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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2018

Paramilitares en Palmira y El Cerrito

Alexander Escobar
REMAP


Silencio, omisin y complicidad tejen el manto de impunidad y vergenza de una sociedad que permite el fortalecimiento del paramilitarismo. Asesinato de lderes y lideresas sociales, apropiacin de territorios y destierro de comunidades, y aniquilamiento de procesos sociales y populares, son algunos efectos de la estrategia paramilitar.

Y del mismo modo que en el periodo donde operaron las estructuras paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), negar la presencia paramilitar en el Valle del Cauca es un libreto a seguir por administraciones municipales y Fuerza Pblica.

Bandas criminales (bacrim), delincuencia comn o vandalismo, son algunos calificativos empleados por medios de comunicacin, gobiernos locales y organismos de seguridad del Estado para no reconocer que el paramilitarismo sigue como forma natural de la clase dirigente y el modelo econmico neoliberal que se impone con sangre.

Varios corregimientos en zona rural de los municipios de Palmira y El Cerrito estn siendo cercados. Desde el mes de abril, comunidades de Santa Luisa y Tenerife en El Cerrito, y Combia y Toche en Palmira, se percataron de la presencia de hombres armados en la zona. Sin embargo, el terror y la desproteccin les impide hablar.

Pero los graffitis que dejaron en casas y vehculos son claros: Muerte sapos guerrilleros, con su respectiva firma AUC , son mensajes que recuerdan a ms de 1.500 personas que, entre 1999 y 2004, el paramilitarismo asesin en el Valle del Cauca.

El miedo de la comunidad es aprovechado por alcaldas y Fuerza Pblica que rinden culto al silencio para acallar el ruido del reacomodo geoestratgico del paramilitarismo en la zona; un silencio que trata de romper la Pastoral Social de Palmira que dinamiz y conform una comisin de verificacin que visit el corregimiento de Combia el 12 de mayo.

Conformada por la MAPP-OEA, la Unidad para las Vctimas del departamento, el Colectivo Pro Defensa del Territorio y el Agua, y la Pastoral Social, la comisin realiz una jornada de Acompaamiento interinstitucional por la paz y la reconciliacin, donde tambin fueron invitadas las alcaldas de Palmira y El Cerrito.

Nos obstante, la administracin municipal de El Cerrito no respondi al llamado. Por su parte la de Palmira asisti tratando de presentar la jornada como iniciativa propia y no de la Pastoral Social, algo que lograron a travs de sus canales institucionales, donde no figura el verdadero objetivo de la jornada y presentan, en su mundo de algodones de azcar, que todo est resuelto, sin problemas para la comunidad.

Los problemas y el peligro estn latentes. La falta de inversin social en la zona y los paramilitares no se irn con los videos institucionales de propaganda de la Alcalda. Tampoco se ir el silencio, porque las comunidades de estos corregimientos no pueden hablar: su temor es real, denunciar les llevara a la muerte o abandonar la zona con sus familias.

En medio de esta estrategia paramilitar que se desarrolla en el pas, corresponde entonces a organizaciones sociales y de Derechos Humanos denunciar y visibilizar estos hechos. Del mismo modo, acompaar iniciativas como la de la Pastoral Social de Palmira que permitan crear mecanismos de seguimiento y verificacin en la zona, sumando a diversos sectores de la sociedad para visibilizar ampliamente esta situacin.

Es claro que actuar de esta manera no representa hallar la cura, pero es una forma de continuar esta lucha, en condiciones de desigualdad, contra el avance paramilitar que en algn momento lograremos contener.



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