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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2018

Pasado y presente de un debate estratgico

Juan Dal Maso
Ideas de Izquierda


En estas lneas intentaremos reflexionar sobre algunos elementos del debate de estrategias que se esboza en la actual situacin argentina, dialogando a su vez con un artculo de Martn Corts que publicamos la semana pasada en este semanario, que precisamente intentaba reflexionar sobre los modos de leer a Gramsci en la Argentina y su relacin con los problemas polticos de la coyuntura. El artculo fue escrito a principios de agosto, por lo que no le exigiremos que de cuenta de eventos que ocurrieron con posterioridad, sino que nos basaremos en las cuestiones fundamentales que intenta plantear.

Martn realiza una lectura atenta y detallada de ciertas posiciones que hemos planteado en Ideas de Izquierda sobre la trayectoria de Jos Aric y los gramscianos argentinos y plantea dos cuestiones que estn estrechamente relacionadas: la reivindicacin de la incoherencia que caracteriz la trayectoria poltica de Pasado y Presente en busca de un anclaje poltico y el alerta sobre lo que percibe como una crtica insuficientemente reflexiva sobre las experiencias del Frente Popular y el eurocomunismo. Lo que conecta ambas cuestiones sera la aspiracin de construir desde el marxismo una poltica de masas.

Para intentar profundizar en la polmica, intentaremos primero hacer un pequeo repaso de las experiencias de los Frentes Populares, pecados originales que Martn mira con simpata (y quizs con cierto grado de idealizacin), para luego ver sus implicancias en el debate sobre qu hacer en la Argentina del 2018. La cuestin del eurocomunismo la dejaremos para otro momento, aunque el Frente Popular constituye en muchos aspectos una especie de genoma de aquel. Por lo que la crtica de uno puede ser la del otro, por lo menos en lneas generales. Esta mirada sobre el pasado nos permitir analizar algunas cuestiones del presente.

En el principio era Dimitrov (o sea Stalin)

En realidad el subttulo es engaoso. El primero que llev adelante la poltica de Frente Popular fue el dirigente del Partido Comunista Francs, Maurice Thorez. Recordemos las circunstancias. En febrero de 1934, una manifestacin armada de los grupos fascistas franceses provoc la renuncia del gobierno de Daladier. Este evento gener un brusco viraje en el PCF, que das antes caracterizaba al presidente como radical-fascista y al dirigente socialdemcrata Len Blum como social-fascista.

La audacia reaccionaria de los verdaderos fascistas, hizo que los stalinistas descubrieran virtudes hasta ese momento desconocidas, primero en la socialdemocracia y despus en el partido radical francs. Se iniciaron meses de negociaciones que incluyeron el frente nico entre el PCF y la SFIO, los discusiones sobre unidad orgnica entre ambos partidos −que finalmente no se concret− y culminaron en la conformacin del Frente Popular entre el PCF, la SFIO y el partido radical.

El Frente Popular hizo su presentacin en sociedad el 14 de julio de 1935 en la Plaza de la Bastilla. La suma de los partidos obreros, las centrales sindicales y el partido radical garantizaba la afluencia de masas que colmaron la manifestacin, pero a su vez regimentaba estrictamente los alcances que esa movilizacin debera tener. El acuerdo esencial entre los tres partidos era limitar la lucha de clases con el objetivo de no asustar a la burguesa democrtica, bajo el argumento de la defensa de la democracia contra el fascismo. El VII Congreso de la Comintern generaliz esta poltica en septiembre de 1935.

En abril/mayo de 1936 el Frente Popular gan las elecciones, designando la Asamblea Nacional al socialdemcrata Len Blum como presidente. La victoria del Frente Popular fue leda por las masas como una victoria propia y en funcin de eso como una seal para avanzar en la lucha. Las huelgas y ocupaciones de fbricas se extendieron por todo el pas en junio de 1936, que pas a la historia como uno de los perodos ms importantes de la lucha de la clase obrera en Francia.

El gobierno de Blum negoci con los sindicatos aumentos de salarios, 40 horas semanales de trabajo y vacaciones pagas. Su poltica apuntaba a terminar con las huelgas a travs de concesiones, mientras no tomaba ninguna medida seria ante el crecimiento del fascismo. Blum sala a aclarar que su gobierno no pretenda expropiar a la burguesa, mientras Thorez sostena que hay que saber terminar una huelga. El Frente Popular francs tampoco prest ningn apoyo a la repblica espaola en la lucha contra Franco. En 1938, el Frente Popular se rompi por la doble presin de la burguesa y de la poltica alianzas de la URSS (en ese momento girando hacia un acuerdo con el nazismo alemn) que incida directamente en la poltica del PCF. La misma Asamblea Nacional que haba votado la constitucin del gobierno Blum en 1936, vot en 1940 los plenos poderes a Petain, que fue un ttere de la ocupacin nazi.

En Espaa (o como se dice en la actualidad, el Estado espaol) la experiencia fue an ms trgica. El Frente Popular constituido por el PC, el PSOE, Izquierda Republicana, el POUM y grupos menores, gan las elecciones en 1936, sumando ms tarde al ala derecha de los anarquistas. El alzamiento de Franco el 18 de julio de ese ao y un cruento proceso de guerra civil dieron forma a una revolucin que se desarrollaba en los campos, las fbricas y las ciudades como una revolucin obrera y campesina, mientras se combata en el frente militar de la repblica contra los fascistas. La poltica del Frente Popular, sintetizada en el eslogan primero ganar la guerra, despus la revolucin fue oponerse a las colectivizaciones de tierra, el control obrero y la administracin obrera directa de las fbricas y la continuidad de las milicias (que fundieron con el viejo ejrcito y los guardias de asalto de la polica en el Ejrcito Popular) y por ltimo montar un circuito represivo por el que pasaron anarquistas, trotskistas y poumistas, incluyendo el asesinato de Andreu Nin. Igual que su anlogo francs, el Frente Popular espaol nunca se propuso la liberacin de las colonias como Marruecos, a pesar de que una gran parte de la tropa franquista se compona de soldados oriundos de ese pas.

Se puede argumentar que no haba otras alternativas. Pero no sera cierto. Desde 1934 haban surgido en Espaa las instancias de la Alianza Obrera, que era una frente nico de los sindicatos y partidos obreros que de ampliarse podra haber jugado un rol similar al de los consejos obreros. En Catalua, donde el alzamiento franquista haba sido derrotado de manera inmediata, se haba constituido el comit central de milicias antifascistas, que deneg la conquista del poder dejando al presidente Companys en su lugar. El problema no fue la falta de radicalidad de las masas, sino la estrategia predominante de subordinar el desarrollo de la revolucin a la alianza con la burguesa democrtica.

Efectivamente, las de los Frentes Populares fueron polticas que involucraron masas obreras y populares pero las condujeron a derrotas aplastantes, influyendo decisivamente en la idea de que la poltica comienza donde termina la lucha de clases. No casualmente en el Frente Popular y las formulaciones de Dimitrov, Laclau y Mouffe ubican en su obra Hegemona y estrategia socialista un punto de inflexin en la direccin de su posterior crtica del supuesto esencialismo de clase del marxismo. En esta orientacin se inspir tambin el dirigente del PCI Palmiro Togliatti cuando propuso en abril de 1944 un frente nacional con el ex conquistador de Libia, el Mariscal Badoglio (que en realidad era una poltica que el PCI vena levantando desde antes de la llamada svolta de Salerno). Otra vez la poltica marxista segua la geopoltica de Stalin. Sera interesante que Martn se explayara un poco ms sobre cules le parecen que son los aportes de estas experiencias para el desarrollo de una poltica de masas y en funcin de qu objetivos.

Amrica Latina: Frentes Populares y Movimientos Nacionales

En una conversacin con sus colaboradores del exilio mexicano, Trotsky sealaba que en Europa el Frente Popular implicaba la alianza con la burguesa imperialista pero en Amrica Latina se diriga, por lo menos parcialmente, contra el imperialismo. En esa tnica analizaba al gobierno de Crdenas en Mxico y caracterizaba al Partido de la Revolucin Mexicana como un frente popular bajo la forma de partido al igual que al APRA peruano (ya en ese momento constituido como un partido nacionalista burgus) y al Kuomintang chino. Contra los que proponan la consigna totalmente sectaria de Abajo Crdenas, Trotsky reivindic las expropiaciones petroleras realizadas por el gobierno mexicano contra el imperialismo britnico. Pero a su vez sostena la necesidad de luchar por la independencia de los sindicatos respecto del Estado y por la democracia sindical, como formas de mantener la autonoma del movimiento obrero respecto del movimiento nacional. Esta cuestin resultaba fundamental, dado que Crdenas expropiaba a los capitales ingleses pero no a los norteamericanos e incorporaba a la clase trabajadora en la gestin de las empresas estatales pero a travs de una burocracia sindical que ejerca un control frreo sobre los trabajadores.

La existencia de este tipo de movimientos como el PRM, el APRA, el peronismo o incluso el varguismo en Brasil abonaron la idea, sostenida por Aric y Portantiero, de que un movimiento socialista no se desarrollara en ruptura con aquellos sino como una radicalizacin desde su interior, en una evolucin entendida en trminos bastante gradualistas. Es cierto que las masas obreras y populares no parten de una consciencia ideal imputada desde afuera por el marxismo sino que la consciencia se construye en base a los avances y retrocesos de la experiencia. Sin embargo, la integracin de los marxistas en los movimientos nacionales no dio los resultados esperados por quienes la promovieron en sus distintas variantes. Ni el entrismo en el peronismo promovido por Nahuel Moreno y Milcades Pea, ni los intentos de influir sobre la izquierda peronista promovidos por Pasado y Presente. Mucho menos la curiosa experiencia de Jorge Abelardo Ramos. Mientras el marxismo lucha por un movimiento obrero auto-organizado (que busque a su vez recuperar los sindicatos) los movimientos nacionales sostienen la estatizacin sindical como una piedra de toque que garantiza que las luchas no se salgan de ciertos carriles. No es un problema de doctrina sino de fuerzas actuantes en direcciones opuestas, que se pudo ver claramente en la poltica del peronismo frente al ascenso de luchas obreras y las coordinadoras interfabriles en 1975. Esta estatizacin no limita solamente las posibilidades de orientar a la clase trabajadora en un sentido socialista, sino que en primer lugar reduce notablemente las posibilidades de luchar contra los poderes imperialistas, ya que la principal fuerza para la liberacin nacional queda atada de pies y manos.

El debate en la coyuntura argentina

Desde aquel artculo de Jorge Alemn en Pgina/12, por cierto no muy feliz, venimos debatiendo con lo que se podra llamar la izquierda kirchnerista el problema de qu hacer contra el macrismo. Hoy la confrontacin es clara. Todas las variantes del peronismo (incluidos los kirchneristas) ponen todas las fichas en que el gobierno se siga deteriorando pero termine su mandato y entonces gane las elecciones algn tipo de armado del peronismo. Los ms colaboracionistas (antes peronismo responsable, ahora peronismo alternativo) tienen posiciones cercanas a las de Macri. Otros sectores cercanos al kirchnerismo alientan un frente anti-Macri social, sindical y poltico que haga una resistencia suave contra el gobierno para que despus venga una poltica que limite (supuestamente) los efectos del ajuste tomando medidas favorables al pueblo. Esta propuesta de un frente anti-Macri no puede asociarse directamente con la estrategia de los Frentes Populares pero supone una relacin similar a la que estos plantearon entre poltica de alianzas y lucha de clases. Quizs sea una poltica de masas (mucha gente espera que se termine la poltica de Macri y el FMI pero sin choques violentos), pero termina sosteniendo a Macri que est ms maltrecho que nunca. El PTS como parte del Frente de Izquierda propone una lucha sostenida y consecuente ahora, tomando los ejemplos del movimiento de mujeres, el movimiento estudiantil que se organiza desde las bases, las luchas de trabajadores como el Astillero Ro Santiago o los madereros de MAM en Neuqun y no esperar a 2019. Sostiene la necesidad de un gobierno de trabajadores que rompa con el capitalismo y una propuesta de emergencia como es la Asamblea Constituyente libre y soberana. Desde la realpolitik peronista estas propuestas se consideran impracticables. La pregunta sera, si no proponen medidas anticapitalistas para terminar con el saqueo de Macri y el FMI, ni medidas jacobinas como podra ser una Asamblea Constituyente libre y soberana para dar una salida verdaderamente democrtica contra los pactos a espaldas del pueblo qu proponen que no sea dejar a hacer a Macri y despus querer volver a gobernar sobre las ruinas del pas y nuestras condiciones de vida? Me consta que Martn conoce los problemas de esta poltica ultra-conservadora, pero para ofrecer una alternativa quizs debera alejarse del Frente Popular y acercarse al clasismo...

Conclusin y digresin: sobre los modos de leer a Gramsci en Argentina

En un libro clsico de la tradicin comunista italiana de la segunda posguerra, Gramsci in carcere e il partito de Paolo Spriano, aparece la imagen de un Gramsci enfermo que enva el mensaje a sus compaeros del partido a travs de Piero Sraffa: El Frente Popular es la Asamblea Constituyente. Precisamente el tema de la Asamblea Constituyente haba sido uno de los debates que marcaron el desencuentro de Gramsci con los presos comunistas en pleno tercer perodo. La ancdota encajaba perfecto en la tentativa de mostrar a Gramsci afn a las polticas implementadas por Togliatti desde 1943-44. Trabajos recientes, como Gramsci. Una nuova biografia de Angelo dOrsi, publicado el ao pasado por Feltrinelli, son mucho ms cautelosos en cuanto al establecimiento de una relacin directa entre la propuesta gramsciana de Asamblea Constituyente y el Frente Popular. En la perspectiva de Gramsci, la Asamblea Constituyente era la poltica que poda impulsar un renacimiento de las luchas revolucionarias en Italia, sin descartar acuerdos puntuales con otros partidos, pero sin subordinar a otros programas los alcances de la poltica comunista. Este tironeo de interpretaciones en torno a Gramsci est tambin muy presente en el debate argentino como bien seala Martn Corts en su artculo. O leemos a Gramsci desde un prisma que considera que la poltica es una superacin de la lucha de clases al estilo de Togliatti y Laclau-Mouffe (y el ltimo Aric) o buscamos restituir esa relacin entre lucha de clases y poltica, sin la cual es imposible en definitiva delinear cualquier estrategia revolucionaria o anticapitalista. Esta delimitacin de alternativas no pretende cerrar las opciones del debate sino establecer cul es el marco de la controversia, que a su vez est ligado al problema de cules son las vas de reconstruccin del marxismo en la actualidad.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Argentina-pasado-y-presente-de-un-debate-estrategico

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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