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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2018

Entrevista a Paco Puche sobre la enfermedad, el cuerpo, la vida y la muerte (y II)
"El sentido de la vida para m sera sentirse profundamente imbricado en natura, gozndola, imitndola y sacralizndola

Salvador Lpez Arnal
Papeles de relaciones ecosociales y del cambio global


Ingeniero, librero, activista, escritor y mil cosas ms, Paco Puche es uno de los mejores conocedores de la industria criminal del amianto en nuestro pas y en Europa. Su libro ms reciente sobre esta importante temtica ha sido publicado por Libros de la Catarata. La conversacin, esta vez, se centra en temticas ms existenciales y esenciales incluso: vida, enfermedad, muerte.

***

 

Nos habamos quedado aqu. Cmo has pensado en ti mismo, en tu cuerpo, tras la irrupcin de la enfermedad?

Yo tengo una cosmovisin que tambin ayuda a llevar mejor estos contratiempos. Esta manera de ver tiene como dos ejes principales: uno es el referido del "descentramiento del yo". Deca Aranguren que para ser feliz hay que estar preparado y luego si hay suerte llega la felicidad. La preparacin consiste en el ejercicio habitual de la despreocupacin, el desprendimiento y el desapego. Como se ve, virtudes muy poco funcionales con el consumismo, el egotismo, la chulera y esos otros antivalores del capitalismo, aunque no solo. Tienen algo de budistas. Y son compatibles con el compromiso y las tempestades (aqu recuerdo a Goethe: "el talento se cultiva en la calma, el carcter en la tempestad").

Mi cosmovisin contina con una valoracin de la especie humana que contiene una parte de humildad profunda: no somos los seres ms importantes para la vida, no somos tan sabios al cuadrado, no somos la especie elegida, no somos dioses, somos unos seres vivos que hablamos y tenemos conciencia, sin saber bien qu grados de comunicabilidad y conciencia tienen los dems seres vivos. El antropocentrismo fuerte es una auto justificacin, y una inevitable manera de mirarnos, tan centrados en el "yo" como estamos. Soy ms bien bacteriocntrico, seguidor de Lyn Margulis (en este punto hemos de decir que es inevitable leer a Margulis, su "Microcosmos" por ejemplo, para poder entender mejor todo lo que sigue) y ms cerca de su homo insapiens insapiens (sin sabor ni saber) que de lo que nos creemos sobre nosotros mismos. Esto sirve para Dios, la trascendencia y dems exageraciones, que son meras construcciones humanas que llegamos a crernoslas y suelen tener graves consecuencias. Parece ser que la religin, en contra de lo que suele decir, es moderna en los humanos. Bacteriocntrico porque han sido (y son las bacterias) los seres vivos a los que debemos la vida, los ms creativos de todas las criaturas y los ms indispensables para la vida. Humildad por tanto en nuestro sitio en el mundo, que si no sirve para mantener la vida y para hacer ms dichosos a todas las criaturas es vaco. Sobre las pretensiones de sabidura hay que decir lo que me has recordado de Ludwig Wittgenstein cuando recomienda que "de lo que no se puede hablar, hay que callar", y sabemos tan poca cosasiguiendo la enseanza socrtica del "solo s que no s nada". Estos atisbos de humildad profunda tienen mucho que ver con la etimologa de esta palabra que sigue este recorrido: la palabra designada para nombrar la Tierra, al principio de las lenguas indoeuropeas, era dhghem. A partir de esta palabra que no significa ms que tierra surgi la palabra humus, que es el resultado de las bacterias en el suelo. Y de ella surgieron las palabras humilde y humano. Somos pues, adems de hijos de las estrellas hijos, por segunda, vez de las bacterias.

Esta humildad profunda no es incompatible, ni mucho menos, con la dignidad humana que nos concedemos a nosotros mismos, y que se basa en nuestra igualdad metafsica. Eso justifica aquella frase de Marx cuando deca que "el hombre es el ser supremo para el hombre". De aqu tambin que nuestro apego a los oprimidos y a las vctimas sea a causa de haberse establecido una desigualdad insoportable en el mundo. De nuestra profunda sociabilidad no solo ha surgido el lenguaje humano sino tambin la omnipresente empata que espontneamente mantenemos entre nosotros, cual parientes prximos de los bonobos y cual seres sociales que tienen la experiencia de 150.000 aos de solidaridad, que ha dado lugar a las neuronas espejo. Elogio pues del "primitivismo".

El otro eje es mi visin gaiana (de Gaia, la Madre Tierra) del mundo de la vida. Lo que nos caracteriza es nuestra imbricacin en ecosistemas de ecosistemas. Ese mundo interrelacionado, en donde lo individual no es ms que un detenimiento en esa densidad inabarcable, es en el que estamos abrazados en campos de relaciones ms que en lneas que nos conectan. No sabemos ms por estar en hombros de gigantes-as sino por estar abrazados (afectivamente) a ellos y a ellas. En esta visin nada se desperdicia, nada muere para siempre, pues llevamos en nuestras vidas algo de lo que fue y contribuiremos a formar parte de lo que ser, y en nuestro mundo social de humanos nos mantendrn resucitados los recuerdos amables que hayamos podido suscitar y los sueos de los que queden en donde aparezcamos. De todos modos la intrascendencia y la inmanencia han de ser nuestras guas para llevar vidas buenas y buenas vidas. Para tomarnos en serio lo que nos toca vivir como cuasi individuos. Lo sagrado para m es el mundo de la vida y el de los dems iguales. La religacin o religin ms pertinente a esta profesin de fe gaiana es el pantesmo intrascendente.

En 2002 reeditamos un libro del poeta malagueo Alfonso Canales, que fuera premio nacional de poesa, titulado El canto de la Tierra, y con esa ocasin le hice una presentacin, que me permito en parte transcribir, porque expresa muy bien mi sentido de la muerte.

Adelante con ella.

Dice as:

"En su prlogo, Canales, nos revela su intencin: proponer una posible forma de resurreccin. No en vano, dos telogos prestigiosos, Juan Mateos y Sheckel, un Viernes Santo, le han sugerido que la verdadera resurreccin no es la que siempre ha estado en nuestras mentes de greco-cristianos, basadas en el dualismo cuerpo-alma. Se abre pues la imaginacin a otras formas resucitadoras:

...Se trata de romperlo, 

de desnudarte de prisin, molida 

tierra, para que hagas, slida madre, nuevos 

precarios hijos.

Es una forma

... Tierra, 

mi paraso terrenal, mi cielo.

Es otra

... No acabamos en esto 

que sucedi y sucede. Nada se descompone 

sino para ser algo 

nuevo: de alguna forma, en todo lo que ocurra 

estaremos presentes.

Es una ms

Y otra, apotesica:

...favorable 

a la reconstruccin, asciende el polvo 

hasta un nuevo destino".

Este prlogo que hice en su da termina as:

" ... Al otro lado 

del rito, est la tierra 

hembra, madre de todos los que le dan sus noches 

y sus das, poniendo 

huevos durables en los engaosos 

anuncios de la muerte.

Canales se anticipa a la hiptesis Gaia, y con Quevedo nos dice:

Y no nos engaemos 

del todo: como sales 

disueltas en las mismas 

aguas, coincidiremos en futuros parajes 

de la perpetua recreacin. En sitios 

insospechados, una porcin de lo que fuego 

nos parece ( y es tierra 

pura) hallar otra mota de enamorado polvo. 

..... 

.... amada 

ma, en alguna parte 

me encontrar contigo.

Fin de la larga cita. Los versos son del libro presentado.

Son muy hermosos.

Me preguntabas qu he pensado de mi cuerpo y te digo: mi cuerpo anda por ah en medio. Y he acogido la enfermedad (que hago porque no sea la ltima) sin sorpresa (me la esperaba), sin queja y con cierta serenidad y proponindome adems vivir con alegra el tiempo que quede, que no es sinnimo de egocentrismo ni de visitar todo lo que me gustara y no he podido, si no de seguir humildemente mis trabajos y mis das. Eso s, los colores se subrayan, los afectos son ms intensos, los deseos de justicia se exacerban sabes que has agotado gran parte del tiempo que se te ha concedido. Pero cada uno tiene unas reacciones distintas.

Ya s que son preguntas demasiado generales y un poco grandes, pero all me sito: la situacin te ha empujado a pensar, por ejemplo, por el sentido de la vida? Si fuera as, qu sentido tiene la vida humana desde tu punto de vista?

Antes tambin te he respondido "a lo grande", porque mi visin holstica me impide usar demasiado el mtodo analtico. Ya sabes, lo decan Pascal y Descartes: el primero sostena que "tengo por imposible el conocer las partes sin conocer el todo" frente a la cartesiana propuesta de "dividir las dificultades en tantas parcelas como se pueda". En cuanto al sentido de la vida se me ocurre relacionarlo con la geometra. El trmino "sentido" tambin se refiere a esa flecha que apunta hacia alguna parte siguiendo una direccin dada. Si me sito en la rosa de los vientos, todas las lneas rectas que pasan por el centro son direcciones distintas, el sentido lo marca el apuntar al norte o al sur, al este o al oeste o a las miles de direcciones mencionadas. Es una concepcin lineal que creo marca nuestras concepciones habituales; as progreso est en este paradigma lineal de adelante, ms, mejor; y teleologa en ese otro de finalidad pero orientado hacia un punto omega (de corte theilardiano) que nos engrandece y nos lleva hacia adelante, a ms y mejor, ms que a esa otra concepcin finalista vinculada a la estructura de los seres que a veces llamamos determinismo estructural. Es, en el fondo, la concepcin exponencial de estos seres sapiens sapiens que no cesan en su tentacin de ser como dioses. Y lo exponencial tiende pronto al infinito que al decir de Albert Einstein "Slo conozco dos infinitos: el del Universo, y el de la estupidez humana, y no estoy muy seguro del primero de ellos". Por eso el capitalismo es tan funcional a estas ideologas del crecimiento.

Por todo ello, yo doy como sentido de la vida mi concepcin gaiana que es circular, no lineal. La muerte es un retorno a la Madre Tierra para seguir "vivos". El sentido de la vida, para m, sera el sentirse profundamente imbricado en Natura, gozndola, imitndola y sacralizndola y el llevar en la sociabilidad humana una finalidad consistente, por ejemplo, en la frmula de Paul Ricoeur: ser feliz o tener una vida buena, con los otros en instituciones justas. Qu ms podemos pedir. Las fantasas del paraso/cielo (y el consiguiente infierno) me resultan inhumanas y son centrales en el cristianismo y entre los musulmanes: unos, segn san Pablo, "si no resucitsemos vana sera nuestra fe", los otros, con la promesa del Paraso se inmolan en las guerras santas. La frmula latina que pronuncia la Iglesia en los Mircoles de Ceniza me pare muy ilustrativa del sentido circular por el que inclino: memento homo quia pulvis es et in pulverem reverteris.

Podemos rescatar en este punto el testamento de Pericles, que tan bien glosa Castoriadis. En l se da este otro sentido a la existencia: "vivimos por el amor de la belleza y de la sabidura; y en la actividad que suscita ese amor; vivimos por la belleza y la sabidura, con ellas y a travs ella, pero lo hacemos evitando las extravagancias y la molicie". Ser y estar al mismo tiempo. Otro hermosos programa de vida vivible.

Ms incluso, en la misma lnea: qu es la vida humana para ti? Qu sera, desde tu punto de vista, una vida buena?

Me remito a lo anterior: tratar de ser feliz, con y para los otros en instituciones dignas, lo cual no es tarea fcil en este mundo terrible y vivir en la belleza y la sabidura. Exclamaba el mitlogo Joseph Campbell: "!Oh mundo tremendo y fascinante!".

Podemos llevar una vida buena en sociedades tan desiguales y tan poco dadas a la reflexin y al reposo como las nuestras?

Malamente, pues en la triada anterior tendramos dejar de sentir muchos de los sufrimientos ajenos y eso no es posible en humanos empticos y ticos como somos. La injusticia y la consiguientes desigualdades nos hace infelices, por eso su lucha contra ella nos mejora, nos da bienestar. Vctor M. Fernndez, de la Complutense, concluye su libro "Prehistoria. El largo camino de la humanidad" tan bellamente como sigue: "Por ltimo, y no menos sino ms importante, que a igual que a mucha gente le interes destacar, a mucha ms, parece haberle importado tambin con una constancia igual de admirable durante todo el tiempo de la historia humana, mantener la igualdad y el que nadie sea ms que nadie".

Voy a la otra: qu es entonces la muerte?

Para cada cultura es una cosa. Haciendo un repaso por encima nos encontramos a los epicreos, por ejemplo, para ellos la muerte y la vida no coinciden, pues para qu preocuparse: cuanto una est no existe la otra y viceversa. Scrates la toma con serenidad y prefiere la justicia y la dignidad a seguir con vida. La muerte de todas maneras ha de venir y los individuos van a tener una segunda oportunidad, nos dice, siguiendo la creencia de la transmigracin de las almas. Para los cristianos la muerte es tremenda porque espera o bien el Cielo, previo Purgatorio, o bien el infierno atroz, y como tratar con Dios es siempre desproporcionado, basta un pecado de ltima hora para condenarse eternamente (la literatura ha ahondado sobre este asunto temible, por ejemplo en El condenado por desconfiado de Tirso). La relajacin actual sobre el Infierno y el Purgatorio por parte de la Iglesia no quita siglos de amedrentamiento que ha consolidado una cultura de miedo. Hasta los griegos tena su Trtaro, el equivalente al infierno cristiano, adonde eran llevados por la diosa Nmesis, la que se encargaba de castigar los excesos.

Y tenemos la muerte gaiana, ni ms ni menos que la que tan bellamente propone Kurosawa en sus Sueos. En esta pelcula se visualiza la alegra de vivir hasta el final. Dice el viejo de cerca de cien aos que va a acompaar la procesin del sepelio de una pretendienta suya, ya muy mayor, que haba muerto (lo transcribo de memoria): "cuando uno es mayor y ha hecho su tarea no hay que tener pena, ha llegado su hora, por eso se celebra, se canta y se baila alegremente. Otra cosa sera que muriese una nia o un joven que eso s que es una pena y hay que hacerle un duelo". La muerte como trnsito alegre, con el deber cumplido, devolviendo las criaturas a la Madre Tierra, requiere una compaa festiva.

Por eso, lo principal es que no quiero perder la alegra de vivir y de morir sabiendo de nuestra insignificancia y de nuestra pertenencia a un mundo que nos envuelve, nos da y nos quita la vida en un proceso circular del que no podemos salir. Esta, creo, es la forma de "resucitar" ms congruente con nuestra dimensin contingente y con la visin gaiana de una mundo de la vida autopoitico (que se crea y recrea as mismo).Todo esto no quita cierto canguelo y sinsabor por falta de praxis preparatoria y porque produce dolores.

Por qu la tememos tanto si es as y creo que en general es as?

No entiendo el sentido de esta pregunta qu significa ese "es as"? En todo caso los cristianos le tememos, ya lo he dicho, por esa cultura el miedo infundida en nuestras entraas y, en general, por ese centramiento en el "yo" con tintes narcisistas. Si nos creemos lo mayor y con un acento individual, lgicamente perdemos mucho, todo dira yo. En otro caso, tal como hemos tratado de explicar, el individuo lo es menos y la "resurreccin" simbitica est asegurada. Deca Quevedo: "vive para ti solo si pudieres/ que solo para ti/si mueres/mueres", que parece de un egosmo atroz, pero no, la clave est en el "si pudieres". Y no se puede ni vivir solo ni morir solo.

Hacen falta adems ejercicios para poder mejor afrontar la muerte y no los hacemos. Pensando en ella, por ejemplo sin rechazo. Yo hice una especie de poema-reflexin hace ya ms de treinta aos que titulaba "La muerte siempre avisa". Recuerdo que deca as: "dardos de continuo caen muy cerca/ abatiendo afinidades/lacerando corazones/en memoria de Diana/Llamar fatal a lo letal /pero no reprocharle traicin/la muerte siempre avisa/como una fiel amiga/Con ella de compaera/ se pierden horas en quimeras/pero no en ostentacin y segua para culminar diciendo: la vida y la muerte/ son inseparables amigas/ quien las enemista/mata la vida/mata la muerte/la una es la otra. La otra clave es la conversin a la humildad verdadera, no a la falsa. Y as.

Crees en algn tipo de trascendencia?

Como no sea que queramos llamar trascendencia a la Madre Tierra que nos envuelve, que en ella participamos de las propiedades emergentes que estn por encima de nosotros, o bien en el respeto sagrado a la vida, a los dems y a lo existente, el pantesmo por el que apostbamos, no creo en el sentido ms convencional de referido a un Dios omnipotente, Creador, Salvador y ese largo etctera con que nos vienen martilleando desde que nacemos; no, no creo en este sujeto. Es una concepcin lineal de la historia que remite a un principio, a un extremo, creador y no creado. Es una concepcin que no tiene que responder a la pregunta de Quin ha creado al Creador? Y eso es jugar con trampa. En una formula ambigua te dira que en la trascendencia convencional creo ms bien poco.

Podemos seguir queriendo a nuestros muertos? Cmo? Qu queda de ellos?

Claro que s. Esa es la funcin de la memoria y de los sueos. Y ellos representan, en la medida en que no se hayan equivocado demasiado y dejen a las generaciones venideras al borde del precipicio, representan, digo, parte de ese esfuerzo colectivo por la igualdad, la justicia y el amor. Pues nuestra empata llega ah tambin.

Por qu no podemos en ocasiones asumir la muerte de personas que hemos querido y seguimos queriendo mucho?

Porque tenemos una prdida importante y eso duele. Con Juan Ramn Jimnez tenemos que decir "que bellas son las cosas/ y que bien se est con ellas", igualmente con las personas. El duelo en muchos casos es inevitable; las perdidas nos devuelven una seal de finitud y contingencia y cuando nos sentimos a gusto queremos seguir as indefinidamente. Es la tentacin de las tres tiendas en el monte Tabor, que recoge la Biblia. Esa es la parte ms individual de cada uno de nosotros. Somos seres complejos y vinculados o abrazados en campos de relaciones, pero con una instancia personal diferencial de los dems. Y esa es la parte dolorida en el duelo.

Por qu hablamos tampoco de la muerte en nuestras sociedades? NO estamos para gaitas cuando tocamos un tema as?

Esa es la falta de preparacin que deca antes. Y creo que como estamos en una continua pretensin de ser como dioses, estos son inmortales. "No me fastidies con estas cosas, que ya llegar la ciencia o la tecnologa a inventar la inmortalidad, no me seas gafe". De hecho el capitalismo sper tecnolgico y soberbio nos anuncia ya la pronta compra de eternidad, que como la venda a trozos para que compren todos es una paradoja insalvable.

Pienso ahora en mis muertos. No hemos mecanizado y mercantilizado en exceso la despedida, la ceremonia del adis que deca Simone de Beauvoir?

No s qu decirte. Yo veo ms bien que la gente muere en el hospital, se incinera, desparraman sus cenizas por los sitios de moda y "el vivo al bollo". A m la despedida que ms me gustara es la de Kurosawa, qu quieres que te diga.

En otras sociedades las despedidas no eran as (tal vez tampoco lo sean ahora). Pienso ahora, por ejemplo, como acabas de decir, tambin antes has hablado de ello,, en uno de los sueos de la pelcula de Akira Kurosawa, en de la despedida de un fallecido.

Eso, de acuerdo.

Quieres aadir algo ms?

Que quizs he hablado demasiado de algo inefable pero, de nuevo, la empata hacia ti me ha empujado a contestar tus curiosidades aristotlicas y tus propias inquietudes; al fin y al cabo a partir de ciertas edades o ciertos acontecimientos prximos uno se empieza a plantear esa otra igualdad radical de la muerte universal que para m es resurreccin gaiana.

Finalmente, una crtica a Freud. Para m no existe la pulsin del tnatos, solo hay pulsin de vida; la pulsin de muerte deca From es una patologa, igual que la depresin es otra patologa, lo natural es la alegra de vivir.

Por eso la muerte gaiana tambin duele.

Nota: esta respuesta est hecha cuando mi salud va mejorando notablemente. No s si hubiese sido igual en los primeros meses de enfermedad y quimioterapias juntas, que me tena algunos das bastante postrado y dolorido. Dejmoslo ah.

De acuerdo, lo dejamos ah querido amigo. Muchas gracias.

 

Nota de edicin: la conversacin se realiz en mayo-junio de 2017.

Primera parte de esta entrevista: Entrevista a Paco Puche sobre la enfermedad, el cuerpo, la vida y la muerte (I). "Hasta el final hay que hacer lo que uno ha credo casi siempre que debe hacer". http://www.rebelion.org/noticia.php?id=241373

Fuente: Papeles de relaciones ecosociales y del cambio global, n. 140, invierno 2017/2018, pp. 153-165.



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