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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2018

El vergonzoso final del gobierno Ortega-Murillo no tiene porqu ser la muerte del sandinismo
La leccin de Nicaragua

Manuel Cabieses Donoso
Rebelin


No quiero que mi voz se confunda con los rugidos del imperio o con los ladridos de sus perritos falderos. Pero no puedo callar. El heroico pueblo de Nicaragua, que en 1979 derroc a la tirana de los Somoza, necesita aliento en su lucha contra la dictadura corrupta y grotesca de Daniel Ortega-Rosario Murillo.

Es cierto que la reaccin internacional, el sicario general de la OEA, los medios de desinformacin, el empresariado y la Iglesia Catlica se han adueado de la crisis social y poltica que gatillaron los errores del gobierno. Los reaccionarios se han montado en la ola de la protesta popular; desplazaron a los estudiantes que estn dando un ejemplo de coraje cvico, y se levantan como los jueces y verdugos de un rgimen que protegi sus intereses. El derrumbe del binomio Ortega-Murillo es el destino que la historia reserva a los revolucionarios que traicionan sus principios, se asocian con los enemigos del pueblo y se enriquecen con los fondos pblicos.

Por desgracia el silencio de las izquierdas -de las que soy militante- permitir que el desastre de Nicaragua pueda interpretarse como una derrota histrica del Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN). Otro estigma en el castigado cuerpo de la Izquierda latinoamericana en momentos que explora nuevos caminos para salir de su prolongada atona poltica.

El vergonzoso final del gobierno Ortega-Murillo no tiene porqu ser la muerte del FSLN. Son asuntos diferentes. El FSLN lo fundaron en 1961 un puado de exiliados nicaragenses en Costa Rica. En La Habana conoc a uno de ellos que sera su lder indiscutido, Carlos Fonseca Amador. Fue en una reunin que cuadraron los compaeros del Departamento Amrica del Partido Comunista de Cuba que diriga el comandante Manuel Pieiro. Nos reunimos en una habitacin del hotel Habana Libre.

Carlos Fonseca, alto, flaco, cegatn, lleg con dos compaeros que tambin se preparaban para volver clandestinamente a Nicaragua. Tenan inters en conocer las luchas sociales y polticas que en Chile gestaban el cuarto intento presidencial de Salvador Allende. Carlos Fonseca, modesto, de pocas palabras, ya tena un respetable historial revolucionario. El FSLN agrupaba con dificultades tendencias que se materializaron en tres frentes guerrilleros casi hasta la victoria de 1979. Tengo el recuerdo de un Carlos Fonseca claro y preciso en sus palabras, radical en sus opiniones y de una impresionante sencillez, como todo verdadero revolucionario.

Fonseca no alcanz a ver la victoria del FSLN. Cay el 8 de noviembre de 1976. Su gesto de bravura -la de un guerrillero miope- le cost la vida. Le cortaron las manos para una identificaron en Managua y la prensa somocista public una foto del cadver del lder sandinista para desalentar al FSLN. Sus restos descansan hoy en el panten de los hroes deNicaragua.

El sacrificio de Fonseca no fue en vano: las tendencias del FSLN terminaron por unirse y en 1979 derrocaron al dictador Anastasio Somoza Debayle. La lucha guerrillera cont con el decisivo apoyo logstico y asesora militar de la Revolucin Cubana. En la guerra participaron numerosos voluntarios latinoamericanos, entre ellos muchos chilenos. En suelo nicaragense se foguearon militantes del Frente Patritico Manuel Rodrguez, del MIR y del Partido Socialista de Chile.

La victoria sandinista signific un extraordinario estmulo para la Izquierda latinoamericana -maltrecha desde la derrota en Chile-. Atrajo la atencin y militante solidaridad de intelectuales de todo el mundo, entre ellos Julio Cortzar.

Aunque el FSLN se matricul en la Internacional Socialdemcrata y se entramp en las redes de corrupcin de esos partidos, el prestigio de la revolucin sandinista se mantuvo intacto. Esto permiti al FSLN gobernar hasta 1990 cuando sufri una derrota a manos de la derecha. El tropezn que se prolong hasta 2007 cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo consumaron el matrimonio morgantico del FSLN con el empresariado neoliberal y la Iglesia Catlica. Estos son los mismos aliados del FSLN que ahora intentan derrocar al binomio Ortega-Murillo.

Un importante sector del pueblo de Nicaragua sigue fiel al sandinismo y ha hecho demostraciones masivas para frenar el golpismo apoyado por EE.UU.

Nicaragua vive una crisis que requiere pronta solucin. Se ha derramado mucha sangre y se corre el riesgo de un levantamiento que costara miles de vidas.

La crisis de Nicaragua requiere tambin de un anlisis profundo y desprejuiciado de las izquierdas. Hay que rescatar lecciones valiosas para los proyectos de cambios sociales que estn resurgiendo en Amrica Latina.

Las izquierdas que se identificaron con los principios del FSLN, con su lucha de ms de 40 aos para derrocar a la tirana de los Somoza y luego para aplastar a la Contra financiada por EE.UU.; las izquierdas que confiaron en el FSLN y sus reformas de dignidad y justicia para el pueblo de Nicaragua, tenemos que contribuir a una solucin pacfica del conflicto. Una solucin que no deje en manos de la burguesa y del buitre del Norte a una revolucin que se vio atrapada en los tentculos de la corrupcin y de la traicin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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