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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2018

La democracia asesinada

Joo Whitaker
Plateforme Aletermondialiste

Traducido del francs para Rebelin por Alfredo Iglesias Diguez y Beatriz Morales Bastos


El encarcelamiento de Lula, decretado el 5 de abril, marca la culminacin de un golpe de Estado minuciosamente preparado y puesto en marcha desde 2014. La versin que ofrecen los principales medios de comunicacin en Europa no es ms que el eco de lo que difunden los cinco grandes grupos de comunicacin brasileos, en manos de cinco grandes familias, igualmente implicadas en el golpe. Lo que sigue es una cronologa explicativa de los hechos.

Acto 1: derrocar un gobierno legtimamente elegido

(1) Al principio la estrategia era destituir a un gobierno legtimamente elegido. Acio Neves, el candidato del PSDB (derecha) a la presidencia derrotado por Dilma Rousseff en las elecciones presidenciales en diciembre de 2014 (ahora cado en desgracia debido a las mltiples acusaciones de corrupcin), marc la que sera la estrategia golpista desde el mes de julio 2015. Aunque no se haya acusado de corrupcin a la presidenta Dilma, Neves declara: "No hemos perdido las elecciones ante un partido poltico, las hemos perdido ante una organizacin criminal". Y concluye: "Al final del mandato de Dilma, que no s cundo ser aunque probablemente antes de lo que algunos se imaginan, los brasileos sern ms pobres". Este clima de confrontacin se desarroll desde el primer da del mandato de la presidenta ya que la Cmara de Diputados, donde no tena la mayora, evit en todo momento que la presidenta pudiese gobernar bloqueando cualquier nuevo proyecto enviado al Parlamento.

(2) Eduardo Cunha, vicepresidente de Congreso y poltico acuciado por numerosos cargos de corrupcin (en prisin desde hace dos aos), se declara enemigo mortal de la presidenta, que se niega a entrar en sus tramas corruptas. Declara pblicamente que la har caer. Excelente oportunidad para los barones de la poltica y la economa brasilea, asociados a los principales medios de comunicacin, a Acio Neves y a su PSDB; hay que crear la oportuna inestabilidad poltica. La sentencia por corrupcin de Cunha, que le llevar a prisin, se pospone hasta despus del proceso de destitucin de la presidenta, cuando Cunha ya no ser til.

Sin xito en la bsqueda de acusaciones de corrupcin contra Dilma que, por el contrario, deja de recibir a diputados en su gabinete debido a sus prcticas clientelares, el Congreso declara ilegal una operacin de contabilidad fiscal que practicaban los 26 estados brasileos (aparte de muchos ayuntamientos) y que consiste en adelantar, en noviembre-diciembre, los fondos del presupuesto del ao siguiente para no interrumpir los pagos de proyectos sociales como la "Bolsa Familia" destinados a los brasileos ms pobres. Pero no slo se limitan a declarar ilegal lo que en el peor de los casos solo es una falta administrativa, sino que lo elevan a la categora de "delito de responsabilidad", el nico delito que puede desencadenar una demanda de proceso de destitucin por parte del Congreso.

La gran prensa convierte esta infraccin en una figura de publicidad poltica dndole un nombre ms asimilable por la poblacin: las "pedaladas fiscales". A partir de ese momento cualquier taxista en Brasil puede hablar durante horas sobre lo grave que es este delito y en qu medida es equiparable a la corrupcin.

Despus de una serie de maniobras ilegales realizadas con el apoyo del poder judicial (como las inconstitucionales escuchas telefnicas realizadas en la residencia de la presidenta o la prohibicin de nombrar ministro a Lula para ayudar a manejar la crisis, aduciendo que estaba siendo juzgado, aunque no hay nada que impida que sea ministro), el Congreso vot la destitucin de la presidenta. Los senadores fueron "comprados" pblicamente por el vicepresidente (y futuro presidente) con cargos importantes para sus aliados en el nuevo gobierno.

Tambin es importante saber que Lula y Dilma, lo mismo que Cardoso, su predecesor del PSDB, tuvieron como vicepresidentes a personas del partido ms corrupto de Brasil, el PMDB, cuya tctica es evitar el alejamiento del poder, para lo que llegan a acuerdos con cualquier partido con tal de conseguir la vicepresidencia. Como tienen muchos diputados, su apoyo es necesario para cualquiera que quiera tener una mayora en el Parlamento. Pero Dilma fue traicionada por el que hoy es el presidente-usurpador, Michel Temer, involucrado en docenas de casos de corrupcin.

Mostrando hasta qu punto todo esto es una farsa el Congreso depuso a Dilma pero dejndole como "premio de consolacin" sus derechos polticos, lo que es una aberracin constitucional ya que el proceso de destitucin implica la prdida de derechos polticos durante ocho aos. En ese momento la Constitucin brasilea no tiene ningn valor. En su primera demostracin de servidumbre a los poderes gobernantes la Corte Suprema preside esta saga de inconstitucionalidad dndole apariencia de legalidad.

Miles de personas vestidas con la camiseta amarilla de la "seleccin" salieron a la calle para exigir la cada de Dilma. Fueron convocadas por campaas masivas de la prensa, de los grandes almacenes y de los bancos, que financian campaas multimillonarias en los medios: "Sal t tambin a la calle", "El gigante Brasil se despierta", etc. La prensa reprodujo las fotos, que dieron la vuelta al mundo.

Lo que la prensa no mostr sistemticamente y el mundo probablemente no ha visto es que por cada manifestacin de ese tipo hubo otra tres veces mayor de cientos de miles de seguidores de Dilma y de Lula en las calles. La forma como los medios nos privan de esas fotos merece tesis de periodismo. Afortunadamente, las redes sociales muestran la fuerza de las manifestaciones a favor de Lula y Dilma.

Eduardo Cunha, que se haba vuelto intil, sufri un juicio "ejemplar" y fue enviado a prisin. Varios escndalos revelados por la prensa demuestran que probablemente recibi unos pagos excesivos para mantener su silencio.

Pero la clase media brasilea, la que precisamente ms se ha beneficiado del crecimiento econmico bajo Lula, demuestra sus prejuicios respecto a los ms pobres. Un presidente obrero y sin estudios universitarios no puede ser nada bueno. nicamente puede estar ah para robar. La presidenta que puso en su lugar no puede ser otra cosa que una ladrona y una incompetente. A fin de cuentas, es una mujer y adems la apadrin un analfabeto. Ese discurso mezquino gana fuerza gracias a una importante financiacin en los medios de comunicacin. A pesar de toda su popularidad entre los pobres (que por primera vez, gracias a las polticas vigentes, estn empezando a tener acceso a las universidades) y los sectores intelectuales, Lula pierde el apoyo de las clases medias y Brasil se divide.

Al mismo tiempo, frente a la popularidad de Lula y Dilma, la derecha y el PSDB abren la puerta a la extrema derecha como ltimo recurso en las elecciones presidenciales de 2010 (cuando Lula logr que se eligiese a Dilma por primera vez). Jos Serra, el entonces candidato, invita a los sectores de extrema derecha a participar activamente en su campaa. Sin xito. Pero el dao est hecho. Cada vez de forma ms visible y sin trabas por parte de la justicia, que en Brasil ya no existe como tal, el discurso del odio, el racismo y los prejuicios contra los pobres y las mujeres cada vez se desata ms y est ms generalizado. De hecho sirve para desmoralizar todas las polticas de Lula y Dilma respecto a los ms pobres y las minoras.

(3) Apenas seis meses despus de la cada de Dilma el Congreso (Parlamento) vuelve a votar la legalidad de las pedaladas fiscales. Todo vuelve a su sitio. El nuevo presidente Temer anticipa fondos en diciembre de 2016 a cuenta del presupuesto de 2017, que son dos veces ms grandes que los que adelant Dilma. Ahora es legal.

Desde entonces se suceden una serie de escndalos: los asesores ms prximos al presidente Temer son sorprendidos con maletas repletas de dinero, una escucha (autorizada) de la polica federal descubre los tejemanejes del presidente para silenciar los testimonios que le podran implicar en casos de corrupcin. El candidato que haba perdido ante Dilma, Acio Neves, cae en desgracia poltica, pero no se le amenaza con la prisin. El helicptero de un senador de la derecha es detenido mientras transportaba 500 kg de cocana. Al senador no se le molest. Otro senador dijo, bajo escucha policial: "Tenemos que acabar con esta hemorragia, tenemos que poner fin a esta operacin", refirindose a las operaciones anticorrupcin.

En una serie de televisin producida por Netflix cuyo tema son las operaciones contra la corrupcin en Brasil (dirigida por el polmico director de la serie Narcos), exactamente la misma frase la pronuncia no un senador corrupto del nuevo gobierno, sino un expresidente de barba blanca, que recuerda en todo a Lula. Cualquier medio es vlido para hacer de Lula el bandido nmero uno de la corrupcin en Brasil.

Al mismo tiempo Temer pone en marcha un proceso de destruccin sistemtica de las conquistas sociales del gobierno de Lula: fin de las leyes que regulan el trabajo, revisin a la baja de las pensiones, reduccin de las tierras indgenas, final del programa de vivienda y as sucesivamente.

Acto 2: Destruir al Partido de los Trabajadores (PT) y su lder, Lula

El problema es que con todo esto Lula, que presidi el pas en el momento de mayor crecimiento econmico de su historia, lder popular indiscutible, se catapulta al primer lugar en todas las encuestas presidenciales, posicin que no ha abandonado hasta ahora. Ya no es suficiente eliminar al presidente, es necesario a toda costa romper este movimiento y la fuerza de Lula.

(1) Sergio Moro, un juez de primera instancia de Curitiba, donde el movimiento anti-Lula es muy fuerte y donde existe un fuerte sentimiento "separatista" con respecto al "Brasil pobre (y no blanco) del Norte", decide incoar un proceso de corrupcin contra el expresidente.

Moro rene algunas caractersticas que no se pueden ignorar: es hijo de un poltico del PSDB, el partido que promovi el proceso de destitucin de Dilma; su esposa es una dirigente de ese partido en su estado (Paran); es conocido por su odio contra Lula, que aunque sea juez destila en las redes sociales; es conocido por llamar al expresidente "nueve dedos", aludiendo al hecho de que Lula perdi un dedo en un accidente laboral cuando era un obrero del metal.

Moro decide perseguir a Lula partiendo de la construccin de una fbula pintoresca. Una gran empresa constructora (OAS) ofreci a Lula un apartamento triplex de 250 m2 en la playa a cambio de un trato de favor en los contratos con Petrobras, el gigante petrolero brasileo (empresa pblica), que Lula extiende por los mercados mundiales gracias en particular al descubrimiento durante su gobierno de reservas submarinas. Resulta que, en efecto, la esposa de Lula (que muri a causa de un derrame cerebral provocado por estas acusaciones) haba pedido comprar este apartamento en 2007, pero Lula renunci a su compra despus. nicamente una vez en su vida puso los pies en ese apartamento, que estaba en construccin hasta hace unos meses y nunca ha estado a su nombre o al de su esposa (siempre estuvo a nombre de OAS, la constructora). Adems, los primeros ocho testigos en el juicio exculparon a Lula. Durante el juicio Lula no dej de insistir (los videos estn disponibles en Internet): "Seor Juez, por favor, mustreme pruebas de que soy el dueo de este apartamento y de inmediato me presento voluntariamente en prisin". Moro nunca tuvo esas pruebas.

2) La siguiente accin fue difundir una versin segn la cual ese apartamento no era ms que la punta del iceberg de una red de crmenes y corrupcin liderada por Lula y las principales empresas de construccin e infraestructuras del pas que, como era legal, financiaron todas las campaas electorales (incluidas las del PSDB). Fue Dilma, precisamente, quien aprob la ley que prohbe la financiacin de las campaas por las empresas privadas en Brasil. La cuestin es conseguir demostrar hasta qu punto un presidente conoce y controla todas estas artimaas, y en qu medida debe ser responsable de ellas. Sera muy til e interesante que se realizara esa discusin, pero en el marco de la ley, con investigaciones serias, pruebas y todos los plazos y apelaciones garantizados. Pero no, en Brasil Moro lo utiliz como un arma de persecucin poltica. Sin pruebas concretas.

A favor de Lula es preciso sealar que en ocho aos el anterior gobierno de Cardoso (PSDB) haba ordenado a la Polica Federal poner en marcha 48 operaciones anticorrupcin. En el caso de Lula y Dilma en 12 aos ordenaron 2.226! Adems, fue Lula quien reestructur esa misma Polica Federal para aumentar su capacidad de combatir la corrupcin. Sin embargo, lo ms increble es lo desmedido de la acusacin. En un pas donde los propietarios de las televisiones y los grandes multimillonarios poseen ilegalmente- islas enteras, con villas no autorizadas de varios miles de metros cuadrados por valor de millones de dlares, Moro y su pandilla de acusadores consiguen convencer a la gente de que Lula se habra corrompido favoreciendo contratos con el gigante petrolero a cambio de un apartamento de menos de 300 m2 en una playa de clase media en la costa de So Paulo. La aceptacin de la credibilidad de esta acusacin slo se puede explicar en relacin con los prejuicios que existen en Brasil respecto a los ms pobres: "Lula ni siquiera sabe cmo ser corrupto. Lula negocia lo que est a su altura. El mundo de las villas y millones no es para l!. Esta es la base de este discurso meditico contra Lula.

Lo ms impresionante es que una simple bsqueda en Google muestra que Cardoso, el expresidente, recibi una hacienda de una de estas compaas (Camargo Correa), que incluso construy en ella una pista de aterrizaje en la que podan aterrizar... Boeings! Tambin se acusa a Cardoso de comprar un apartamento en el barrio ms caro de So Paulo a un precio muy inferior al del mercado. Sin embargo, nada de esto es motivo de investigaciones o juicios.

Debe entenderse que en 14 aos en el poder el PT cometi muchos errores y probablemente haya estado involucrado en ms de un caso dudoso. La corrupcin es un hecho endmico en Brasil desde hace 500 aos y un gobierno no puede detenerla de golpe. El PT no est exento de haber tomado malas decisiones y de haber compartido muchas veces la lgica de la poltica brasilea (aunque mucho menos que los dems partidos y siendo el nico que ha gobernando atendiendo los intereses de los ms pobres). Pero no hay que confundir las cosas: con la excusa de una falsa lucha contra la corrupcin, lo que la lite brasilea, y sobre todo la justicia, han puesto en marcha es una persecucin que pone en jaque a toda la democracia.

Para obtener "pruebas", sean las que sean, Moro innova desde el punto de vista jurdico. Obtiene de la Corte Suprema, y esta es su segunda accin a favor del golpe de Estado, que la detencin se convierta en prisin indefinida. En 2016, despus de la destitucin de Dilma, la Corte decide por 6 votos contra 5 interpretar un texto de la Constitucin segn el cual en Brasil una persona slo puede ser encarcelada una vez que se hayan hecho todas las apelaciones posibles: la Corte decide finalmente que no es el caso y que despus del juicio en segunda instancia una persona ya puede ser encarcelada mientras continan las apelaciones a instancias superiores.

Esta decisin es importante para entender lo que est sucediendo hoy con el encarcelamiento de Lula.

Estas dos decisiones de la Corte Suprema permiten que el juez Moro establezca una forma de chantaje jurdico: enva a prisin a personas que tengan alguna relacin con Lula prometindoles ponerlas en libertad si aceptan convertirse en delatores. La prensa deja escapar que en un caso la demanda era especfica: "Le dejar salir si me presenta acusaciones contra Lula". Cuando una de esas delatoras afirm que el juez Moro le haba pedido dos millones de reales para permitir su liberacin, la prensa se olvid rpidamente de ella.

Ms tarde el juicio sigue su curso mientras que se acosa a la poblacin con una intensa campaa de difamacin de Lula y Dilma. En cada nuevo episodio del proceso, aunque cada vez es ms evidente la falta de pruebas, las lites sacan sus ollas para golpearlas en las terrazas de sus apartamentos de lujo. La poblacin ms pobre tiene cada vez ms dificultades para seguir los vericuetos legales del caso. La clase media celebra el "fin de la corrupcin" a pesar de que el gobierno actual, bajo Temer, es probablemente uno de los ms corruptos en la historia de Brasil.

Aunque un juicio en Brasil dura aos debido a la indolencia del poder judicial, el juicio de Lula con el juez Moro acaba en un tiempo rcord. Sin pruebas, Moro condena al expresidente, que contina muy por delante en todos los sondeos electorales, a nueve aos de prisin. Una pequea irona hacia los "nueve dedos"? Es posible. El juez que nicamente viste camisas negras con corbata roja, algo que evoca a los momentos ms sombros de la historia del mundo, ya no tiene ningn escrpulo.

Seguidamente se publica un libro firmado por 200 juristas brasileos sin que tenga cobertura de los medios de comunicacin. En l los juristas denuncian la inconsistencia del juicio de Lula en un caso sin pruebas concretas. Los argumentos del juez Moro son tan dbiles que l mismo admite no tener pruebas, sino la "conviccin" de la culpabilidad de Lula. Desde entonces en Brasil una persona puede ser encarcelada tras ser detenida gracias nicamente a la "conviccin" del juez. Esto es, adems, lo que pretende hacer el poder judicial enjuiciando a cinco rectores de las universidades federales ms grandes, llevndolos a prisin en operaciones policiales con ametralladoras y camiones blindados (a pesar de que la ley prev una citacin amistosa ante el juez) por asuntos ridculos, como "errores de factura en la compra de fotocopiadoras". El objetivo de todo esto? Mostrar al pblico que las universidades federales, las cuales haban sido objeto de una de las acciones ms impresionantes del gobierno de Lula que cre un centenar de campus en todo Brasil, no son sino un antro de corrupcin de la "maquinaria criminal" del PT. Uno de los rectores, demasiado humillado por estos hechos, se suicid. Pero esto no pareci molestar a nadie, aparte de la comunidad de izquierdas en las redes sociales.

A pesar de todo esto, los abogados de Lula apelan en segunda instancia. Una vez ms, este es un procedimiento que normalmente dura ms de dos aos. Para Lula apenas dur unos pocos meses. Este jurado concluye con un veredicto rpido, con argumentos idnticos, aunque se supone que los votos deberan ser independientes. Los jueces confirman el veredicto de la primera instancia y aumentan la condena de Lula a doce aos y dos meses. Por qu esta precisin? Dado que el "crimen" no probado del apartamento se remonta a ms de diez aos, Lula tendra derecho a cumplir su condena en libertad. Los entresijos del golpe de Estado estn repletos de pequeos detalles.

Acto 3- Los militares entran en juego

Por consiguiente, Lula puede ser encarcelado. No obstante, sus abogados, alegando que se haba cambiado la Constitucin de manera oportunista, solicitan una revisin de esta decisin. Al mismo tiempo solicitan a la Corte Suprema el habeas corpus que evitara el encarcelamiento de Lula.

Los ritos "normales" de la Corte sugieren, por las fechas cronolgicas de las demandas, que esta juzgue en primer lugar la inconstitucionalidad de la decisin sobre el encarcelamiento en segunda instancia; no obstante, Carmen Luca, la presidenta de la corte, sabe que esa votacin podr desmontar la decisin anterior porque uno de los jueces anuncia que ha cambiado de idea, lo que anulara el encarcelamiento de Lula y la peticin de habeas corpus. As pues, la presidenta revierte el orden y decide juzgar el habeas corpus primero.

La vspera de la sentencia final del 4 de abril la movilizacin de la derecha para presionar a favor del encarcelamiento de Lula es intensa. Las cacerolas resuenan en las terrazas de los ricos burgueses. Los medios de comunicacin convocan manifestaciones contra Lula. Un gigante de las comunicaciones, la compaa SKY, permite que sus empleados participen en ese tipo manifestaciones sin prdida de salario.

El mismo da un general en la reserva amenaza: "Si la Corte Suprema no enva a Lula a prisin el ejrcito intervendr". Horas ms tarde el comandante del Estado Mayor se extralimita de sus atribuciones constitucionales, que le impiden pronunciarse sobre cuestiones polticas, y escribe: "El ejrcito se solidariza con los deseos de todos los ciudadanos de bien de condenar la impunidad y permanece atento a sus misiones institucionales. El mensaje no puede ser ms claro.

Es cierto que los comandantes de la fuerza area emiten algo ms tarde una declaracin tranquilizadora, lo que demuestra que incluso en el ejrcito las opiniones estn divididas. Pero lo que permanece es la amenaza de una intervencin militar. As, una de las juezas de la Corte Suprema cambia de parecer, lo que supone seis votos contra cinco a favor del ingreso en prisin de Lula. El cambio es tan sorprendente que la propia jueza dice textualmente que ha asumido un veredicto inconstitucional. Es el miedo a los militares?

As pues, la Corte Suprema anuncia que Lula puede ser encarcelado una vez terminadas todas las apelaciones en segunda instancia, lo que podra durar todava 15 das dado que las apelaciones son todava posibles y legalmente tramitables. Sin embargo, la justicia, el derecho a la defensa, la presuncin de inocencia son valores obsoletos en Brasil, en todo caso para Lula y seguramente para los simpatizantes del PT. En menos de 24 horas, de nuevo de forma ilegal, Moro dicta la orden de encarcelamiento.

Miles de activistas rodean en estos momentos [1] la sede del sindicato de los trabajadores del metal de So Bernardo, cuna de la carrera poltica de Lula. Acompaado por los senadores y el pueblo que le apoya, Lula no se present a la justicia. Moro le haba dado de plazo hasta las 5 de la tarde del 5 de abril para que se presentara en Curitiba para su ingreso en prisin. Un acto de humillacin. Moro agrega: "Debido a la dignidad del puesto que ocup, ordeno que no sea esposado".

Una vez ms, Moro demuestra que su feroz persecucin a Lula pasa por encima no slo de las leyes y de la Constitucin, lo que puede hacer gracias a la benevolencia de la Corte cuyo papel ya no parece ser proteger la Constitucin, sino tambin del riesgo de provocar a una parte importante de la poblacin, la cual en las encuestas de la semana pasada concede a Lula una posicin cada vez ms adelantada en la carrera por la presidencia. Ahora mismo todos los desenlaces son imaginables, incluidos los ms trgicos. Brasil ya no tiene democracia, su gobierno electo ha sido depuesto por unas maniobras dignas de las peores mafias. La voluntad democrtica del pueblo es violada por decisiones ilegales. Los militares estn en alerta. La prensa contina su accin irresponsable. El pas est dividido. El mundo ya no es capaz de seguir las sutilezas de este despreciable golpe de Estado.

Como observa un joven en las redes sociales, la lite "celebra" el inminente encarcelamiento de Lula. Como los brasileos son bromistas, varios mensajes son irnicos. Se mofan de su nivel de educacin, de su dedo de menos, de los homosexuales que "ahora tendrn que abandonar el pas", de la indigencia de Dilma (una mujer), de los pobres, de los sin tierra, de los negros, que ahora estarn "obligados a trabajar en lugar de vivir a expensas del gobierno", de la "muerte de la izquierda". La corrupcin nunca se menciona. Es el retrato del Brasil que emerge de los escombros de una democracia devastada.

[1] El artculo se public el 6 de abril, cuando Lula an no haba ingresado en prisin. (N. de los t.)

Fuente: http://alter.quebec/?p=1726

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar la autora, a los traductores y Rebelin como fuente de la traduccin.


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