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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2018

Controlan todava las elecciones las lites de los partidos y los grandes donantes?

Cas Mudde
The Guardian / Sin Permiso

De modo parecido a como la Gran Recesin llev a criticas fundamentales en la disciplina de la economa, la eleccin de Trump provoc una violenta reaccin an mayor en las ciencias polticas. En la reunin anual de 2017 de la American Political Science Association, muchas mesas redondas y artculos se dedicaron a la pregunta que estaba en boca de todo el mundo: Cmo es que nos equivocamos?.



As pues, qu tal lo hicieron las ciencias polticas en lo que se refiere a las elecciones presidenciales de 2016? Hubo dos teoras de ciencias polticas que recibieron una cobertura especial en vsperas de las elecciones, y a las que se llam a captulo despus de la victoria por sorpresa de Trump. La primera, que guarda principalmente relacin con la fase de las primarias, sostiene que el partido decide qu candidato tiene xito en las urnas. La segunda sostiene que el dinero es el que decide, lo que se aplica a ambas fases de las elecciones presidenciales.

Pocos libros de ciencias polticas son tan citados (y quizs menos ledos) por los periodistas norteamericanos que The Party Decides, que argumenta que pese a los caucus y las primarias, en las que los leales al partido pueden votar por el candidato oficial del partido, los dos grandes partidos norteamericanos siguen controlando de modo estricto el proceso a travs de las llamadas primarias invisibles. El argumento estriba en que las lites del partido, as como poderosos mediadores de la subcultura de apoyo en torno al partido, siguen controlando el resultado enviando pistas y seales, entre las cuales el respaldo oficial es una de las ms poderosas.

De acuerdo con muchos periodistas, as como con algunos cientficos polticos, la victoria de Trump en las primarias republicanas demuestra, como mnimo, que el partido ya no decide. Al fin y al cabo, casi todas las voces de importancia en el seno de la direccin del partido apoyaron inicialmente a otro candidato en las primarias una notable excepcin fue el senador por Alabama Jeff Sessions, y muchos se manifestaron abiertamente contra Trump.

Por ende, Donald Trump no recibi respaldo alguno de importancia hasta bastante despus de las primarias iniciales, y termin con el respaldo oficial tan slo de 46 gobernadores y congresistas. No era solamente una fraccin de lo que haban recibido anteriores candidatos republicanos a la presidencia sino tambin (mucho) menos que sus tres principales contendientes en 2016.

Como no es de sorprender, despus de tomar como evangelio The Party Decides durante buena parte de las primarias, los medios de comunicacin no perdieron tiempo en atacarlo tan pronto como Trump se asegur la designacin como candidato republicano. Hasta uno de los autores, Marty Cohen, reconoci sentirse sorprendido por el resultado, sugiriendo que las celebridades y las redes sociales haban transformado el proceso de primarias, socavando el poder de las lites del partido. Dan Drezner, especialista en ciencias polticas y bloguero del Washington Post, lleg incluso a sugerir que el libro haba vuelto complacientes a las lites respecto a la candidatura inicial de Trump hasta el punto de que slo se dieron cuenta de que el libro estaba equivocado cuando ya era demasiado tarde.

La segunda teora popular de ciencias polticas tiene una historia mucho ms larga que la de The Party Decides. Durante decenios, los especialistas en ciencias polticas han acentuado la importancia del dinero a todos los niveles en las elecciones norteamericanas. La controvertida decisin de 2010 del Tribunal Supremo norteamericano sobre Citizens United, que (por decirlo con sencillez) elimin importantes restricciones a las donaciones privadas a las campaas, fue recibida con apocalptica desesperacin por muchos norteamericanos, que teman se desatara una explosin de dinero (empresarial) en las elecciones norteamericanas. Resulta interesante que la cantidad de dinero gastada en las elecciones presidenciales alcanzara su mximo sobre todo en 2008, debido a las cantidades sin precedentes que gast la campaa de Obama.

No cabe duda de que Clinton super en gasto a Trump en las elecciones de 2016; de hecho, este fue el caso en buena medida a lo largo de toda la campaa. En total, Clinton recogi la asombrosa cifra de 1.400 millones de dlares, mientras que Trump solo reuni 932 millones. Adems, durante la mayor parte de las primarias, a Trump tambin le superaron en gasto sus principales oponentes republicanos. El ultimo oponente serio en liza, Ted Cruz, gast 86 millones contra 63 de Trump, mientras que Ben Carson haba gastado casi el doble que Trump cuando renunci a su candidatura a principios de marzo (61 millones contra 33 millones de dlares). Hasta el Pequeo Marco Rubio haba gastado 4 millones de dlares ms cuando se despidi en marzo.

Hay pocas dudas de que dos de las teoras ms populares de las ciencias polticas norteamericanas no han sido capaces de dar cuenta del xito de Trump en las primarias republicanas y las elecciones presidenciales de 2016. Trump recibi mucho menos respaldo y gast mucho menos dinero que sus competidores, pero derrot tanto a los dems republicanos como a Hillary Clinton. La pregunta a la que hay que responder es si Trump es la excepcin de la vieja regla o la regla nueva. Hay buenas razones para argumentar esto ultimo.

Tal como ha quedado bien establecido, los candidatos gastan la mayor parte del dinero de su campaa en comprar espacios de radiodifusin, sobre todo en televisin por cable. Tal como demuestran muchos estudios, Trump recibi una cobertura meditica desproporcionada, tanto en la campaa de las primarias como en la presidencial. Ya en marzo de 2016 el New York Times calculaba que Trump haba recibido el equivalente de 2.000 millones en atencin gratuita por parte de los medios. Se cree que el total estaba en torno a los 5.000 millones para cuando lleg el da de las elecciones.

Esto fue consecuencia de varios factores por separado, pero que se reforzaron mutuamente: en primer lugar, Trump tena un nombre sobrada y singularmente conocido, sobre todo gracias a su popular programa de televisin, The Apprentice; en segundo lugar, siempre estaba disponible para las cadenas de noticias principales, y, en tercer lugar, se enfrentaba a un campo excepcionalmente amplio de competidores poco conocidos y en general impopulares.

Resulta bastante improbable que vaya a presentarse una combinacin semejante de nuevo. Sera el equivalente de que Oprah Winfrey o Kanye West disputaran unas primarias del Partido Demcrata despus de Clinton. Adems, si bien The Party Decides no consigui explicar la derrota de Clinton frente a Trump, s que explica su victoria sobre Bernie Sanders. Si bien Clinton y Sanders estaban bastante prximos en trminos de votos, haba un mundo de diferencia entre ellos en trminos de respaldo oficial, as como en votos de superdelegados.

En resumen, es demasiado pronto para desestimar estas teoras y tirar el nio con el agua del bao. En cambio, deberamos contemplarlos como lo que realmente son, afirmaciones probabilsticas ms que leyes naturales, y tratar de mejorarlas, clarificando las condiciones en las que se mantienen y no se mantienen.

Cas Mudde columnista de la edicin norteamericana del diario The Guardian, es profesor asociado de la Escuela de Relaciones Internacionales y Poltica Pblica de la Universidad de Georgia e investigador del Centro de Investigacin sobre el Extremismo de la Universidad de Oslo. Es autor de Populism: A Very Short Introduction y The Far Right in America.

Traduccin: Lucas Antn

Fuente del artculo en castellano: http://www.sinpermiso.info/textos/eeuu-controlan-todavia-las-elecciones-las-elites-de-los-partidos-y-los-grandes-donantes


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