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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2018

Nicaragua
Las luchas de los universitarios ayer y hoy

Jos Luis Rocha
Confidencial


Los universitarios de hoy, que son mayores en nmero, tambin se enfrentan a mayores exigencias que los de ayer.

Por sus contrastes y sus semejanzas, la revuelta de abril, en gran medida protagonizada por los estudiantes universitarios, puede recibir luces provenientes de las luchas estudiantiles contra los dos primeros Somoza. La insercin de la universidad en el sistema capitalista es el primer contraste. Cuando Carlos Fonseca Amador dirigi en abril de 1968, hace exactamente medio siglo un mensaje a los estudiantes para animarlos a que emprendieran protestas beligerantes que no se redujeran a meras proclamas, atribuy la inercia estudiantil a la penetracin capitalista en las universidades. En 2018, esa penetracin se ha profundizado. Hay en Nicaragua un mercado donde compiten no slo dos sino ms de medio centenar de universidades, algunas enloquecidas por insertarse en los sistemas de acreditacin internacional, autopublicando adefesios y autograduando doctores semianalfabetas que les permitan elevar su puntuacin en los baremos de las multinacionales de la accountability acadmica.

La calidad se contabiliza en nmero de graduados, posgrados, doctores, reglamentos, procedimientos burocrticos, publicaciones, etctera. Se ha mercantilizado un mbito que antes no era vendible. En paradjica contrapartida, los estudiantes estn recibiendo ttulos cuyo valor facial no corresponde a su valor real porque reciben una retribucin cada vez ms deprimente cuando lo canjean en el mercado laboral. La burocracia universitaria se mercantiliza y sus productos son peor recibidos en el mercado. La parafernalia burocrtica de la universidad se conecta al mercado; sus ttulos estn desconectndose cada da ms y ms.

Las y los estudiantes estn jugando ese juego, les guste o no, lo entiendan o no. Nadie entre ellos ha cuestionado las reglas de ese juego. Ningn grupo de la coalicin estudiantil ha emitido un pronunciamiento al respecto. Su lucha tiene una finalidad generalizable e inmediata: ponerle fin a la dictadura. En este horizonte estrecho pero urgente coinciden con los primeros universitarios antisomocistas de los aos 40 e inicios de los 50, enfocados en impedir la reeleccin del primer Somoza. Slo cuando se fueron creando crculos de estudio marxistas y de la teologa de la liberacin, las luchas universitarias intensificaron su ambicin, decantndose hacia una batalla contra el sistema capitalista.

Este rasgo avisa de otro punto de contraste: los universitarios antisomocistas de los aos 50 y ms an los de los 60 y 70 podan apuntar con el dedo hacia un horizonte tangible: la Unin Sovitica, la Europa del este y la Cuba revolucionaria. Su anhelo tena una concrecin y era sistmica. No era utpico, sino tpico. Los universitarios de hoy parecen contentarse con aspirar a la democracia representativa, un objetivo que hubiera parecido modesto a sus predecesores, pero que por desgracia no lo es en el contexto actual.

Estos universitarios, hurfanos de utopas ms amplias, se han tenido que enfrentar no a un Estado artillado como el de Somoza a una Guardia Nacional que era el ejrcito de una familia, pero un ejrcito profesional al fin y al cabo-, sino a un Estado gamberro, que echa mano de antiguos militantes con experiencia militar a los que tena en el olvido, los recoge de las acequias de la historia, los encapucha y los dota de armas y licencia para matar. El resultado salta a la vista. Haba en la Guardia Nacional una especie de contencin. No todos los excesos estaban permitidos contra manifestaciones pacficas. Los estudiantes de hoy han enfrentado un bao de fuego que suscita la perplejidad de los analistas ms curtidos.

En su memorable mensaje de abril de 1968, Carlos Fonseca hace un recuento de los estudiantes cados en una dcada de lucha: un total de 23. Esas cifras incluyen los muertos en la traumtica masacre de julio de 1959. La tarde del 23 de julio de 1959, un pelotn de la Guardia Nacional dispar contra una manifestacin de universitarios en Len y asesin a cuatro estudiantes, una mujer y una nia. Los periodistas de la poca hablaron de asesinato en masa. En la revuelta de abril de 2018, solamente el da de las madres hubo 18 muertos. La Asociacin Nicaragense por los Derechos Humanos ha registrado un total de 448 muertos, la mayora asesinados por grupos paramilitares y la Polica Nacional. Asesinato en masa parece una etiqueta insuficiente.

Este es un contraste entre el antes y el ahora que no podemos pasar por alto. La explicacin ms simple es que Ortega es ms criminal que Somoza. Sin duda los individuos imponen cierto sesgo a la historia cuando pueden decidir el rumbo de acontecimientos clave. Pero ni la aceptacin de las doctrinas de Lutero se explica sin la oposicin nacionalista germnica a las exacciones pecuniarias de Roma ni el arrastre de Hitler sin el antisemitismo tan arraigado y difundido, por mencionar slo un aspecto del contexto. El contexto en el que operan los individuos explica mucho. El contraste entre el contexto de antes y el de ahora nos puede dar algunas respuestas.

Curiosamente el contexto actual pareca adecuado para que los organismos supranacionales cuyo poder interventor se tiene en alta estima en la era de la globalizacin legal y judicial- sirvieran como fuerza de contencin. Pero sus funcionarios casi vieron caer los cadveres a sus pies y no consiguieron detener la serie de masacres que iban en curso. La rapidez con que corren las noticias tambin deba haber operado en favor de una rpida intervencin de organismos internacionales. Pero no lo hizo. No lo hizo porque los organismos internacionales trabajan con la misma parsimonia de la era pre-informtica, pero los criminales trabajan con menos contencin y escrpulos y ms rapidez: para saber que no estamos ante casos aislados de falta de contencin y de deseos de guardar las formas echemos una mirada a los numerosos asesinatos de periodistas y ecologistas en la vecina Honduras.

Sin embargo, esos crmenes han sido cometidos a cuenta gotas. Y en Nicaragua hubo una sucesin de masacres. Por qu? Otras explicaciones del exceso de Ortega y la contencin de Somoza encuentran asideros prestando atencin al contexto interno. Propongo tres explicaciones, sin presumir que sean las nicas. En primer lugar, el FSLN como partido-iglesia. Los universitarios que enfrentaron a la dictadura somocista no estaban ante un personaje ni un partido que suscitaran tanta veneracin. La militancia en el FSLN es un culto y sus adeptos inmolan su capacidad de juicio en su humeante altar. Este es un capital moral que los miembros menos escrupulosos del FSLN han sabido explotar. El carcter confesional del FSLN convence al Sumo sacerdote y su sacerdotisa de tener la razn y les permite actuar como jueces y emitir condenas.

En segundo lugar, hay un miedo a los nmeros grandes que no debemos subestimar. El pnico produce reacciones drsticas. En 1950 haba apenas 494 universitarios, grupo muy selecto en una poblacin de 160,658 jvenes de entre 18 y 25 aos. Un quinquenio despus ese grupo se haba casi duplicado: en 1955 haba 840 estudiantes universitarios. Aun as, los universitarios seguan siendo un ave rara dentro de un gran universo de 174,487 jvenes de 18 a 25 aos. Apenas uno de cada 200 jvenes de ese rango etario estaba en la universidad.

En contraste, en 2014 haba 123,220 universitarios y un total de 1,283,174 jvenes de 15 a 24 aos. Son universitarios cerca de 20 de cada 200 jvenes de ese rango etario, que empleo por ser el ms cercano al de 18-25 aos disponible en las estadsticas oficiales. Los universitarios son muy numerosos. La lucha contra Somoza requiri el concurso de los estudiantes de secundaria para aproximarse a nmeros significativos. En la revuelta de abril de 2018 ha bastado un porcentaje muy reducido de universitarios dispuestos a jugarse la vida para poner de cabeza un pas tan pequeo como Nicaragua.

La relacin numrica tambin favorece a los universitarios frente a las fuerzas de orden. En 1956, ao del ajusticiamiento de Anastasio Somoza Garca y tres aos antes de la masacre de julio de 1959, haba 970 estudiantes. Ese ao la Guardia Nacional registr en su haber 4,391 miembros, una proporcin de 4.5 guardias por cada estudiante y de 349 guardias por cada 100 mil habitantes. Seis dcadas despus, tenemos 454 entre policas y militares por cada 100 mil habitantes, una combinacin de fuerzas coercitivas superior a aquella de la que dispusieron los primeros dos Somoza. Pero la proporcin con respecto a los universitarios se invirti: ahora hay 4.4 universitarios por cada polica/militar. Este es el contexto demogrfico y del peso relativo universitarios/fuerza coercitiva que produce pnico en el gobierno de Ortega.

En tercer lugar, las redes sociales actan como magnificadoras de eventos, redes, aliados y contendientes. Facebook, Twitter, WhatsApp y los miles de blogs son mucho ms rpidos, masivos y econmicos que los volantes y folletos producidos en mimegrafo de los universitarios que enfrentaron al somocismo. Sus imgenes y palabras son indestructibles, llegan a un pblico ms amplio y son menos reprimibles que los discursos de dirigentes trepados sobre cajas de jabn a guisa de podio a cielo abierto. Los universitarios de hoy pueden y de hecho lo hacen- seguir recurriendo a estos medios, pero ya no tienen que limitarse a ellos porque las redes sociales les permiten superar las limitaciones espaciotemporales. Los volantes podan ser decomisados y quemados. Los mensajes de WhatsApp atraviesan ciudades, pases y continentes antes de llegar a los tenebrosos despachos de la seguridad del Estado.

La capacidad de convocatoria de los nuevos medios de comunicacin pudo ser apreciada en las multitudinarias manifestaciones que desde su bnker en El Carmen la pareja presidencial vio. El hecho de que la vicepresidente se refiera a los autoconvocados como minsculos, puchitos, remanentes, chingastes, poquedad y almas pequeas es sintomtico del pnico ante su tamao. La palabra minsculos aparece en cinco de los primeros nueve prrafos de su alocucin del 19 de abril. La sangrienta reaccin del poder fue proporcional al pnico experimentado. Fue terrorista todo lo que les provoc terror.

Los universitarios de hoy, que son mayores en nmero, tambin se enfrentan a mayores exigencias que los de ayer. Sobre sus espaldas la historia ha echado cuatro centenares de muertos. Enfrentan una dictadura que ha probado ser ms sangrienta y que ahora busca descubrirlos, perseguirlos y castigarlos. En estos momentos estn respondiendo a una dura ordala que pone a prueba su compromiso y su creatividad. Ya probaron que tienen coraje. Las redes sociales seguirn siendo su instrumento, uno del que sus predecesores no dispusieron. Y aunque no hay determinismo tecnolgico, las redes sociales expanden el horizonte de posibilidades. Sabemos que son un magnificador de los eventos. Falta averiguar si son tambin un acelerador de los procesos.

Jos Luis Rocha, periodista, escritor y socilogo nicaragense, investigador de la revista Envo (Managua), de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas, de El Salvador, y de la Universidad Rafael Landvar, de Guatemala.

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