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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2018

Cazarabet conversa con Salvador Lpez Arnal sobre Contra la (sin)razn nuclear (y II)
No hay que olvidar las profundas relaciones existentes entre la industria nuclear y la industria militar en su vertiente atmica

Javier Daz Soro
Cazarabet


Salvador Lpez Arnal es colaborador de Rebelin, El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales y del cambio global. Junto con Eduard Rodrguez Farr es coautor de Casi todo lo que usted deseaba saber algn da sobre los efectos de la energa nuclear en la salud y el medio ambiente, Vacunas, s o no?, Ciencia en el gora y Contra la (sin) razn nuclear. Fukushima, un Chernbil a cmara lenta (todos ellos publicados por El Viejo Topo). Nos centramos, en esta conversacin, en el ltimo libro de los citados.

***

Vamos a recordar algunas consideraciones para que la gente se ponga en el argumento: qu fue lo que hizo que todos los pases del mundo o casi todos se quisieran alimentar de la energa nuclear? Es la energa nuclear y la industria nuclear un negocio?

Sobre la primera: las fantasas tecnolgicas que suelen acompaarnos y, sobre todo, el negocio enorme que se abra ante los ojos de grandes corporaciones. En todo caso, no fueron todos los pases del mundo, ni muchos menos. En los primeros aos, Estados Unidos, la URSS, Japn por supuesto y algunos pases europeos, especialmente Francia. Italia, Portugal, Grecia y Austria no han tenido nunca centrales nucleares. No hay centrales en Africa, Oceana y muy pocas en Amrica Latina. En el primer captulo del libro, Coordenadas nucleares, hablamos de todo ello. La informacin que damos est actualizada

Que la industria nuclear es un negocio es tema conocido. Basta mirar la cuenta de resultados durante dcadas de TEPCO, la corporacin nipona propietaria de Fukushima, o los beneficios obtenidos por las empresas elctricas espaolas. Una parte sustantiva de su negocio son las centrales atmicas.

Y no hay que olvidar, en ningn caso, las profundas relaciones entre la industria nuclear y la industria militar en su vertiente atmica. Lo de tomos para la paz fue un camelo, otro camelo que convenci a muchos predispuestos a ser convencidos. La pata militar-atmica es esencial en todo ese asunto.

Qu hace que an hoy algunos gobiernos mantengan esa poltica de retener la energa nuclear?

Hay excepciones, pocas. Cito el caso de Alemania. Un gobierno alemn, liberal-conservador, decidi abandonar la energa atmica, poco despus de la hecatombe de Fukushima. No han rectificado. La opinin pblica, la movilizacin ciudadana cuenta.

Las razones de los que siguen en sus trece, incluso incrementado la apuesta y ampliando el plazo de duracin de las centrales construidas, son estrategias gastadas. A pesar de lo vivido en Japn en esta misma dcada, la industria atmica, dicen, es segura, barata, eficaz. No tiene alternativas. Etc. Msica muy oda. Sus cuentos conocidos esconden cuentas abultadas de las grandes corporaciones. Esta reflexin de Paul M. Sweezy de 1975 sigue siendo muy actual y conviene tenerla muy en cuenta: Mientras las fuerzas motrices de la produccin sean el beneficio y la expansin de las empresas que buscan los beneficios y mientras la renta de los trabajadores se mantengan a la baja precisamente para permitir un aumento en los beneficios y una expansin ms rpida de las empresas, aumentar el crecimiento del poder de la sociedad para intentar dejar atrs su capacidad de consumo.

Y si esta contradiccin es ms profunda y penetrante hoy da que en tiempos de Marx, prosegua el gran economista marxista norteamericano la razn es que, en el periodo transcurrido, el proceso de concentracin y centralizacin del capital -que l reconoci como rasgos inevitables del desarrollo del capitalismo- ha ido tan lejos que los monopolios dominantes tienen hoy da el poder no slo de explotar a sus propios trabajadores, sino tambin al de los restantes estratos de la sociedad, ensanchando de este modo la brecha entre la riqueza en un extremo y la pobreza en otro, al mismo tiempo que hay, o pronto podr haber, un amplio poder productivo para suministrar a todo el mundo sin excepcin los medios para vivir humana y decentemente. En estas circunstancias, conclua Sweezy, los economistas han cargado sobre sus hombros la tarea de esconder los hechos, de hacer aparecer lo incontrolable como si estuviera controlado, de racionalizar un sistema que condena a cientos de millones de seres humanos a vivir en la desesperacin y el hambre y que, a travs de su libertinaje y violencia desmedidos, amenaza la misma continuacin de la vida en la tierra. No es una tarea que les envidie.

Ultimamente han aadido un nuevo argumento, defendido incluso por parte de algunos ecologistas, ms bien ex ecologistas. No nos queda otra: parar el cambio climtico, lo ms urgente y necesario, exige no abandonar la apuesta atmica (aunque se reconocen riesgos y no se idealiza la decisin como en otras aproximaciones). Jorge Riechmann dio buena cuenta de este argumento falaz. Puede verse en un prlogo que escribi para el libro, que ya he citado antes, que Eduard y yo escribimos hace aos sobre industria nuclear y salud humana. Hay una reflexin de Riechmann, anterior al accidente de Fukushima, que me gustara recordar aqu (lo hacemos tambin en el libro): Quienes hablan, hoy, de seguir construyendo reactores nucleares no han comprendido nada de la tragedia de Chernbil. Y Chernbil era, quiz, la ltima advertencia de la que podamos aprender, si es que ha de existir en el futuro una humanidad libre sobre una Tierra habitable. Mi conviccin personal es que la nica energa nuclear limpia y segura, que hemos de reivindicar sin tregua, es la de las reacciones de fusin que tienen lugar en el interior del sol y nos llegan luego en forma de bendita luz solar que caldea la atmsfera, mueve los vientos y nutre la vida.

Qu o cules son los peligros o fallos ms frecuentes que puedan tener, as genricamente, las centrales nucleares?, porque, adems, para rizar el rizo hay como diferentes tipospor ejemplo lea un libro en la que se explicaba, hasta lo que mi entendimiento alcanza, que la de Cofrentes es muy parecida a la de Fukushima y Chernbil

S, desde luego, que hay centrales de diferentes tipos. Pero no hace falta entrar en estos detalles tcnicos. La de Cofrentes fue diseada como Garoa. La central, ubicada a apenas dos km de Cofrentes, logr la autorizacin para su puesta en marcha en julio de 1984 (su permiso de funcionamiento termina en marzo de 2021). E s la planta que cuenta con mayor potencia elctrica instalada en Espaa: 1.092 megavatios. En 2016 produjo el 17% de la energa elctrica de origen nuclear que se genera en Espaa. Los grupos ecologistas han alertado de los serios riesgos de la central. Recuerdan que contabiliza 25 paradas no programadas y ms de cien incidentes de seguridad. Adems, a finales de 2016, Iberdrola, la empresa propietaria, inici los trmites para implantar un almacn de residuos radiactivos en la misma central. Este almacn, a juicio de Tanquem Cofrents, es el primer paso del plan que persigue la empresa, la ampliacin del periodo de funcionamiento, ms all de su periodo de vida til.

Los peligros son evidentes cuando se piensa en Chernbil y en Fukushima y no se olvidan otras situaciones anteriores menos citadas. Eduard suele insistir en ello. Con razn. Ha habido muchos accidentes nucleares, de diferente gravedad, aparte de los ms conocidos. Hablamos de ellos en nuestros libros. No han sido slo Chernbil y Fukushima y ya est (an siendo mucho).

De las dems que hay instaladas y en funcionamiento en el Estado Espaol, siguen patrones diferentes que las hacen ms seguras , si se puede hablar de seguridad en las centrales nucleares. precisamente me acuerdo ahora de un incidente en Vandellls ---creo recordar en el sistema de refrigeracin del agua--- que tuvo lugar muy recientemente (http://www.lavanguardia.com/local/tarragona/20180302/441192499540/vandellos-ii-registra-una-parada-no-programada-del-reactor-por-un-goteo-de-agua.html ; https://www.diaridetarragona.com/costa/Un-goteo-en-la-refrigeracion-del-reactor-de-Vandells-II-obliga-a-parar-la-nuclear-20180302-0054.html )

No, no, no siguen patrones diferentes que las hacen ms seguras. En absoluto.

Por lo dems, hablando de seguridad, el CSN es un organismo que, hasta el momento, ha estado en manos de representantes polticos pro-atmicos. Con alguna excepcin Cristina Narbona, quien, por cierto, fue sustituida no hace mucho, desde que ocupa la presidencia del PSOE, por Jorge Fabra.

Conviene recordar unas declaraciones suyas, de Fabra, muy interesantes, cuando era presidente de Red Elctrica de Espaa. La primera pregunt se centr en la rentabilidad del negocio nuclear en Espaa. Su respuesta: El negocio nuclear en Espaa, si seguimos la lgica de la regulacin del sector, debe generar beneficios muy elevados. Soporta unas cargas que no son mayores que otros segmentos elctricos. Pero no las soporta el sector nuclear sino los consumidores. Porque el impuesto general sobre la produccin que afecta a las centrales que marcan el precio -las de gas- acaba elevando los precios del mercado y, por lo tanto, subiendo la presin fiscal a la que est sometido el sector nuclear como otras tecnologas.

Se habl a continuacin del recibo de la luz. Subira un 25% si se cerraran las nucleares como se ha afirmado en reiteradas ocasiones? Su reflexin: No, esto no es cierto. Los consumidores no estamos pagando por las centrales el coste al que producen. Estamos pagando por la electricidad que producen las nucleares al mismo precio que las de ciclo combinado, que son las que marcan el precio de la electricidad en Espaa. Sera lo mismo que tuviramos un parque solo por centrales de ciclo combinado; tendramos el mismo coste los consumidores. Nos cuesta lo mismo la hidroelectricidad, las nucleares, las de carbn y los ciclos combinados. Por el contrario, si la vida til de las centrales no fuera prolongada sera sustituida con ventaja por las renovables. La fotovoltaica y la elica han puesto de manifiesto una curva de aprendizaje, de reduccin de costes, que hoy las hacen ya competitivas contra las alternativas trmicas.

Y los residuos generados, asunto muy importante? Se tenan en cuenta en el debate nuclear desde una perspectiva econmica? Cul era su opinin? Su comentario: En la comunidad de expertos s se tiene en cuenta. Los residuos son algo que est enterrado, que es pasivo, que tiene una cierta invisibilidad frente a la opinin pblica.

Pero, en su opinin seal, el asunto no ha estado ni est en el debate pblico, y debera estar presente.

Se le pregunt tambin si tena sentido ampliar la vida til de las nucleares ms all de los 40 aos. Hablando desde una perspectiva esencialmente econmica -no se ubic Fabra en una perspectiva ms global, donde otras aristas estuvieran tambin presentes, lo que sumara ms argumentos crticos a esta posibilidad- careca completamente de sentido desde su punto de vista. Ampliar la vida til de las centrales 20 o 30 aos ms, apunt, implica aumentar de una manera tremenda, ms del 50%, los residuos que ya tenemos y con los que estamos teniendo dificultades de gestin. Existen alternativas competitivas, incluso teniendo en cuenta el menor coste de inversin que implicara la ampliacin de la vida til respecto a la construccin de una nueva. Est habiendo subastas de elica y fotovoltaica en todo el mundo que se estn resolviendo por debajo de los 40 y los 30 euros por megavatio hora.

Ms an: el hueco que podran dejar las centrales nucleares para la introduccin de renovables a una mayor escala es fundamental para la transicin energtica y para ir hacia un modelo descarbonizado. Adems, permitira introducir elementos de cambio de modelo productivo en la economa espaola: tejido industrial no contaminante, tejido empresarial, empleo de calidad. Su apuesta: las nucleares podran ser sustituidas con gran ventaja por renovables desde el punto de vista de la calidad de nuestro modelo productivo. Estamos de acuerdo. Quin puede no estarlo?

Y todava nuestra salud, la de todo el planeta, est bajo estos efectos, la de estos accidentes verdad? ; parece como si no pasase el tiempoHay riesgo sin la necesidad de que haya o se produzca un accidente?

Haya o no haya accidentes, las centrales nucleares tienen aristas que pueden ser muy peligrosas, que son de hecho peligrosas. Recuerde, adems, el tema de los residuos que hay que transportar y hay que almacenar y cuidar. Esa es la herencia que queremos dejar a nuestros descendientes? Dnde vamos a ubicarlos?

Con palabras, con hermosas palabras, de Henning Mankell: Para manipular los residuos nucleares hemos construido un palacio para el olvido. Lo que quedar despus de nuestra civilizacin ser, pues, olvido y silencio. Y un veneno escondido en las profundidades de una catedral excavada donde nunca podr entrar la luz.

Cuando se produce un accidente como el de Chernbil, cunto tiempo dura la fuga o el accidente porque lo que ms dura es el post accidente y sus efectos? Y en el caso de Fukushima?

Son casos distintos el de Chernbil y el de Fukushima. El primero fue una gran explosin; el segundo, por decirlo de algn, la expresin es de Eduard, es un Chernbil a cmara lenta. En ambos casos, los efectos son duraderos (se tarda mucho en conocer sus dimensiones reales) aunque se organicen visitas tursticas a la central bielorrusa.

No hay superacin inmediata de los desastres atmicos. Es un mito o un engao irresponsable. Adems, calcular las prdidas (humanas, sociales, econmicas). no es asunto fcil.

Crea que los japoneses eran ms metdicos, concienzudos y estoy segura que nadie quiso que pasase lo que pas pero, de alguna manera, se hubiese podido evitar? Hasta qu punto?...porque si los efectos de Chernbil siguen, tambin seguirn estos, verdad? Y de qu manera contaminando el planeta a travs de las corrientes ocenicas.

La contaminacin radiactiva, segn numerosos testimonios, ha llegado hasta la costa del Pacfico de Estados Unidos. A travs dela alimentacin, por ejemplo, puede llegara a muchos otros lugares.

Lo que se puede afirmar, sobre lo primero que apunta, es que la direccin de la central tena informes de que las medidas de seguridad slo eran seguras ante determinados tipos de tsunamis. No hicieron nada para pensar en situaciones ms graves. Era muy costoso emprender las reformas. El dinero es el dinero y la rentabilidad es la rentabilidad. En el caso de Fukushima estuvo por encima de todo, incluso despus de la hecatombe de 2011. Y en los otros casos podemos preguntarnos? Mi respuesta: probablemente, muy probablemente, tambin. La historia ensea, puede ensearnos.

Sin ser alarmistas, qu culpa tienen estos accidentes nucleares del actual estado de salud del planeta?---incluyo ah a todos los seres humanos.

Tienen la parte que les corresponde. Hemos hablado antes de ello. La salud del planeta, por supuesto, no depende tan solo de los desmanes nucleares. Hay ms barbaries en la gran barbarie. La contaminacin urbana, por ejemplo, es asunto distinto y genera muchas muertes prematuras. Tambin, por supuesto, las enfermedades laborales (pensemos en los muertos por amianto, que no son solo laborales por cierto, estn o estaban los de fuera del trabajo) y nuestro ritmo antihumanista de vida.

Quiere aadir algo ms?

S, con dos cosas. La primera: gracias por vuestro inters. El trabajo poltico-cultural-histrico de vuestra librera es admirable. Hasta Preston lo ha reconocido. Merecerais el Premio Nobel alternativo de la paz y de la cultura.

El segundo aadido. Me gustara finalizar con esta reflexin; la recogemos en el libro.

As se expresaba el Premio Nobel de Literatura japons Kenzaburo O a finales de septiembre de 2011, dos semanas despus de la hecatombe atmica de Fukushima. Hace no mucho, le una obra de ciencia-ficcin en la que la humanidad decide enterrar cantidades ingentes de residuos radiactivos en las profundidades subterrneas. No saben de qu modo deben advertrselo a la generacin futura, a la que se le dejar el cometido de deshacerse de los residuos, ni quin debe firmar la advertencia. Desgraciadamente, la situacin ya no es un tema de ficcin. Estamos endosando unilateralmente nuestras cargas a las generaciones futuras. Cundo abandon la humanidad los principios morales que nos impedan hacer algo as? Hemos superado un punto de inflexin fundamental en la historia?

Despus del 11 de marzo, O se quedaba levantado todas las noches, hasta bien tarde, viendo la televisin, una costumbre, segn sus propias palabras, recin adquirida tras el desastre. Hubo un periodista de televisin que fue a mirar en una casa con las luces encendidas en una zona que, por lo dems, estaba a oscuras debido a las rdenes de evacuacin. Result que una yegua estaba de parto y el propietario era incapaz de irse de su lado. Al cabo de unos das, el periodista volvi a visitar la granja y vio a la yegua y a su potrillo en el interior a oscuras. La expresin del propietario era sombra. No haban permitido que el potro saliese a correr en libertad porque sobre la hierba haba cado lluvia contaminada por el material radiactivo. Lo mejor y lo ms rpido es abolir la energa nuclear y suprimir la radiactividad de raz.

La crisis, prosegua O, se haba llevado vidas que muchas personas seguan intentando recuperar. Qu mensajes podemos transmitirles a esas personas y de qu modo? Yo tambin necesito or esas palabras y la persona a la que he recurrido en busca de orientacin es el fsico Shuntaro Hida, que ha estado hablando sobre los peligros de la exposicin del pas a la radiacin desde el bombardeo atmico de Hiroshima.

En una entrevista publicada en la edicin de septiembre de la revista nipona Sekai, Hida recomendaba: Si ya han estado expuestos, deben estar preparados. Resgnense. Dganse a ustedes mismos que pueden tener mala suerte y sufrir unas consecuencias horribles al cabo de varias dcadas. Luego, traten de reforzar su sistema, hganlo inmune todo lo que puedan para combatir los peligros de la radiacin. Pero ser suficiente para protegerse el hacer el esfuerzo de evitar comprar verduras que puedan estar contaminadas? Es mejor tomar precauciones que no tomarlas. Los materiales radiactivos siguen escapando de Fukushima, incluso ahora. Los alimentos contaminados se han infiltrado en el mercado, as que, desgraciadamente, no hay ningn mtodo garantizado para protegerse de la exposicin. Abolir la energa nuclear y suprimir la radiactividad de raz es un modo mucho ms rpido de abordar el problema.

Recorriendo el mismo sendero que transit Mankell, Kenzaburo O quiso transmitir estas palabras a los hombres -los polticos, los burcratas, los empresarios- que intentan imponer a las futuras generaciones la difcil tarea de deshacerse de los residuos radiactivos que se han generado y siguen generndose por culpa de una poltica energtica que pone la capacidad de produccin y la fortaleza econmica por delante de todo lo dems. De hecho, sealaba, quiero transmitir estas palabras a las mujeres -las jvenes madres- que rpidamente se han dado cuenta de los peligros que se les plantean a sus hijos y tratan de encarar el problema de frente. Despus de que los ciudadanos italianos rechazaran la reanudacin de las operaciones en sus centrales nucleares en 1987, fue el primer pas europeo tras Suecia (Nueva Zelanda no utiliza reactores nucleares para la generacin de energa desde 1984), un funcionario de alto rango del Partido Democrtico Liberal de Japn atribua el resultado del referndum a la "histeria colectiva", dando a entender que el poder de las mujeres estaba detrs de los resultados, aada el escritor nipn.

Una mujer italiana de la industria del cine, record O, respondi a la inhumana descalificacindel poltico neoliberal: Es probable que los hombres japoneses se vean empujados a la accin por una histeria colectiva que pone la productividad y el podero econmico por delante de todo lo dems. Hablo solamente de hombres porque, se est donde se est, las mujeres nunca ponen nada por delante de la vida. Si Japn no solo perdiese su condicin de superpotencia econmica sino que adems cayese en una pobreza prolongada, todos sabemos por las pelculas japonesas que las mujeres superaran esas dificultades!

Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, de los que tanto y tan profundamente nos ha hablado el escritor japons en muchas de sus obras, la derrota de Japn en la II Guerra Mundial y la subsiguiente ocupacin del pas por las fuerzas aliadas tuvieron lugar durante su niez. Todos ramos pobres. Pero cuando se dio a conocer la nueva Constitucin, me impresion la repeticin de la palabra "determinacin" en su prembulo. Me llenaba de orgullo saber que los mayores tenan tanta resolucin.

Hoy, conclua el premio Nobel nipn, a travs de los ojos de un hombre mayor, veo Fukushima y las difciles circunstancias a las que este pas se enfrenta. Aada: Y sigo teniendo esperanza en una nueva firmeza del pueblo japons.

Tambin nosotros mantenemos la misma esperanza. La esperanza en la firmeza, sabidura, prudencia y tenacidad del pueblo japons y en las de todos los ciudadanos informados, comprometidos yorganizados del mundo.

De nuevo, conviene insistir hasta el agotamiento, Nuclear? No, gracias. No en nuestro nombre. Contra la sinrazn atmica, contra el ecosuicidio nuclear! Mejor activos hoy que maana radiactivos! Otros mundos no atmicos son posibles!

Gracias, muchas gracias por vuestro inters.

Fuente: http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/sinrazonnuclear.htm

 

Nota edicin.Primera parte: Cazarabet conversa con Salvador Lpez Arnal sobre Contra la (sin) razn nuclear (I). Ser experto en algo, ser buen conocedor de algn tema de alguna materia, no implica compromiso transformador alguno http://www.rebelion.org/noticia.php?id=244120



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