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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Falsedades de nuestro tiempo (1)
Las mentiras del Financial Times

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

Las principales publicaciones financieras han engaado a sus suscriptores, polticos e inversores sobre las crisis emergentes y las derrotas militares lo que ha precipitado catastrficas prdidas polticas y econmicas.

El ejemplo ms indignante de ello lo proporciona el Financial Times (FT), una publicacin ampliamente leda por las lites financiera y empresarial.

En este artculo comenzaremos resumiendo la coyuntura general en la que se produce la transformacin de FT, que ha pasado de ser un proveedor relativamente objetivo de informacin mundial a ser un propagador de guerras y de polticas econmicas fallidas.

En la segunda parte del mismo, nos acercaremos a varios estudios de caso que ilustran sobre el giro espectacular sufrido por un peridico empresarial prudente convertido en feroz defensor de las actuaciones militares, que ha abandonado los anlisis basados en la investigacin de programas econmicos para convertirse en idelogo de la inversin especulativa mas nefasta.

El deterioro de calidad de sus reportajes se ve acompaado por la degradacin del lenguaje. Los conceptos se distorsionan, se vaca a los significados de su sentido cognitivo y el vitriolo cubre crmenes y fechoras.

Concluiremos examinando cmo y por qu los anlisis de los medios de comunicacin respetables han afectado a los ciudadanos y a los inversores por sus consecuencias polticas y su influencia sobre los mercados.

Contexto poltico y econmico

El declive del Financial Times no puede aislarse de las transformaciones polticas y econmicas en las que de produce su publicacin y circulacin. El FT celebr la desaparicin de la Unin Sovitica, el saqueo de la economa rusa durante los aos noventa y la declaracin estadounidense de un mundo unipolar como un gran xito de los valores occidentales. La anexin de la Europa oriental y de los estados blticos y balcnicos por parte de EE.UU. y la UE provoc una enorme corrupcin y el deterioro de las narrativas periodsticas.

FT acogi encantado las violaciones del acuerdo firmado por Reagan y Gorbachov y los avances de la OTAN hacia las fronteras rusas. La militarizacin de la poltica exterior estadounidense vino acompaada por la conversin de FT en un intrprete militar de lo que denomin la transicin a la democracia.

El lenguaje de los reportajes del FT combinaba la retrica democrtica con la aceptacin de prcticas militares. Esto se convirti en el sello distintivo de todas las futuras informaciones y editoriales. Las polticas militaristas del FT se extendieron de Europa a Oriente Prximo, el Cucaso, frica septentrional y los estados del Golfo. El otrora prestigioso diario se pas a la prensa amarillista al considerar las invasiones militares y el derrocamiento de los adversarios polticos como transicin a la democracia y creacin de sociedades abiertas.

El apoyo unnime de las publicaciones liberales y de derechas al imperialismo occidental impeda cualquier comprensin de los enormes costes polticos y econmicos resultantes.

Para protegerse de sus debilidades ideolgicas ms notorias, FT incluy clusulas de seguro que le cubrieran de posibles consecuencias autoritarias catastrficas. Aconsejarona los dirigentes polticos, por ejemplo, que promovieran intervenciones militares y, de paso, transiciones democrticas.

Cuando fue evidente que las intervenciones de EE.UU. y la OTAN no acababan bien, sino que eran el inicio de insurgencias prolongadas, o cuando los clientes occidentales se convertan en tiranos corruptos, el Financial Times se limitaba a aclarar que no era eso lo que proponan al hablar de transicin democrtica: esa no era su versin del libre mercado y las elecciones libres.

La militarizacin del Financial Times

La militarizacin del FT le llev a acoger de buen grado una definicin militarista de la realidad poltica. Los costes humanos y especialmente los econmicos, la prdida de mercados, de inversiones y de recursos quedaban subordinados al resultado militar de las guerras contra el terrorismo y al autoritarismo ruso.

Todos y cada uno de los reportajes y editoriales favorables a la intervencin militar occidental en los ltimos veinte aos provocaron prdidas econmicas a gran escala y a largo plazo.

Financial Times apoy la invasin de Estados Unidos a Irak que puso fin a importantes acuerdos petroleros multimillonarios (la campaa petrleo por alimentos) aprobados por el presidente Saddam Hussein. La subsiguiente ocupacin estadounidense impidi un posterior renacimiento de la industria petrolera. El rgimen clientelar nombrado por Estados Unidos expoli los gigantescos programas de reconstruccin (valorados en miles de millones de dlares) pagados por los contribuyentes de EE.UU. y la UE y priv a los iraques de sus necesidades ms bsicas.

Las milicias insurgentes, entre ellas la del Estado Islmico (ISIS), ganaron control sobre la mitad del pas e impidieron la llegada de nuevas inversiones.

Estados Unidos y el FT respaldaron los resultados de elecciones amaadas organizadas por los regmenes clientelares occidentales y saquearon los ingresos procedentes del petrleo, provocando la ira de poblaciones carentes de electricidad, agua potable y otras necesidades bsicas.

La guerra, ocupacin y control de Iraq apoyados por FT fueron un desastre injustificable. El apoyo de FT a las invasiones de Afganistn, Libia, Siria y Yemen tuvo consecuencias similares.

Por ejemplo, el Financial Times propag la historia de que los talibanes estaban proporcionando refugio a Bin Laden para su planificacin del atentado terrorista del 11-S. En realidad, los dirigentes afganos ofrecieron entregar a Estados Unidos al sospechoso cuando se les proporcionaran pruebas de la acusacin. Washington rechaz el ofrecimiento, invadi Kabul y FT se uni al coro que apoyaba la llamada guerra contra el terror que dio paso a una guerra inacabable que ha costado ya 1 billn de dlares.

Libia firm un desarme y un acuerdo petrolero multimillonario con Estados Unidos en 2003. En 2011, Estados Unidos y sus aliados occidentales bombardearon Libia, asesinaron a Gadafi, destruyeron por completo la sociedad civil y socavaron los acuerdos petroleros de la UE y EE.UU. El FT respald la guerra pero denunci el resultado, recurriendo as a una artimaa que ya nos resulta familiar: la promocin de invasiones militares para luego, una vez realizadas, criticar el desastre econmico causado.

En otro caso, el FT lider la embestida meditica a favor de la guerra por delegacin contra Siria: se ensa contra su legtimo gobierno y alab el trabajo de terroristas mercenarios, a los que denominaba rebeldes y militantes, un trmino cuestionable para operativos financiados por Estados Unidos y la UE.

Como resultado de las guerras occidentales en Libia, Afganistn Siria e Irak, millones de personas han huido de sus pases para buscar asilo en Europa. FT denomin al holocausto imperial los dilemas de Europa y lament el ascenso de partidos contrarios a la inmigracin, pero nunca asumi responsabilidad alguna por las guerras que han obligado a millones de personas a buscar refugio en Occidente.

Los columnistas del FT parlotean sobre los valores occidentales y critican a la extrema derecha, pero olvidan denunciar a Israel por la masacre cotidiana de palestinos. En vez de eso, los lectores reciben una dosis de artculos elogiosos y superficiales sin ninguna mencin al poder de influencia sionista en la poltica exterior estadounidense.

Financial Times: Sanciones, complots y crisis: Rusia, China e Irn

El Financial Times, como todas las prestigiosas publicaciones propagandsticas, ha tenido un papel destacado en los conflictos de Estados Unidos con Rusia, China e Irn.

Durante aos, los escribas de la cuadra de FT han descubierto (o inventado) mltiples crisis en la economa china, que siempre pareca al borde de la catastrofe. Sin embargo, durante todo ese tiempo la economa china creci a un ritmo cuatro veces superior a la de Estados Unidos; haciendo caso omiso de sus crticos, China se ha dedicado a construir un sistema de infraestructuras global en lugar de enfrascarse en mltiples guerras con el apoyo de periodistas belicistas.

Cuando China innova, FT prefiere dar la matraca con el robo tecnolgico e ignorar el declive econmico de Estados Unidos. Se jacta de escribir sin miedo y sin sesgo, lo que quiere decir que opta por servir voluntariamente a las potencias imperiales.

Cuando Estados Unidos sanciona a China, FT dice que Washington est corrigiendo sus polticas estatistas abusivas. Como China no instala bases militares en el extranjero para igualar las 800 que tiene EE.UU. en los cinco continentes, el FT ha inventado lo que denomina colonialismo de la deuda, aparentemente para describir los proyectos de infraestructuras a gran escala financiados por Pekn.

La lgica perversa del FT se hace extensiva a Rusia. Para encubrir el golpe de Estado en Ucrania, financiado por EE.UU., la publicacin convirti al movimiento separatista del Donbass en una apropiacin de tierras rusa. Del mismo modo, una eleccin libre en Crimea se describe como una anexin del Kremlin. FT proporciona a los imperios occidentales en decadencia el lenguaje que necesitan.

Rusia, democrtica e independiente, libre del pillaje occidental y de injerencias electorales extranjeras es catalogada como autoritaria; la seguridad social que sirve para reducir las desigualdades se desvaloriza como populismo... vinculado a la extrema derecha. Sin ninguna prueba ni verificacin independiente, fabrica complots putinescos sobre venenos en Inglaterra y conspiraciones de Bashar el-Assad con gas venenoso en Siria.

Conclusin

El Financial Times ha optado por adoptar una lnea editorial militarista que ha llevado a una serie de guerras econmicamente desastrosas. El respaldo del FT a las sanciones ha costado a las compaas petroleras miles de millones de dlares, euros y libras. Dichas sanciones han destruido las redes globales.

El FT ha adoptado una postura ideolgica que amenaza las cadenas de suministro entre Occidente, China, Irn y Rusia. El FT escribe en muchas lenguas pero ha omitido a sus lectores su responsabilidad parcial por los mercados que estn bajo asedio.

No cabe duda de que es necesario replantearse el nombre y el propsito del Financial Times. Un periodista cercano a los editores sugiere que debera cambiar su nombre por el de Military Times, la voz de un imperio en decadencia.

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.

 

 



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