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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2018

A propsito de Por qu las clases populares no votan a la izquierda y qu hacer para corregirlo, de A. Garzn
Los botones de Napolen

Alberto Arregui
Manifiesto por el Socialismo


Los objetos que flotan en las aguas se desplazan en el mismo sentido que la corriente, nos parece lgico que sea as. El pensamiento humano tambin es arrastrado por la corriente de la historia, por el ambiente de la sociedad, decimos que es producto de su poca, pero no siempre es as; a diferencia de los objetos podemos luchar contra la corriente.

En esta dcada hemos vivido uno de los perodos ms intensos de la vida poltica, no slo en el Estado espaol, tambin en Europa y a escala global. Se despertaron muchas primaveras esperanzadoras de transformacin social y, sin embargo, ahora pareciera que nos hallamos amenazados por el invierno, invadidos por la frustracin y el desasosiego.

El profundo cambio de ciclo que se fue produciendo a lo largo del ao 2016, no fue bien valorado en nuestra organizacin, la mayor parte de la direccin de IU y de Podemos seguan influidos por la inercia de sus ilusiones pasadas. Cuando explicamos que los resultados de las elecciones de junio de 2016 eran el sntoma de ese cambio de ciclo, que suponan una derrota de la tctica electoralista emprendida por UP y que generaran frustracin por la gran discrepancia entre las expectativas y los resultados, que eso afectara a las organizaciones desatando crisis en su seno (todo esto consta, negro sobre blanco), se revolvieron contra nosotros, sin comprender que sus errores les haban llevado a desaprovechar una gran ocasin y que, una vez que pasa el tren, no fletan uno a nuestro gusto, sino que tiene que volver a darse un proceso de cambio en las conciencias. En demasiadas ocasiones la izquierda infravalora la capacidad de reaccin del adversario, de los dueos del sistema; el enemigo se haba reorganizado y el PSOE, aunque exhausto, volva a reivindicar su lugar. No era el PASOK, esto no era Grecia, no era el movimiento de la clase obrera cimentado en las huelgas generales, sino la ilusin de un proyecto electoral demasiado influido por los mtodos de intelectuales de la pequea burguesa.


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