin al gobierno provisional progresista o de tendencia republicana de Kerensky. La identificacin con Lenin es en su dimensin jacobina, de vanguardia de mando, y no de democratizacin del poder, que se pone al servicio de la clase trabajadora en la construccin de nuevas instituciones y en la interrupcin del control econmico de la burguesa. Despus de la conquista del poder poltico, as, slo ser posible cosechar los frutos de lo que una lucha cultural previa hizo posible. No habr espacio para la tantas veces evocada "participacin", ni para disputas internas por el destino del proceso poltico. Una paz controlada que no permite resolver los antagonismos sociales ni reabrir una disputa por el poder poltico cuando sus nuevos ocupantes le dan la espalda al proceso iniciado por los de abajo.

El verdadero aspecto heroico y romntico de la revolucin, para Garca Linera, se sita en esa fase post-conflicto, o que niega el conflicto, de poca pica y problemas de gobierno. El intento del libro es reconocer positivamente el curso que el proceso poltico tomara en Rusia y en Bolivia, comenzando con la fusin de los soviets con el partido y el Estado; para luego avanzar en la prohibicin del conflicto y disidencia interna; y finalmente consolidar una burocracia autoritaria que terminara constituyndose en la propia derrota de la revolucin.

Para Garca Linera la toma del poder puede ser violenta o no, justificando la lucha armada para situaciones donde la definicin del control del poder est an abierta en un momento jacobino que lo exija. En algunas situaciones puede utilizarse la va electoral, u otras, pero el curso posterior de la revolucin es s, para Garca Linera, un proceso que necesita de mano firme y rectora. Este poder en pocas manos, cada vez ms lejano, ocurre en Rusia despus de 1921 y en Bolivia despus de 2009, aunque estamos hablando de un proceso que respeta las instituciones anteriores y otro que las demuele y debe pasar por un periodo de guerra civil. En el momento en que se sita el corazn de un proceso, con centralizacin y verticalizacin que se realiza, dice Garca Linera, como paradoja, y contra la revolucin" (2017: 52).

La revolucin debe avanzar contra la revolucin, la democracia y la descentralizacin del poder de soviets de campesinos, soldados y obreros que en el momento jacobino de ruptura del orden antiguo, se convirtieron en espacios de democracia directa. En Bolivia, podemos hacer un paralelo con el avance del proceso de cambio contra la autonoma de las organizaciones indgenas histricas que propusieron el Estado Plurinacional en la Asamblea Constituyente, con las que el gobierno del MAS rompe despus de 2009. Es necesario que el Estado imponga orden a escala nacional, dice Garca Linera, contra la fragmentacin de los trabajadores y el acoso de la contrarrevolucin. La democracia comunitaria, la representacin directa de las nacionalidades indgenas y la descolonizacin del Estado quedaran como frases decorativas de la Constitucin, con el gobierno del MAS operando para que ellas se mantengan al margen de las nuevas instituciones, a riesgo de cuestionar la unicidad y concentracin del poder monoplico anhelado.

No es difcil imaginar el lugar del Garca Linera en la represin que a partir de 1921 el Estado Sovitico orientara contra opositores de izquierda, soviets rebeldes, el ejrcito de campesinos revolucionarios de Ucrania y despus de los propios miembros del partido bolchevique que no se adhieran a la lnea dominante. Aunque no se desencaden un proceso represivo a gran escala, hubo criminalizacin de protestas y de ONGs crticas; intervencin gubernamental en organizaciones sociales; difamacin de adversarios en los medios de comunicacin; marcando un camino claro que viene acompaado tambin del favorecimiento del "buen clima de negocios", la proximidad a una nueva burguesa local; y alianza con sectores poderosos de la economa antes resistentes al nuevo gobierno. Despus de un momento inicial con fricciones y medidas fuertes, el poder gubernamental se consolidaba en manos del partido de gobierno, con la economa marcando el rumbo mientras el gobierno buscaba garantizar inversiones estatales, y la libertad para los actores econmicos dominantes.

Garca Linera menciona el episodio de Kronstadt, en el que Lenin y Trotsky comandan una represin violenta contra marineros que eran hroes de la reciente revolucin. Se trata para Garca Linera de un "producto de la arriesgada modificacin de la correlacin de fuerzas al interior del bloque popular" (90). Esto ocurri junto con la discusin de la NEP en el congreso del Partido, cuando tambin se constatara un giro a respecto de las libertades de expresin y organizacin poltica en el pas. Garca Linera no menciona ese proceso que acompa a la adopcin de la NEP, pero se entiende como efecto necesario del afianzamiento del control poltico vertical, evitando el establecimiento de un juego de correlacin de fuerzas polticas en el interior del bloque popular.

Adems del inicio de la censura a gran escala practicada por los bolcheviques, dejando atrs el momento en que ellos la sufran, junto con la NEP se prohiba la disidencia interna en el partido, aunque no se organice como tendencia o faccin, que ya anteriormente no estaba permitida. Simultneamente, miles de mencheviques fueron arrestados, exiliados o tuvieron pena de muerte decretada, aunque no ejecutada (Fitzpatrick 2005) y los bolcheviques sustituan a miembros de otras organizaciones en el interior de los soviets (Machajski 2018).

Garca Linera define la prctica revolucionaria en base a algunas definiciones como "referentes universales que van revelando la naturaleza social de un proceso revolucionario en curso" (2017: 66). Estos referentes son el modo en que la sociedad se constituye (como clase), se organiza (en la accin poltica colectiva, con participacin), y se proyecta (como objetivos del proceso poltico). Con las clases plebeyas movilizadas, en esta definicin, existen posibilidades de lucha anticapitalista. Tambin se supera la democracia representativa y, en el plano material de la economa, los objetivos de la lucha buscan abrir espacios a la lgica del valor de cambio como orden planetario, a partir del valor de uso, en un rgimen de relacin entre las personas y las cosas no mediado por la relacin capitalista (2017:66-7).

Ahora bien, la hermosa definicin, radical en la medida en que define una verdadera revolucin a partir de la alteracin efectiva del Estado burgus y de la economa capitalista a partir de un sujeto poltico de abajo queda suspendida, por largos perodos, cuando una incidencia poltica efectiva en esos los planes se define, por Garca Linera, como no posible. En ese punto una nueva definicin se impone donde de forma cnica lo que acaba de ser determinado como rasgos caractersticos de una revolucin, quedan descartados. La tarea del revolucionario no implica formas democrticas y colectivas, se impone como gobierno de pocos, aunque se diga en nombre de la clase o el grupo de fusin de los pobres y plebe subsumida a la acumulacin ampliada del capital. En lugar de eso, una lite jacobina que tampoco alterar la ley del valor crear condiciones para que el capitalismo se expanda y haga su plaza del espacio polticamente controlado por anticapitalistas.

Es en este punto, con un nuevo gobierno que administra el estado y la economa capitalista, y decreta que el momento del conflicto termin, cuando aparecen dos aspectos identificables como esencia del nuevo momento: espera y control. No siendo posible una revolucin socialista, la energa del proceso se apaga o se vuelve hacia adentro, descuidando justamente lo que los bolcheviques ensearon: una revolucin realizada donde la teora no la consideraba posible, en las posiciones del Lenin en 1917 contra el propio partido. Destacando los caracteres tcticos y situados de la accin y pensamiento leninista, hoy nos preguntamos por caminos concretos para una revolucin que no pasar necesariamente por la aceptacin de lo existente, ni por la promesa de un control poltico que posterga el mundo nuevo lejos y ms all del presente.

Garcia Linera postula un paralelo entre el Estado, como espacio de lo universal, y el dinero. En los dos espacios se encuentra un limite que exige entender que el movimento revolucionrio ha cesado. A partir de ahi es contra los interesses de la revolucion, esto es, de su permanncia, modificar impositivamente las leyes del mercado, y tambien cuestionar la nueva autoridade estatal. De este modo, junto con el control politico, existe uma apertura economica, con efectos en la politica internacional, en un processo que podemos ver yendo en la direccion del entierro de todo posible foco revolucionario, por caminos diferentes a los que, por exemplo, el Che Guevara sigui a partir de premisas y situaciones polticas comparables (Sztulwark 2017).

Al mismo tiempo que la NEP era presentada en el congreso del Partido, y la represin poltica avanzaba, la Rusia de los bolcheviques tambin reabri relaciones comerciales con Inglaterra y firmaba acuerdos secretos con Alemania para albergar fbricas alemanas de armas, prohibidas de funcionar en aquel pas debido al tratado de Versalles (Carr, 2017). Lejos de la poca en que los bolcheviques ordenaron la publicacin de los tratados ocultos del zar, el gobierno sovitico gobernaba ahora un pas con intereses que podan no ser los del proceso revolucionario, ni contrarios al objetivo de acabar con el capitalismo y democratizar el poder. Y eso es exactamente lo que identifica a Garca Linera con ese momento.

La ocasin y el tema del libro sirve a Garca Linera para generalizar un anlisis que suele aplicar al entendimiento del proceso boliviano: como Marx analizara 1848 en Europa, las revoluciones en la historia suceden como sucesin de oleadas. En esta constatacin retrospectiva del argumento de Garca Linera, las oleadas funcionan como esperanza futura, celebracin de las rebeliones del pasado, pero presente muerto. La revolucin es un instante efmero que nos llena de ilusin, pero que debemos entender como un momento muy diferente del tiempo del reflujo, cuando el Estado cuidar de la situacin y las luchas necesariamente desaparecen.

Garca Linera entiende el estado fluido de la sociedad producto de luchas, pero ellas se circunscriben a una fase inicial, seguida necesariamente de un momento donde la forma estatal reglamenta la sociedad por dcadas, como estructura de poder que es producto de esas luchas anteriores. El Estado Sovitico, y ya no un poder sovitico contra el Estado, y el Estado Plurinacional, en Bolivia, son una fortaleza donde antes que cualquier objetivo de la revolucin -o de los principios bsicos de la izquierda- la prioridad es garantizar la permanencia del comando poltico considerado revolucionario. El Estado Revolucionario es el pasado de las luchas fortificado y consolidado como autoridad centralizadora y autnoma de cualquier lealtad con los movimientos de los que es resultado.

Para Garca Linera, las revoluciones se "enfrian", "se solidifican" cuando las luchas se institucionalizan y dejan espacio para estructuras estatales y econmicas "que regirn y regularn la sociedad bajo la forma de relaciones de poder y dominacin durante las siguientes dcadas, hasta un nuevo estallido" (2018: 17). En una conferencia en Buenos Aires, destinada a refutar la idea de que Bolivia y los gobiernos progresistas de la regin se encontraran en un fin de ciclo, Garca Linera conecta explcitamente los objetivos del gobierno de Bolivia con aquellos que seran los de los bolcheviques despus del "comunismo de guerra", cuando la burguesa fue derrotada, pero con siete millones de personas muertas de hambre, dice Garca LInera. Los objetivos seran "cuidar la economa, ampliar los procesos de redistribucin, aumentar el crecimiento". Lo que Lenin hizo, segn Garca Linera, fue "priorizar la economa [...] reestablecer la confianza de los sectores populares, obreros y campesinos, en su gobierno, a partir de la gestin econmica, del desarrollo de la produccin [...] respetando iniciativas autnomas de campesinos, obreros y pequeos empresarios -incluso empresarios- para garantizar una base econmica con estabilidad y bienestar para la poblacin "(Garca Linera, 2016).

En el momento en que el Lenin de Garca Linera comienza a parecer un lder europeo de posguerra, un defensor del espritu emprendedor o un ministro de Bachelet o Rafael Correa, tal vez sea preciso reflexionar sobre si el paralelismo que Garca Linera propone puede ser llevado adelante.

Independientemente de lo justo de la evaluacin de la NEP para Rusia, como medidas necesarias para la consolidacin de la revolucin, o que dinamizaran la situacin poltica, revitalizando un proceso que encontraba una cada en la vitalidad de las nuevas instituciones y energa de los revolucionarios, lo que estaba en juego en Bolivia parece es muy diferente. Bolivia pasara por un proceso de centralizacin del mando, cerrando una de las experiencias ms avanzadas de partido-movimiento, donde el "mandar obedeciendo" y la decisin poltica en manos de las bases era un elemento fundamental, y fue eliminado. Este proceso, que Garca Linera justifica, aunque no puede ser considerado responsable, como actor secundario en la organizacin del nuevo poder de Bolivia, ocurri en un momento de condiciones econmicas excepcionales, con precios altos de los commodities, estabilidad econmica, y el ingreso estatal ms alto de la historia del Estado.

Bolivia cont con condiciones polticas positivas a partir de 2009, con control absoluto de los tres poderes de gobierno y oposicin perdida y en dispersin. Se trata de una situacin opuesta a las condiciones en que la NEP es decidida, con dolor para los revolucionarios, en la Rusia de 1921. Adems del ciclo positivo de bonanza econmica regional, hubo decisiones polticas en Bolivia que explican la capacidad de reducir la pobreza y sostener polticas "de inclusin", pero tambin de no modificar la distribucin del poder econmico, y que propone un modelo de desarrollo que no se diferencia del adoptado por los pases vecinos sin administracion progressista o de izquierda.

Garca Linera destaca el ejemplo de la decisin de los bolcheviques en abrir la explotacin de recursos naturales a empresas extranjeras, con condiciones privilegiadas que las empresas nacionales no tenan. Se trataba de una necesidad prioritaria, debido a la falta de energa para la industria. Muy diferente de la situacin boliviana, aunque la decisin de los bolcheviques aparezca en el texto de Garca Linera con un claro sentido justificador, en la adopcin de un modelo extractivista de tipo neo-colonial, favorecedor de empresas extranjeras en contradiccin del espritu de octubre de 2003, cuando las calles de Bolivia abrieron un momento con posibilidades revolucionarias, oponindose a la privatizacin del gas, y que al inicio del gobierno de Morales sera respetado en el aumento de impuestos para las empresas extranjeras que explotaban hidrocarburos en el pas, la llamada nacionalizacin de 2006.

Hasta qu punto el carcter revolucionario del nuevo Estado ruso, que justificara la centralizacin autoritaria del poder, puede aplicarse al gobierno del MAS, es una cuestin que nos lleva a la evaluacin del proceso ruso, a la teora de la revolucin no democrtica y aprisionadora del Garca Linera, pero tambin a la posible lectura equivocada de procesos polticos puntuales. La decisin de la NEP, que en Rusia result de fuertes presiones venidas desde afuera, y de la falta de acompaamiento internacional de la Revolucin, con el fracaso de la esperada revolucin alemana, en Bolivia consisti en la eleccin de un camino poltico, que en la argumentacin del Garca Linera no aparece como una eleccin difcil, sacrificada, de renuncia respecto de los objetivos y metas anheladas. Esto lleva a pensar que, a diferencia de Rusia, fueron internas al proceso de cambio, y no externas, las limitaciones polticas y presiones que resultaron en la interrupcin de una posible bsqueda anticapitalista, buscada en Rusia pero no en Bolivia.

En Bolivia, un proceso de movilizacin producto de una construccin de dcadas, deriv en un proceso que, si plante posibilidades de alcance revolucionario, estas fueron abortadas desde dentro y no por una derrota frente a fuerzas externas. La pregunta que se abre en Bolivia, despus de ms de una dcada de gobierno del MAS, es hasta qu punto, de hecho, los cambios en el sistema poltico y la incorporacin de miembros de organizaciones sociales en la administracin del Estado y el poder institucional constituyen la destitucin del antiguo poder. Ms all del simbolismo de un presidente campesino, sindicalista e indgena, y de la aprobacin de una Constitucin que establece cambios en la concepcin del Estado, hasta qu punto hubo una ruptura con la institucionalidad republicana y liberal anterior.

Por otra parte, e incluso asumiendo que en un contexto como el boliviano puedan plantearse problemas semejantes a los de la Revolucin Rusa, en los ltimos 100 aos el pensamiento de izquierda ha cuestionado la idea de progreso, el lugar del Estado como motor del desarrollo, el modelo econmico que un proceso revolucionario debe impulsar, adems de cuestionado las formas polticas clsicas de lucha y organizacin, en un intento de adecuarlas a un capitalismo contemporneo que no puede ser comparado con el de la Rusia de 1917 o 1921. El trabajo, el sujeto poltico, la organizacin revolucionaria y las formas institucionales son as rediscutidos. El salto temporal y poltico de Garca Linera, de los bolcheviques a los progresistas de los gobiernos de Amrica del Sur a comienzos de la dcada, parece permanecer en el mismo lugar en que la izquierda pensaba el poder en aquella poca, sin entender cmo el mismo produce, circula, y no aparece forma centralizada como objeto a ser posedo y controlado por un grupo pequeo de iluminados.

 

Entre el realismo pragmtico, el izquierdismo y la ilusin

Una crtica posible a Garca Linera sera la que se hace de un lugar de principios y proximidad con el proyecto de la tradicin de izquierda, contra un pragmatismo que Lenin o cualquier otro revolucionario podran haber ejercido en determinado momento. Es el lugar que Garca Linera quera asumir en la discusin, como buen comunicador del progresismo hoy en retirada: el lugar del responsable hombre de Estado que sabe hasta qu punto los deseos pueden ser llevados adelante, y hasta qu punto no. As, el vicepresidente de Bolivia reconoce que la revolucin exige centralizar las decisiones y sacrificar el flujo de creatividad del pueblo, como critic Rosa Luxemburgo, y dice que "no debemos adecuar la realidad a las ilusiones, sino al contrario; tenemos que adecuar las ilusiones y las esperanzas a la realidad "(2018:61).

De hecho, podemos ver al Garca Linera que se encontrara con Lenin contra las crticas de Rosa Luxemburgo, por ejemplo, para quien las concesiones de la NEP para los kulaks, campesinos ricos; o antes, la prdida de democracia a la hora de decidir, sin los soviets, la toma del poder, tendran un costo demasiado alto, con consecuencias futuras desastrosas, incluso en trminos de alcance de la revolucin. Aceptando el lugar de lo imposible, podemos preferir una lectura de la revolucin rusa que demuestre cmo la historia y lo posible fue desafiado, asaltando el cielo. Todo el poder para los soviets, y la posibilidad de crear un Estado proletario tiene todava un poder desafiante y revolucionario que mostr cambios materiales y capacidad para crear un mundo nuevo, transformando estructuras que parecan fijas para siempre y contribuyendo a marcar el pulso de la energa revolucionaria en todo el mundo.

En el contexto de un libro que rinde homenaje a los 100 aos de la Revolucin Rusa, de este modo, podemos pensar como bastante fuera de lugar el esfuerzo de Garca Linera en llevar la idea de revolucin justamente al lugar donde se apaga. Si recordamos 1917, porque difcilmente vamos a encontrar muchos homenajes a la NEP en 2021, no es por la mesura, espera y capacidad de control social de los bolcheviques que la revolucin rusa es evocada. La desesperacin de Lenin en las cartas al partido para organizar de forma urgente la insurreccin, o incluso las crticas al final de su vida, dirigidas a la burocracia y el monstruo que iba mostrando sus formas, muestran una idea contraria de desmesura y poder subjetivo para contribuir en el alineamiento de una crisis y movilizacin en una revolucin.

Recordamos a los bolcheviques por haber sido locos, en una apuesta sin precedentes, que la teora indicaba como imposible, y que a pesar de ello funcion. Los bolcheviques fueron inventivos, osados, conectando con la autoorganizacin y disponibilidad para la lucha de los de abajo, pero tambin avanzando en un salto hacia el vaco. Saltaron en un lugar que antes de ellos no exista. La NEP fue volver a lo conocido de las relaciones capitalistas de comercio, incentivo a la produccin, propiedad y libre mercado.

Lo que es realmente admirable es cmo Lenin entendi el movimiento de las fuerzas polticas defendiendo con determinacin una posicin opuesta a la lnea del propio partido, y que abri un tiempo nuevo donde no pareca que fuera posible. Es ese el ncleo de la revolucin, que en Bolivia probablemente se aproxime ms a la fuerza campesina y obrera en un devenir indgena que se propuso descolonizar a las instituciones y pensar formas distribuidas de poder estatal, en una apuesta para formas territoriales, reciprocas y comunitarias ms all del Estado y conectada con vestigios que permiten discutir con otras alternativas a la civilizacin occidental.

La NEP puede haber sido una buena decisin de gobierno, o no. Y puede haber sido una buena decisin de gobierno que, sin embargo, no fue un buen movimiento para continuar la revolucin y expandirla. Pero buenas decisiones de gobierno tenemos en todos los pases y en todas las pocas... estadistas y buenos estrategas tenemos de cualquier lado del espectro ideolgico. No es eso lo que hace de la revolucin rusa una experiencia til para pensar cualquier revolucin o proceso de cambio. No necesitamos de Lenin ni de Garca Linera para pensar el problema de la dificultad de llevar programas a su ejecucin, o de la izquierda que pasa a gobernar de la misma forma que antes combata, con objetivos a corto plazo y dejando para ms adelante los objetivos de transformacin.

El MAS, junto con la oposicin poltica ligada al poder tradicional y empresario, se ocuparon de fortalecer y restaurar el poder republicano de Bolivia con un pensamiento que priorizaba la bsqueda de estabilidad poltica, consolidacin del poder de mando, y libre espacio para expansin capitalista, encontrndose con formas polticas que antes otros caudillos o gobernantes nacionalistas intentaron. En el caso de las mujeres, se trata de una crtica pertinente al pragmatismo que encierra bsquedas polticas ms radicales y exigentes, que eran presentadas como izquierdistas, infantiles aliadas al imperialismo por Garca Linera y otros constructores del relato progresista, mientras que el poder poltico se ala al poder econmico tradicional.

Pero lejos de la crtica al pragmatismo gubernamental tenemos otra crtica tambin posible, que muestra hasta qu punto la lectura de Garca Linera es conservadora.

A contramano de la organizacin que el propio Garca Linera hace de la discusin poltica, contra los revolucionarios de caf, podemos ver en el libro un alto grado de retrica revolucionaria mistificadora e idealista, ajena a las fuerzas materiales que de hecho orientan el proceso boliviano. Garca Linera mantiene un tono lrico en su evocacin de la revolucin, y de la NEP, como momento de avance y consolidacin revolucionario. En ese punto su perspectiva contrasta con la forma en que los propios bolcheviques se refirieron al nuevo plan econmico. Tanto Lenin como Trotsky (2008) la presentaron como nica alternativa, obligados por condiciones muy desfavorables. En una lectura no romntica pero realista del proceso boliviano, urge apartarnos de la ilusin de que la llegada al Estado de un gobierno "progresista" pueda ser sugerida como revolucin homologable con la Revolucin Rusa, cuyas fases y disputas puedan ser pensadas en trminos de efectivo asalto al poder y victoria en el campo de la hegemona.

El desencanto frente a las dificultades reales para efectuar cambios estructurales en los distintos gobiernos del progresismo latinoamericano contrasta, en Garca Linera y tantos otros, con la difusin de visiones totalmente fantasiosas y mistificadoras sobre lo que se habra tratado de una autntica revolucin en la regin. Garca Linera, como buena parte de la base de clase media intelectualizada del lulismo, del kirchnerismo, del correismo, son de hecho generadores de una fundamentacin con lenguaje de izquierda revolucionaria o progresista, nacional popular o ciudadanista, congelada en su narrativa en la poca de oposicin al neoliberalismo contra gobiernos de la dcada de los '90, como si al final del ciclo hablaran an al comienzo del mismo, sin haber cambiado el lugar de habla despus de haber sido gobierno por ms de una dcada. Es en este campo poltico donde tiene sentido la visin de la Revolucin Rusa concentrada en la apertura hacia las relaciones capitalistas, el retroceso, la espera y el control poltico de los focos de conflicto y lucha poltica autnoma.

La retrica cargada, de poder indgena, soberana nacional y antiimperialista, de una revolucin concreta en Bolivia en la reduccin de la pobreza, expansin del consumo y polticas de transferencia de renta para sectores populares, con una nueva clase media que se vuelve principal sujeto poltico del nuevo pas, se traduce en el campo poltico polarizado con una derecha liberal o conservadora, pero que, en lo referente al modelo econmico, no presenta una impugnacin o divergencia. Adems de la falta de horizonte socialista o comunitario, una disputa limitada al plano de una esfera poltica de discursos y smbolos, entendida como autnoma, difcilmente tiene algo que ver con el proceso revolucionario ruso.

El idealismo romntico de Garca Linera es el de tachar de gobierno revolucionario un proceso que se siente en el derecho de cerrar alianzas con los enemigos de las clases subalternas, los poderes econmicos tradicionales, cuya proximidad se constata en el proceso boliviano despus de clausurado el conflicto por la aprobacin de la constitucin. Entre mistificacin, propaganda, y defensa de privilegios; cinismo e ilusin; el inters y la falta de autocrtica, todo poder estatal que se imponga como mediacin que posterga el momento de la implementacin de los cambios, debe ser cuestionado como distante de la revolucin y no smbolo que se presenta en el lugar de la revolucin, ocupando como poder estatal el lugar imaginario de aquella, contra el fascismo, el neoliberalismo, el colonialismo o cualquier otro antagonismo discursivo que el marketing poltico encuentre apropiado.

A falta de revolucin, tenemos entonces una teora de la revolucin sin revolucin. En la imagen de Garca Linera, pretender alcanzar el socialismo a partir del Estado, como en el "comunismo de guerra", sera como andar con una linterna en la noche oscura. El control estatal slo funcionar donde conseguimos iluminar, mas alla se impondr el mercado (2018:86). La impotencia reconocida en esta afirmacin, y coincidente con una atribucin del Estado en las sociedades perifricas apenas aparente y dbil, contrasta con el postulado de la necesidad de un poder poltico frreo, pero slo para dejar la economa actuar libremente regida por la inevitable lgica de valoracin capitalista. Asumiendo que el papel estatal se desarrolla de forma ms eficiente como administracin del capitalismo, Garca Linera pretende as hacer de la fuerza del capitalismo una virtud de los revolucionarios.

Nos preguntamos por los efectos subjetivos, y de neutralizacin de energas revolucionarias de ese tipo de visin poltica. El efecto de pensar la poltica con el espritu de la NEP, parece resultar en pasividad, en atribuirse a s mismo un papel de direccin y control estatal, ms acorde con fuerzas polticas que en lugar de militantes revolucionarios se dirigen a votantes de clase media (nueva o vieja) en mensajes televisivos que sustituyen lo que en otro momento fue un proceso poltico llevado adelante por la movilizacin. De las calles, a la Asamblea Constituyente con movilizaciones y finalmente al Estado, nos preguntamos hasta qu punto la espera de las oleadas futuras de la revolucin no se constituye en un muro que evita y obstaculiza la emergencia de experiencias que puedan encontrar siempre otros caminos.

La posicin de Garca Linera, no parece distante de la de quien se atribuye el papel de coordinar la revolucin de otros, lugar conocido en la organizacin del poder de las repblicas coloniales. Se trata de una lite poltica que se siente en el derecho, o en la responsabilidad, de asumir ese papel. Un jacobinismo de mando que, sin capacidad de conducir un proceso de transformaciones, gestiona y arbitra el poder repartido entre sectores viejos y nuevos de la burguesa (Prada 2013). No es extrao que junto con ese aislamiento de los procesos que dieron origen al nuevo momento estatal, se coloque la culpa en la pasividad de los de abajo, que no tendran preparacin o capacidad para ejercer un autogobierno, justificando el lugar de la nueva casta burocrtica, conductores de un proceso que se sostiene con propaganda e imaginario revolucionario, pero que congela el conflicto social en un presente eterno de control y resignacin.

 

Un Lenin para una revolucion comunitria?

Slavoj iek menciona una desconocida preocupacion mantenida por Lenin, que permite llamar la antencion sobre las posibilidades comunitrias del processo boliviano, descuidadas mientras el sueo desarrollista y la clausura estatal impedia al processo politico avanzar en la direccion buscada por las fuerzas politicas fundamentales en la fase previa a la llegada de Evo Morales. En los trminos del analisis de Garcia Linera, se podria decir que el lugar adquirido no solo por los indgenas, sino tambin por sus formas de justicia, democracia y economa, obtuvieron una victoria cultural, pero fueron sepultadas despues del punto de bifurcacion en que la consolidacion del poder estatal jacobino tomo uma via que los negaba, que trabajo en pos de su neutralizacion, como hizo siempre el poder politico en Bolivia.

En un texto sobre Lenin, iek interpreta el lugar del revolucionrio ruso en un gesto de excision sectria recuperando el lugar de los bolcheviques para pensar, en los tiempos actuales, uma necesaria fuga de Europa, de su legado y su cuerpo decadente. Este seria el lugar donde el gesto leninistas podria ser recuperado, dice iek, pensando una necesaria ruptura con la modernizacion econmica y en los sagrados fetiches liberales y democrticos, donde nada deberia ser intocable (ni en las relaciones econmicas de mercado, agreguemos), en un posible nuevo comienzo. Y cita una historia referida al mismo momento en que Lenin defendia la NEP, y concretaba la clausura centralizadora y represora de la disidencia en Rusia (2010:97).

En el verano de 1921, relata iek, Lenin convoca a la formacin de un grupo para discutir el fortalecimiento del vinculo entre los campesinos y el gobierno sovitico. Proponian entregar tierras a antiguas sectas cristianas protocomunistas, que en aquella poca contaban entre tres y cuatro millones de miembros. El 5 de octubre, una proclama fue dirigida a la Secta de lo Viejos Creyentes (perseguidos por el rgimen zarista desde el siglo XVII) invitndolos a instalarse en las tierras abandonadas y vivir alli de acuerdo a sus costumbres. Citaba una frase de los Apstoles: Ninguno debera decir que lo que posee le pertenece solamente a l, y debera mantenerse en comn [].

El objetivo de Lenin no solo es practico, de producir mas alimentos; pretenda tambin explotar las potencias comunistas de las formas pre-capitalistas de propiedad comn (que ya Marx, en la correspondencia con Vera Zassulitch, sealaba como la base potencial para la produccion comunista). De hecho, la Secta de lo Viejos Creyentes fundara una hacienda estatal (sovkhoz) cerca de Moscu, cuya actividad fue acompaada muy de cerca por el propio Lenin. iek concluye el comentario considerando que la izquierda debera mostrar esa misma apertura actualmente, incluso en relacion con los fundamentalistas ms sectrios [5] .

Es probable que, si en algun lugar de occidente recientemente el proceso poltico abri posibilidades para pensar comunidades ancestrales como posibilidad del presente, ese lugar fue Bolivia, a partir del trabajo de las organizaciones indgenas que se movilizaron abriendo un ciclo poltico, con presencia crucial en la Asamblea Constituyente, proponiendo conceptos de ruptura, y en 2008-2009 apartndose definitivamente del MAS. La vigencia de las relaciones comunitarias en el pas andino, presentes en las grandes ciudades, en los sindicatos del campo, en la tradicin poltica del indianismo katarista, es una presencia continua en la poltica boliviana.

Nada de eso le es ajeno a Garca Linera. Muy por el contrario. Fue justamente en la lucha poltica de ayllus y comunidades donde Garca Linera se formo polticamente sumndose al proceso poltico en los aos 80s. Estudi el inters de Marx en las formaciones comunistas (en las cartas con Vera Zassulitch y los Cuadernos Kovalevsky), y dedicanto a eso varios trabajos, incluyendo su libro de mas aliento, escrito cuando estaba preso por participar del Ejercito Guerrillero Tupaq Katari [6] .

En el libro Forma Valor y Forma Comunidad desarrolla un punto retomado en el texto sobre la Revolucion Rusa. Es en el plano de la Ley del Valor donde una revolucin se mide. Justamente esa dificultad es la que lleva al planteamiento de que es el Estado donde se espera, entre las oleadas revolucionarias que van y vienen. Pero en ese libro aun leemos una critica a los manuales marxistas presentan como necesaria la modernizacion progresivista contraria a la comunidad. Destaca, adems, las potencialidades contemporneas de estas formas de sociedad comunal para que se conviertan en punto de partida y fuerza directa para la supresin del sistema capitalista mundial y la reconstruccin nueva y superior de la comunidad primaria ancestral convertida ahora en una de caracter universal (2009:239). Pero eso debe ser reconsiderado como mera literatura panfletaria, si atendemos que Garca Lienra de hoy considera que el horizonte comunitario y de la autonoma consista apenas un programa para el tiempo de resistencia y luta por el poder, no para su efectuacin en la construccin de una sociedad nueva.

En lugar de eso, Garcia Linera lee la revolucin posible de hoy como un proceso estatal y nacional desarrollista, enfocado en la clase media. O mejor dicho, considera ms bien que eso es lo que queda, mientras una nueva oleada de movilizacin planetaria no aparezca. Nos preguntamos si este destino, que es el de la sociedad capitalista industrial, no puede ser cuestionado a cien aos de la Revolucion Rusa. Rosa Luxemburgo y toda una tradicin de marxismo autonomista o critico cuestionaron la falta de democracia del rgimen sovitico y el alejamiento del horizonte socialista. Bukharin seria derrotado en un importante debate donde Lenin, Trotsky y Preobajenski se impondran con un modelo de industrializacin acelerada, que despus implementara Stalin, llevando la centralizacin, burocratizacin y autoritarismo a extremo. En esos debates, el poder del colectivo y del soviet proletario, base de la Revolucion aparecia asociado a la tradicin comunitaria rural, que el sesgo de un marxismo-leninismo de corte moderno y jacobino negara.

Coincidiendo con Garcia Linera en la idea de la revolucin y del Estado como fuerzas que no se encuentran e incluso se repelen; el desafio de hoy tal vez sea pensar contra Garcia Linera, por un camino poltico donde lo que hacemos polticamente no sea tan distante de lo que deseamos y entendemos como objetivo para avanzar en la construccin de una nueva sociedad y vuda mejor. En esa direccion hoy resulta difcil pensar un proceso que proponga una idea de poder concentrado en lugar de distribuido; control social y no estatal; desarticulacin o desconexin en lugar de administracin del sistema. Contra la estabilizacin con polticas publicas en un cementerio estatal de las luchas, reencontrar, estimular y estar abierto a visualizar las oleadas en lugar de esperar por ellas o impedirlas cuando vienen contra un poder que antes las surfe, y ahora se escapa de ellas. En la lectura de la Revolucin Rusa, tambin, evidentemente la centralizacin y apertura no llev a nuevas oleadas de movilizacin que permitieran superar lo alcanzado inicialmente. Cuando aparecieron, el poder estatal se volvi contra ellas, sin poder evitar un inexorable colapso.

Bibliografa

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_______. Como os bolcheviques apaixonaram-se pelos capitalistas. Publicado por Passa Palavra 07/10/2017 Disponible en: http://passapalavra.info/2017/10/115325

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Garca Linera, A. 2009 Forma Valor y Forma Comunidad. La Paz: CLACSO/Comuna/Muela del Diablo.

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Machajski, J. W. 2018 Revoluo operaria. Publicado por Passapalavra. Disponible en: http://passapalavra.info/2018/03/117456  

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[1] Disponible en PDF en www.rebelion.org/noticia.php?id=234964&titular=%BFqu%E9-es-una-revoluci%F3n?- / Texto traducido del portugus por Santiago Arcos Haly-Burton.

[2] Sobre la cuestin del Estado, ver por ejemplo estas dos conferencias que trabajam temas prximos al del libro, ver discurso de janeiro de 2013, donde dice: El Estado Plurinacional es la irradiacin de la conduccin del Estado hacia todos los confines de la sociedad boliviana para organizar su autogobierno unificado y, es por eso, que la territorialidad estatal, que la topologa del poder en el Estado Plurinacional, por primera vez, abarca 1.098.581 kilmetros cuadrados que tiene nuestra patria; por primera vez, no se detiene donde llega el inters de casta, clase ni persona. La territorialidad del Estado Plurinacional es homognea y resulta de la fusin de las territorialidades de las naciones indgenas, de las comunidades campesinas, de las clases sociales, de las juntas vecinales, de las organizaciones juveniles, de las regiones y de todos. (disponible en https://www.vicepresidencia.gob.bo/DISCURSO-VICEPRESIDENTE-ALVARO-GARCIA-LINERA-22-DE-ENERO-DE-2013 ). Y en la Universidad de Praga, en abril de 2015 [] El Estado y la economa son, mitad, estructuras, recursos y medios; y mitad, ideas, y carencias. Si algo he aprendido, en ocho aos en el gobierno, es eso, que el Estado es la estructura ms idealista que conozco en el mundo, Hegel tena razn ms que Marx en este caso, el Estado es materia, instrumentos, medios, instituciones y coercin pero, tambin mitad son ideas fuerza e ideas movilizadoras [] La funcin del dinero es material que simboliza recursos, pero es un smbolo, es idea, es creencia, la mitad de las cosas que pasan en la economa tienen que ver con las ideas, con las creencias, con los simbolismos, lo mismo pasa en el Estado (Disponible en: https://www.vicepresidencia.gob.bo/CONFERENCIA-MAGISTRAL-UNIVERSIDAD).

[3] Pablo Solon, ex representante del gobierno de Evo Morales en la ONU, lo describe as: O que foi feito do processo de mudana que h mais de quinze anos conquistou sua primeira vitria com a Guerra da gua em Cochabamba? Por que o conglomerado de movimentos que queriam mudar a Bolvia acabou preso num referendo para que suas pessoas pudessem se reeleger mais uma vez em 2019? (Solon 2018:61). La cita se vuelve necessria para caracterizar rapidamente aqui un processo poltico que, independentemente de si fue revolucionrio o no, camin en sentido de la centralizacin, fortalecimento de un poder unitrio con tendencias monopolistas, lejos de los postulados sobre partido-movimiento, control social y democracia comunitria ms all de haber perdido, en los ltimos tempos, el apoyo plebiscitrio del voto mayoritario que antes lo acompaaba.

[4] Ver conferencia en la Universidad de Nueva York, el 30 de abril de 2015: Me atrevo a decir que es la nica experiencia de un gobierno de organizaciones sociales, un gobierno de movimientos sociales, y es complicado porque un gobierno Estado es monopolio, es la definicin de Weber, de Marx, de Elas, de Bourdieu, de quien sea. Movimientos sociales es democratizacin de decisiones. Entonces, es una paradoja, pero es una bella paradoja real, que funciona con tensiones, con complicaciones: si democratizas mucho, te paralizas; y si centralizas demasiado, eres un gobierno cualquiera, y no te diferencias de los dems. La clave est en esa tensin, en este equilibrio: centralizar democratizar. Esta es la experiencia viva en Bolivia a partir de este esquema de gobierno de movimientos sociales que podran cumplir, a su modo, al modo andino amaznico, la reflexin del profesor Habermas sobre la accin comunicativa, a partir de estos espacios de democratizacin de toma de decisiones. (Disponible en: https://www.vicepresidencia.gob.bo/Exposicion-del-Vicepresidente-del )

[5] iek cita como fuente de su comentario, el libro de Jean-Jacqes Marie, Lnine 1870-1924, Pars, Editions Ballano, 2004, pp. 392-93.

[6] Como registra Bruno Bosteels (2013), en trabajos de la dcada del 90, Garcia Linera (con el pseudnimo de Qhananchiri) escribe que la tarea de los comunistas en relacion al parlamento es Destruirlo!, quemarlo!, hacerlo desaparecer junto con el gobierno y todo el aparato estatal! (Crtica de la nacin y la nacin crtica naciente, La Paz: Ofensiva Roja, 1990, 34). Bruno Bosteels (2013) muestra la ruta de los estudios de las formas comunitarias -abandonada cuando entra en el gobierno- til para un autor que no suele revisar abiertamente sus cambios de posicin. Alli leemos lo siguiente: En palabras de Marx, utilizadas para referirse al futuro posible de la comuna rural rusa, lo que se requiere para salvar en la actualidad a la forma comunal all donde ella se ha preservado en una escala nacional, es desarrollarla convirtindola en punto de partida directo de la construccin de un nuevo sistema de organizacin social fundada en la produccin y la apropiacin comunitaria-universal. (2013: 104).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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