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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2018

El periodista Dan Kaufman narra la demolicin sistemtica de un bastin de la izquierda norteamericana
Wisconsin: de laboratorio de la democracia a laboratorio de su destruccin

Sebastiaan Faber
Ctxt


Donald Trump nunca se cansa de recordar sus hazaas, sean verdaderas o imaginadas. Gan hasta en Wisconsin! dijo, orgulloso, a comienzos de julio, refirindose a las elecciones presidenciales de 2016. Esta vez, para variar, no menta.

Wisconsin, estado por antonomasia del Midwest, tambin es la cuna del progresismo norteamericano. Fue all donde, en 1854, se fund el Partido Republicano, entonces a la izquierda de los Demcratas. Y fue all donde se cre por primera vez un seguro social que protega a los obreros contra el desempleo o los accidentes laborales. El estado tambin fue pionero en la proteccin del medio ambiente; y Milwaukee, la ciudad ms grande del estado, tuvo un ayuntamiento socialista de forma casi continua desde 1910 a 1960. Cuando Franklin D. Roosevelt dise el New Deal como respuesta progresista a la Gran Depresin, trajo a muchos de sus arquitectos de la Universidad estatal en Madison, regida desde su fundacin por la filosofa de la Wisconsin Idea, que pone el conocimiento acadmico al servicio de la ciudadana.

No sorprende, pues, que Wisconsin se haya encontrado en la diana de la derecha estadounidense, empeada en destruir de una vez por todas el poder de los sindicatos y toda posibilidad de una hegemona de la izquierda. El ataque ha tenido xito. En aos recientes, Wisconsin ha sufrido una traumtica transformacin, explica el periodista Dan Kaufman en su libro The Fall of Wisconsin: The Conservative Conquest of a Progressive Bastion and the Future of American Politics (La cada de Wisconsin. La conquista conservadora de un bastin progresista y el futuro de la poltica norteamericana). Desde 2011, cuando el republicano Scott Walker asumi el puesto de gobernador, escribe Kaufman, Wisconsin ha vivido una de las mayores decadas del pas de la clase media, mientras que su tasa de pobreza ha llegado al nivel ms alto en treinta aos y un once por ciento de la poblacin se ha visto disuadida de ejercer su derecho al voto.

Walker se ha dedicado a minar el sector pblico. Entre 2011 y 2017, por ejemplo, recort ms de mil millones de dlares en la partida de escuelas y universidades. Pero su enemigo ms acrrimo ha sido el movimiento sindical. El mismo ao que entr a la casa del gobernador, quiso destruir el poder de los sindicatos de los funcionarios mediante una ley que pretenda ser presupuestaria (Act 10). Acto seguido se desataron protestas masivas cuyo espritu se lleg a asociar con la Primavera rabe, el 15M espaol y Occupy Wall Street. A pesar de las protestas, la ley se adopt en marzo de ese mismo ao. As fue cmo Wisconsin pas de laboratorio de la democracia a ser un laboratorio de su sistemtica destruccin a manos de un movimiento conservador todopoderoso.

Hablo con Kaufman un fin de semana en su casa de Brooklyn, donde vive con su mujer e hijo. Adems de periodista, es msico: este verano pas por Pontevedra con su banda, Barbez, para presentar su nuevo disco de canciones de la Guerra Civil Espaola (For Those Who Came After, Para los que vinieron despus). Kaufman (1970) se crio en la capital de Wisconsin, Madison, aunque lleva ms de un cuarto de siglo en Nueva York. Escribe para el New York Times y la revista The New Yorker.

En el eplogo a su libro, cuenta que su proyecto empez con un largo correo que recibi en 2011 de su madre, que acababa de participar en las protestas contra el Act 10.

Muchas de las ms de 100.000 personas que en 2011 viajaron a la capital para protestar contra el Act 10 no eran sindicalistas, eran personas mayores que crean en una democracia impulsada por el activismo ciudadano

Mis padres, que emigraron a Madison de jvenes, pertenecan a un ambiente judo progresista y fueron muy activos en el movimiento por los derechos civiles. Mi to, un filsofo poltico en Michigan, fue profesor de varios de los lderes del movimiento estudiantil radical de los aos sesenta, como Tom Hayden. Mis padres crean en los ideales de la democracia norteamericana, que en Wisconsin eran ms prominentes que en muchos otros lugares. Haba una proximidad poco comn entre los ciudadanos y el gobierno estatal y durante mucho tiempo la poltica fue extraordinariamente limpia. Polticos republicanos tanto como demcratas se ufanaban de que sus campaas apenas costaban nada. De ah tambin que fuera posible implementar tantas reformas pragmticamente progresistas.

Muchas de las ms de 100.000 personas que en 2011 viajaron a la capital para protestar contra el Act 10 no eran sindicalistas. Muchas eran personas mayores, como mi madre, que se haban criado en la tradicin wisconsiniana y crean en una democracia impulsada por el activismo de los propios ciudadanos. Aquellas semanas, Wisconsin capt la atencin del mundo entero. Fue una de las manifestaciones ms grandes a favor de los derechos laborales desde que el Presidente Reagan derrot al movimiento sindical en la huelga de los controladores areos, en los aos 80.

Su libro describe en detalle cmo el plan para destruir la tradicin progresista de Wisconsin ha seguido varias estrategias simultneas que se refuerzan mutuamente. Van desde el rediseo de mapas electorales para garantizar victorias de derechas hasta la adopcin de leyes que relajan las normativas medioambientales, dificultan el acceso al voto o limitan el poder de los sindicatos. Todo est impulsado por una amplsima infraestructura nacional que cuenta con sus propios think tanks y miles de millones de financiacin por magnates industriales como los Hermanos Koch. Pero adems seala que este plan lleva mucho tiempo en vigor: nace al menos cuarenta aos antes de que Scott Walker asuma el puesto de gobernador. Ha habido algn esfuerzo paralelo, comparable, de la izquierda durante estas casi cinco dcadas?

Para nada. De hecho, los orgenes filosficos de este proyecto de derechas se remontan hasta los aos treinta, cuando las polticas del mismo Roosevelt despertaron la suspicacia de grandes magnates que nunca aceptaron el New Deal con su Seguridad Social, sus polticas de empleo, sus leyes bancarias o sus inversiones pblicas en infraestructura, educacin y en las artes. Desde entonces se han opuesto ferozmente a toda poltica que, a sus ojos, restringe la libertad empresarial.

Lo que es especialmente pernicioso es que esa supuesta libertad se vincula al espritu de la frontera que es un elemento esencial en la mitologa fundacional de este pas. Hay polticos wisconsinianos como Paul Ryan de Janesville, actual lder de los Republicanos en la Casa de los Representantes, que se presentan como self-made man (hombre que se ha hecho a s mismo) aunque en realidad viene de una familia muy acomodada. En Estados Unidos, esta ideologa ha cundido entre los obreros. Como dijo el novelista John Steinbeck, aqu nunca ha habido un proletariado que se haya visto como tal: Todos han sido capitalistas temporalmente avergonzados.

En realidad, el nico aparato capaz de contrarrestar esta ofensiva masiva de la derecha ha sido el movimiento sindical. Pero ha salido muy debilitado de las luchas de las ltimas dcadas. Hoy, poco ms que un diez por ciento de los trabajadores pertenece a un sindicato. En los ochenta, era el doble. Por desgracia, este debilitamiento contribuye a un ciclo vicioso que refuerza a la derecha: se ha demostrado que el mero hecho de pertenecer a un sindicato moldea la conciencia poltica y reduce la atraccin a los partidos autoritarios de extrema derecha. El ocaso de los sindicatos como espacios de socializacin ha contribuido a la victoria de Trump.

La infraestructura que ha construido la derecha es fortsima. Y est hecha para durar. Aunque los Demcratas ganen escaos en el Senado y la Cmara de Representantes en las elecciones mid-term en noviembre, ser una victoria prrica mientras los republicanos sigan teniendo esa enorme ventaja infraestructural y mientras no se contrarreste la influencia del dinero en la poltica norteamericana. De hecho, es probable que su ventaja se incremente an ms mientras contine la redistribucin de la riqueza hacia el uno por ciento ms rico de la poblacin y mientras se sigan liberalizando las leyes que rigen el poder del dinero en los procesos electorales, como en la decisin Citizens United del Tribunal Supremo.

Adems, la derecha es mucho ms disciplinada que la izquierda. Para dar un solo ejemplo: ALEC, el American Legislative Exchange Council, es una organizacin fundada en los aos 70 y financiada, entre otros, por los Hermanos Koch. Entre otras cosas, disea leyes estatales que ayudan a erosionar el movimiento sindical, la proteccin medioambiental o el sistema de educacin pblica. He asistido a varias de sus reuniones. Hay muy poco desacuerdo. Ves a un lobista de Exxon-Mobil al lado de un joven libertario del Instituto Goldwater, reunidos con polticos, diseando leyes que despus son adoptadas masivamente por aquellos estados donde gobierna el Partido Republicano. Aunque no son medidas diseadas en aquellos estados o deseadas por sus ciudadanos logran venderlas al electorado mediante toda una red adicional, con cantidades infinitas de dinero, que se ocupa del framing del debate pblico.

Qu es lo que mueve a la derecha? Cunto hay en su empeo de ideologa conceptos, digamos, genuinos sobre el individuo, la economa o la libertad y cunto de inters puro y duro?

Para m, mucho de lo que parece ideologa no deja de ser una mscara para la codicia ms desnuda, por ms que los propios polticos han llegado a confundir la mscara con lo que esconde. Nacieron con ciertos privilegios que ahora se empean en proteger. En Wisconsin, durante mucho tiempo el sistema de educacin pblica realmente garantizaba cierta igualdad de oportunidades precisamente porque el Estado garantizaba que toda persona pudiera hacerse a s misma. La erosin de ese sistema, junto con el debilitamiento de los sindicatos, incrementa la desigualdad.

Su libro resalta los errores tcticos cometidos en Wisconsin por la campaa de Clinton y por el propio Obama, que dijo apoyar las protestas contra la ofensiva antisindical de Walker pero que despus nunca apareci. Clinton no visit el estado y no compr anuncios en Wisconsin hasta una semana antes de las elecciones. Acab perdiendo por 22.000 votos.

Para m, esos errores garrafales nacieron de la enorme distancia que existe estos das entre el liderazgo del Partido Demcrata y el movimiento obrero. En cierto sentido, el Partido obedece simplemente a sus donantes principales, que son empresariales y bancarios. No hay que olvidar que los Hermanos Koch tambin donan a los demcratas. Cierto, el Partido tiene un mensaje claramente progresista en cuestiones sociales y raciales. Pero en lo econmico es mucho ms confuso. Clinton, por ejemplo, deca pblicamente que rechazaba un tratado de libre comercio cuando en privado trabajaba por que se aprobara.

La actitud pasiva del Partido Demcrata durante el movimiento contra Act 10 dej un mal sabor en muchas bocas y un resentimiento que an persiste

Cuando Obama no quiso personarse en Wisconsin durante la protesta sindical, seal no solo al movimiento que no le importaba lo que estaban haciendo, sino que mand una clara seal a Walker y compaa que no iba a luchar por lo que, al fin y al cabo, es el ncleo electoral de los demcratas: enfermeras, maestras, profesoras, gente trabajadora. Y aunque la densidad sindical en Estados Unidos hoy es ms bien baja, el papel poltico de los obreros sindicalizados es crucial, dada su cohesin y su capacidad de activismo y movilizacin.

La ausencia de Hillary durante la campaa fue un eco de la ausencia de Obama durante la protesta. Clinton adopt un mtodo muy top-down, dirigido por las encuestas, con muy poca comprensin de la dinmica comunitaria local. La actitud pasiva del Partido Demcrata durante el movimiento contra Act 10 dej un mal sabor en muchas bocas y un resentimiento que an persiste. Hillary no perdi en Wisconsin porque hubiera mucha gente que pas de un campo a otro: Trump gan seis mil votos menos que Romney cuatro aos antes. No, lo que pas fue que muchos demcratas se quedaron en casa.

La cpula del Partido Demcrata adopt, por un lado, una actitud demasiado calculadora; pero, por otro, tambin calcul mal.

Calcularon mal y pecaron de arrogantes. Supusieron que Wisconsin era un estado slidamente demcrata. Pero cualquiera sabe que nunca lo ha sido. Kerry lo gan por los pelos en 2004. Hay un conservadurismo muy fuerte. Tambin es el estado que produjo al Senador Joseph McCarthy, el cazador de comunistas. Trump supo aprovechar esa vena. Los demcratas, por su parte, no entendieron hasta qu punto los pueblos de Wisconsin se han quedado huecos, agotados. Son guetos rurales. Wisconsin fue uno de los pocos estados que tena zonas campesinas de tradicin progresista. Hoy la mecanizacin e industrializacin de la agricultura los ha dejado diezmados, fantasmales. Las tasas de suicidio entre los agricultores son muy altas. Ahora bien, en estos pueblos empobrecidos, es probable que la maestra de escuela sea la nica que tiene sanidad, gracias a su contrato sindical. Pero esa desigualdad es un caldo de cultivo para el resentimiento. En esas zonas, quiz inesperadamente, Sanders ejerca una gran atraccin. En las primarias, le gan 71 de los 72 condados a Clinton. Cuando l qued fuera, esos votantes se pasaron a Trump que, como Sanders, criticaba al establishment. Y mientras Trump azuzaba sentimientos nativistas y raciales, tambin enfatizaba polticas tradicionalmente demcratas como la creacin de empleo y la proteccin de la Seguridad Social y la sanidad.

En su libro nos presenta a Randy Bryce, el obrero siderrgico sindicalista de Milwaukee que en noviembre ser el candidato demcrata a la Cmara de Representantes en el distrito que vota desde 1999 al republicano Paul Ryan, mientras que Ryan ha anunciado que se retira. Bryce, como obrero y veterano militar, s que tiene esa cercana al electorado que le faltaba a Hillary. Pero podr contra el aparato republicano y sus millones de dlares, y en un contexto tan viciado en su contra por el rediseo de los mapas electorales, la restriccin del derecho al voto, etctera?

La imagen populachera tambin la invocan los republicanos. Hasta Trump, con todos sus millones, proyecta un talante obrero

La imagen populachera tambin la invocan los republicanos. Hasta Trump, con todos sus millones, proyecta un talante obrero. Pero Bryce lo encarna de verdad. Cuando empec a seguirle, le costaba llegar a fin de mes, porque el trabajo siderrgico depende mucho de las temporadas y apenas hay en los inviernos. Figuras como Bryce en Wisconsin, Beto ORourke en Tejas o Alexandria Ocasio-Cortez en Nueva York representan una nueva apuesta por la participacin ciudadana: la idea, muy propia del socialismo de Wisconsin, de que los que nos representan sea gente comn. Esa idea no ha perdido su poder movilizador. Sanders tena razn en enfatizar la importancia de las multitudes y el entusiasmo. Es la nica arma que tienen los demcratas contra las arcas sin fondo de los republicanos. Los medios que cubren las luchas polticas enfocan muchas veces en los aspectos ms sensacionales y superficiales. Pero creo que, en realidad, entre los ciudadanos hay un hambre por contenidos polticos ms sustanciales. Los problemas con que se enfrentan tambin lo son.

Algunas elecciones recientes en Wisconsin indican que hay bastante decepcin entre los que votaron a Trump en 2016. Pero la izquierda ha aprendido de sus fracasos? En agosto, usted public una pieza en el New Yorker sobre el nuevo candidato demcrata a gobernador, Tony Evers, actual inspector general de Educacin. Podr impedir que Walker gane por tercera vez?

Por ahora, Evers le est ganando a Walker en las encuestas. Es un poltico winconsiniano muy de vieja estampa. Hombre ya mayor, lleva toda su vida trabajando en el sistema educativo pblico. Y la gran mayora de la gente de Wisconsin sigue creyendo en lo pblico, sean escuelas o carreteras. Bajo Walker, las cosas han empeorado tanto que hasta la derecha est alarmada. En este contexto, Evers es una figura interesante. Es pragmtico, muy templado, pero tambin cree en el compromiso con la justicia social. Su padre era mdico en un sanatorio que trataba a obreros de una fbrica de porcelana que se haban enfermado por silicosis.

La gente de Wisconsin es compasiva, como lo son la mayora de los norteamericanos. Las polticas econmicas y sociales de Walker carecen de toda compasin, como la poltica migratoria de Trump, que separa a hijos de padres y los encierra en jaulas. Es una cuestin de empata, de simple decencia. Puede que la derecha se haya pasado de rosca.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180905/Politica/21482/Sebastiaan-Faber-entrevista-EEUU-movimiento-sindical-izquierda-politica-Dan-Kaufman.htm


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