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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2018

Carne humana

Yayo Herrero
El diario


- Los discursos del poder han recurrido siempre a deshumanizar y animalizar a aquellos sectores a los que se quiere ignorar o explotar.

- Todas las personas que quedan fuera del estrecho marco de lo aceptado, son estigmatizadas como inmundas, sucias, contaminantes y consideradas carne.

Matteo Salvini EFE

 Segn el diccionario, carne es la parte blanda del ser humano y de algunos animales, formada fundamentalmente por msculos del cuerpo. En una cultura antropocntrica como la nuestra, los individuos no humanos son frecuentemente reducidos al estado de carne.

La valoracin de la vida animal como simple carne supone la transformacin de muchos seres vivos en una mercanca. Se cree que su vida tiene sentido solo porque es til para los seres humanos y los mercados. Pero muchos seres humanos son considerados tambin carne. Carne viva con capacidad de trabajo, carne que puede ser explotada para hacer crecer la economa y engrosar las ganancias de otros que no se consideran carne ni cuerpo.

En esta fase neoliberal del capitalismo mundializado, y con los lmites ecolgicos sobrepasados, cada vez ms personas formamos parte de esa masa de carne humana utilizada como recurso o como desecho para mantener una economa que, en vez de garantizar la satisfaccin de las necesidades, tiene como finalidad maximizar las tasas de ganancia del capital y para ello devora minerales, petrleo, animales, plantas, tierra, agua, reduce personas a carne y expulsa residuos, gases contaminantes, plsticos, artefactos que ya no sirven y tambin carne humana.

La expresin 'carne de can' naci para designar a los soldados, normalmente de rango bajo, que se exponan al fuego de los enemigos sabiendo que su muerte era casi segura. Pero fue utilizada, tambin, como sinnimo de proletariado y como metfora de la mano de obra barata y explotada. Marx utiliz esta expresin para referirse a las cuadrillas de trabajo y a la poblacin obrera sobrante o fuerza de trabajo desempleada, estructuralmente necesarias en el capitalismo para garantizar el control de las condiciones laborales, que optimizan la acumulacin de capital.

Los discursos del poder han recurrido siempre a deshumanizar y animalizar en una cultura, insisto, donde lo animal es despreciado a aquellos sectores a los que se quiere ignorar o explotar. Quitarles la cualidad humana, despreciarles y reducirlos a carne, es el paso previo para poder legitimar la explotacin y, en regmenes autoritarios e inhumanos, el abandono e incluso el exterminio.

Primo Levi cuenta cmo los nazis, antes de matar judos, gitanos, comunistas y homosexuales, les arrebataban la condicin humana reducindoles a la pura condicin de carne. La deshumanizacin justificaba su exterminio y la pasividad de muchas personas ante l. En nuestra sociedad tecnologizada, muchas personas siguen siendo tratadas como carne.

Las aparadoras del calzado, por ejemplo, se resisten y se organizan para no ser tratadas como tal . Llevan dcadas trabajando como si no existiesen. Sin derechos, sin contratos. Ganando apenas 400 euros por 10 u 12 horas de trabajo que hacen en casa, aportando ellas la maquinaria y el coste del consumo elctrico. Han contrado enfermedades derivadas del oficio: problemas de huesos o columna a causa de pasar horas en la misma posicin, depresin por la situacin en la que tradicionalmente se han encontrado u otras enfermedades derivadas del contacto con productos qumicos txicos. Esconder el trabajo en casa sin que genere derechos es ser tratada como carne.

La plantilla de Iveco ir a la huelga en septiembre porque se est despidiendo a trabajadores por faltas de asistencia intermitentes y justificadas. Son gente enferma y personas que tienen lesiones derivadas de los ritmos excesivos del trabajo. Segn los representantes sindicales, se trata de una plantilla joven y la empresa aplica los despidos sobre gente que puede tener futuras bajas. Explotar hasta la enfermedad y despus despedir a quien enferma es tambin ser tratado como carne. El colmo de la explotacin de la carne es que una empresa crnica explote tambin carne humana a travs de Servicarne , una falsa cooperativa en la que 1.350 falsos autnomos trabajaban en condiciones precarias y con una absoluta vulneracin de sus derechos.

Tambin son deshumanizados y reducidos a la ms pura corporalidad las personas pobres. Adela Cortina acu el trmino "aporofobia" para definir el rechazo al pobre, el odio al "sin techo" y a quienes, por desposedos, no tienen poder. Un artculo reciente , se haca eco de un informe de la Fundacin Rais en el que se conclua que un 80% de las personas sin hogar que se encuentran en la calle han sufrido acoso o agresiones de diversos tipos. Ral o Alberto son algunas de ellas. Duermen alrededor de la Plaza Mayor de Madrid y, llevar sudaderas con la bandera de Espaa, no les ha servido para esquivar las patadas o insultos de quienes deambulan por all y les dicen que dan asco.

Susanne Soederberg, investigadora de la universidad canadiense de Queen, afirmaba a raz de un estudio realizado que la poblacin sobrante es el sector que ms crece en el mundo. Todas las personas que quedan fuera del cada vez ms estrecho marco de lo aceptado, son estigmatizadas como inmundas, sucias, contaminantes. Son consideradas exclusivamente carne.

Pero la situacin ms extrema de "sobrecorporalidad" en el momento actual, la estn viviendo las personas, que previamente expulsadas de sus territorios, buscan otro lugar para vivir. El poder econmico y poltico tambin trata como carne de can a quienes sufren en mayor medida las consecuencias del cambio climtico, el despojo de los recursos y el territorio, el extractivismo; a quienes son expulsadas de sus territorios a causa de la pobreza, las guerras formales e informales que se desencadenan por el acaparamiento de tierra y recursos.

Estn surgiendo liderazgos y partidos que han hecho del racismo su eje discursivo central. Amanecer Dorado, desat una ola de odio y violencia en Grecia, que logr ser temporalmente frenada en las urnas. FP's de Austria, la AfD de Alemania, los Finns de Finlandia o los Sweden Democrats de Suecia, el gobierno xenfobo del hngaro Viktor Orbn o Donald Trump son algunos ejemplos de este eclosin.

En toda Europa crece el nmero de personas que creen que su prdida de nivel de vida, su precariedad o las expectativas incumplidas estn causadas por las personas migrantes que compiten con ellas. stas ltimas son sealadas como culpables por los dedos de las mismas manos que precarizan a trabajadores y trabajadoras, especulan con la vivienda, el agua o la energa, aprueban tratados internacionales que arruinan territorios y sectores y hacen hasta de la comida y los cuerpos, un negocio. Todo vale con tal de escalar en las encuestas electorales. Y lo malo es que en algunos espacios, habitados por personas con incertidumbre y miedo, eso da votos. Es como si se tuviese la esperanza de poder escapar de ser tratado como carne, yendo contra la carne de otros que estn peor que t.

En fechas recientes, Matteo Salvini rechazaba que un barco en el que se hacinaban personas migrantes desembarcase en tierra italiana. Se jactaba de haber impedido que el Aquarius, repleto, deca textualmente, "de carne humana", soltase su carga "contaminante" en su pas. Tambin l tiene carne. La mostraba en las fotos, descamisado y con corbata verde , que vendi como si fuese una burla ms para favorecer a una organizacin que se autodenomina "provida". Sonrea en la foto con la tranquilidad de quien nunca ha abandonado un barco de personas al borde de la muerte en el mar.

Rivera tambin us su propia carne como reclamo electoral . Pareciera que el cuerpo de quien ostenta, o pugna por ostentar el poder, es menos cuerpo y su carne, tan vulnerable, mortal y contingente como la del resto, es menos carne y da menos asco. En estos momentos, Rivera y Casado, a lo Salvini, rivalizan por ver quin enarbola con ms fuerza la bandera del control de las fronteras, de los lmites a la entrada de extranjeros pobres, del acrecentamiento de los beneficios econmicos y electorales que genera tratar la migracin como si fuese un problema de seguridad. Algunos medios de comunicacin ofrecen datos falsos o medias verdades sobre la entrada de personas, inventan enfermedades y falsas amenazas que refuerzan la percepcin de la gente. Se promete la vuelta a una Espaa prspera y ca que nunca existi.

Todas somos podemos ser trabajadoras que pierden derechos, personas que no pueden pagar la hipoteca, familias con dificultades para afrontar las matrculas de la universidad de las hijas, sujetos cuyo territorio se cede a una minera, gente que se tiene que marchar de su tierra porque deja de haber agua o posibilidades de supervivencia digna o mujeres obligadas a sostener cotidianamente la vida en un mundo que la ataca. Todas somos susceptibles de ser consideradas carne humana.

Todas somos podemos ser futuras refugiadas que tratan de saltar fronteras, ya sean territoriales, raciales, de gnero o econmicas, para poder mantener vidas que merezcan la pena ser vividas. Y cuando lo seamos, a quienes defienden que lo primero son los espaoles les importar bien poco lo que diga la partida de nacimiento. De Cuenca, Madrid, Granollers o cija, si se trata de elegir entre los beneficios o las personas, la eleccin estar clara y seremos carne humana abandonable y culpable.

En estas circunstancias, es una locura confiar y seguir a quien sealan a otros como culpables, a quien esconde las posibilidades de medrar detrs de la persecucin de los que tienen otro color de piel, no nacieron aqu, tienen menos que el resto, y no se resignan ante la desposesin y el despojo.

Es peligroso fiarse de los discursos que no hacen ms propuestas que la de asegurar las fronteras y se limita a increpar, insultar y calumniar sin mesura; de quienes reclaman el poder para s mismos haciendo promesas a todos los bandos, sin preocuparse de las contradicciones en las que se incurre. Fue la estrategia que a Hitler le fue funcional en un momento no tan diferente al que vivimos hoy y con adversarios polticos incapaces, o no dispuestos a oponer una resistencia verdadera.

Como explicaba Hannah Arendt y nos recuerda permanentemente Santiago Alba Rico el ser humano desnudo, sin atributos, sin nombre propio, protegido solo por los derechos humanos se convierte en carne de matadero. Pero, aunque cuando se arrincona y seala a alguien diferente, deshumanizado y solo, hace falta poco para que surja el linchamiento, en ese momento de inflexin, tambin puede ocurrir que brote la solidaridad, la compasin, el apoyo mutuo una versin del amor que iguala y rehumaniza. Para ello, es imprescindible que existan discursos y alternativas viables, reales y valientes que confronten con las promesas de la exclusin y la expulsin.

Luchar hoy es establecer lazos que permitan resistir frente a la ofensiva de quienes van a hacer lo que sea con tal de mantener sus privilegios. T, ellos y yo les importamos muy poco y por eso no queda ninguna opcin ms viable que la de cuidarnos unos a otros. El capitalismo global ha declarado la guerra a todo lo vivo. Cantaba Silvio Rodrguez que en esta contienda, la orden de fuego siempre la dan "disidentes de la cultura, la carne, la gente, el sueo y la vida que no sea virtual".

La tarea constituyente que tenemos por delante y que ya es inaplazable es la adquisicin de la conciencia de que podramos ser reducidos solo a carne til y potencial desecho y que solo podremos superarlo poniendo las vidas, las luchas y las alternativas en comn. Arrinconar a quienes disparan y reorganizar la vida para que quepamos todos, establecimiento lazos de solidaridad entre diferentes que nos igualen, adoptar una dignidad colectiva sin victimismos son pasos necesarios para superar esta situacin de encrucijada sin dejarnos jirones de vida por el camino.

@yayo_herrero

Fuente: https://www.eldiario.es/zonacritica/Carne-humana_6_805679446.html



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