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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Bolsonaro no traer la paz sino la guerra

Javier Tolcachier
Rebelin


Dos son los principales argumentos por los que muchas personas votaron a la extrema derecha en Brasil: el combate al delito y a la corrupcin. El legtimo reclamo de muchos electores es simple: las personas quieren vivir en paz y con seguridad, no quieren trampas ni abusos, desean prosperidad para ellos y sus familias. Pues bien: Bolsonaro, los que mueven los hilos detrs de l y los que lo apoyan, representan todo lo contrario.

Si logra vencer en la segunda vuelta electoral, no combatir a los corruptos en el parlamento, el aparato del Estado, el empresariado o los medios porque los necesita para gobernar.

Si Bolsonaro triunfa, no traer la paz sino la guerra.

Guerra contra los pobres, los campesinos y la clase media trabajadora

El programa econmico del fascismo brasileo ser comandado por el financista Paulo Guedes, educado y ejercitado en el fanatismo neoliberal. Privatizar las empresas y bienes del Estado e instaurar un rgimen similar al de Pinochet en Chile: se recortarn derechos laborales como el aguinaldo garantizado por ley y las horas extras, se privatizar el sistema de pensiones condenando a la miseria a los actuales jubilados, no habr ms programas de ayuda para pobres como Bolsa Familia y otros.

Guedes adems es socio y miembro del comit ejecutivo de un fondo de inversiones, por lo que es fcil entender que Brasil se convertir en una economa financiera, dependiente, y de preponderante exportacin primaria, dejando de lado el desarrollo industrial y cientfico, lo cual dificultar la insercin laboral de personal con formacin tcnica y terciaria.

Con la especulacin y la venta de activos e instituciones del Estado se liquidarn millones de puestos de trabajo que hoy son el sostn de la clase media trabajadora y se achicar el consumo y el mercado interno, del cual viven los comerciantes y la mayor parte de la clase media independiente, como sucede hoy en Argentina.

Al extenderse la desocupacin, los salarios sern ms bajos y el trabajo ser precario, dependiente de la voluntad del patrn, como lo eran antes de las reformas de la era Vargas.

El candidato apoyado por el poder dijo adems que dar fin al activismo, en clara referencia a los movimientos que reclaman por tierra y techo en el mbito rural y urbano respectivamente. Con ello da una seal clara a sus socios latifundistas del campo, quienes ahora ms que nunca tendrn carta blanca para arremeter con sicarios y milicias contra los campesinos organizados primero, y para expulsar despus a todo el que se oponga a sus rdenes y a la extensin de sus dominios en el campo. Del mismo modo, ese discurso abre paso a la represin de cualquier protesta social pacfica que reivindique derechos sociales, consolidando las premisas antipopulares y esclavistas que impulsaron el golpe contra el gobierno de Dilma.

Por todo ello, ningn pobre, ningn campesino, nadie que se considere clase media, debera votar por Bolsonaro en la segunda vuelta.

Guerra contra la Educacin, la Salud y la Cultura

Bolsonaro no ser el que gobierne, sino una figura ttere. Gobernarn los bancos, los militares, un sector de la iglesia pentecostal y a control remoto, los Estados Unidos. Ser un pas para pocos, para los que puedan pagar. De este modo, la educacin y la salud de calidad sern pagas. Se desfinanciarn a las universidades, se desatender la educacin pblica, se cortarn programas de asistencia al desarrollo educativo de los sectores marginados. Se cerrarn centros de salud en las periferias y los hospitales del Estado quedarn desabastecidos.

Lo pblico ser vaciado para obligar a la gente a entregarse al dominio privado, tal como aconteci en los 90. La cultura ser un privilegio para los adinerados como lo fue en la poca aristocrtica y monrquica. No habr fomento estatal para el cine y las artes y la cultura libre tendr que sobrevivir con otros trabajos, si los encuentra  

Por todo ello, ningn estudiante, maestra o profesor, ninguna doctora, enfermero o usuario de la sanidad pblica, ningn cantante, pintor, escultor, escritor, nadie del mundo del arte y la cultura debera votar por Bolsonaro en la segunda vuelta.

Guerra armada

En caso de ser electo, el candidato extremista militarizar el combate contra el delito. Creer que eso detendr el delito o el narcotrfico es ingenuo. Lo nico que se logra con eso es el aumento indiscriminado de la violencia y el homicidio. Basta ver lo ocurrido en Mxico. De acuerdo con fuentes oficiales, entre 2006 - fecha en la que el gobierno de Caldern instal la guerra contra el narco con efectivos militares - y 2018, murieron en ese pas 250.000 personas. La gran mayora, personas pobres, tanto de un lado como del otro. Pero tambin muchos inocentes, mujeres, nios, periodistas y defensores de derechos humanos. Brasil tiene 200 millones de habitantes, 75 ms que Mxico, una poltica de esas caractersticas sera lisa y llanamente un genocidio.

Por otro lado, Bolsonaro ha dicho explcitamente que quiere liberar la portacin de armas, al estilo norteamericano. Eso llevara a matanzas en las escuelas, justicia por mano propia en cada esquina, ajustes de cuentas permanentes, un virtual estado de guerra civil. Con ello adems, lejos de disminuir, el delito aumentar por la facilidad de los delincuentes de conseguir armamento.

Por eso, quienes realmente quieran vivir en paz, quienes detesten el delito y la violencia, no deben votar por Bolsonaro en segunda vuelta.

Guerra religiosa

Brasil ha sido a lo largo de su historia una nacin tolerante de las ms distintas creencias. En este gran pas convivieron el cristianismo, los cultos de origen africano y fueron acogidas e integradas grandes comunidades inmigrantes de credo musulmn, judo, shintoista y budista. Del mismo modo, floreci en este pas la cultura esprita, el atesmo y varias generaciones crecieron al calor de la fe positivista, que plasm su influencia en el lema que lleva la bandera verdeamarela.

Hace un par de dcadas, comenz a crecer del seno mismo del cristianismo una corriente pentecostal militante que gan fuerte adhesin en la poblacin olvidada de las periferias.

Bolsonaro, quien siendo catlico toda su vida se convirti a la iglesia evanglica recin en 2016 - probablemente por clculo poltico ha establecido una alianza para llegar al poder con el millonario Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y dueo del multimedios Rede Record en Brasil. El objetivo es claro: convertir progresivamente a Brasil en una suerte de teocracia evanglica, modificando el aparato legal como lo hace el fundamentalismo islamista en diversos pases del Medio Oriente y frica.

Por ello, quien se precie de su tolerancia religiosa y viva su espiritualidad como amor por los dems, quienes rechazan indignados la posibilidad de que una nica fe sea impuesta que discrimine y persiga a los diferentes, aquel que por sobre todas las cosas sienta la humanidad en todos, independientemente de su adhesin a un credo, no votar a Bolsonaro en segunda vuelta.

Guerra a los que piensan o viven diferente

Justamente la diferencia es lo que horroriza al fascismo. La libertad de expresin y opinin, la libre eleccin sexoafectiva, la multiplicidad de formas familiares y comunitarias, las opciones, la diversidad. La visin del mundo del fascismo es uniformar a todos y todo, es pensar de un solo modo, es no cuestionar el mundo, las normas, los hbitos. Todo debe ser determinado y obedecido, so pena de ser castigado o excluido.

La prdica intolerante, homofbica, machista, la justificacin del odio habrn de envenenar la atmsfera social, desatando en un sector de la poblacin una fuerte agresividad, que ms all de las prcticas gubernamentales, desembocar sin duda en nuevos actos de violencia.

Por ello, toda persona crtica, democrtica, que ame la libertad y guste del intercambio de opiniones, de la diversidad de colores del arco iris y la profusin de formas y especies existente en la propia naturaleza, todo aquel que admire el portento de la invencin y la creatividad humana, no debera votar a Bolsonaro en segunda vuelta.

Guerra a los negros y los indgenas

Al mirar cmo votaron las regiones en Brasil, se manifiesta una verdad histrica. Si bien es cierto que los gobiernos de Lula y Dilma hicieron mucho por el postergado Nordeste brasileo lo cual fue retribuido en las urnas con el apoyo a Haddad es evidente como el Sur, que concentra la mayor parte de la economa brasilera, favoreci al candidato derechista. Al igual que sucedi con los estados esclavistas sureos en los Estados Unidos previo a la Guerra de Secesin, el Sur brasileo parece albergar todava un sector racista y el Nordeste, patria de quilombos, parece constituirse nuevamente en reducto de independencia para los descendientes de antiguos cimarrones liberados de la oprobiosa esclavitud.

La memoria histrica y la intuicin difcilmente se equivoquen. Un gobierno tutelado por los militares brasileos tendra muy poco que ofrecer a los negros, salvo la renovacin de funestos grilletes a travs de la quita del derecho a gozar de iguales oportunidades que el resto.

Algo similar ocurrira con los pueblos indgenas. Continuaran siendo vejados, discriminados, expulsados de sus territorios para favorecer a la industria maderera, la minera a gran escala, las extensiones de cultivo para biodiesel, los megaproyectos de infraestructura, la explotacin de los acuferos, en suma, la total degradacin de un entorno medioambiental que alimenta material- y culturalmente a las 250 comunidades indgenas que habitan en el territorio brasileo.

Por eso, la poblacin negra, mestiza e indgena no debera votar a Bolsonaro.

Guerra en Amrica Latina y el Caribe

As como un gobierno de Fernando Haddad favorecera el acercamiento de Brasil a Latinoamrica, ayudara a recomponer la bloqueada integracin regional y sera un factor de importante distensin diplomtica, un triunfo de Bolsonaro en segunda vuelta augura un recrudecimiento de la agresin contra pases gobernados por la izquierda como Venezuela, Bolivia, Nicaragua o El Salvador. Peor an, el militarismo que hoy comanda la campaa, sera la voz decisiva en ese gobierno, por lo que no es descabellado pensar que establecera un eje comn con el gobierno colombiano, hoy en manos del uribismo, para aumentar la amenaza de eventuales acciones blicas conjuntas en la frontera con Venezuela.

De ser una potencia en el mundo, aliada a travs del BRICS al pujante multilateralismo emergente, Brasil pasara a ser apenas un estado subalterno de los Estados Unidos, degradado al grado de sargento para Amrica Latina y el Caribe.

A la vez, la ascensin de un gobierno bajo tutela militar en claro paralelo al gabinete de Trump alentara a algunos integrantes y facciones de diversos ejrcitos latinoamericanos a pensar en replicar el ejemplo, conduciendo a la regin toda de regreso a la poca oscura de las dictaduras militares.

La posibilidad de nuevos conflictos blicos, la guerra interna junto a la amenaza de un gobierno dictatorial debera bastar para que los amantes de la paz y del desarrollo humano retiren todo apoyo a Bolsonaro.

Guerra contra las mujeres

El candidato de la extrema derecha ha mostrado una actitud discriminatoria y una total falta de respeto hacia las mujeres. Sealar que una mujer es muy fea para ser violada, considerar una flaqueza haber tenido una hija, justificar la diferencia salarial entre hombres y mujeres u oponerse a los cupos femeninos con la acotacin si ponen mujeres porque s, van a tener que contratar negros tambin", han sido algunos de los insultos con los que Bolsonaro transparent lo que piensa de las mujeres (y los negros).

Si a esta actitud personal se le agrega el carcter profundamente retrgrado y violento de los grupos que lo apoyan, la conclusin es obvia: su gobierno se opondr a los derechos conquistados por las mujeres en ardua lucha, modificar los programas de educacin sexual y reproductiva, frenar cualquier iniciativa tendiente a despenalizar el aborto. La violacin y la violencia contra la mujer volvern a ser asunto privado y no de Estado, el que se desentender de toda promocin activa de la mujer en el mbito educativo, laboral o cientfico.

Esta visin del mundo implica finalmente que la mujer debe cumplir el papel sumiso y obediente que el patriarcado la asigna.

Es por eso y por todo lo anterior que las mujeres brasileas tienen una misin crucial el 28 de Octubre. Al igual que millones de hermanas de todas las pocas, ellas tienen en sus manos, sus corazones y sus votos, junto a la mayora de hombres buenos y verdaderamente piadosos, la posibilidad de parar la guerra. Esta vez, antes de que empiece.


Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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