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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2018

Aranceles, cerdos y mviles de ltima generacin en la crisis global permanente

Isidro Lpez
El salto

Hemos entrado en una nueva fase agnica, turbulenta y conflictiva del capitalismo global.


El pasado mes de febrero Wall Street registr las mayores cadas desde la crisis de 2007. Los operadores financieros se rebelaron contra la poltica de Trump de bajadas del dlar, que afecta a los beneficios que arrojan los activos denominados en dolares en todo el mundo. Tras casi ya una dcada de polticas monetarias expansivas en la que los bancos centrales de Estados Unidos, Asia y Europa (esta ltima con mucho ms retraso) han estado alimentando los mercados financieros a base de la llamada "expansin cuantitativa" o QE, por sus siglas inglesas, definitivamente hemos entrado en una nueva fase agnica, turbulenta y conflictiva del capitalismo global.

Durante el crash de febrero, la estrategia de los agentes financieros consisti en provocar una riada de capital saliente hacia los bonos a diez aos del gobierno americano, que respondan con una subida de tipos de inters a un ligero repunte de los salarios reales en EE UU. Esta avalancha repentina de capital entrante en el mercado de bonos provoc una fuerte cada en la cotizacin de los bonos americanos a diez aos, que dej sin su valor refugio preferido a los flujos financieros que salan del mercado de acciones, provocando una cada conjunta de todos los valores burstiles.

La poltica de dlar bajo de Trump tena fines polticos, favorecer a los sectores exportadores manufactureros y agroindustriales del medio oeste que son su caladero de votos. A costa de perjudicar los intereses de los mercados financieros de Nueva York y Chicago. La manera en que Trump pensaba compensar a los mercados, aparte de una masiva y demencial bajada de impuestos, era recuperar por la va de los aumentos de los precios de petrleo y materias primas lo que se perda va devaluacin del dlar.

Esta estrategia de sustitucin de beneficios tena un problema. Una excesiva debilidad del dlar amenazaba con provocar una sustitucin de la demanda de activos denominados en dlares, incluidos los derivados financieros sobre petrleo y materias primas, por otras monedas, el renimbi chino en primer lugar, mucho mas estable en su cotizacin.

Incluso un euro al alza, que arriesgaba con daar las exportaciones alemanas, podra haber sido una alternativa a un dlar en cada libre, desde un punto de vista financiero. En ltima instancia, los supervits comerciales de China y Alemania son las principales fuentes a nivel global de compra de deuda pblica americana, y por tanto, son un vector de poder sobre la administracin americana en el hipottico caso de que el dlar vea daados los "derechos de seoreaje" que se derivan del uso del dlar como moneda global indiscutida.

La solucin de la administracin Trump ha sido pasar la batalla a otro terreno: la guerra comercial con China, y de forma indirecta con Alemania, daando los supervits comerciales de ambos pases para intentar reforzar el dominio global del dlar.

La larga crisis de la produccin

El primer efecto, el que puso suelo a la crisis de febrero, fue una sorprendente revaluacin del renimbi, que abra la puerta a una subida de tipos de inters en EE UU para satisfacer a Wall Street sin daar la estrategia exportadora de Trump. Y desde ah lleg la guerra al mbito de la produccin, el gran agujero negro del ciclo de dominio de las finanzas del capitalismo mundial con el que se reestructur el capitalismo desde finales de los aos setenta.

Cada vez resulta ms evidente que el capitalismo actual no est en condiciones de generar un ciclo ni remotamente expansivo en el mbito de la produccin. Y como manifestacin ms reciente, slo hay que ver el dao que han hecho a las esperanzas de un nuevo ciclo tecnolgico, siempre dirigido por los mercados financieros, las cadas en bolsa de los valores "estrella" de los ltimos dos ciclos, por un lado Facebook y por otro, Tesla y Uber, accidente de coche autnomo incluido.

Bajo la acusacin recurrente de falta de seguridad para la propiedad intelectual americana y de espionaje industrial, Estados Unidos pretende atacar el sistema chino que obliga a que cada empresa que opera en el pas lo haga con un socio local. Este movimiento supondra, en primera instancia, una mayor repatriacin de beneficios hacia los pases inversores en China, que ya no tendran que repartir con el socio local parte del pastel. Y a partir de aqu, Trump amenaza con el establecimiento de una serie de aranceles a los productos industriales chinos y, por otro, genera un rumor en los mercados de que detrs de esta poltica est el lanzamiento inminente de las redes 5G por parte de operadores americanos, cuando parece claro que la operadora China Huawei ha tomado la delantera en este sentido.

Un adelantamiento por parte de China en el lanzamiento de la nueva generacin de mviles sera algo ms que una simple delantera sobre Estados Unidos en un nicho de negocios concreto, sino que trastocara seriamente el orden geoeconmico que conocemos como "globalizacin" y que descansaba en un reparto de funciones productivas en el que EE UU y ciertas regiones de Europa retenan las capacidades de diseo y concepcin de tecnologa y China se encargaba de las partes descualificadas y de ensamblaje manufacturero.

China, muy consciente de la maniobra poltica de Trump, contesta con aranceles a la industria de exportacin de soja americana, que ahora inunda el medio oeste americano en lugar del maz. Tiene la clara intencin de golpear a los votantes de Trump.

Este movimiento deja a las claras una caracterstica de esta guerra comercial: las dos economas estn tan integradas que es difcil saber a quin perjudica el rgimen arancelario. La soja americana se exporta a las megagranjas de cerdos chinas que proliferan desde hace aos. La urbanizacin creciente de la poblacin de China ha provocado que se triplique el consumo de carne de cerdo alimentado con soja cultivada en el antiguo corn belt del Medio Oeste americano.

Hasta el punto de que a da de hoy, la soja para megagranjas de cerdos es el segundo producto por volumen de exportacin desde Estados Unidos a China. Y en la misma lgica, los componentes chinos provenientes de la industria del acero a la que Trump quiere imponer el arancel son insumos fundamentales para la industria americana. Y por supuesto, las ventajas tecnolgicas americanas dependen de la afluencia de chinos y indios a sus universidades.

En trminos productivos, no est ni remotamente claro qu significa el proteccionismo hoy, cuando el grueso de las exportaciones no consisten en productos terminados sino en insumos intermedios. Aunque se pueden aventurar algunas explicaciones.

Por un lado, el recurso a la guerra comercial intenta reordenar las cadenas de valor transnacionales que han definido la globalizacin. Cadenas que ya no se integran de forma no conflictiva. China ya no solo es una manufactura descualificada y Estados Unidos no puede pasar sin industria. En este sentido, la UE, y mas concretamente, Alemania, es el convidado de piedra a quien se van a endosar los costes de esta crisis cuando se llegue a una reestructuracin de la cadena de valor chino-americana.

Por el momento, Alemania esta conteniendo la retirada de las polticas expansivas del BCE que han mantenido con aire a la economa europea, y la espaola, en el periodo posterior a la crisis.

Las ltimas declaraciones en este sentido del Banco Central Europeo retrasan hasta despus de junio lo que debera haber comenzado en enero. El motivo es el miedo a las consecuencias financieras de los movimientos en la cotizacin de divisas y tipos de inters. En cualquier caso, signo de que Alemania es consciente de la tormenta que se avecina sobre la zona euro, muy al contrario de lo que sucede en el esplndido aislamiento de la provincia espaola, es que el presupuesto del nuevo gobierno de la gran coalicin incluye los mayores recortes de la historia reciente en Alemania.

En el caso espaol, economa satlite de la alemana, la fortuna de la burbuja inmobiliaria que ha vuelto a estructurar la vida econmica,depender de los ritmos de retirada del QE, el principal flujo de capital que alimenta el sector inmobiliario en Espaa.

La va de la guerra

Por otro lado, se constata que la hegemona americana por medio del dlar no se puede mantener ya solo por medios exclusivamente financieros. Resulta evidente que hay un problema muy profundo de beneficio en la esfera de la produccin a escala global. La historia de los ltimos treinta aos de capitalismo global ha consistido en un juego de descarga de los costes que genera un aparato productivo incapaz de producir beneficios suficientes para mantener el orden capitalista a flote. Esta descarga se ha producido fundamentalmente por vas monetarias y financieras. Con la profundidad de esta guerra comercial entramos en una nueva fase, ms agnica y conflictiva.

De hecho, vemos cmo la guerra comercial ha trado un repunte de los tipos de inters en Estados Unidos que ha cortado la tendencia bajista del dlar, de la que ya no depende la reactivacin industrial americana, ahora inmersa en una guerra arancelaria.

La misma lgica subyace a la creciente retrica blica de Trump en Oriente Medio que, adems de otras muchas consideraciones geopolticas, tiene en mente conseguir por va militar el aumento de los precios del crudo que no se ha podido conseguir por vas financieras. Algo que presionar al alza la inflacin en la Europa deficitaria en petrleo y tender a acelerar la retirada del QE, y de paso, a cortar la burbuja en Espaa generando una nueva recesin.

El cambio de tendencia en la cotizacin de la moneda estadounidense ha provocado un nuevo desplazamiento geogrfico de la crisis: durante la bajada del dlar los operadores financieros se lanzaron a las operaciones con moneda y activos de los pases emergentes, como parte de la cobertura frente a la bajada del dlar, que ahora abandonan a toda prisa y en masa.

Esta salida masiva de los capitales transnacionales de los pases emergentes provoca un encarecimiento inmediato de la deuda de estos pases que vendr acompaada de nuevas rondas de recortes y privatizaciones. Argentina es la primera en caer: despus de subir los tipos de inters a un delirante 40% para sostener la moneda local ya ha pedido el rescate al FMI ante el aumento absolutamente insostenible del coste de la deuda en pocos das. Seguirn Brasil, Turqua y Polonia. La siguiente parada, Europa y Espaa.

Isidro Lpez es miembro del Instituto DM.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/crisis-financiera/isidro-lopez-guerra-comercial-crisis-global-permanente



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