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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2018

Samir Amin, in memoriam

Carles Manera
Economistas frente a la crisis


La muerte del economista Samir Amin ha rememorado, en distintos medios, sus ms recientes trabajos en el campo de la economa y de la globalizacin, destacndose sobre todo su tesis de la desconexin de la periferia con el centro capitalista, formulada en 1988. Una tesis que, en sus orgenes, emana de los trabajos ms novedosos que public el economista egipcio en los aos setenta, junto a otros colegas heterodoxos, como Andr Gunder Frank. En esos aos, los postulados de la teora de la dependencia impregnaban a buena parte de la izquierda en los pases en vas de desarrollo. Los ecos de las teoras de Amin y Gunder Frank fueron importantes en pases latinoamericanos, en donde ya se haban generado investigaciones que apuntalaban las tesis de los dos expertos citados, al tiempo que se abran nuevas vas para el anlisis econmico y social, con la teora de la dependencia como fundamento esencial.

La base histrica argida descansaba, a su vez, sobre el trabajo del socilogo norteamericano Immanuel Wallerstein y la tesis de la economa-mundo capitalista, en la que se identifica un centro dominante (las naciones avanzadas), una periferia expoliada (los pases coloniales) y una semi-periferia (categora en la que se incluan algunos de los imperios en decadencia, como Espaa y Portugal). El nexo de unin de esos espacios es el trfico de mercancas, y esta es la transcendencia central del proceso social y econmico. Estaramos ante una Primera Globalizacin que posteriormente ha sido revisada por los trabajos de Kevin ORourke, Jean Louis Van Zanden y Jeffrey Williamson, a partir de anlisis economtricos sobre los precios que supondra la concepcin de una verdadera economa mundial, articulada mercantilmente. Adam Smith no lo hubiera defendido mejor. Tales investigaciones tuvieron una palestra relevante en el Ferdinand Braudel Center, de la State University de Nueva York, con el propio Wallerstein y Giovanni Arrighi como inspiradores y editores de la revista Review.

El sustrato terico, igualmente, beba de los postulados de Paul Sweezy y de su marxismo circulacionista: una idea que, en suma, adjudicaba la situacin de capitalista a todo pas, a cualquier espacio, que estuviera anudado a la economa mundo por la va del intercambio de mercancas, independientemente de su forma en producir las mercancas. Curiosamente, se proyectaba a su vez en todo esto la sombra del gran historiador francs Ferdinand Braudel que haba escrito un libro seminal: El Mediterrneo y el mundo mediterrneo, un producto potente de la factora de la escuela gala de los Annales, un autor que no puede adscribirse en absoluto a la historiografa marxista.

Sweezy encarn un primer gran debate sobre la transicin del feudalismo al capitalismo con tales premisas, teniendo como opositor a Maurice Dobb, ms partidario de analizar los procesos de cambio desde pticas endgenas y no tan exgenas, es decir, desde la perspectiva de la estructura de clases ms que desde las coordenadas del comercio internacional. Wallerstein protagoniz en los ochenta una nueva reedicin de este debate, con Robert Brenner como contrincante preferente. En esta riqusima esgrima de las ciencias sociales, diferentes expertos se posicionaron en uno u otro bando, o aportaron reflexiones que matizaban y/o enriquecan las dos tesis.

Amin, junto a Gunder Frank, se alinearon de manera ms explcita con las contribuciones circulacionistas: el segundo tena en la historia econmica la explicacin razonada siguiendo a Wallerstein de los orgenes histricos de la dependencia, desde la visin de lo que el economista Emmanuel defini como intercambio desigual, una expoliacin de recursos en toda regla. Pero estas aportaciones se volcaron, adems, en explicar los procesos econmicos presentes, a partir de lecturas diametralmente distintas de la evolucin de la economa capitalista.

As, Gunder Frank y Amin hablan de crisis de acumulacin para explicar las crisis de 1973 y 1979, es decir, una recesin de carcter sistmico, que igualmente defendan otros economistas como James OConnor. Unas consideraciones que se inspiran, a su vez, en los cambios tecnolgicos vinculados a los ciclos Kondratieff y, en ellos, la capacidad o la incapacidad del capital para tirar adelante nuevos procesos de inversin que superen su fase crtica. Aqu, la imagen de la cada de la tasa de beneficio constituye uno de los frontispicios explicativos: es el rendimiento decreciente del capital lo que le conduce a la crisis, no el alza en los precios de la energa, hasta el punto de que ambos datan el inicio de la recesin de los aos 1970 entorno a 1965-1966, en funcin de la prdida en la tasa de ganancia empresarial.

Esto ha llevado a ofrecer diagnsticos a veces demasiado voluntaristas aqu es donde se persigue anudar la ciencia social y el activismo poltico, como la postura de que el capitalismo se encuentra ya en su fase terminal y que el empuje definitivo depende de la actitud de las fuerzas sociales, una tesis que ha sido refutada, entre otros, por Rolando Astarita, un economista marxista argentino, con un enorme bagaje investigador a sus espaldas.

En tal contexto, Amin, Gunter Frank y Hosea Jaffe un economista sudafricano defensor del antiimperialismo escriben un libro en el que tratan de preconizar cmo ser el futuro del capitalismo en un plazo de tiempo no muy dilatado. A mediados de los setenta, aparece Cmo ser 1984? un trabajo que toma como referencia la novela de George Orwell y que conjetura sobre la trayectoria de un sistema econmico en el que no resultara excntrico pensar en mecanismos severos de control de la poblacin, la divisin de la economa mundial en grandes espacios definidos y, como teln de fondo dramtico, la consecucin de guerras. Es decir: nuevas inversiones en tecnologas controladoras de la gente, deslocalizaciones productivas y la apertura de una nueva geopoltica en la que la posverdad un aspecto muy subrayado en las pginas de Orwell es tambin una prctica cotidiana.

1984 se vea entonces como algo ms lejano (a pesar de que sus textos se escribieron tan slo una dcada antes), pero no cabe duda que su relectura permite comprobar que algunas de las impresiones de Amin, Gunder Frank y Jaffe no iban nada desencaminadas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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