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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2018

Cancilleres del G20 en Argentina

Julio C. Gambina
Rebelin


El domingo 20 y lunes 21 de mayo se reunieron en Buenos Aires los representantes de los ministerios de relaciones exteriores de los pases que integran el G20, en una preparacin de la Cumbre de Presidentes del 30/11 y el 1/12 prximos.

Se trat de una reunin con escasos resultados, aun cuando varios participantes liderados por los anfitriones argentinos aprovecharon para criticar y desconocer los resultados de la reciente eleccin presidencial de Venezuela, que otorg un mandato ms a Nicols Maduro al frente del Gobierno venezolano.

Mucho discurso por el multilateralismo y baja productividad en acuerdos por el libre comercio, especialmente entre Europa y Amrica Latina, y si poltica de intromisin en los asuntos soberanos de un pas latinoamericano con pretensin de asumir un camino no subordinado a la estrategia del capitalismo global.

Por qu escasos resultados?

El problema es el propio G20 y las polticas que algunos pretenden para homogeneizar al sistema mundial en el camino de la mundializacin liberalizadora. La realidad son las turbulencias y desavenencias entre los principales pases que disputan la hegemona mundial del capitalismo.

Surgido el G20 en noviembre del 2008, como cnclave de presidentes, luego de la explosin de septiembre de ese ao con la cada de Lehman Brothers y el fuerte impacto en el sistema financiero estadounidense y mundial, ocurrieron cambios en las normas y formas de la liberalizacin que no resultan perceptibles a simple vista a idelogos vulgares de la corriente principal.

Desde esa vulgarizacin se instal como imaginario extendido la continuidad de una lgica liberalizadora con antecedentes fuertes en los 90, e incluso desde fines de los 70 bajo el predicamento del monetarismo, vulgarizado como concepcin neoliberal. Como hemos sostenido, ni nuevo ni liberal, ya que es un viejo discurso en tiempos de enorme protagonismo del Estado capitalista de las principales potencias.

La realidad transita a contramano de la liberalizacin sustentada en los discursos que propician la iniciativa privada y la soberana del mercado. Lo que ocurre resulta de una fortsima intervencin del Estado Nacin. Buscan as, defender intereses fronteras adentro para luego promover la disputa global, asunto exacerbado con el Brexit britnico y muy especialmente con el acceso a la presidencia de Donald Trump en EEUU.

Con estas expresiones qued claro que haba retornado el nacionalismo explcito, con recreacin de concepciones proteccionistas a contrapelo del meneado libre comercio de los aos previos.

Retorno del proteccionismo

No muy distinto ocurri al inicio de la organizacin econmica de la colonia independizada de Inglaterra all por 1776.

Lo predominante de la primera poltica econmica en EEUU independizado, con Washington en el Gobierno y Hamilton al comando de la economa, fue el proteccionismo y no el aperturismo.

Fue el comienzo de un rumbo capitalista independiente de la potencia hegemnica que pregonaba liberalizacin desde Londres.

El proteccionismo en los pases hegemnicos result siempre beneficioso para sus promotores, que instalando un discurso liberalizador para otros, se preocuparon por defender sus intereses nacionales y desde all construir hegemona y dominacin mundial.

Las autoridades argentinas se quedaron con el discurso liberalizador, de apertura y multilateralismo por el libre comercio del periodo previo, y por eso apostaron por los demcratas y sustentaron la postulacin de Hillary Clinton.

Aun corrigiendo ese alineamiento y apoyando cuando pueden a la administracin Trump, siguen pensando en lgica de libertad de mercado y aspiran a constituirse en abanderados de la libre circulacin de capitales. Imaginan que eso les reportar inversiones externas para un ciclo expansivo del capital aplicado en nuestro territorio.

No ocurren as las cosas y los conflictos comerciales con EEUU se acrecientan junto a un dficit que no tiene perspectiva de reducirse. Ms an cuando el dficit externo de EEUU supera los 560.000 millones de dlares anuales, de los cuales, 375.000 millones son con China es impensable una poltica estadounidense amigable con cualquier pas del mundo.

En rigor, ni Europa preocupa a Trump y por eso los cancilleres europeos se sienten desairados con la poltica exterior de EEUU y sus idas y vueltas en la guerra comercial y diplomtica con Corea del Norte o Irn; China o Rusia, seguidas a veces de negociaciones y buenos modos, siempre en la perspectiva de lo nacional para Trump.

En ese marco de la geopoltica mundial nada se poda esperar del cnclave de cancilleres, aunque no perdieron la ocasin de la crtica a la situacin de Venezuela. Les duele el proceso poltico de Venezuela, ya que en el marco crtico de la economa de ese pas, renuevan orientaciones para el boicot para estimular un descontento que no se generaliza como esperan.

Les molesta el ejemplo de la posibilidad de cambios polticos y desde all la potencia de un proceso econmico que se proyecte por fuera de la lgica hegemnica del capitalismo mundial.

Las aspiraciones del macrismo

El gobierno imagin rditos econmicos de los gestos polticos del poder mundial, sea la 11 Ministerial de la OMC en noviembre pasado o la coordinacin del G20 en este ao. Del mismo modo que con las variadas reuniones de empresarios y funcionarios del capitalismo mundial paseando por el pas, con discursos pro mercado y a favor de una agenda de liberalizacin.

Mucho ruido y pocas nueces, porque la lgica de acumulacin se orienta hoy con inversiones en los principales centro del capitalismo mundial, mientras en nuestro sur dependiente se pretenden avanzar con presiones al ajuste y a reaccionarias reformas estructurales, especialmente en materia laboral.

Eso es lo que se pretende apurar con las negociaciones que se empujan con el FMI y mientras el nuevo coordinador del ajuste, desde Hacienda promueve recortes para el gasto pblico en el presente y el Presupuesto 2019 en elaboracin.

Tambin suean con domesticar al movimiento social en la Argentina y para ello avanzan con chantajes propagandsticos relativo a que todos deben ajustarse, socializando responsabilidades derivadas de la concepcin individualista que se apropia privadamente del producto social del trabajo.

Si la ideologa no camina, siempre queda el mecanismo de la represin, verificado con un tercio del gasto definido para las reuniones del G20 en seguridad.

La eficiencia en el gasto se mide por los objetivos de gobierno y no por la satisfaccin de necesidades y aun con diagnstico errneo de lo que se puede esperar del mundo, el ajuste unifica la lgica local con las aspiraciones del gran capital transnacional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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