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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2018

Totalidad hegeliana en el fin de la historia
El fracaso del fatalismo histrico liberal

Ivn F. Mrida A.
Rebelin




Para los intelectuales de accin comprometidos con los conflictos de su sociedad, el responder a la opacidad neo-conservadora es una premisa, dado que es justamente en ese campo donde pelean, pelean con ideas y argumentos.

La filosofa de Fukuyama caus furor en la dcada del 90 por su respuesta oportunista a la cada del marxismo sovitico, fue una concepcin fatalista y hegeliana de la historia, hoy solo es un vano recuerdo de un pretensioso autor, y esta es una crtica a la lectura filosfica liberal de la historia en Fukuyama. 

Antecedente

Yoshiro Francis Fukuyama, fue talvez el acadmico   ms apreciado del sector neoliberal norteamericano en los 90. Su tesis histrica, democrtica y fatalista del liberalismo norteamericano fue una posicin acabada y plenamente fundamentada en el momento en el que fue lanzada al pblico intelectual. La sbita cada de la Unin Sovitica, as como el proceso de plena efectivizacin del neoliberalismo en Rusia, Latinoamrica, Europa del este, y en Asia, afirmaban y confirmaban la condena que Fukuyama lanzara sobre todas las ideologas o modelos que no comprendieran y asimilaran la democracia liberal.

De hecho, en Fukuyama desde The end of history and the last man (Fukuyama, 1992), hasta La construccin del Estado. Hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI (Fukuyama, 2004), se aprecia una afirmacin clara sobre el papel de la democracia liberal en su proceso de expansin aplicable dentro de los Estados.

No obstante, varios sucesos de la primera dcada del siglo XXI contradijeron la defendida democracia liberal expansiva de Fukuyama, y varios puntos filosficos desde las lecturas de Deleuze, Foucault, y Marcuse pueden socavar la caprichosa afirmacin pseudo-democrtica de Fukuyama. Hacer un anlisis de todos los puntos que enlazan el trabajo de Fukuyama requerira un trabajo ms amplio, excediendo la pretensin del presente. Mi hiptesis afirma que: El fin de la historia ha seguido el mismo camino de totalidad que plante Hegel, y que esto llevo la tesis de Fukuyama a ser errnea y ser solo una contribucin unilateral e interesada sobre el unipolarismo norteamericano de la dcada del 90.

Sin embargo, qu tiene que ver todo esto con el presente? Demasiado, las posicin actual ante el declive de procesos populares de izquierda y la reestructuracin de los sectores conservadores y neoliberales han planteado nuevamente la victoria fatalista del neoliberalismo y el cierre del ciclo popular, por lo que hay que analizar cmo se manifest el triunfalismo capitalista ante la cada del rgimen sovitico y que elementos nuevamente se repiten desde la euforia neoliberal. Es as que me enfocare precisamente en la defensa que hizo en su momento Fukuyama de la democracia liberal y su posicin histrica fatalista.

  1. Un periodo coyuntural preciso

El 9 de noviembre de 1989 caa el Muro de Berln y tambin sala en el mismo ao un artculo llamado El Fin de la historia? de Francis Fukuyama en la revista de asuntos internacionales The Nations Interest, para 1992 se conocera el libro del mismo nombre que le dara fama y respeto dentro de los crculos neoconservadores norteamericanos a Fukuyama. Su trabajo era proftico y era el summum de la intelectualidad liberal a ultranza.

Al momento de la cada de los modelos sovitico-marxistas, la economa trabajaba sobre las bases construidas y trabajadas por el reaganismo y el thatcherismo (Klein, 2007), las polticas liberales en Latinoamrica trabajaban rpidamente sobre la fe en el progreso continuo e infinito, los modelos tecncratas estatales afianzaban modelos de participacin democrtica y estructuras de tomas de decisin que funcionaran engranadas a la economa de mercado.

Dado que la nica posicin contraria en teora1 al capitalismo y la explotacin del hombre por el hombre haba cado, era impensable otra alternativa que no fuera la de la victoriosa democracia liberal de mercado. Con sus instituciones, sus estructuras, su filosofa iluminista, su fe en progreso ilimitado, su aplicabilidad a toda sociedad humana y su laicismo.

Tambin era el momento de ms oscuridad sobre el marxismo y sobre toda la izquierda en general, no comprendan todava los marxistas que su Pen de Gibraltar ideolgico la URSS, se hubiera derrumbado sin una confrontacin directa, y que su estructura interna estuviera tan corroda por el legado totalitario que les legara Lenin. As, el bolchevismo marxista sovitico haba -efectivamente- cado frente al liberalismo euro-atlntico.

Desde principios del s. XX hasta principios del s. XXI, los procesos democrticos de inclusin de minoras, el aumento del laicismo, el aumento progresivo de pases que incluyen el voto universal, el aumento de las naciones democrticas despus de las dictaduras ms visibles como la argentina (1976-1983), la poca o nula influencia de las remanentes monarquas, los procesos pacficos y de arbitraje de los pases que tenan alguna controversia internacional, el aumento de la ratio cientfica como base civilizatoria, as como el fin de las Guerras totales nos da el parmetro sobre el que se asienta la percepcin de Fukuyama.

Adems, ya para la dcada del 90 los trabajos sobre la teora de la ciencia de Karl Popper, Thomas Kuhn, o Paul Feyarebend, haban ya refutado cualquier confianza total en la pseudo-ciencia marxista, as como en su visin tambin fatalista, del fin comunista que supuestamente tena el proletariado revolucionario.

En la ciencia, en la poltica, en la economa, y en la praxis, el liberalismo anglosajn haba demostrado plenamente su contundencia al no tener ningn rival que pudiera cuestionar la magnitud de su flexibilidad en los procesos de acomodacin y evolucin capitalista que dejaban los procesos pesados y meramente mecnicos del fordismo hacia el toyotismo y luego a la produccin inmaterial dirigida a la nanotecnologa y componentes de bio-regeneracin que sern tambin preocupacin de Fukuyama, pero que no tenan cabida en las especulaciones de los hegelianos izquierdistas de vieja escuela.

Ese es el tiempo que toco vivir a Fukuyama y como pensador de su tiempo, escribi para su tiempo, para su momento, poco se poda hacer ante tanta evidencia y ante su respuesta que era la ms concisa y clara respecto de la sbita cada del principal oponente anticapitalista. El fracasado marxismo-leninista.

  1. La fallida democracia liberal actual

A pesar de la victoria inicial del neo-liberalismo, Fukuyama pudo haber comprendido en 1994 que la democracia liberal no poda funcionar en todas partes y de la misma manera, no se trataba de ver la realidad de la forma en que la comprenda W. Kymlicka, pero el levantamiento de los Zapatistas en Mxico planteaba la lucha contra los grandes intereses econmicos del capitalismo globalizado del Norte, se trataba de luchas por la dignidad, desde periferias olvidadas hasta ese momento. Ya no existan vanguardias o iconos barbudos que pudieran ensear nada a las nuevas luchas, sino se trataba de luchas concretas y focalizadas sin vanguardias totales y sin nuevos dioses.

Posteriormente Fukuyama poda haber comprendido que la democracia no era un modelo aplicable a las sociedades influenciadas por un fuerte componente fundamentalista como el propio evangelismo cristiano norteamericano, que apoy ms adelante la cruzada blica contra el eje del mal en la presidencia de G. W. Bush despus del 11-S. Ciertamente, no se trataba de un choque de civilizaciones, las civilizaciones no son el motor de los procesos polticos mundiales o histricos humanos como bien comprendi Pierre Clastres.

Sin embargo, Fukuyama no nos dijo nada nuevo dentro del lenguaje liberal, sino que haba mentido descaradamente cuando asume que una especie de paz perpetua poda llegar desde la economa de mercado, siendo que los hechos contemporneos lo niegan absolutamente (Kagan, 2008).

Acaso Fukuyama no comprenda que las acciones de la primera invasin a Irak en el Golfo exponan ya una nueva poltica exterior con nuevos enemigos a la vista? Adems, Cmo poda estar seguro de que el liberalismo econmico evitara una mala distribucin de riquezas en el siguiente siglo? No intent comprender la realidad que emerga desde la periferia mas empobrecida, sino que procur plantearlas como externalidades negativas a ser mejoradas desde la visin de progreso liberal de aquella dcada ilusoria. La democracia liberal econmica que defendan sus pares encubri por un decenio hasta el argentinazo el fascismo econmico que se estableca de la mano del Banco Mundial sobre los pases que adoptaron las profecas y enseanzas de hombres como F. Fukuyama, M. Friedman y F. von Hayek.

Dentro de Estados Unidos su misma democracia era fallida, sus medios de comunicacin formaban un pensamiento unilineal y de libertadas imaginadas, esto lo comprobaran despus de la crisis de 2008, y de hecho las libertades de expresin eran socavadas si entraban en contradiccin con el modelo poltico bipartidista, que fue el germen de lo que sera ms adelante el Patriot Act o Ley Patriota que nos conducira a la sociedad de la vigilancia en la que vivimos y de la cual su ms reciente escndalo, Cambridge Analytica nos ha, nicamente constatado el grado de obsesin por el control que desarroll Estados Unidos para mantener su dominio global.

As mismo, otros aspectos como la xenofobia, el racismo, el temor a los cultos religiosos no cristianos, son hoy muy latentes dentro del modelo norteamericano, que se repite en pases cercanos como Chile, que a travs de su Ley Antiterrorista Ley 18.314, no solo ha encarcelado activistas mapuche, sino tambin disidentes polticos y libre-pensantes, en nombre de la democracia de mercado.

De hecho, la democracia de mercado, en esencia no admite otras maneras de convivencia posibles, solo puede asimilarlos constitucionalmente dentro de aquella retrica postmoderna de lo pluricultural, dentro de la lgica de los civilizados y no civilizados, sea dominndolos o convirtindose en victima para usar el discurso.

Por otro lado, tanto el marxismo como el capitalismo creyeron en el progreso infinito, as tambin creyeron los primeros que la religiosidad y fe no tenan ninguna relevancia dentro de la historia, as tambin los segundos confiaron en las jerarquas absolutas y las vanguardias. Y ambas fallaron, por cuanto la crtica tica comprob los pasos nefastos que significaron la ciencia condicionada a la economa capitalista, y las luchas antiglobalizacin terminaron demostrando la inutilidad de los dolos barbudos del marxismo.

Adems, por otro lado no se haba comprendido que la misma historia estaba en aceleracin y que no daba tiempo a ninguna limitacin de carcter econmico o filosfico que tuviera un destino manifiesto sea el norteamericano o el comunismo aorado por los marxistas.

Pero si bien el marxismo fue un grave error para la izquierda y el pensamiento contestatario y crtico legado por Voltaire, el liberalismo solo pudo vencer en aquel momento, debido a su carcter flexible, acondicionado a comprender el comportamiento de las sociedades no como se quisieran que se comporten sino entendiendo como se comportaban.

Fukuyama tambin haba cometido otro gran error, al simplificar la importancia del Islam, ello a pesar de que en la dcada del neoliberalismo, se abran muchas mezquitas en el mundo a la par del hasto que produca la sociedad consumista y hedonista. Confiaba el, que todo modelo autoritario era irrelevante y decadente frente a la promesa democrtica. Por otro lado, la conjugacin de economas de mercado y democracias autoritarias como la china y la rusa fueron el punto culmine de quiebre con El fin de la Historia, podan coexistir dos formas antagnicas y antes contrarias teleologicamente? Si, hoy los chinos tienen poco inters en una democracia expresiva e informada, en tanto que puedan consumir como ciudadanos del primer mundo y puedan tener la esperanza de subir en la pirmide social.

  1. Contra la filosofa del fatalismo

Fukuyama necesit dos motores para avanzar su versin de la historia, estos fueron: la economa liberal capitalista (satisfaccin de las necesidades materiales) y la democracia liberal (satisfaccin del deseo por el reconocimiento). Ambas tuvieron en esencia el Thymos platnico o deseo de reconocimiento. Fukuyama conjug en su libro a un Marx sin comunismo, y a un Hegel con democracia, de ambos logr una posicin asimilable al liberalismo finalista. De aquella posicin se alejara en el prefacio a la edicin de The end of history and the last man de 2006, esta posicin as como un cierto distanciamiento de los sectores ms conservadores se debe a las contradicciones dentro del liberalismo acadmico que hasta mediados de los aos 2000 tendra un ala ultra-capitalista y un ala moderada tendiente hacia el partido demcrata estadounidense.

Ya desde sus retrocesos intelectuales e ideolgicos, puede parecer muy fcil la crtica al fatalismo de Fukuyama, pero despus del trabajo filosfico de H. Marcuse, G. Deleuze o J. Baudrillard es necesario atacar a la idea y no al hombre. Dado que muchos an se inspiran en el fatalismo y en los profetas hegelianos, sean liberales o marxistas.

La aparente victoria flagrante del liberalismo econmico/poltico, llevo al error de la homogeneidad en el mundo post-bipolar, la modernidad tarda en los pases en desarrollo y el capitalismo inmaterial fueron lo que para Hegel fue la Razn2 y la dialctica. Marcuse criticara duramente a Hegel en tanto filosofo de la burguesa idealista (Marcuse, 1994). As, de la crtica de Marcuse surge la pregunta, si la historia se detuvo o est en vas de detenerse por la conclusin de la progresin humana en la filosofa liberal, la conciencia filosfica queda aletargada de forma perenne? Mientras que para Hegel la historia universal termina en el movimiento ilustrado y Europa es el pecho del mundo, para Fukuyama el liberalismo moderno del siglo XX con sus instituciones y sus libertades es la vanguardia finalista (Fukuyama, 1992).

Lo que no parece comprender Fukuyama, es que la razn per se no es un comportamiento de virtud, no significa un acto limpio de bajezas. La razn defendida por Fukuyama es la misma que defendieron en su momento los cientficos de Hitler e.g. Eugen Fischer justificados en la defensa unilateral de la diosa razn. Tardamente en otro trabajo (Fukuyama, 2002) se dio cuenta de los cambios que produjeron los avances en el estudio de la biologa humana sobre los derechos y sobre lo que entendemos por humanidad.

El discurso lanzado desde el Fin de la Historia y el ltimo hombre sirvi precisamente para justificar una poltica, y un accionar no solo til para Estados Unidos, sino para el neo-liberalismo en general. Esta poltica es la de la homogeneizacin de los individuos en la falsa condicin jurdica de igualdad, as tambin el prevalecimiento de los modelos progresivos de extraccin y produccin infinita (Klein, 2007).

El fatalismo niega necesariamente todo movimiento, condena al hombre a un sueo perenne e intil, a un estancamiento. Esa pobre falsificacin de la dialctica tambin se ve en el fatalismo cristiano y el cielo eterno e inmutable, a esto M. Heidegger atacara con el Dasein y la breve y limitada accin humana que ms tarde trat el existencialista de Sartre, pero podemos estar seguros de una cosa, que todos los filsofos serios (Foucault, 1999a) no apoyaran un regreso simplista y burdo de la categora de totalidad hegeliana.

  1. La historia foucaultina contra la historia lineal hegeliana

Basta revisar el pensamiento de Michel Foucault para desmoronar las tardas lecturas e interesadas afirmaciones de Fukuyama. En F. Fukuyama, la historia tiene el mismo recorrido que tuvo para Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Ahora, si bien el pensamiento de Hegel es dirigido hacia la totalidad3 histrica y hacia la sucesin dialctica, el pensamiento de Fukuyama se dirige tambin hacia una resolucin de controversias que termina en el mercado y su democracia, a esto los pensadores post-estructuralistas4 atacaran, dado que la historia no es lineal sino un conjunto de fragmentos mltiples que terminan siendo enterrados, tomndose solo los pasajes ms convenientes para as armar una historia unilateral y favorable a los vencedores de la historia.

Fukuyama decidi que la historia terminase en el momento en que convena que Estados Unidos sea el nico protagonista de la historia, de igual manera que para Hegel fue inters suyo el respaldar a Federico Guillermo de Prusia.

Pero la historia en Hegel y en Fukuyama es una bsqueda teleolgica, as los postulados liberales son el punto culmine de la civilizacin humana y de sus progresos morales y sociales. Esta bsqueda de afirmacin teleolgica solo encubre un proceso de control ideolgico que procura mantener a la poltica institucionalizada en manos de tecncratas alejados del populacho, que no es otra cosa que la guerra de clases en el temor a la oclocracia.

En el pensamiento de Foucault la historia es multiplicidad de hechos y actos, todos estn enlazados de una forma deleuziana hacia una red de sucesos conectados y desconectados, pequeos hechos detonantes y grandes acontecimientos hechos de los ms pequeos (Foucault, 1999a).

La historia empieza aqu y ahora, es lo inmediato, lo espontaneo que es el inicio de la misma y que se suma a las dems historias que conjugan una posible historia siempre abierta, nunca totalizante y definitiva, sino parcial.

La historia en el mundo de las religiones cristianas tiene una atrs y un adelante, en las musulmanas un abajo y un arriba que hacen las diferencias siempre progresivas, en tanto que la historia en Foucault es una complejidad que no sigue progresiones, sino que va en regresin, avance, movimientos circulares y laterales. El s. XX fue una expresin de regresiones y de avances, para despus ir nuevamente a regresiones blicas y tensionamientos que han derruido las instituciones que aseguraban una paz mundial plena despus de la II Guerra Mundial.

El proceso histrico no es continuo y fcilmente podra desplazar el papel del liberalismo para constituirse en otro modelo de democracia directa ms radical o en una regresin impositiva desde la tecnologa (a la que tambin teme Fukuyama5). Las luchas ideolgicas, vuelven al escenario histrico y muchas de ellas que se crean extintas como el anarquismo son replanteadas en los movimientos antifa estadounidenses, y los movimientos ecologistas europeos. As tambin el indigenismo (del que se creyera inhabilitado para proponer una plataforma organizativa seria) ha construido la base de los movimientos campesinos populares en buena parte de Sud-Amrica, la crisis moral del sistema econmico, los desmanes econmicos de los bancos y centros financieros mundiales, el papel de los nuevos neo-nacionalismos, el Brexit, las nuevas barreras comerciales en la economa global, el papel cuestionado de la democracia representativa y el proceso de radicalizacin poltica actual, han causado que Francis Fukuyama quede en el olvido y su edificio terico fatalista arda por completo.

Finalmente Fukuyama pide a sus lectores no se confunda su concepto de historia con el de eventos, pero el confunde los detalles que representa toda accin humana colectiva dentro de una sociedad asimilada en una gran progresin histrica que las arrastra y que perpetua un camino independiente de los pequeos sucesos que cambian cualquier supuesta progresividad.

  1. Conclusin

La tesis fatalista de Fukuyama se defenestro ante todos los crticos anti-hegelianos que desde el 11-S retoman la historia como un gran suceso de las luchas ideolgicas no meramente econmicas.

Fukuyama contribuy a un panorama histrico para la dcada del 90, se construy as una poltica internacional afinada al gusto norteamericano y esa es la nica relevancia del trabajo de Fukuyama. Es as un trabajo como herramienta contributiva a la teora de la dominacin. Pero la importancia actual de la relectura de Fukuyama, es el periodo de triunfalismo liberal ante la cada del comunismo sovitico. Similar panorama vivimos hoy, cuando las izquierdas populares han ido naufragando ante al accionar de los procesos ultranacionalistas o de libre mercado que hoy nuevamente cantan vtores a los nuevos gobiernos de derecha liberal. Y as como Fukuyama no se dio cuenta que al fin de cuentas no se trata de gobiernos, sino de las luchas de abajo no estatales, los cuales construyen las luchas de los desposedos, hoy tambin los paladines del neoliberalismo como Vargas Llosa, no se dan cuenta que las luchas pervivirn y florecern siempre desde esos movimientos flexibles, no autoritarios, contestarios, contra-imperiales y libertarios. Los cuales no se guan bajo ningn dogma de partido o presupuesto final y fatal.

Deber ser tarea de los intelectuales el ir desmontando conceptos como de totalidad dado que al final, el fin del movimiento, de la vida, del pensamiento y de las ideas, solo queda como afirmacin quimrica de alguien demasiado pretencioso.

Bibliografa

Habermas, Jrgen & Rawls, John, (1998). Debate sobre el liberalismo poltico, Barcelona, Paids.

Foucault, Michel, (1999a). Estrategias del poder, Obras esenciales, Volumen II. Barcelona, Paids.

Foucault, Michel, (1999b). Esttica, tica y hermenutica, Obras esenciales, Volumen III. Barcelona, Paids.

Fukuyama, Francis, (1992). The end of history and the last man , New York, The Free Press.

Fukuyama, Francis, (2002). Our posthuman future consequences of the biotechnology revolution , New York, Farrar, Straus and Giroux.

Fukuyama, Francis, (2004). La construccin del Estado. Hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI, Buenos Aires, Ediciones B.

Kagan, Robert, (2008). The return of history and the end of dreams . New York, Alfred A. Knopf.

Klein, Naomi, (2007). The shock doctrine: the rise of disaster capitalism . New York, Metropolitan Books.

Kojeve, Alexander, (1980). Introduction to the reading of Hegel . New York, Cornell University Press.

Lyotard, Jean-Franois, (1991). La condicin posmoderna . Buenos Aires, Ediciones Catedra.

Marcuse, Herbert, (1994). Razn y Revolucin Hegel y el surgimiento de la teora social. Barcelona, Ediciones Altaya.

Notas:

1 Desde la matanza de los marineros soviticos de Kronstadt en 1921 por rdenes de Lenin y realizado por el comisario de Guerra Trotsky en la aplicacin de la economa de guerra, se prob que el marxismo leninista era solo una variante ms del capitalismo sumado con intolerancia. Esta investigacin es mejor desarrollada en el libro Kronstadt 1921 de Paul Avrich.

2 El cambio radical que plantea Descartes cuando afirma que solo puede estar seguro de su duda, lo llevan a poner al hombre en el centro de la historia, al pensamiento que derivara a la razn de la que derivaran la comprensin del individualismo, igualitarismo, libertad, racionalidad tcnica, as como de nuevas categoras sobre el ser existencial.

3 Kojeve, 1980: 35, 81.

4 Desde Lyotard, hacia J. Derrida, M. Foucault, G. Deleuze, J. Baudrillard y G. Vatimo dieron las bases del posestructuralismo y el postmodernismo filosfico.

5 Fukuyama, 2002: 84.

Ivn F. Mrida A. es libertario, ateo, Master en Relaciones Internacionales fue miembro fundador de la Sociedad de Ateos y Ateas de Bolivia y es actualmente miembro de la Comunidad de Investigadores Antiimperialistas de Bolivia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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