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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2018

Gran comarca afrodescendiente colombo-ecuatoriana
Franswa Mackandal en el norte de la provincia de Esmeraldas (Parte II)

Juan Montao Escobar
Rebelin


Los nuevos oidores

A las cosas se las deja morir ms que por su baja necesidad por el olvido, ese es el desquite de las comunidades ofendidas. Y el olvido no siempre es lo contrario a la memoria, de ninguna manera, al revs, es la perfeccin del desprecio. Es indiferencia sustentable. Incluyan al Estado ecuatoriano de este lado de la raya y al colombiano del otro. Ambos Estados son cualquier funcionario o cosa, que hable mucho o ponga cara de misericordia, que invente menosprecios o tenga prisas por volver a su nada inservible en el cuadradito rojo del mapa (la capital del pas). Es solo un discurso largo y sin saliva, porque las aguas estn envenenadas con mercurio por la minera annima. O es el ejercicio poltico de la totalidad metropolitana y sus thinks thanks de la colonialidad del saber; sin corbatas (el trpico no lo permite), con intiles portafolios y power point para confirmar aquello que los asistentes al mentidero gubernamental sospechan ocurrir: ms de la misma inaccin. Los oidores del siglo XXI se diferencian de los colonialistas decimonnicos en que antes justificaban al rey y ahora al presidente.

Las diferentes prisas

El maestro Juan Garca y yo caminbamos por la estacin sin uso del ferrocarril Ibarra-San Lorenzo, dos lneas paralelas de hierro se extendan hasta enterrarse bajo el asfalto. Los rieles desaparecan como desapareci muy pronto el lento romanticismo del tren, gan el tiempo de las prisas y las paradas frecuentes de buses rurales en nuevos caseros fundados por la apresurada inmigracin de otras provincias ecuatorianas. Ao 2007, medio siglo atrs haba sido inaugurado el ferrocarril, despus de otros cincuenta aos de construccin. Una triste contradiccin: las prisas de los Gobiernos fue la lentitud de sus ausencias. En Quito recuerdan como se acelera el olvido: medio siglo para conectar dos ciudades cercanas. Nuestras prisas nunca sern igual a la de la sociedad mayor, comenta el Maestro. Algo parecido harto de requisa grit Carlos Alberto Angulo a la polica, ocho aos despus, en una calle de Bogot. Las prisas gobiernan y han gobernado el tiempo de los privilegios, las limosnas polticas desde Quito y producen el material deformativo de las narrativas para las comunidades negras e indgenas. Valga la precisin: educacin ministerial. Es decir un magic white mirror. La palabra reparacin camina a la velocidad de nuestra historia y est en la boca del liderazgo ms acimarronado. Nuestras prisas decenales de las comunidades afrodescendientes difieren de los relojes estatales de las Amricas, apenas les importa el camino mucho menos el andar.

A dnde va el oro de esta nueva Tolita?

El representante de la Metrpoli, sin corbata y con portafolio, y su balurda comisin no encuentran en sus laptops el imaginario de derechos ancestrales que categorizaran la reparacin histrica al pueblo de origen africano, para esa clase social, duea del espacio de gestin estatal, eso es exotismo antropolgico y prefiere perseverar en la continuidad excluyente de los fundadores del Estado ecuatoriano aprobando la desterritorializacin del norte esmeraldeo. Para esta babilonia estatal ecuatoriana progreso no es aquello que queda es lo que sale de los territorios: decenas de miles de hectreas de palma aceiteras sembradas por pequeos cultivadores, con el precio controlado por las empresas extractoras. El eterno crepsculo de los esfuerzos comunitarios y familiares, porque ese que controla descontrola la economa del territorio. El borrn vegetal, con apenas nuevas siembras, del bosque primario y la explotacin del oro aluvial.

A dnde va el oro de esta nueva Tolita? Esta pregunta obliga a desvar el tema a otro que no arrugue conciencia o algo mejor para la circunstancia: apresurar el silencio. El olvido en el meridiano exacto de la conversa, porque el silencio vale el oro de la tranquilidad. Quin gobierna la economa del oro? No es el Estado ecuatoriano tampoco el colombiano, entonces, quin? La Gran Comarca Afropacfica, sin los estorbos de las fronteras estatales, se muere como realidad y desaparece como sueo. Ni siquiera queda ese pesimismo residual reversible en un tiempo mejor, por estos das es la cotidianidad cerrada de la desesperanza o el politiqueo ngara sin perspectivas. Otra vez las prisas del ms de lo mismo. Un trastorno de relojes culturales y econmicos. La historia necia recuerda que a ambos lados de la raya es el territorio de un solo pueblo, una sola sangre que no arranca a pesar de las estiradas despiadadas de ambos Estados. Estados como sucesin de autoridades, ejercicios polticos gubernamentales y legislativos, apoyo a la desterritorializacin violenta o por mtodos parecidos y calculado abandono para emprender favores a la clase palmicultora.

Fatal jugada de ajedrez: llegaron las mafias. O algo ms complicado, un remix de lo peor, sumando: siembra de coca (empleo) + transporte (microeconoma) + refinacin + legalizacin del dinero (circulacin del dlar) + espejismo del dinero fcil =formas de violencia. Un estado de asuntos cuyo funcionamiento desquicia las relaciones comunitarias, produce tecnologa de complicidades con diferentes detalles operacionales y la corrosin al mnimo necesario del ordenamiento legal. La violencia contra el liderazgo afroecuatoriano no respeta etapas ni parentesco en ambos lados de la raya, est ah, para las prisas utilitarias de los bandidos.

Caf premonitorio

Caminando por una historia desfavorable con el maestro Juan Garca, son las calles de San Lorenzo ganando las sombras de la decadencia del da. El hombre se manda el prrafo de su desconsuelo: simplemente, hermanito, la palma gan y la comunidad perdi. Peleamos con los indios, porque el Estado y los ambientalistas metieron la mano. Llega un momento que uno descubre que su cansancio no es del cuerpo, es algo diferente, es la prdida total. Silencio como para meditar aquello que va a decir. Nos acusaron de recibir dinero de afuera, sembraron la mata de la desconfianza. Ah es cuando uno evala y siente que est en desventaja, hermanito. Nos debilitan, Casa adentro no hay proteccin. Calla y nos detenemos, breve distraccin en no s qu y concluye: He visto morir tanta gente!

En ese 2007, ao de esquineo poltico, agradaba ese San Lorenzo, pequea gran vecindad, camino a lo urbano (aglomeracin de gentes en espacio reducido) y nostlgica retirada de lo rural, mesa redonda de hierro, igual las sillas, limpio el sitio y frescor anticipado al de las siete de la noche, si hay violencia tiene precisos destinatarios. No haba ninguna tensin, al revs todo nkame [1] es para el socio de conversacin y para todos. Un restaurante familiar detenido en el tiempo, por los retratos familiares y el andar aristocrtico de la duea. La seora pone el aromtico caf en tasas de porcelana china legtima y advierte al pasar: aqu no hay problemas, seores, si no se habla de ms. Ella para no desentonar con sus dichos, mira para alrededor y contina: esto se est llenando de paramilitares, Maestro Juan, vienen a buscar aquello que no han dejado. Fue algo premonitorio, pocos aos ms tarde los guilas Negras asesinaron a su hijo. Le robaron la vida.

La siembra de Mackandal

Inicios del siglo XIX, el territorio de las Esmeraldas debi ser parte del recorrido del nima libertaria de Franswa Mackandal, haba salido de esos primero tiempos de hornos durante los cuales solo se vio luz [2] , se distribuy por palenques, cumbes y quilombos americanos, con esa intencin por dems insoportable para la mayora insumisa. Las autoridades coloniales acordaron arranchar cualquier papel, investigar conversaciones, infiltrar oidores en las sociedades secretas y expulsar por La Tola o San Lorenzo (provincia de Esmeraldas, Ecuador) a quien refiriera a los espritus de Santo Domingo (ellos no queran nombrar a Hait).

Las noticias llegaron con los marineros. Unos estiraban las conversaciones sin importar fantasas y realidades hasta el da en que el auditorio empezaba a perder el asombro o las preguntas ya haban tenido tantas respuestas que no encontraban una ms. En los aguaceros diluviales de Playa de Oro, mineros libertos y esclavizados convertan en visiones hmedas de Bois Caman las rfagas de agua. Las familias se ampliaron y no volvi la desunin porque la comunidad era de sangre irrompible y quienes llegaban de repente hallaban parientes perdidos, la familiaridad remota dej de serlo porque el presta-manos para comprar el individuo no dejaba resquicio para la desesperanza. Y todo porque Mackandal se materializaba en esos aguacerales anunciando, mediante formidables golpes de luz y ruido, la fecha impostergable de la liberacin.

En los arrullos se cantaba a los benficos seres del bosque para encontrar plantas prodigiosas curadoras de angustias, se arrullaba las bondades irrenunciables heredadas de los parientes fallecidos, se arrullaba encomiendas a divinidades de la Montaa Madre por quienes considerando que la vida era demasiado breve para esperar hasta completar la paga por vivir sin apremios de dueo, oscurecan y no amanecan y se arrullaba a aquel Bambero [3] mayor venido de por all, sealaban el norte, en referencia a Mackandal. El republicanismo haitiano precis esa geopoltica [4] para sobrevivir a las hostilidades de potencias europeas que queran aparte de destruccin fsica, la desaparicin de cualquier ax cognitivo con l nima mayor de Mackandal o con cualquiera de las menores del episodio de Bois Caman. Un conjunto de sociedades secretas convirti, por magia pragmtica, la desconfianza en sus cuerpos individuales por impaciencia comn en imitar a los de all. Los pasos perdidos se encuentran caminando las vas difciles de la libertad. Cierto, es lrica, pero fue lo que ocurri en la costa pacfica antes de la existencia de los Estados colombiano y ecuatoriano.

As pues, Mackandal ya fue de ac, pariente de todos los seres de ac y esencia anmica de los pretextos mitolgicos libertarios de ac, de la Regin de las Esmeraldas. estos seres fueron sembrados por los primeros que llegaron, por los mayores y casi todos son de origen africano. Estos seres, personajes tutelares tienen su espacio en el territorio y cumplen una funcin al momento de ordenar el aprovechamiento y uso de los recursos del monte. Ninguna persona que tenga filiacin con los ancestros, desconoce la existencia de esos personajes [5] .

En qu momento se perdi la territorialidad?

El control de la autoridad colonial en la Regin de las Esmeraldas se debilit mientras se fortaleca la fbula de una repblica de negros y predicadores. Unos agentes de Jean Jacques Dessalines primero y de Alexandre Petion despus agrandaban leyendas, prometan desquites y la toma de las riquezas para gobernarse como repblica con ellos como nico dueos y todos iguales con el entendimiento de ciudadanos. Ustedes tienen abundancia de oro, para comprar armas, naves y pagar ejrcitos de otros lados si as lo quisieran, explicaban en un castellano con acento extrao.

All, en Hait tenan oro blanco (azcar) de las plantaciones y por ac, Ecuador, oro metlico. El cimarronismo comunitario entendi la economa poltica como un ejercicio cuidadoso de sentido comn, porque el republicanismo de all y el previsto por ac dependan de la formacin de una estructura econmica para cambiar las relaciones de produccin cuando acabarn de corretear para siempre a los colonialistas espaoles y sus aliados. Se pensaba el territorio con sus componentes fsicos y culturales; sin territorio no hay estar-bien-colectivo. Muchas dcadas despus K. Marx explic el acierto con su tesis: El modo de produccin de la vida material condiciona el proceso de vida social, poltico y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia [6] . El ser social creador determinante de su conciencia tambin es consecuencia del proceso cultural o sea cmo va potenciando su autodefinicin preventiva y anticolonialista. Los que nos asumimos diferentes tenemos el encargo de reconocer, fortalecer, y poner en vigencia lo que somos para seguir siendo lo que necesitamos ser, desde lo que somos y no desde lo que dicen que somos. Esta es la autodefinicin [7] .

El proceso de comunidades negras de la costa pacfica colombo-ecuatoriana tuvo (y an tiene) el encargo misionero de la sobrevivencia siendo seres humanos y en la bio-complejidad cultural o dentro de un entramado civilizatorio no solo de uno u otro territorio estatal, ms all de aquello, desde la profundidad de la sangre de parientes histricos. As debi ser el legado intercomunitario de Franswa Mackandal trasladado de boca en boca como ejercicio de la palabra suelta. Ni sus cenizas ni sus palabras secretas fueron barridas por borrascas de olvido.

Tierra de nadie

La economa poltica del norte de la provincia de Esmeraldas (Ecuador) y del suroeste de Colombia se explica con la narrativa racista organizada para silenciar toda violencia proveniente de la plantacin o la extraccin mineral, adems mapeada para certificar toda invisibilidad de las comunidades con el retrato conclusivo de necropoltica: tierra de nadie! [8] Los Estados se saltaron cualquier negociacin con las comunidades negras e indgenas satisfaciendo en su imaginario una catstrofe genocida: (ya) no hay nadie (como ellos, desde luego). Tierra delos nadie. No se dialoga con las sombras. Investigadores de toda especie, piel poltico-partidista y correspondiente al grupo racial dominante describen paisajes y riquezas de esos territorios vacos. Tierra sin nadie. Bosques abandonados, tierras abandonadas, minas abandonadas, ros abandonados y esos ningunos en el abandono. Sentencia conclusiva: tierra para nadie.

All la gente tiene precio y sin embargo su valor est en discusin. Por estos das de abril y mayo de 2018, cabe el grafiti: en un lugar donde la vida vale casi nada, muerte tiene un precio [9] . Al otro lado de la raya son las casas de pique y de este lado la densidad coyuntural de una cierta amenaza sin destinatario. Est ah, se supone su procedencia para administrar el flujo del miedo.

El 21 de septiembre de 1857, el general Francisco Robles, presidente de la Repblica del Ecuador, suscribe el Contrato Icaza-Priechett, para que los ingleses cobraran la deuda de la independencia regional con todo lo que pudieran cargar de la provincia de Esmeraldas. De esa tierra de nadie se entregaron 200 mil hectreas, la mayor parte en el norte provincial. El 30 de julio de 1864, se intent controlar el saqueo de la tierra de nadie, se elev a escritura pblica y se puso unos lmites que nadie nunca vigilara: El rea comprenda el ro Mataje a sus orgenes, rio Pachule, Tambillo hasta la confluencia con del Santiago y el Cayapas sin involucrar los terrenos vendidos a la familia Viteri [10] . La extensin eran 96.458 cuadras cuadradas [11] , el Gobierno ecuatoriano recibi a cambio bonos por 70.000 libras esterlinas algo as como 300 mil pesos en moneda de ese entonces [12] . Mientras los comuneros ya playaban oro, continuaron hacindolo por lustros, para comprar tierra de alguien y conformar la Comuna Ro Santiago Cayapas. Unos meses ms tarde la Ecuador Land Company Limited invent gobierno y gente (colonos) para su propiedad territorial. Los nadie fueron un poco menos. Hasta ahora el Estado ecuatoriano se desentiende del reconocimiento de las comunidades negras y sus territorios existenciales, pero si las imagina en sus discursos es desde el soportal de la casona de plantacin. Achille Mbembe resume mucho en pocas lneas: por definicin, la comunidad implica el ejercicio del poder de la palabra y del pensamiento [13] . J. Garca y C. Walsh completan la figura: el estado desterritorializa a esas comunidades, es decir, les niega el reconocimiento de uno de los derechos fundamentales que asiste a estos colectivos: el derecho al territorio donde siempre han vivido [14] .

Hoy quizs la provincia de Esmeraldas menos, pero su norte an es esa tierra de nadie habitada por una ciudadana de por all, fronteriza, contrario al entender de la Metrpoli que discierne esa ausencia de Estado como culpa de aquellos nadie. La frontera es esa periferia para todos los anlisis y ninguna decisin poltica estatal, porque son ellos quienes se abandonan, son ellos quienes eligen ser nada social. Est en sus agendas de medios, la chorrada sentimentaloide de unos y la ventriloquia de otros. Los asesinatos sistemticos, el despojo de tierra, la minera criminal y la absoluta insuficiencia de servicios bsicos, eso est tabulado en las mediciones sociales oficiales y de agencias no gubernamentales; pero los agentes estatales se desentendan hasta que Wacho, con sus actos criminales, oblig a voltear la cabeza para distinguir en las cifras personas. Encabrona admitirlo.

Los espritus buenos de abuelos y abuelas advertan: mucho de lo que ahora nos afecta como pueblo, tiene que ver con lo que hemos aprendido de los otros, de los que se benefician de nuestras decisiones y de nuestros entendidos. Mucho de lo que aprendemos, tiene que ver con lo que el otro quiere que tengamos por verdad [15] . El otro reflexiona as: San Lorenzo era una pocilga; hoy es pueblo medio respetable, eso dijo Francisco Orellana, gerente de investigacin y desarrollo de una empresa palmicultora llamada Energy Palma [16] . Mackandal parece consumirse con la quema simblica del mal tiempo. Aproximndonos al dicho de Amadou Hampt B: "En la costa pacfica colombo-ecuatoriana, cada anciano que muere es una biblioteca sin explotar que se quema". Eso tambin es violencia.

 

Notas:

[1] Dilogo (en las comunidades religiosas afroamericanas).

[2] Se le da vuelta a la frase martiana

[3] Ser de la mitologa afroecuatoriana.

[4] Debe entenderse como espacios de territorialidad de objetivos polticos comunes o muy parecidos.

[5] Derechos, territorio ancestral y el pueblo afroesmeraldeo. (Estado constitucional de derechos? Informe sobre derechos humanos. Ecuador 2009), Juan Garca y Catherine Walsh, Quito, ediciones Abya- Yala, p. 345.

[6] Contribucin a la crtica de la economa poltica, Carlos Marx, editorial Progreso, 1989, p. 7.

[7] Pensar sembrando/sembrar pensando con el Abuelo Zenn, Juan Garca Salazar y Catherine Walsh, ediciones Abya Yala y Universidad Andina Simn Bolvar Sede Ecuador, 2017, p.100.

[8] Cabe la referencia imperfecta, pero ilustrativa a Achille Mbembe: Este proceso fue en parte facilitado por los estereotipos racistas y el desarrollo de un racismo de clase que, al traducir los conflictos sociales del mundo industrial en trminos racistas, ha terminado por comparar las clases obreras y el pueblo aptrida del mundo industrial con los salvajes del mundo colonial. Necropoltica, Editorial Melusina, S. L., 2011, p. 26.

[9] Frase de un western de Sergio Leone.

[10] Historia General de Esmeraldas, Mrcel Prez Estupin, Editorial Universitaria de Esmeraldas, p. 76.

[11] Square blocks. una cuadra cuadrada es igual 1.57226521 hectreas.

[12] p. Cit.

[13] p. Cit., p. 32.

[14] p. Cit. P. 353.

[15] Territorios, territorialidad y desterritorializacin, editado por Juan Garca Salazar, Fundacin Altrpico, 2010, p. 116.

[16] Tomado de Al otro lao de la raya. Memoria, olvido y desterritorializacin en las comunidades negras del Ecuador, texto de Nazaret Castro, 12/09/2016. Est en: https://www.carrodecombate.com/2016/09/12/al-otro-lao-de-la-raya-desterritorializacion-memoria-y-olvido-en-las-comunidades-negras-del-ecuador/

Enlace a la primera parte del artculo del escritor esmeraldeo Juan Montao Escobar: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=240295

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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