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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2018

La izquierda latinoamericana y Nicaragua

Iosu Perales
Rebelin


En estos das se encuentra reunido el Foro de Sao Paulo en La Habana. Numerosos partidos polticos participan en este evento en el que, salvo milagro, se firmar una declaracin de apoyo cerrado al rgimen de Daniel Ortega. Ocurre que la mayor parte de la izquierda funciona con un marco terico elaborado, preconcebido, en el que trata de hacer encajar la realidad, independientemente de que los hechos sealen una realidad distinta a la que esa izquierda quiere ver.

Ciertamente, desde algunas voces de la izquierda se defiende al rgimen de Daniel Ortega aludiendo a que con la derecha sera peor o que la lucha contra el neoliberalismo justifica la utilizacin de cualquier medio, a tal punto que la crtica a lo nuestro se interpreta como un regalo al enemigo. Con frecuencia la izquierda latinoamericana ha cado en un pragmatismo funcional para defender causas indefendibles sin explorar en explicaciones sin trampas que permitan alcanzar el conocimiento objetivo de la realidad Por esa razn, ha tolerado la supresin de la libertad en nombre de la libertad. Y ha tolerado la corrupcin y despotismo de algunos sus lderes, por ejemplo de Ortega, en nombre de la necesidad urgente de acceder o mantenerse en el poder. Pero una moralidad socialista no se puede construir a partir del despotismo y la corrupcin.

El espritu conservador en la izquierda se manifiesta habitualmente en la incapacidad de cultivar un sentido de la crisis, una atencin crtica continuada a lo que sucede en la vida real. Se prefiere obviar los hechos, enmarcarlos en todo caso en un cuadro explicativo unilateral y acrtico, con tal de salvar unas categoras ideolgicas y polticas ya obsoletas. Este espritu conservador no est preparado para depurar legados ideolgicos y producir ideas e imgenes ms ricas y adecuadas a nuevas situaciones. Convierte lo revolucionario en una pieza arqueolgica en lugar de hacer de ello una palanca para, si hace falta, recomenzar de nuevo. Es verdad que la idea de criticar lo propio no tiene una historia muy extensa y la del pensamiento crtico menos todava, pero las gentes de izquierda necesitamos recorrer un camino que nos libere de camisas de fuerza intelectuales que nosotros mismos hemos construido, mediatizados por nuestros propios temores.

Para quienes defienden a Ortega y Murillo, hagan lo que hagan, una formulacin recurrente es la siguiente: "No hay duda que el hecho de criticar a los nuestros no puede sino favorecer el proyecto imperial sobre la regin". Es una formulacin descorazonadora y lo que es peor, reflejo de un viejo lenguaje y de un pensamiento que ha hecho mucho dao a las izquierdas en su historia. Este espritu inquisitorial, amenazante al decir "quin acta fuera de lo nuestro es ya parte del enemigo", debe ser dejado atrs, en ese oscuro pasado a veces fronterizo con el dogmatismo ms perverso. Al contrario, en Amrica Latina, como en cualquier parte del mundo, el pensamiento crtico necesita fundarse sobre una visin realista de la sociedad sobre la que se desea actuar. Una visin que incluye el diagnstico de lo que somos y la crtica de nuestros errores, como condicin para reconstruir. Precisamente, el mejor servicio al imperialismo es vivir en la mentira, en la adulteracin de la realidad, en el ocultamiento de nuestros errores en la negativa a una autocrtica, en creer de forma errtica que defender a Daniel Ortega es defender lo nuestro, nuestro proyecto libertario.

El pensamiento crtico es un pensamiento de combate. No se acomoda en la costumbre, en la inercia, para terminar diciendo "este lder es un hijueputa pero es nuestro hijueputa, y hay que seguir apoyndolo". Pensamiento de combate quiere decir rebelarse para hacer caminos nuevos, no importando que se pierdan privilegios, puestos polticos, ni electorados cautivos. Pero, adems, el pensamiento crtico debe ser una herramienta para construir identidades colectivas, mediante la movilizacin en la calle pero tambin de las ideas. Identidades construidas no alrededor de una cpula, de un caudillo, sino desde la relacin democrtica de base, desde el valor de la multitud que acta consciente y rechaza la sumisin. Finalmente, el pensamiento crtico tiene toda su fuerza en el rigor con que acomete no slo la crtica del campo contrario sino que tambin del campo propio.

Muchas voces de izquierda tienen una opinin anticuada sobre la realidad de Nicaragua. Anticuada porque pertenece a lo que fue, no a lo que es en la actualidad. Es una construccin ideolgica la que expresan esas voces, no parten de los datos, ms bien los obvia porque slo as la ideologa puede prevalecer. Me da pena, pues el socialismo deseable necesita ms que nunca construirse desde los datos de una realidad viva, sea la que sea. Yo, con humildad, aconsejara a los defensores de Ortega que vayan estos das a Nicaragua. Que hablen si quieren con las autoridades, pero que hablen tambin con la gente, que vayan a las universidades y barrios, que dialoguen con los pobladores y escuchen sus testimonios que denuncian el despliegue de fuerzas paramilitares que disparan con armas de guerra. Vayan, vayan, a Nicaragua, sean consecuentes con la idea de que la verdad es siempre revolucionaria.

Viva Sandino!

Iosu Perales. Periodista y politlogo. Veterano de la solidaridad con Nicaragua, autor del libro Los buenos aos: Nicaragua en la memoria

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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