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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2018

Con la abogada Vilma Nez, directora del Centro Nicaragense de Derechos Humanos
La lista macabra

Alejandro Ferrari
Brecha


Tiene una largusima trayectoria de militancia sandinista. Lider la comisin del Fsln que deba esclarecer el caso de la piata, pero le impidieron indagar. La organizacin que dirige hoy ha recibido cerca de mil denuncias de violaciones de los derechos humanos desde que estallaron las protestas populares en Nicaragua en abril: sobre asesinados, heridos, torturas, desapariciones, persecuciones El Cenidh lleva la cuenta de los muertos en la rebelin popular. Ya son al menos 302.

La doctora Vilma Nez cumple en unos meses 80 aos. Hace 60 comenzaba a estudiar derecho en la Universidad de Len. El antisomocismo de la infancia se convirti por ms de dos dcadas en militancia sandinista y en un compromiso por los derechos humanos que dura hasta hoy.

Eligi el derecho penal y sobre todo defender. Hace 20 aos patrocin a Zoilamrica Narvez Murillo, hija de Rosario Murillo e hijastra del comandante Daniel Ortega, en la acusacin contra su padrastro de abuso sexual cuando tena 11 aos. Ese enfrentamiento legal y tico con el monstruo que creamos en Nicaragua la apart definitivamente del Frente Sandinista, segn confiesa a Brecha.

Fund y preside el Centro Nicaragense de Derechos Humanos (Cenidh), institucin que en los ltimos meses se ha dedicado a documentar las muertes que se han producido a raz de las protestas cvicas autoconvocadas que estallaron el 18 de abril pasado, y su represin. Una lista macabra, que se completa con dolor, asegura.

Brecha convers con ella durante su visita de esta semana a Montevideo, en la que present en la antesala del Senado el informe de Amnista Internacional Disparar a matar: estrategias de represin de la protesta en Nicaragua.

 Cul es la situacin de los derechos humanos en Nicaragua?

Estamos viviendo una realidad que no es nueva. Es una crisis de violacin sistemtica de los derechos humanos. Pero a su vez es una situacin indita. La novedad radica en la forma que han tomado estas violaciones, su profundidad y magnitud, su prolongacin en el tiempo, los mtodos empleados y las pocas posibilidades de solucin inmediata.

Esta situacin, sin embargo, se vena gestando desde que Daniel Ortega lleg por segunda vez al poder y prcticamente empez a desmontar el Estado de derecho y a destruir la institucionalidad, asumiendo el control total y absoluto de todas las instituciones del Estado, desde el Poder Judicial hasta los cuerpos militares, como la Polica y el Ejrcito.

Al romper la institucionalidad, al no haber mecanismos de proteccin para los derechos humanos, stos se han ido deteriorando progresivamente. Hay una poltica impulsada en ese sentido: como la exclusin de la participacin ciudadana y algo que no se haba dado en mucho tiempo la persecucin a los defensores de los derechos humanos, quizs no con las caractersticas que adquiere en otros pases, pero s con una obstaculizacin permanente.

Hay una persecucin a toda la sociedad civil, que se manifiesta en obstculos y limitaciones de todo tipo, adems de la represin a determinados sectores en la rebelin que tenemos en el pas desde mediados de abril.

Usted dice que la situacin no es nueva. Qu signos la anunciaban?

En Nicaragua, incluso en la izquierda latinoamericana, se lleg a invisibilizar la situacin en la que estbamos. Cuando empezamos a denunciar que nos estbamos acercando a una dictadura institucional me decan: Te ests volviendo contrarrevolucionaria. Se tena idealizada la situacin y se pensaba que ramos los mejores, hasta el extremo de acuar la frase de que Nicaragua era el pas ms seguro de Amrica, en lugar de decir que tal vez era el pas con menos niveles de inseguridad visible. Porque es ms difcil luchar contra un enemigo oculto.

Llevo 60 aos de militancia y lucha en derechos humanos, desde que era estudiante. Luch contra la dictadura de Somoza, fui presa por esa misma dictadura, y digo que era ms fcil luchar contra la guardia asesina de Somoza que mataba en las calles que luchar contra el actual rgimen.

Por qu?

Ahora los mtodos son ms perversos y sutiles; es ms difcil luchar contra estos enemigos ocultos, contra autoridades que disfrazan de legalidad los actos violatorios que cometen. Por ejemplo, ahora en Nicaragua se acaban de dictar dos leyes que pretenden reformar la legislacin y tipificar nuevamente la figura del delito de terrorismo, que ya estaba tipificado en el Cdigo Penal con sus caractersticas propias, y hacer aparecer como terrorismo todas las acciones y actividades que se pueden dar en medio de estas crisis que se han establecido en el pas.

La tctica de Daniel siempre fue cometer una violacin de la ley y al rato hacer que apareciera una nueva ley donde eso ya no era una violacin sino que estaba amparado en ella.

Los informes que ha publicado el Cenidh de manera recurrente sobre las vctimas mortales durante la rebelin comenzada el 18 de abril han tenido mucha divulgacin en la prensa mundial. Cmo trabajan para establecer el nmero de muertos y documentar esa informacin?

En Nicaragua hay tres organizaciones de derechos humanos. Nosotros vamos ms conservadoramente en los nmeros porque tratamos de verificar, es una de las cosas en las que ms hemos tenido cuidado. No es cuestin meramente de acumular estos datos macabros con cifras y nombres.

Primero se conoce la noticia. Cuando es difundida en los medios suelen surgir dos situaciones. Una es que los familiares o conocidos se comunican con nosotros y entonces tratamos de ubicar directamente a la vctima. Si no, la empezamos a buscar en los medios, por ejemplo si tiene Whatsapp, Internet, a travs de la cdula, del padrn electoral Cuando ya documentamos esos primeros datos, en los casos en que la familia no lleg directamente a nosotros, empezamos a buscar cmo contactar a la familia, a los amigos, etctera, hasta tener la certeza.

Hay un margen de error, pero siempre hemos tenido mucho cuidado y por eso nos asustan las cifras de otros lados, de otros colegas.

Cada da que tenemos que incorporar una muerte a la lista es un sufrimiento y una angustia para el que est realizando esta tarea. A la compaera a la que le toca eso a veces le cuesta sentarse en la computadora para ingresar nombres. Es verdaderamente terrible.

De qu depende el margen de error?

El margen de error, por ejemplo, crece por diversos motivos, especialmente por el miedo. Hay temor, la gente ha comenzado a huir. Despus de que se desmontaron los tranques (retenes) y las barricadas hubo prcticamente una cacera humana que ha hecho ms difcil la identificacin. Por ejemplo, en Monimb, Masaya, mucha gente huy. Salieron por las laderas de Laguna de Masaya y no se han encontrado, no sabemos dnde estn. Lo mismo ocurri en Chontales, muchos huyeron para las montaas, y llevaban heridos que no quisieron quedarse en los hospitales. No hay que olvidarse de que el sistema de salud pblica tambin fue instrumentalizado.

Se expide algn certificado de defuncin por los muertos?

No del todo. Porque tambin estas instancias judiciales y administrativas han sido intervenidas, sobre todo en Managua, y coludieron con el gobierno y recibieron instrucciones. El Instituto de Medicina Legal juega un rol muy importante con sus dictmenes. A una familia, por ejemplo, le entregaron el cadver en la morgue y le dieron el dictamen mdico-legal. Cuando comenzaron a vestirlo para el velorio encontraron una serie de seales que no se correspondan con el dictamen. Nos avisaron, buscamos a un mdico patlogo privado y l determin que haba sido muerto por balas.

Hay una estrategia que consiste en impedir que se sepa que las muertes fueron violentas y que fueron probadas. Hay toda una tarea pendiente, que es documentar al mximo, porque se tiene que saber la verdad.

Hay gente armada entre los manifestantes?

Los muchachos no tienen el arsenal y el tipo de armas que el gobierno est usando, pero definitivamente llevaban piedras, palos, huleras (hondas), y tambin morteros, que son armas con bombas no de contacto, de fabricacin casera, que se arrojan con un disparador mecnico, un tubo donde se pone la punta y tiene un percutor que se jala y el mortero dispara.

Son usados con el propsito de defenderse. Porque no hay que olvidarse de que ha sido una agresin contra un pueblo desarmado que ha tenido que defenderse. No se puede decir que estuvieron ah esperando que les cayeran las balas encima.

No lo puedo afirmar categricamente, pero no puedo imaginarme que hayan podido mantener ese nivel de resistencia tan grande y prolongada, en esas condiciones tan difciles, detrs de las barricadas, sin defenderse. Aunque no con AK, ni armas de ese tipo. Pero s algo tiene que haber habido.

Ha habido muertos en la Polica y los paramilitares?

Hay muertos de los dos lados. En esa lista macabra que confeccionamos no hacemos diferencias, est compuesta por todos. En la lista hay 28 muertos del Fsln; son los paramilitares y miembros del partido. Fueron los que quemaron radio Daro; no los mat la resistencia, sino que con la misma bomba incendiaria que lanzaron se quemaron ellos mismos.

En este sentido fue terrible para m escuchar el mensaje de Daniel Ortega a travs de Cnn, en el que dijo que slo son 195 muertos (segn las cifras oficiales en ese momento), aceptando que hay que restarles los 21 policas (que figuran en el conteo de muertos en los enfrentamiento), como si no fueran personas o que fueran de su pertenencia. Aqu no se trata de cifras, sino de personas humanas y cmo los ha matado.

Tomando en cuenta su propia trayectoria en el Fsln, poda imaginar el escenario actual?

Hoy el Frente Sandinista existe como sigla registrada en el Consejo Supremo Electoral, pero la verdad es que el frente que formamos una vez con mucha ilusin y conviccin ya no existe.

Ya en pocas de la revolucin la igualdad que se proclamaba no se vea; haba estndares de vida en la dirigencia sandinista que no se correspondan con las limitaciones que viva la generalidad de la gente en Nicaragua. La derrota no fue tanto poltica, al perder las elecciones en 1990, sino la debacle tica que represent la piata, que tiene repercusiones hasta ahora.

Muchos dirigentes decidieron irse y dedicarse a cuestiones personales, como terminar sus estudios. Algunos estaban desconformes, pero decidieron no decir nada. Sergio Ramrez fund en 1995 el Movimiento Renovador Sandinista (Mrs). En ese momento yo tena ms participacin poltica y no estaba de acuerdo, me pareca que tanto Sergio como Dora Mara Tllez tenan muchas ms posibilidades de hacer cambios dentro del Frente, y opt por luchar dentro.

Una parte importantsima del Frente se fue al Mrs, muchas cabezas pensantes. Algunos nos quedamos dando la batalla internamente. Los nicos comandantes que siguieron fueron Daniel Ortega, Bayardo Arce y Toms Borge. Pero el que manejaba todo era Daniel.

En 1996 establecieron que iba a haber una consulta popular interna para escoger a los candidatos. Todo eso result un engao despus, sin embargo un grupo de compaeros me instaron a asumir el reto de enfrentarme a Daniel Ortega en esa campaa. Le quit un 30 por ciento de votos en el congreso, y lo tom como una falta de respeto. Yo saba que no le iba a ganar, era una contribucin para abrir espacios.

Se investig la piata?

Lo de la piata es lo ms terrible que ha pasado. Cuando fue el primer congreso del Frente Sandinista luego de la derrota hubo una gran presin para que se esclareciera, y se vieron obligados a nombrar una comisin de tica. Yo sal electa por unanimidad coordinadora de la comisin, junto a cuatro compaeros ms. Fue la frustracin ms grande de mi vida, no haba ninguna posibilidad de investigar. Un da tuve que rendir un informe ante la asamblea sandinista diciendo que no haba ninguna posibilidad real de investigacin y que ninguno de los dirigentes daba informacin. Daniel Ortega era uno de los primeros que se oponan a que se conociera cul era el patrimonio del Frente Sandinista. Me convenc de que lo que decan, que la piata era para poder tener fondos para seguir haciendo la revolucin, era pura mentira. Lo que buscaban era el enriquecimiento personal.

Qu la llev a ser abogada y consagrar su vida a la defensa de los derechos humanos?

Siempre tiene que haber una motivacin personal cuando se defienden los derechos humanos. Soy originaria de un pueblo del centro del pas, Acoyapa, departamento de Chontales. Mi padre era dirigente del Partido Conservador, el partido tradicional de oposicin a Somoza, y cada vez que haba una revuelta en contra de Somoza a mi padre lo encarcelaban. Aquello de ir a buscarlo a la crcel, de rogarles a los guardias, me fue convirtiendo en antisomocista.

Gener mi conciencia poltica en la Universidad de Len, a la que ingres en 1958 y que inauguraba la autonoma universitaria. Comenc a vincularme con el movimiento estudiantil cuando fundamos un comit estudiantil por la libertad de los presos polticos universitarios; estaban presos dos profesores universitarios y un estudiante, que era Toms Borge. Los vinculaban con el ajusticiamiento de Somoza Garca, all en Len, en 1956.

Soy sobreviviente de la masacre estudiantil de 1959. Luego fundamos lo que se llam la Generacin del 23 de Julio, cuna de la que surgi el Frente Sandinista en 1961. Me vincul al Frente en 1974, cuando era abogada penalista, defendiendo gratuitamente a todos los reos polticos.

Usted se apart del Frente Sandinista?

Yo pens que con la revolucin definitivamente nos habamos desligado de la atadura con Somoza. Me imaginaba la revolucin como un muchacho armado con un fusil en una mano y el estatuto fundamental en la otra, porque ah se describa la nueva Nicaragua, la nueva Constitucin, prcticamente, que aboli la pena de muerte, pregonaba el respeto absoluto a los derechos humanos, etctera. Era una idealizacin muy grande y creo que por eso mismo se convirti en un error.

La razn por la que me separ del Frente fue la denuncia de Zoilamrica Murillo contra Daniel Ortega. Contra la falta de democracia se poda luchar internamente, la piata era una barbaridad, pero pensar y llegar a convencerme de que era un violador de una nia de 11 aos no lo poda aceptar.

Y a pesar de que la misma Rosario Murillo intentaba convencerme de que no le creyera, fui la abogada de Zoilamrica y llev el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Eso me sac completamente del partido.

Con todo lo que est pasando creo que tenemos que hacer un examen, una autocrtica, preguntarnos en qu fallamos y de qu somos responsables.

Muchas veces he pensado que hay una deuda pendiente con los 50 mil muertos de la guerra: cuando se termin la guerra y se perdieron las elecciones no se cre una comisin de la verdad. Eso ha hecho que lleguen a mi mente una serie de cosas que ahora me parecen terribles. Ayer me estaba acordando del caso de un muchacho de aqu, de Uruguay, que muri all, muerto por la contra. Hijo de una compaera llamada Susana Iglesias. Ese muchacho muri en la guerra, defendiendo la revolucin, y la forma como se manejaban las situaciones de los que moran en el Ejrcito era terrible, los invisibilizaban, los enterraban en fosas comunes para que la gente no se diera cuenta.

Y me acuerdo de que Susana lleg a Nicaragua a buscar a su hijo, hasta que encontr su cadver en una fosa comn y se lo trajo para Uruguay.

Por qu no les dimos importancia a esas cosas? Todos decan viene la invasin, nos van a invadir. Una serie de manejos. Ahora estamos frente a un monstruo que creamos. Todos los sandinistas, sea quien sea, tenemos alguna dosis de responsabilidad.


La ltima lista

El ltimo informe general del Cenidh consigna que entre el 18 de abril y el 25 de julio de 2018 hubo 302 fallecidos, entre los que se incluyen tres cadveres sin identificar que estn en el Instituto de Medicina Legal.

De ellos, 12 son mujeres y 290 hombres; 18 son menores de edad, entre los que se encuentran dos infantes de cinco y 14 meses y una nia de 2 aos y medio. Hay 35 estudiantes de primaria, secundaria y universidad; 21 policas y 28 personas del Fsln vinculadas al conflicto. Entre los muertos tambin hay tres extranjeros (un cineasta guatemalteco, un ciudadano estadounidense y una mdica brasilea) y un periodista nicaragense.

Los das en los que hubo ms fallecidos fueron el 19 y el 20 de abril, y el 30 de mayo.


Vilma Nez hojea un ejemplar de Brecha que lleva en la tapa una foto de Jos Mujica con Daniel Ortega (20-VII-18) y encuentra el testimonio de uruguayos que combatieron en la revolucin sandinista. No puedo terminar sin dejar un mensaje al pueblo uruguayo. Un sector del pueblo uruguayo contribuy muchsimo a lo que fue la revolucin nicaragense. Seguramente esta gente se siente tan traicionada como me siento yo. Nosotros esperamos que incidan ante su gobierno, que tambin tiene la posibilidad y la autoridad moral para hablar y exigir el respeto a los derechos humanos.

Mujica es la nica persona en Latinoamrica que se ha animado a hablar. Estas ltimas declaraciones dichas as, con dificultad, las dijo. Y las agradezco profundamente, finaliz.

https://brecha.com.uy/


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