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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2018

Haddad al gobierno, Lula al poder?

Jorge Elbaum
El Cohete a la Luna

En las elecciones de Brasil se juega la suerte de la regin por muchos aos


Las elecciones del prximo 7 de octubre en Brasil son relevantes para toda la regin porque implican la continuidad del modelo neoliberal implementado por Temer y respaldado por Estados Unidos o la posibilidad de reinaugurar un ciclo de gobiernos progresistas. El triunfo de Andrs Manuel Lpez Obrador en Mxico y el capital electoral de Lula son una gran preocupacin para las elites regionales que advierten la posibilidad de una nueva ola de proyectos enfrentados al neoliberalismo, basados en la inclusin social, la promocin del empleo y la integracin regional. La modificacin de la frmula del Partido de los Trabajadores (PT), luego de la inviabilidad el recurso planteado por los abogados de Lula para continuar como candidato, implic el lanzamiento de Fernando Haddad y de Manuela d' vila como referentes del Trabalhismo un da antes del vencimiento de la fecha de inscripcin de las frmulas

La decisin tomada por la direccin ejecutiva del PT fue informada por el ex presidente Lula, mediante una carta pblica difundida en la cercana de la crcel de Curitiba, donde permanece detenido desde abril de este ao, cumpliendo una condena a 12 aos de prisin por un proceso jurdico carente de pruebas incriminatorias. El lder del PT en el Senado, Lindbergh Farias, fue explcito al afirmar que Lula contina como candidato con el nombre de Haddad y Haddad va a gobernar junto a Lula.

Haddad haba sido candidateado inicialmente a vicepresidente de Lula, esperando que el Tribunal Supremo (similar a la Corte Suprema de la Argentina) haga lugar a una apelacin que permitiera al ex metalrgico de 72 aos competir por su tercera presidencia, luego de los xitos obtenidos en 2003 y 2007. Dada la continuidad de la proscripcin, Lula y el PT eligieron a Haddad, quien se desempe como Ministro de Educacin de Lula y Dilma, adems de alcalde de So Paulo, la ciudad ms grande de Brasil. Dvila es una militante de la izquierda radical con quien se pretende alejar los fantasmas de la traicin producida por Michel Temer, el vicepresidente electo de Dilma Rouseff en 2011.

Segn activistas cercanos a la direccin del PT, la lentitud en la postulacin de la nueva frmula, a escasas cuatro semanas del comicio, se debi a la combinacin de dos factores: por un lado, a la especulacin sobre la posible aceptacin de la apelacin ante el Tribunal Supremo, y paralelamente a la necesidad de proteger el crecimiento electoral de la candidatura de Lula, con la expectativa de derivar dicha fidelidad de votos hacia Haddad. En las elecciones de octubre estn anotados para sufragar 147 millones de brasileos y se eligen 27 gobernadores, 513 diputados y 60 senadores, dos tercios del total.

La embajada estadounidense en Brasil ha puesto en evidencia su preocupacin por un escenario que no logra controlar. El candidato de la derecha militarista brasilea, Jair Messias Bolsonaro, cuenta con el 30% de expectativas de votos, pero con el nivel ms alto de rechazo. Segn las encuentras difundidas por dos consultoras contratadas por la delegacin diplomtica de Washington, Bolsonaro pierde con cualquiera de los contendientes en una potencial segunda vuelta. En ese marco, el establishment empresario y financiero brasileo contina promoviendo a Geraldo Alckmin, pero su candidatura se ve desafiada por el ex capitn del ejrcito Bolsonaro, quien apareca como segundo en las encuestas detrs de Lula, mientras este segua en carrera a la espera de su apelacin. Si bien Lula lo doblaba en expectativas de votos, el PT se encuentra hoy ante la preocupacin de transferir ese 40% de preferencias hacia Haddad, en el efmero lapso de tres semanas. Sin la candidatura de Lula, Bolsonaro lidera las encuestas con un 23% de los votos, seguido por la ecologista Marina Silva con un 13%, el socialdemcrata Ciro Gomes con un 8% y Alckmin con un 6%.

En la primera semana de septiembre, das antes del atentado sufrido en Minas Gerais, Bolsonaro acept la colaboracin del supremacista estadounidense Steve Bannon, uno de los jefes de campaa de Donald Trump en la eleccin que este ltimo gan en 2016. Bannon est acusado de ser socio de Cambridge Analytica, la empresa acusada en el Reino Unido de utilizar datos privados para interferir en forma ilegal en procesos electorales [1]. Bannon se desempe, luego del triunfo electoral, como jefe de asesores de Trump hasta el 18 de agosto de 2017. Con posterioridad se ofreci como colaborador de los candidatos neonazis europeos y como publicista de los grupos britnicos del Brexit. Ante la requisitoria de los periodistas, el hijo de Bolsonaro, integrante del comando electoral de su padre, confirm que Bannon se puso a disposicin para ayudar () El apoyo ser con sugerencias de internet () l afirm ser entusiasta de la campaa de Bolsonaro y ciertamente estamos en contacto para sumar fuerzas, principalmente contra el marxismo cultural. El articulo dedicado a Brasil en la ltima edicin del semanario londinense The Economist consigna que Bannon es un peligro para el sistema democrtico y que Bolsonaro sera un presidente desastroso [dado que] su retrica muestra que no tiene respeto hacia muchos brasileos, incluyendo a personas gay y negras.

Ruido de sables

El atentado sufrido por Bolsonaro, el 6 de septiembre en una cntrica calle de Juiz de Fora, la segunda ciudad del estado de Minas Gerais, motiv dos intervenciones quirrgicas y un estado deliberativo al interior del Partido el Social Liberal (PSL), donde se discute la posibilidad de su continuidad como candidato debido a su limitada capacidad para recorrer el pas en los escasos 25 da que restan para el comicio. Estos debates incluyen la posibilidad de que Bolsonaro resigne la candidatura o el peso de la campaa electoral-, en su compaero de frmula, el tambin ex militar Hamilton Mouro, un general retirado que culp irresponsablemente al PT de ser el responsable del atentado sufrido por Bolsonaro.

El general Heleno Ribeiro adelant que el Ejrcito no estaba dispuesto a aceptar la potencial comandancia de las fuerzas militares por parte de Lula. El propio comandante en jefe del Ejrcito, Eduardo Villas Boas, constituido en un protagonista de la poltica brasilea, luego de la destitucin de Dilma, dej trascender la convocatoria del Alto Comando, conformado por los oficiales de ms alta graduacin, para monitorear el proceso electoral.

Las recurrentes intervenciones discursivas de los oficiales de las Fuerzas Armadas son acompaadas por una deriva crecientemente violenta que tiene a los sectores populares como sus primeras vctimas. Los asesinatos de los activistas Marielle Santos y Anderson Campos en Rio de Janeiro son las expresiones ms conocidas de una situacin explosiva motivada fundamentalmente por los datos de desocupacin y subocupacin que el Instituto Brasileiro de Geografa e Estadstica (IBGE) cuantifican como 12,8 millones de poblacin activa sin trabajo (un 13% de la poblacin) y un total de 25 millones de personas subocupadas, con un porcentaje del 24%. El dato ms significativo, sin embargo, es que los porcentajes duplican los indicadores de 2014, cuando todava gobernaba Dilma: en diciembre de 2014 la desocupacin llegaba al 6,4%.

La situacin econmica de Brasil completa un ciclo de recesin moderada y un estancamiento que, en el mejor de los casos, prevee un crecimiento del 1% del PBI anual para este ao, pero con una desocupacin en alza. La desconfianza de los inversores motivados por la situacin econmica y la desconfianza poltica ha generado una paulatina fuga de divisas, incrementada en las ltimas semanas por la incertidumbre producida por la crisis turca, cuya volatilidad gener la repatriacin de capitales de cartera desde pases emergentes hacia las metrpolis financieras. En el caso de Brasil, los 60.000 millones de dlares de inversin exterior ingresados durante 2017 empiezan a ser repatriados hacia los pases centrales con el peligro cierto de debilitar la moneda. Las promocionadas inversiones concluyen de esta manera su ciclo de aves de paso especulativas, retornando a sus nidos en parasos fiscales o en carteras menos riesgosas, alejadas de los vaivenes generados por la financiarizacin cclica.

En 1973, el gobierno del general Agustn Lanusse proscribi a Juan Domingo Pern como candidato. En aquella ocasin, Hctor Jos Cmpora se present a lecciones bajo la admonicin del lder del justicialismo. Obtuvo la presidencia y renunci para convocar a unas nuevas elecciones en donde Pern obtuvo su tercera presidencia. La consigna de entonces fue Cmpora al Gobierno, Pern al poder. Sabemos que la historia no vuelve a repetirse. Pero sin duda brinda ejemplos de victoria: es muy probable que Haddad se convierta en Cmpora.

Notas
[1] https://www.elcohetealaluna.com/sexo-mentiras-y-video/

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/haddad-al-gobierno-lula-al-poder/


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