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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2018

Los trabajadores de Navantia y sus familias tienen derecho a sobrevivir, pero toca reflexionar si es tico hacerlo sobre la muerte de miles de civiles
Sobrevivir gracias a la muerte

Pascual Serrano
Cuarto Poder


Finalmente el Ministerio de Defensa ha autorizado el envo a Arabia Saud del cargamento de 400 bombas de precisin lser paralizado por Margarita Robles la pasada semana. El gobierno saud amenaz con suspender a su vez la compra a Espaa de cinco corbetas por valor de 1.813 millones de euros, de llevarse a cabo la suspensin de contrato anunciada por la ministra. Este contrato, segn la empresa pblica encargada de la construccin, Navantia, generara cerca de 6.000 puestos de trabajos, entre directos e indirectos. El asunto ha provocado un interesante debate entre intereses y valores enfrentados. Por un lado, trabajadores que vean peligrar sus empleos y que se vieron apoyados por diferentes polticos, especialmente por el alcalde de Cdiz, Jos Mara Gonzlez, Kichi, quien afirm: el contrato (de Navantia con Arabia Saud) me parece necesario. Significa trabajo y nosotros somos constructores de barcos, lo hemos hecho desde la poca de los fenicios. En Arabia Saud los derechos humanos no son respetados y estoy en contra de eso, pero mientras, qu comemos? Hoy en da soy alcalde de esta ciudad y la responsabilidad es mirar por el inters de sus vecinos y la construccin de los barcos no va a acabar con la guerra en Yemen. Si no los hacemos nosotros, los harn otros.

Expuesto lo anterior debemos de contemplar algunos datos necesarios para comprender la situacin.

El 25 de marzo de 2015, una coalicin internacional dirigida por Arabia Saud atac desde el aire a las milicias de los hutes en Yemen, uno de los pases ms pobres de Oriente Medio. Era el inicio de la guerra que, desde entonces, golpea a la poblacin del pas rabe. Los sauds quieren derrocar a los rebeldes hutes, de religin chita, que llegaron al poder de Yemen a principios de 2015. A diferencia del gobierno anterior de Yemen, el gobierno hut se alineara con Irn, Rusia o China, algo intolerable para Arabia Saud y Estados Unidos. Por ello, en 2015, armas valoradas en casi 546 millones de euros salieron de las fronteras espaolas con destino a Arabia Saud, un 46% ms que en 2014.

El mismo ao en que comenz la guerra de Yemen, el Gobierno del Partido Popular autoriz contratos para vender, durante los aos siguientes, armamento valorado en 584 millones de euros a esta monarqua del Golfo. Entre los tipos de armas que Espaa permiti exportar al pas saud haba rifles, obuses, municiones, torpedos, misiles. Entre ellas estaban las 400 bombas de precisin lser cuya venta se plante frenar por el Ejecutivo de Snchez ante el riesgo de que pudieran utilizarse para bombardear Yemen. Las bombas que vamos a vender a Arabia Saud son similares a las que en 2015, les vendi la Administracin de Obama: 4.000 bombas GBU-12 Paveway II. Trump, por su parte, prometi vender 104.000 bombas guiadas a los saudes.

Uno de los motivos por los que el Gobierno de Pedro Snchez anunci que revisara las condiciones de venta de armamento espaol a los pases de la coalicin fue que, pocos das antes de esa decisin, el 9 de agosto de 2018, un proyectil lanzado por la coalicin liderada por Arabia Saud cay sobre un grupo de nios que viajaba en autobs escolar al norte de Yemen. Al menos 40 menores murieron en el ataque.

Amnista Internacional ha documentado ms de 36 bombardeos que podran constituir violaciones y crmenes en virtud del derecho internacional. Las bodas, funerales, los mercados y los centros mdicos son algunos de los objetivos de los bombardeos de la coalicin liderada por Arabia Saud en Yemen. El 23 de abril la aviacin saud bombarde la celebracin de una boda en la provincia yemen de Haya, 33 personas fallecieron y 41 resultaron heridas a causa del ataque, cuyo objetivo fueron las tiendas de invitados. Una imagen difundida por medios locales permiti identificar el origen de la municin utilizada en el ataque. Se trataba de los restos de una bomba guiada por lser GBU-12 Paveway II, fabricada por la empresa norteamericana Raytheon. Estos son ejemplos de la utilidad y eficacia de las bombas que venderemos a Arabia Saud.

Desde el inicio del conflicto, segn datos de Naciones Unidas, 6.660 civiles han muerto y 10.563 han resultado heridos, aunque la cifra real es probablemente significativamente ms alta, reiteran los expertos. Las fuerzas saudes tambin han cometido tratos crueles y tortura, actos denigrantes, violaciones y al reclutamiento de nios menores de 15 aos o haberlos utilizado como parte activa en las hostilidades, segn la ONU. Un total de 2,3 millones se han desplazado internamente a causa de la violencia.

En cuanto a las corbetas que estamos fabricando para los saudes, que nadie imagine que son unos pacficos barcos civiles. Se trata de buques de guerra que, en el mejor de los casos, sirven, segn denuncian las ONGs, para mantener el bloqueo naval que impide a Yemen la llegada de la ayuda humanitaria.

En esas corbetas se transportan helicpteros artillados (NH-90, AB-212, AB-412 o Eurocopter AS-565) y hasta dos embarcaciones semirrgidas de 5,5 metros de eslora cada una, lo que permite realizar acciones de asalto. Al tratarse de un buque de guerra, puede incorporar varios caones de hasta 76 mm y sistemas de misiles SAM y SSM, as como dos lanzadores triples de torpedos.

Por supuesto que los trabajadores de Navantia y sus familias tienen derecho a sobrevivir. Pero visto la anterior, toca reflexionar si es tico sostener esa manutencin en la muerte de miles de civiles por el ejrcito de una monarqua absolutista. Sentencias del tipo de si no las vendemos nosotros se las vendern otros o mi responsabilidad es mirar por el inters de mis vecinos como alcalde, como han dicho los sindicatos y el alcalde de Cdiz, son razonamientos inmorales e incluso xenfobos. Recuerda ese argumento de la ultraderecha de que los que importan son los espaoles y no los seres humanos. A Kichi le importan los gaditanos (mejor dicho, su puesto de trabajo) y no los seres humanos no gaditanos? De verdad el sindicalismo espaol no sabe ni de internacionalismo, ni de derechos humanos, ni de solidaridad hasta el punto de interesarse solo por los empleos de su empresa? Hubo un tiempo en que trabajadores de Europa se negaban a trabajar en las industrias que vendan armamento al bando golpista de Franco. Es evidente que todos los que defendemos el fin de la venta de armas a Arabia Saud o cualquier otra dictadura debemos pensar en una alternativa para esos trabajadores, como desde el ecologismo la plantebamos para los mineros del carbn u otras reconversiones industriales que hubo en Espaa. Algunas veces me parece estar viendo la pelcula El Verdugo, de Berlanga, donde el protagonista plantea que lo suyo es solo un trabajo que, adems, quiere que herede su hijo. Porque si se trata de mantener de puestos de trabajo y mantener a tus hijos a costa de cualquier cosa, tambin el ladrn de bancos o el torturador (menos mal que alguien asumi perder un puesto de trabajo cuando se jubil Billy el Nio) deberan mantenerse. La humanidad ha mejorado cuando los principios ticos y los derechos humanos se han puesto por delante de cuestiones particulares como el empleo de algunos, es el caso de la prohibicin de las bombas de racimo o las minas antipersona, o el embargo a la Sudfrica del apartheid. Es indiscutible que, en todos esos casos, se perdieron muchos puestos de trabajo, pero se entendi que haba un motivo mayor.

Del mismo modo, pases como Alemania, Blgica, Holanda o Noruega ya no autorizan ni exportan armas que se puedan utilizar en el conflicto de Yemen, siguiendo directrices de la ONU y el Parlamento Europeo.

Lo preocupante es que Espaa vive un boom en la venta de armas al mundo como nunca antes en su historia. Los millones de euros facturados entre el 2015 y 2017 han convertido a Espaa en uno de los mayores proveedores mundiales de armas a Arabia Saud. En estos aos, ha ocupado el cuarto puesto en la lista de los principales exportadores de armas a la monarqua del Golfo, y ha conseguido posicionarse como el sptimo pas del planeta que ms comercializa armamentos y material blico. Quizs lo que est haciendo la industria militar espaola es aprovecharse de que otros pases s tienen escrpulos para apropiarnos de ese mercado.

Existe otro detalle todava mucho ms preocupante, como seala Pere Ortega, del Centre Dels dEstudis per la Pau, Navantia, empresa pblica propiedad del Estado, es una empresa donde su cuenta de resultados siempre ha sido negativa. En 2016 se perdieron 230 millones, y en los ltimos diez aos 730 millones de euros. Y si pierde dinero es porque los costes de produccin de sus buques son superiores al valor de su venta. Por tanto, las cinco corbetas que se vendern a Arabia Saud por 1.800 millones para cubrir sus costes de produccin deberan tener un valor ms elevado. Las prdidas se subsanan con recursos del Estado, es decir, ni Navantia ni los espaoles ganamos dinero vendiendo esas armas a los saudes, al contrario, se las vendemos por debajo de su coste, estamos subvencionando las armas con las que Arabia Saud masacra en Yemen o impiden la llegada de alimentos y ayuda humanitaria a una poblacin donde se calcula que siete millones de personas estn al borde de la inanicin. Este es otro argumento para ir trabajando en una alternativa a los trabajadores de Navantia. Como seala Ortega, los sindicatos de Navantia, el ayuntamiento de Cdiz, el Gobierno de Andaluca y el Gobierno del Estado no se han puesto a investigar y disear un plan de conversin de esa naviera. No se ha buscado la complicidad de colegios profesionales de ingenieros, de asociaciones profesionales y de empresarios para llevar un plan de revitalizacin de la zona. Y seguro que es posible una reindustrializacin y puesta en marcha de nuevos servicios en toda la baha de Cdiz para limitar el impacto negativo de una conversin industrial de Navantia. Segn Ortega, ese es el nico camino para una empresa, que todos los aos pierde dinero y cuyos puestos de trabajo son ineficientes por lo que valdra ms la pena estudiar su conversin del mbito militar y pasar a producir bienes y servicios de carcter civil que, cuando menos, no produciran ese desgarro moral, que es vender armas para la guerra.

Es curioso como, desde el poder, se apoyan unas causas de defensa de puestos de trabajo y no otras. Paradjicamente la mayora no sabe que Espaa est perdiendo dinero y puestos de trabajo por apoyar las sanciones a Rusia e Irn propuestas por Estados Unidos, puesto que se est bloqueando importantes ventas a esos pases, sobre todo de productos agrcolas, sin que ni medios ni gobernantes hayan protestado o al menos reconocido. Pases que, por cierto que no estn bombardeando a nadie.

La sociedad espaola en general debe hacer suyo el problema de los puestos de trabajo de Navantia, pero tambin los trabajadores y sus familias deben hacer suyo el drama de la muerte de miles de personas por las armas que ellos fabrican. Esa es la solidaridad que nos hace humanos.

Pascual Serrano es periodista. Su ltimo libro es Medios democrticos. Una revolucin pendiente en la comunicacin (Akal, 2016)  

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/opinion/2018/09/16/sobrevivir-gracias-a-la-muerte/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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