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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2018

Ya somos de izquierdas

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Ya somos de izquierdas, en un mundo de derechas. Seremos capaces de soportar esa tensin? Todo es posible si lo que llaman izquierda es, sencillamente, la derecha maquillada.

El actual estado mental e intelectual de esta especie nuestra es tal que tenemos que expresar ideas, situaciones o hechos, recurriendo a elementales esquemas para que podamos entendernos. De esta forma, hemos acuado el binomio izquierda-derecha para resumir una compleja situacin poltica en el mundo y, en particular, en nuestras tierras.

El uso del trmino izquierda, como digo, es ahora una simplificacin. En ella se encuadran ciertas formaciones polticas que poco tienen que ver con un verdadero ideario o con un autntico ejercicio de lo que debera de ser esa corriente poltica. Los que incluyen el vocablo izquierda en su definicin lo hacen debido al prejuicio favorable que le conceden amplios sectores de la ciudadana.

La izquierda que soamos

Hace ya unos aos, encontr una definicin de lo que debera ser la izquierda, lo que suelo llamar: la izquierda real. Una definicin integrada en los estatutos de hace unos aos de IU. Literalmente deca el documento que la izquierda debera luchar por la superacin del capitalismo y el avance hacia una sociedad sin explotacin y sin alienacin, hacia un socialismo concebido como la plena realizacin de los derechos humanos y la profundizacin de la democracia, Texto que comparta en mis aos de militancia, y que sigo compartiendo.

La izquierda entendida de manera parecida a lo que hemos definido slo existe en el imaginario de algunos hombres y de algunas mujeres. Esta izquierda no se ha materializado nunca en occidente en forma de formacin poltica con posibilidades de gobierno. As que esta falta de concrecin da lugar a multitud de formas de entender la izquierda.

El trmino izquierda se ha convertido histricamente en un cajn de sastre donde cabe todo. Unos y otros se identifican con una izquierda imaginaria aunque casi nunca se han dedicado a exponer su manera de entenderla. Con seguridad, por esa condicin de irrealidad material, el pensamiento o la percepcin de la izquierda es muy diferente en unos y en otros. Grupos y partidos polticos en uso de la mentira se autodefinen, sin razn, como de izquierdas, abusando de la confianza, la ignorancia o la ingenuidad de la mayora social.

El PSOE es uno de esos partidos que se incluyen en esa izquierda nominal, diramos que, incluso, se ha adueado del trmino en estos ltimos tiempos, hasta el punto de que, embargados por la emocin, uno de sus ltimos lemas de este partido rezaba: somos la izquierda, aunque tard poco tiempo en cambiarlo en aras de ese refrn que dice: dime de lo que presumes y te dir de lo que careces. Si alguien quiere ejercer de izquierdas no necesita anunciarse, slo actuar.

El Partido socialista, en suma, nunca se ha comportado como un partido de izquierdas, entendida sta tal como pensamos algunos. El PSOE es un grupo que forma parte del juego poltico determinado por la oligarqua para mantener el actual statu quo.

El cambio de gobierno

La rpida derrota del corrompido complejo creado en torno al partido poltico que ha estado gobernando los ltimos seis aos y medio ltimos ha dado lugar a una marcada confusin social, acentuada por los medios de comunicacin, actual escaparate y gua de una ciudadana maleable, forzada a ver cadenas de TV u or emisoras de radio en manos de los que se encuentran al otro lado de los intereses de las clases trabajadoras. Ahora, aunque han pasado unos pocos das, es tiempo suficiente para preguntamos: Cmo el pueblo ha podido soportar durante todo este tiempo a una panda de gentuza como la que formaba el Gobierno de Rajoy, empezando por l mismo? Individuos incultos, de baja talla intelectual y anclados en la caverna. Visto, ahora, desde esa pequea distancia, nos damos cuentas que han sido la autntica continuidad de la Dictadura. Ciertos sectores de la sociedad se han alegrado del cambio de esta primavera del dieciocho, aunque hay que sealar que con ms temor que entusiasmo.

Llegado el momento, como he dado a entender, el Gobierno del PP era insostenible. La corrupcin generalizada, los casos pendientes que sern juzgados y la primera sentencia de la Grtel, como detonante, han dado al traste con la permanencia del partido conservador. Por lo tanto, era obligatorio tomar una decisin. Habr tenido algo que ver el poder econmico en el reciente cambio? Y la Unin Europea? Si as fuera, habr que entender que han optado por Snchez en detrimento de Rivera. De lo que s hay muestras evidentes es de que, en esta tercera etapa de gobierno, como en las dos anteriores, el IBEX, y lo que representa, se muestra complaciente.

Por el lado positivo, esta es la primera vez que tendremos un Presidente de Gobierno que habla otros idiomas, as como la mayora de los Ministros nombrados. As ser ms fcil comunicarse en la UE. Un equipo renovado con personas, mayoritariamente, ms dinmicas frente al estancado del PP.

Sin embargo, a pesar de las mltiples alabanzas al nuevo Gobierno, las polticas de izquierdas que podamos esperar del PSOE se resumirn, en el mejor de los casos, en una serie de gestos (ya ha comenzado, nombrando a 2/3 de Ministras) para contentar a ciertos movimientos reivindicativos, pero su poltica econmica ser la de siempre: la defensa de los intereses de los ricos. Esto se va confirmando conforme vamos conociendo algo ms de los perfiles e ideologa de los nuevos ministros. La nueva ministra de economa, por ejemplo, es aplaudida por Ana Botn y goza de la aprobacin de la UE.

Por otro lado, el nombramiento de Grande-Marlaska, un juez marcadamente conservador, nos hace dudar de la poltica que se llevar a cabo desde el Ministerio del Interior. En una situacin de inestabilidad, marcada por la desigualdad, es conveniente, desde el poder, mantener, de una u otra manera, las medidas represivas impuestas por el PP.

Qu nos espera en el terreno netamente poltico?

El PSOE, al menos en su definicin, camina contracorriente en un espacio europeo diferente a la reciente situacin que se ha producido en este pas nuestro. Los partidos socialistas o socialdemcratas que han gobernado desde la segunda guerra mundial han ido perdiendo fuerza o han desaparecido como es el caso de Italia. En la mayor parte de los pases de Europa dominan las corrientes ms conservadoras. En algunos pases con la participacin en los gobiernos de fuerzas de corte fascista.

Hasta ahora todo daba a entender que en Espaa el recambio del PP sera protagonizado por Ciudadanos, pero la operacin a la que hemos asistido contradice esa idea. Algo hay que ha dado lugar a este giro, aunque no est todo el pescado vendido, por eso digo que quienes preferimos esta opcin lo vemos con ms temor que entusiasmo. Todo depender de lo que ocurra en los prximos meses. Tal vez, ese nuevo partido, Cs, no ofrezca todava todas las garantas que se desean para la deseada estabilidad aunque, por mucho que se empeen, y gobierne quien gobierne, ser efmera. Tal vez crean que su posicin poltica, la de Ciudadanos, sea exageradamente extremista. Quizs su lder no muestre la madurez poltica que se requiere.

El futuro del PP depende de algunas variables. Por una parte, ser definitivo el devenir de los procesos judiciales en marcha y de los nuevos que pudieran aparecer. Por otra, depender de la manera de reorganizarse, si es que lo consiguen. Pero lo ms determinante es su rivalidad con Ciudadanos. Si en algn momento el poder real retoma sus primitivas intenciones de derivar el voto hacia Cs, el PP puede quedar reducido a un grupo testimonial.

Tal y como estn las cosas, las expectativas de Podemos se resumen a su apoyo al PSOE y, en el mejor de los casos, a su participacin en el gobierno, todo esto si es que los socialistas consiguen ser el partido ms votado o, entre ambos, superan a lo que se conoce como fuerzas de la izquierda.

Pero lo que s est garantizado es un largo periodo de volatilidad como consecuencia del agotamiento del actual modelo poltico y de la ausencia de soluciones a las contradicciones del sistema capitalista.

Tras el anlisis, pasados unos das, y aplacada esa euforia en las lneas progresistas, sobre todo por la expulsin del partido corrupto, es legtimo que podamos concluir con aquella vieja sentencia popular de que todo es mentira. Desearamos que esa mentira cada vez encontrara menos acomodo en nuestra sociedad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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