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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2018

La Universidad: entre la irrelevancia, la mediocridad y la cretinizacin de alto nivel

Federico Aguilera Klink
Rebelin


En la universidad espaola () la grosera aparece tal cual, sin los ropajes de la buena educacin. cualquier libro sobre la universidad espaola, aunque sea un libro de investigacin () est condenado a convertirse en una astracanada. Los que no conocen el mundillo acadmico pensarn adems que es inverosmil. Haga la prueba. Dele usted a una persona cualquiera el acta de una reunin de departamento, y no slo pensar que usted se ha inventado el documento; pensar tambin que ha perdido la cabeza.

la nica conclusin era que nuestra universidad haba sufrido desde la Repblica hasta nuestros das un proceso de degradacin moral y acadmica del que era imposible recuperarse () Al perderse en los primeros aos de la Transicin la oportunidad de corregir drsticamente esta situacin, los jvenes polticos de la democracia facilitaron al franquismo una de sus ltimas victorias: garantizaron que los efectos de ese atroz desmoche llevado a cabo por el Rgimen en la universidad perduraran durante siglos.

Antonio Orejudo. Un momento de descanso (2011)

 

Periodista: Piensa que instituciones como la Universidad desaparecern en el

futuro y sern sustitudas por otro tipo de institucin ms abierta, completa y profunda?  

David Peat: En ms de un sentido esto es motivo hasta de Esperanza.

Gallegos R. (compilador), (1997), Una sola conciencia. Enfoque holstico sobre el futuro de la humanidad. Editorial Pax. Mxico  

 

El deterioro de la Universidad, si es que alguna vez no ha estado deteriorada, queda evidenciado con lo ocurrido en la URJC sobre el Mster de Cifuentes. Pero eso es slo la punta del iceberg de la degradacin moral y acadmica. [1] En cualquier caso, hay otro deterioro que va ms all del anterior y abarca otra corrupcin que se puede considerar como el engao en la enseanza o la falta de cumplimiento de los objetivos de algo que se pueda calificar en serio de Universidad, en el sentido de que ensee a pensar y haga a las personas mejores personas, precisamente porque se centre en ensear a pensar por cuenta propia, plantendose las preguntas relevantes para poder entender el mundo en el que vivimos y para poder entenderse mejor uno mismo y rechazar el aprender a obedece

En este sentido, la sugerencia que haca Antonio Machado en su Juan de Mairena en 1936, sigue siendo totalmente vlida. Seguid preguntando, nunca os cansis de preguntar, sin preocuparos demasiado de las respuestas. Vosotros sabis que yo no pretendo ensearos nada, y que slo me aplico a sacudir la inercia de vuestras almas, a arar el barbecho empedernido de vuestro pensamiento, a sembrar inquietudes. Preguntadlo todo, como hacen los nios. Por qu esto? Por qu lo otro? Por qu lo de ms all?... Vosotros preguntad siempre, sin que os detenga ni siquiera el aparente absurdo de vuestras interrogaciones. Veris que el absurdo es casi siempre una especialidad de las respuestas. Pero la Universidad sigue sin prestar atencin a Machado.

Las universidades se han convertido en amplia medida en las criadas del sistema corporativista. Y esto no se debe slo a las especializaciones acadmicas y sus impenetrables dialectos, que han servido a su vez para ocultar tras multitud de velos la accin gubernamental e industrialsi las universidades son incapaces de ensear la tradicin humanista como parte central de sus ms alicortas especializaciones, es que se han hundido otra vez en lo peor del escolasticismo medieval (Ralston, 1997, 81-82). El resultado final es que las miradas crticas, humanistas o, simplemente, conectadas con las preocupaciones reales de las personas son poco habituales en las universidades que, en su mayora, forman ya parte del establishment como criadas pero instaladas en la creencia (engandose?) quizs, de que su trabajo es honesto intelectualmente y socialmente relevante aunque, en la mayora de los casos no es as. Dados los incentivos acadmicos para ser considerado merecedor de una plaza de profesor, cada vez es ms necesario que el trabajo acadmico sea socialmente irrelevante y no cuestione apenas nada si quieres que te publiquen en alguna revista acadmicamente relevante en el sentido de que cuente como mrito acadmico.

Esto es lo que el escritor norteamericano Philip Roth en su novela La mancha humana (2000), califica de Basura acadmica prestigiosa, refirindose a las universidades norteamericanas y Charles Ferguson [2] de Acadmicos mercenarios o de especialistas acadmicos de alquiler. La situacin ha ido a peor. Las universidades ya no preparan a sus alumnos para el pensamiento crtico, no les ensean a analizar y criticar los sistemas de poder y los presupuestos culturales y polticos... se han convertido en escuelas profesionales, en criaderos de gestores de sistemas preparados para servir al Estado empresarial. Firmando un pacto faustiano con ste, muchas de esas universidades han visto incrementarse las donaciones que reciben y los presupuestos de sus departamentos con miles de millones de dlares procedentes de empresas y del Gobierno A cambio, esos centros universitarios, al igual que los medios de comunicacin y las instituciones religiosas, no solo guardan silencio sobre el poder empresarial, sino que tambin tachan de a todo aquel que dentro de sus confines cuestiona los desmanes empresariales y los excesos del capitalismo sin trabassobre todo en los departamentos de Ciencia Poltica y Economa, repiten como loros la desacreditada ideologa del capitalismo desregulado (Hedges, 2011,22-23). A lo que hay que aadir la cada vez mayor precarizacin del profesorado, la burocratizacin de la Universidad y el endeudamiento creciente de los estudiantes, segn Chomsky [3].

El resultado final es la irrelevancia intelectual y social de la Universidad como espacio de reflexin y de pensamiento independiente, convertida desde hace mucho tiempo en un espacio de sumisin y de aburrimiento. Las Universidades llevan muchos aos vendiendo humo. Los estudiantes ven con claridad que no aprenden sino que asisten, dentro del esquema del estalinismo de mercado (Fisher, 2016) a un ritual (no se le puede llamar enseanza) en el que no cuenta que se aprenda sino que prima la evaluacin de los smbolos del desempeo sobre el desempeo real (Fisher, 2016,76). Es decir, que se satisfaga la apariencia de aprender, de ah tanta burocracia y papeleo intil de carcter ceremonial que hay que cumplir sin que importe en absoluto si los estudiantes realmente aprenden a pensar por cuenta propia. Lo importante para aprobar la evaluacin que el Ministerio realiza de cada Facultad o Grado, de cara a renovar la acreditacin para seguir impartiendo la enseanza, es demostrar que se cumple un protocolo, que se obedece, que se rellenan bien las Guas Docentes (aunque no se sepa bien qu se dice en ellas) no qu es realmente lo que se ensea.

Obviamente, formar personas que piensen por cuenta propia es una amenaza para la continuidad de esta normalidad patolgica por lo que deber ensearse la ignorancia en todas sus formas posibles [4]. El problema es que no se trata de una tarea fcil y, hasta el momento, salvando algunos progresos, los profesores tradicionales no han recibido una formacin adecuada al respecto. La escuela de la ignorancia requerir reeducar a los profesores, es decir, obligarles a trabajar de forma distinta, bajo el despotismo ilustrado de un ejrcito potente y bien organizado de expertos en ciencias de la educacin. Evidentemente, la labor fundamental de dichos expertos ser definir e imponer (por todos los medios de que dispone una institucin jerrquica para garantizar la sumisin de los que de ella dependen) las condiciones pedaggicas y materiales de lo que Debord llamaba la disolucin de la lgica: en otras palabras, la prdida de la posibilidad de reconocer instantneamente lo que es importante y lo que es accesorio o est fuera de lugar; lo que es incompatible o, por el contrario, podra ser complementario; todo lo que implica tal consecuencia y lo que, al mismo tiempo, impide (Micha, 2002, 46-47). (Cursiva en el original).

Y lo mismo ocurre con la investigacin, lo importante no es qu se investiga sino dnde se publica. Mi experiencia es que la credibilidad la tienen, a ttulo individual, algunos profesores/as pero en conjunto la universidad es un espacio estril, de ignorancia, del que los estudiantes estn deseando escapar lo ms pronto posible (Saludable desprecio, llamaba Azaa en 1911 a esta actitud) con su papelito-ttulo de dudosa utilidad. Esta huda es ms que comprensible pero no es nueva. Hace ya bastantes aos que suelo hacer dos preguntas a los estudiantes de distintas universidades cuando imparto algn curso o conferencia. La primera es Cundo dejaron ustedes de estudiar para aprender y empezaron a estudiar para aprobar? La respuesta, habitualmente unnime, es: en el primer cuatrimestre del primer curso de la Licenciatura o del Grado, algo que yo interpreto como el desnimo total ante las prcticas y contenidos habituales de enseanza. La segunda es Cuntos profesores sienten que realmente les han enseado algo o les han transmitido entusiasmo a lo largo de los cursos de Licenciatura o de Grado? La respuesta nunca pasa de cinco profesores en toda la carrera, el mismo resultado que expres yo, y el grupo de estudiantes amigos, a lo largo de mis aos de estudio de la Licenciatura de Econmicas en la Universidad Complutense de Madrid entre 1970 y 1975.

Una Universidad con estos resultados est prcticamente muerta, es realmente una escuela de ignorancia y prepara a los estudiantes para ser cretinos militantes, como seala Debord o simplemente los prepara para esta normalidad patolgica. De hecho, era Edgar Morin el que afirmaba en su Introduccin al pensamiento complejo (1994) que Mientras los medios de comunicacin producen la cretinizacin vulgar, la Universidad produce la cretinizacin de alto nivel. La metodologa dominante produce oscurantismo porque no hay asociacin entre los elementos disjuntos del saber ni posibilidad de engranarlos y de reflexionar sobre ellos. Nos aproximamos a una mutacin sin precedentes en el conocimiento: ste est, cada vez menos, hecho para reflexionar sobre l mismo y para ser discutido por los espritus humanos, cada vez ms hecho para ser engranado en las memorias informacionales y manipulado por potencias annimas () Esta nueva, masiva y prodigiosa ignorancia es ignorada, ella misma, por los sabios. Estos, que no controlan, en la prctica, las consecuencias de sus descubrimientos, ni siquiera controlan intelectualmente el sentido y la naturaleza de su investigacin (Morin, 1994, 31). Y en su esplndido artculo titulado El desafo de la globalidad (1993), Morin nos indica que esta cretinizacin no se refiere slo a las ciencias sociales sino que es un resultado inevitable del pensamiento por piezas inconexas, es decir, de la falsa racionalidad con la que nos educan en la universidad y que impide realmente pensar con claridad, comprender y reflexionar. La cita es larga pero no tiene desperdicio pues a pesar de los aos sigue de plena actualidad, como muestran problemas como el cambio climtico o el empeo en seguir manteniendo un estilo de vida y de consumo que va contra las personas y el medio ambiente y que descansa en la violencia sistemtica y cotidiana.

La falsa racionalidad, esto es, la racionalizacin abstracta y unidimensional, triunfa sobre la tierra: las concentraciones apresuradas, los surcos demasiado profundos y longitudinales, la deforestacin y la desarborizacin no controladas, el asfaltado de los caminos, el urbanismo que no procura sino la rentabilizacin de la superficie del suelo, la pseudo-funcionalidad planificadora que no tiene en cuenta las necesidades no cuantificables y no identificables por cuestionarios, han multiplicado los suburbios dormitorio y las ciudades nuevas se convierten rpidamente en islotes de tedio, de suciedad, de degradaciones, de incuria, de despersonalizacin, de delincuencia. Por doquier, y durante dcadas, las soluciones pretendidamente racionales aportadas por expertos, convencidos de actuar conforme a la razn y al progreso y de que no hay sino supersticin en las costumbres y los temores populares, han empobrecido al enriquecer, han destruido al crear. Las obras maestras ms monumentales de esta racionalidad tecno-burocrtica se han realizado en la URSS: se ha corregido, por ejemplo, el curso de los ros para irrigar, incluso a las horas ms clidas, hectreas enteras de cultivo de algodn donde no haba un rbol, lo que ha acarreado la salinizacin del suelo al ascender la sal de la tierra, volatilizacin de las aguas subterrneas y desecacin del mar de Aral. La inteligencia parcelada, compartimentada, mecanicista, disyuntiva, reduccionista, rompe lo complejo del mundo en fragmentos disjuntos, fracciona los problemas, separa lo que esta enlazado, unidimensionaliza lo multidimensional. Es una inteligencia a la vez miope, prsbita, daltnica y tuerta; lo ms habitual es que acabe ciega. Destruye en embrin toda posibilidad de comprensin y de reflexin, eliminando as cualquier eventual juicio correctivo o perspectiva a largo plazo. As, cuanto ms multidimensionales se hacen los problemas, mayor incapacidad hay para pensar su multidimensionalidad; cuanto ms progresa la crisis, mas progresa la incapacidad para pensar la crisis; cuanto ms planetarios se hacen los problemas, mas impensables se hacen. Incapaz de enfocar el contexto y el complejo planetario, la inteligencia ciega se vuelve inconsciente e irresponsable. Se ha vuelto mortfera. Uno de los aspectos del problema planetario es que las soluciones intelectuales, cientficas o filosficas a las que habitualmente se recurre constituyen ellas mismas los problemas ms graves y ms urgentes a resolver: coma han dicho Aurelio Peccei y Daisaku Ikado: El enfoque reduccionista que consiste en remitirse a una sola serie de factores para regular la totalidad de los problemas planteados por la crisis multiforme que atravesamos actualmente es menos una solucin que el problema mismo. Pero la universidad sigue instalada en ese enfoque reduccionista y lo ensea e impone como si fuera cientfico.

Por eso habra que considerar en qu medida este estudiar para aprobar de la mayora de los estudiantes no es nada ms que una seal de inteligencia, asumiendo que no van a aprender las majaderas que se les pretenden ensear, y les hace, quizs, ms inmunes a esa cretinizacin, pues los estudiantes aprenden que tienen que repetir lo que el profesor les dice pero sin creerse nada de lo que escriben si quieren conseguir el aprobado y el papelito final. As pues, memorizan, repiten y borran esperando que en algn otro momento puedan tener la posibilidad de aprender algo y disfrutarlo. En cualquier caso, lo que s es cierto es que no aprenden a relacionar. Como le dice un estudiante a otro en un dibujo de El Roto, Mejor es que crean que no entendemos lo que leemos a que sepan que no nos interesa. Y en otro dibujo del mismo autor, un estudiante le dice a otro, Los llaman exmenes, pero se trata de saber si agachamos bien la cabeza. El dibujante Miguel Brieva acierta plenamente con su dibujo sobre la enseanza al mostrar que sta se centra en ensear a Repetir (mentiras) en lugar de ensear a Pensar por cuenta propia. Por otro lado, la mayora de las carreras universitarias siguen siendo excesivamente largas y sin apenas contenido relevante, sin ensear a relacionar, duplicndose y triplicndose temas sin contenido y sin profundidad y evitndose las cuestiones clave y las preguntas relevantes que son las que permiten comprender en qu sociedad vivimos, qu implicaciones tiene nuestra manera de pensar y de vivir y qu perspectivas tenemos como especie para vivir de manera razonable en este planeta.

Pregunt a un mdico cunto tiempo tardara en ensearme a ser mdico. Seis semanas, respondi () Despus de todo, no tardamos en olvidar al menos la mitad de lo que aprendemos en la universidad () Pregunt a un ingeniero cunto tiempo tardara en ensearme a ser ingeniero. Tres meses, respondi. No a ser un verdadero ingeniero, sino a comprender su lenguaje y sus problemas, a aprender lo esencial de su forma de pensar. (Zeldin, Conversacin, 1999). Y peor an sera con los estudios de Ciencias Sociales donde se ensea a base de Manuales obsoletos y descontextualizados y se repiten consignas sin tener tiempo para reflexionar sobre las cuestiones y conceptos relevantes. pregunt a mis estudiantes cuestiones cuyo objetivo era expresar cmo iban ellos absorbiendo la economa que subyaca en las matemticasMe d cuenta de que para esos estudiantes la economa era slo parte del juego de los estudios de licenciatura: aquellos que lo jugaban bien se aseguraban trabajo y sustento mientras que los que lo jugaban mal se dedicaran a ser taxistas. Hacerlo bien significa dominar el formalismo matemtico no necesariamente comprender la economa (Marglin 2008, xiii)


Dibujo de Miguel Brieva. Revista Dinero N 1. Revista de Potica Financiera e Intercambio Espiritual. Ediciones Clismn y Doble Dosis.

Desde hace unos aos, este espacio estril va siendo cada vez ms controlado y mediatizado por las mal llamadas ctedras empresariales que, en Espaa, acabarn hacindose con las propias universidades y dirigirn sus planes de estudio, su investigacin y su formacin hacia lo que les interese a esas ctedras que, con seguridad, no va a ser comprender en profundidad qu es lo que est ocurriendo, algo que ya saben bien pues son ellas protagonistas y orientadoras de lo que ocurre. Ya sabemos que los bancos no van a crear ctedras que estudien con libertad temas como las pensiones pblicas para que se pueda concluir que los bancos tienen que pagar ms impuestos y que hay soluciones distintas a las de suscribir planes privados de pensiones, ni es probable que las ctedras de Turismo vayan a aconsejar disminuir el nmero de turistas aunque la saturacin sea obvia y los costes sociales que impone el turismo sean muy elevados. Tampoco es probable que las farmacuticas doten ctedras cuyos resultados puedan ser que una alimentacin adecuada previene muchas enfermedades y evita el uso de productos farmacuticos. Las ctedras estn creando profesores e investigadores sumisos y obedientes que, adems, se sienten orgullosos de su trabajo sumiso pues la concesin de la ctedra se (mal)interpreta como una seal de prestigio y de reconocimiento, olvidando aquel aforismo suf segn el cual Slo un necio busca el reconocimiento de los necios. La continuidad de la irrelevancia y de la mediocridad est garantizada y, mientras los estudiantes aguanten y no hagan pblicas sus vivencias y expresen su queja por el fraude que supone recibir unas clases de tan baja calidad, esto no cambiar como no parece haber cambiado mucho desde hace ms de un siglo.

En 1911, Azaa escribi un breve texto sobre la Universidad que mantiene una actualidad lamentable, ahora teida con un barniz de pedagoga moderna, y con el mismo desprecio por parte de los estudiantes, ahora disfrazado de fracaso escolar aunque quizs sera ms preciso calificarlo como rechazo estudiantil o fracaso de la Universidad. Sealo algunos prrafos, Triste y difcil es la vida de Universidad () hay que sufrir la aridez de las clases sin objeto, someterse a una gimnasia mental absurda, apechugar con libros farragosos y tragarlos como quien traga estopa () A las lecciones de cosas que se esfuerzan en darle los ltimos eslabones de la cadena administrativa opone la juventud un saludable desprecio. Todo esto pasar como una torturante pesadilla! El escolar aprende a contar el tiempo, como no lo contar ms en su vida, como no lo cuenta nadie, sino cuando est cautivo o preso () Hornadas de doctores, de licenciados, salen cada ao preparados para abrirse camino a travs de la libre competencia. Mas, a qu precio! La Universidad no es un hogar cientfico, un centro de investigacin, un probadero de la aptitud; es una oficina montada para servir los intereses ya nombrados, una estufa donde se mantienen vivas y se cultivan las ms perniciosas supervivencias. El rgimen de la Universidad parece hecho para adormecer las grandes cualidades y fomentar el contagio moral, la propagacin de todos los grmenes nocivos que incuba el alma. E n ese rgimen naufragan los peores y los mejores; flotan y sobreviven los mediocres (Azaa, El templo de Minerva, 1911). Desde luego, despus de lo que est aflorando a raz del caso Cifuentes (y de los muchos casos similares que puede quizs haber en otras universidades), hay que reconocer lo poco que hemos avanzado.

REFERENCIAS

Azaa M. El templo de Minerva (1911). Antologa. Alianza Editorial. Madrid. 1982.

Fisher M.. Realismo capitalista No hay alternativa? Caja Negra. Buenos Aires. 2016.

Hedges C. (2011). La muerte de la clase liberal. Capitn Swing. 2015. Madrid.

Machado A. Juan de Mairena. Alianza Editorial. Madrid. 1981.

Marglin S. The Dismal Science. How Thinking Like an Economist Undermines Community . Harvard University Press, Cambridge. 2008.

Micha J.C. La escuela de la ignorancia y sus condiciones modernas. Acuarela & A. Machado. Madrid. 2002.

Morin E. Introduccin al pensamiento complejo. Gedisa editorial. Barcelona. 1994.

Morin E. El desafo de la globalidad, Archipilago. 1993.

Orejudo A. Un momento de descanso. Tusquets. Barcelona. 2011.

Ralston S. La civilizacin inconsciente. Anagrama. Barcelona. 1997

Roth P. La mancha humana. Debolsillo. Madrid. 2000.

Zeldin T. Conversacin. Alianza Editorial. Madrid. 1999.

Notas:

[1] Algunos de los textos que muestran ese deterioro son, entre otros, los siguientes: Adios a la Universidad, de Jordi Llovet (2011); La universidad que viene: profesores por puntos, J.A. de Azcrraga, https://elpais.com/diario/2011/03/03/opinion/1299106811_850215.html; No me hables de Oxford, J.L Pardo, https://elpais.com/diario/2011/05/01/opinion/1304200813_850215.html; Los males de la Universidad y la conjura de los mediocres, de A. Jorge http://www.sinpermiso.info/textos/los-males-de-la-universidad-y-la-conjura-de-los-mediocres; Acredtenme, por favor, R.A. Alija http://mientrastanto.org/boletin-164/notas/acreditenme-por-favor

[2] http://www.sinpermiso.info/textos/corrupcin-universitaria-y-crisis-financiera-acadmicos-mercenarios

[3] http://www.sinpermiso.info/textos/sobre-el-trabajo-acadmico-el-asalto-neoliberal-a-las-universidades-y-cmo-debera-ser-la-educacin

[4] http://lhblog.nuevaradio.org/b2-img/DebordGuyComentarios.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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