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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2018

Siria y Palestina
La excepcin, la eternidad y la masacre

Sadek Abed Al-Rahman y Yassin Swehat
Al-Jumhuriya


En el aniversario del establecimiento de Israel y de la Nakba de Palestina, se ha inaugurado, en la ciudad ocupada de Jerusaln, la embajada de EEUU en Israel, una escena que concentra siete aos de continuas y recurrentes agresiones desde 1948, y que incluyen un incesante desprecio diario por la justicia, y la consagracin de la excepcin representada por Israel como portadora del derecho garantizado internacionalmente de allanar territorios y violar los pactos en cuya ratificacin han participado quienes lo protegen.

El ejrcito de ocupacin israel ha reafirmado este mismo da que el derecho de Israel a matar palestinos sigue estando garantizado de facto, y no ha dudado en cometer atroces masacres en la periferia de la Franja de Gaza. Dichas acciones han dejado decenas de mrtires y ms de 2.500 heridos. Las vctimas de la matanza son las mismas vctimas del establecimiento de Israel, o sus hijos, o sus nietos. Quienes viven en la gran crcel que es la Franja de Gaza no han nacido por sorpresa en esta crcel, sino que viven en ella porque las grandes potencias que salieron victoriosas en la Segunda Guerra Mundial permitieron el establecimiento de Israel hace setenta aos. Desde ese momento, no han hecho otra cosa que emitir resoluciones internacionales y garantizar que Israel pueda violarlas.

En cualquier caso, la legalidad internacional parece una estupidez, pues otorga a los palestinos el derecho de retorno mientras les prohbe todo lo que obliga a Israel a respetar ese derecho. Incluso, permite a su ejrcito asesinarlos si intentan cruzar las fronteras hacia sus hogares a los que tienen el derecho de regresar.

Puede parecer que lo que los palestinos de Gaza hacen es intil en lo que respecta a los resultados positivos tangibles y directos que puede obtener, y quiz vaya en beneficio, en cierta medida, de la hegemona de Hamas en la Franja de Gaza, e incluso de Irn y el rgimen de Asad. No obstante, el origen de la cuestin no est ah, pues se trata de una aproximacin ticamente estril, porque ms de cincuenta palestinos no han muerto en las marchas del 14 de mayo ni por Irn ni por Hams, sino que han muerto porque estn asediados por Israel y por la legalidad internacional que lo respalda. Es tambin una aproximacin polticamente estril, porque no es lgico que se exija a un pueblo que se rinda ante unas condiciones terribles, que no parece que vayan a mejorar, solo para evitar que su resistencia vaya en beneficio de otros. Pedir eso no solo no es racional polticamente, sino que es contrario a la poltica en s misma.

En cualquier caso, no es cierto que lo que hicieron ayer los palestinos en la frontera de la Franja de Gaza sea intil, porque si lo fuera, Israel no habra matado a cincuenta personas ni habra herido a ms de dos mil, ni las autoridades ocupantes habran tratado el tema con semejante nerviosismo. Mientras los palestinos viven hoy en Cisjordania donde se les expropian las tierras y sus activos a diario; mientras viven en los territorios del 48 sin ser ciudadanos de pleno derecho; mientras viven en Gaza asediados en condiciones deplorables; y mientras viven como refugiados carentes de derechos en el resto del mundo, cada ao se suceden largas negociaciones polticas que no llevan a nada. Qu otra cosa puede generar este tipo de situaciones, si no es la resistencia por todos los medios disponibles, y de qu otra forma pueden calificarse sino como acicate de la violencia y las incesantes guerras?

Avichay Adraee, el portavoz del ejrcito israel, ha calificado las marchas de la Franja de Gaza de actos obscenos, algo que inevitablemente nos recuerda a las declaraciones del Ministro del Interior sirio en 2011, cuando dijo: Qu vergenza, chicos, esto es una manifestacin. La mayor parte de las expresiones de Adraee en un vdeo que retransmiti en Facebook [1] son prcticamente equivalentes a las del rgimen sirio sobre las manifestaciones que salieron en su contra en 2011: saboteadores y terroristas que violaban la ley y enfrentaban a los civiles a la muerte, escondindose tras ellos.

Es imposible obviar la similitud entre la situacin de los palestinos y la de los oriundos de algunas regiones de Siria que se rebelaron contra el gobierno de Asad, pues la legalidad internacional es la que ha garantizado su asesinato durante cerca de siete aos, y se ha comportado como la comadrona que supervisa el nacimiento de su tragedia. Un nacimiento en el que han participado todo tipo de violaciones de la legalidad internacional, desde los bombardeos indiscriminados sobre las zonas habitadas por civiles, hasta el desplazamiento forzoso, pasando por el asesinato bajo tortura y el asesinato colectivo con armas qumicas. De su tragedia, ha formado parte tambin la explotacin que han hecho pases regionales y grandes potencias de su lucha, de una forma arribista muy corta de miras, as como la decadencia del liderazgo poltico y militar de dicha lucha, de la que, para muchos, deba culparse a la revolucin de los sirios, antes incluso de culpar al rgimen que los asesina.

El contexto regional e internacional empuja a situar la causa de los sirios y la causa de los palestinos en posiciones enfrentadas, y parece que las recientes incursiones israeles sobre posiciones iranes en Siria van en esa lnea. De hecho, la justificacin pragmtica ha sido doble: por un lado, desde el eje del rechazo (al imperialismo y a Israel) se dice que toda bala lanzada contra Israel es buena, aunque la dispare el Diablo mismo para justificar el apoyo al rgimen de la masacre en Siria, sin olvidar colocarse la kufiya [2]. Desde el eje de rechazo invertido, se dice que unir la cuestin siria a la palestina es una forma de nihilismo resultante de los restos de la educacin baazista de la que an no nos hemos liberado, o de cualquier otra apuesta culturalista.

Podemos hablar largo y tendido, y eso es generalmente lo que hacemos, sobre el papel activo que han jugado las organizaciones palestinas en su apoyo al rgimen de la masacre, y sobre la falsedad e hipocresa del antiimperialismo internacional que no se avergenza al utilizar el eslogan palestino, mientras apoya a asesinos como Bashar al-Asad. La crtica a este discurso debe continuar, pero lo que no puede suceder es que la oposicin a ese antiimperialismo y la criminalizacin de su falsedad sean el punto de partida y focal del pensamiento sobre la cuestin palestina. Esto se debe a que el exceso de oposicin, sobre todo si se mezcla con el sentimiento de decepcin es la forma perfecta para convertirse en una versin invertida del otro; es decir, de producir el mismo comportamiento con otros colores. En Siria tenemos, en lo que respecta al comportamiento criminal de las facciones islamistas, un buen ejemplo de cmo se han generado regimencillos asadianos a partir de la enemistad radical hacia el rgimen asadiano original.

En el mundo de hoy, extremadamente entremezclado e interconectado, no se puede hablar de cuestiones humanitarias alejadas entre s que puedan ignorarse unas a otras. Si se habla de una cuestin que no solo est pegada a nosotros, y de cuyos detalles tenemos copias locales, sino que adems est entrelazada con nuestras causas, geogrfica y humanamente y en lo que respecta a los valores, cmo vamos a imaginar un paradigma para la cuestin siria, sin una dimensin palestina clara en su estructura, o una cuestin palestina que pueda pedir a la cuestin siria que se calle, o que se aleje de ella, mucho o poco?

Palestinos y sirios son sacrificados hoy bajo la sombra de la eterna y permanente excepcin, y no resulta sorprendente que Israel sea similar al rgimen asadiano desde el punto de vista de su obsesin con la eternidad. La excepcin se est recuperando gracias al extremadamente negativo contexto internacional, que nos asedia y nos impide ejercer nuestra humanidad, ser naturales; vivir nuestra vida poltica fuera del asedio de los conceptos de traicin y nacionalismo, de conformacin fascista; ser diversos, discrepar, dividirnos, negociar y reconciliarnos; en resumen: ser humanos! Una excepcin que no puede politizarse pragmticamente, ni contra la que se puede ejercer ninguna resistencia local. Para empezar, de qu sirve hablar de lo local entre Gaza y Yarmouk, o entre los campamentos sirios y los palestinos en Lbano y Jordania, y en la propia Siria?

Acabar con la ocupacin excepcional de nuestras vidas y muertes, y no ser aniquilados Ni es mucho, ni es un eslogan.


Notas

[1] Disponible aqu.

[2] Pauelo tradicionalmente denominado palestino, generalmente blanco y negro.

Fuente original: https://traduccionsiria.blogspot.com.es/2018/05/siria-y-palestina-la-excepcion-la.html?spref=fb


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