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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2018

Desde un punto de vista lgico, informado, razonado y de izquierdas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin

Prlogo del libro de Ricardo Rodrguez, Los impuestos en la ciudad democrtica, Vilassar de Mar (Barcelona), El Viejo Topo, 2018.


Como habrn advertido, el ttulo de esta presentacin es un pequeo homenaje a uno de los lgicos y filsofos ms importantes del siglo XX, Willard Van Orman Quine, y a uno de sus libros imprescindibles, Desde un punto de vista lgico. Manuel Sacristn fue el presentador, traductor y anotador de este clsico de la filosofa de la lgica y de la filosofa tout curt. De estar entre nosotros, el libro de Ricardo Rodrguez [RR], que el lgico norteamericano hubiera podido leer en castellano, le habra encantado. Le hubiera atrapado desde el primer momento la fuerza expositiva y argumentativa de Los impuestos en la ciudad democrtica.

No es para menos. Intento justificar mi comentario.

Los escritos que se recogen en el libro constituyen un intento, seguramente con no demasiada fortuna seala el autor, de explicar cmo sucede esto, de qu forma funciona nuestra Hacienda Pblica y cules son las fallas e injusticias de nuestro sistema tributario. No deben leer la anterior afirmacin al pie de la letra. La modestia, la verdadera modestia, es una de las virtudes ms esenciales de los intelectuales comprometidos. RR rene esta condicin. Con toda seguridad, los textos que se recogen en este libro nos ayudan, con acierto y fortuna, a entender mejor, mucho mejor, las fallas e injusticias de nuestro sistema tributario.

Lanle, en cambio, literalmente cuando RR comenta que desde hace tiempo se esfuerza, al redactar artculos sobre materia fiscal, por huir de lugares comunes y de generalizaciones excesivas y cuando intenta aunar el mayor rigor con la mayor claridad, siempre bajo el riesgo de que en ambos objetivos se salga perdiendo. RR consigue ambas finalidades, sin riesgo de prdidas, sin lugares comunes y, por supuesto sin generalizaciones precipitadas. El cultivo de las falacias sesgadas e interesadas, esta peligrosa fauna de la que nos ha hablado Luis Vega Ren, es inexistente en la ciudad democrtica que nos propone el autor.

Tal vez sea imposible, nos advierte tambin RR, que los ciudadanos que no tengan una relacin profesional y cotidiana con el fisco, mi caso sera un ejemplo, entiendan todos los detalles de los procedimientos tributarios, del mismo modo que yo jams comprender los pormenores de la arquitectura, pero, aade razonablemente, si en alguna ocasin encargara la construccin de una casa en la que fuera a vivir o una reforma importante de la que vive, espero que mi entendimiento al menos alcance a saber cul es la estructura bsica del edificio y de sus partes y a albergar la seguridad de que no se vendr abajo en la primera semana. El smil es ajustado. Conviene saber, podemos saber, debemos saber, en qu tipo de casas vivimos (recordemos lo sucedido en Mxico DF en septiembre de 2017) y cul es la estructura bsica de nuestro edificio hacendstico, aunque desconozcamos los detalles ms tcnicos, ms de especialistas, de expertos como se dice en ocasiones. De hecho, si lo pensamos de frente y sin exageraciones, nos va la vida en ello, como dira el poeta y cantautor. En ambos casos.

As de pronto pensarn probablemente (de entrada, que no de salida): un libro sobre impuestos, sobre impuestos nada menos! Otro ladrillo indigerible! Menudos tecnicismos, menuda jerga! Vaya lata! Tenemos mejores cosas que hacer y leer! Ser para gentes muy puestas en el tema! Quin es capaz de aguantar y disfrutar con un libro de estas caractersticas! Pues no lo duden: ustedes, todos nosotros.

Desde las primeras pginas, nos comenta RR, se le har evidente al lector que ste no es un libro de naturaleza tcnica ni una exposicin acadmica de derecho tributario, para la que adems carezco de la preparacin necesaria. Qu es entonces? Pues un conjunto de reflexiones muy pensadas y meditadas de un ciudadano que es, casualmente, funcionario de Hacienda, preocupado por el bienestar de sus semejantes y que desea dar ideas acerca de cmo reformar el campo de su labor para que el futuro de nuestra comunidad mejore. La preocupacin por el bienestar social, con conocimiento de causa, como punto nodal. El corazn de una sociedad, seal Roberto Rossellini, es la ley; el de una comunidad es el amor bien entendido, ha comentado Gustavo Martn Garzo en El vivir ilusionado. Tiene razn.

Estamos ante un libro muy importante, dira imprescindible si la palabra no estuviera muy gastada, para todo ciudadano o ciudadana interesado en los asuntos pblicos controvertidos, escrito adems, en un magnfico y rico castellano, con una habilidad y belleza que a m me han recordado en muchos momentos el estilo del admirado Henning Mankell, el Mankell-Wallender especialmente. Estamos, podemos verlo as, por qu no, ante un Manifiesto de los impuestos, un manifiesto que tiene una fuerza narrativa y moral no muy alejada de la mostrada por los jvenes revolucionarios alemanes en su Manifiesto de principios de 1848. Con la misma brillantez, con el mismo acierto, con las mismas finalidades didcticas, con la misma fuerza expositiva y desde coordenadas poltico-culturales semejantes.

Hace casi 40 aos, en el editorial del nmero 1 de la revista mientras tanto, su autor, Manuel Sacristn, en nombre del colectivo editor, comentaba que con unas hiptesis generales, que haba esbozado anteriormente, intentaban entender la situacin en la que estaban inmersos y as poder orientarse en el estudio de ella. El saber a qu atenerse que haba sealado Jos Ortega y Gasset tiempo atrs. El paisaje que dibujaban esas hiptesis era bastante oscuro (como suele ocurrir en casi todo los tiempos). Pero, precisamente porque era tan negra la noche de aquella restauracin capitalista (la nuestra, con tantos y tantos nubarrones antisociales, acaso sea ms negra) poda resultar menos difcil orientarse en ella con la modesta ayuda de una astronoma de bolsillo. Aunque los miembros del colectivo estaban convencidos de que las contradicciones sociales se haban agudizado en los ltimos aos, se sentan un poco menos perplejos, lo que no quera decir ms optimistas advertan, respecto de la tarea que habra que proponerse para que tras aquella noche oscura de la crisis de una civilizacin despuntara una humanidad ms justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso rebao de atontados ruidosos en un estercolero qumico, farmacutico y radiactivo.

Una de las tareas, prosegua el traductor de El Banquete, El final de la utopa y El capital, una tarea que no poda cumplirse con agitada veleidad irracionalista, consista en renovar la alianza ochocentista del movimiento obrero con la ciencia crtica, con el conocimiento no sumiso ni servicial, con el saber popular fruto de la propia praxis y de la reflexin anexa. Condicin necesaria, aunque no suficiente, para avanzar, para cuidar y transformar democrticamente la sociedad pensando, fundamentalmente, desde, en y con los de abajo.

Este libro, Los impuestos en la ciudad democrtica (qu hermoso, qu conmovedor ttulo!) es un buen ejemplo de esa necesaria y deseable alianza, tambin en nuestro hoy, del movimiento ciudadano y obrero, de los/las activistas que desde muy diversos frentes luchan por la justicia, la equidad, la solidaridad y la libertad real, tambin por la fraternidad entre pueblos y ciudadanas, ycontra la (sin)razn neoliberal y patriarcal agresora de la Naturaleza, con el conocimiento crtico y contrastado, con el mejor conocimiento posible al alcance de todos nosotros, con influencia verdadera, decisiva incluso, en el gora pblica, en nuestras preocupaciones, saberes, reflexiones e intervenciones, sobre un asunto, ste de los impuestos, en absoluto marginal o secundario, esencial ms bien para cualquier consideracin de justicia distributiva, o de justicia a secas, en la que queramos fijar nuestra atencin e inters.

Conviene por eso mostrar la pulsin politica, la pasin razonada hubiera escrito Francisco Fernndez Buey, que subyace a las pginas de nuestro libro. Un texto del propio autor nos puede ayudar.

Se incluye en Los impuestos en la ciudad democrtica una carta del autor -El pnico de los empresarios- que apareci en el diario Pblico el 19 de junio de 2011. No ha perdido inters ni actualidad; todo lo contrario.

Trabajo en una administracin de la Agencia Tributaria desde hace unos 20 aos, nos recuerda RR. La realidad, nada distante de la actual, que se vea encontrando al cumplir su tarea era la de jvenes que ganaban menos de 600 euros al mes y hacan jornadas de ms de 12 horas diarias en centros comerciales. De trabajadores comisionistas de grandes compaas energticas cogidos a prueba durante un mes o dos a los que la empresa no paga ni los contratos que cierran porque no alcanzan un mnimo (es decir, que trabajan gratis, como en los buenos tiempos de la esclavitud). De camareros sin relacin laboral ni derecho social que valga obligados a darse de alta como profesionales de hostelera en vulneracin salvaje del Estatuto de los Trabajadores. De administrativos de empresas de transporte, tambin sin contrato laboral, forzados a darse de alta como autnomos (se les llama coordinadores de logstica, expresin muy fina que esconde falta de derechos y, por supuesto, despido gratuito).

No se exagera, en absoluto. Es una adecuada descripcin de la realidad de millones de trabajadores espaoles (y europeos y del mundo en general, con situaciones an peores ciertamente) en tiempos, se nos dice, de crecimiento econmico. Yo mismo, que he sido durante estos ltimos quince aos profesor de informtica y economa de ciclos formativos de grado medio y superior en un instituto de Santa Coloma de Gramenet, una ciudad trabajadora muy cercana a Barcelona, y a un tiempo coordinador de las prcticas de lo que llaman formacin laboral de esos estudiantes, puedo confirmar sus palabras sin miedo a equivocarme. Noche muy larga y muy oscura para las clases trabajadoras de Espaa y de todo el mundo.

Estos y otros abusos son los que dominaban y dominan la realidad laboral del pas. De qu demonios sienten pnico entonces los empresarios al contratar, segn aseguran el presidente de la patronal y el gobernador del Banco de Espaa, se pregunta RR. Qu pretenden? Qu se restituya la esclavitud ya de forma abierta y se pueda azotar a los trabajadores desobedientes, pagndoles estrictamente la comida que consuman? O es que empiezan a sentir pnico por si los trabajadores acaban hartndose de verdad y deciden que ha llegado el momento de que todo reviente antes que dejarse matar de hambre, de explotacin sin miramientos, de falta de tiempo real para vivir, para estudiar, para disfrutar, para formar una familia si es el caso. Por esto s que deberan preocuparse responde el autor Todo el mundo tiene un lmite, incluidos los esclavos. La observacin, la conclusin de RR, es un ejemplo de su esperancismo, del optimismo temperado que toca realidad.

Por lo indicado, la posicin moral que subyace a esta carta y, en general, a todo el libro -no es conjetura arriesgada, la evidencia es slida- puede formularse as: hay que vivir de pie, con dignidad, informados, con espritu crtico, resistiendo, alzndose y junto a otros. Del Yo al Nosotros, escribi el profesor Ramn Valls Plana, analizando y describiendo como pocos lo han hecho la Fenomenologa del Espritu, el clsico hegeliano que tanta huella dej en otro clsico imprescindible, tambin para RR, el que fuera esposo-compaero de Jenny Marx, el amigo del admirable Friedrich Engels. Celebramos este ao el bicentenario de su nacimiento.

He estado tentado de escribir a continuacin que si el lector/a no comparte la posicin moral descrita. lo ms sensato que puede hacer es centrar su atencin en otros libros y regalar su ejemplar a un amigo que est ms en sintona politica con el autor. Pero no sera correcto, sera un error sectario. Lo razonable y justo es sealar que aunque el lector no comparta la perspectiva moral del autor, su espritu crtico y de combate contra la dura realidad que nos toca vivir, su esperancismo como antes sealaba, aunque se est algo o muy alejado de esas posiciones, se puede extraer igualmente mucho jugo informativo y argumentativo del estudio y lectura de Los impuestos en la ciudad democrtica. Nada les ser ajeno en l.

Mejor, ciertamente, si tienen ustedes proximidad politica con el autor. Como diran seguramente los miembros de la Unin de Cientficos concernidos, el compromiso prctico transformador siempre ayuda para la comprensin profunda de situaciones de injusticia. El autor de Leyendo a Gramsci lo dijo en otros trminos pero con la misma idea de fondo: ciencia con conciencia, conocimiento con alma, las aristas bsicas tambin de este libro. Pero no es, insisto, esa proximidad e inquietud moral condicin necesaria. Acompaa bien. Podemos gozar y aprender del Protgoras, de la Poltica o de la Ethica more geometrico demonstrata sin ser platnicos, aristotlicos o spinozistas... O sindolo por supuesto.

Destaco a continuacin, muy sucintamente, algunas virtudes del libro, las que me parecen ms esenciales, para fundamentar mis primeras palabras sobre su solidez narrativa y argumentativa. Ser injusto, a mi pesar, con el autor y con ustedes. Muchas de sus aportaciones, por espacio y para no retrasar la lectura, las voy a dejar en el tintero. Una lista muy parcial, demediada, podra ser la siguiente.

En primer lugar, Los impuestos en la ciudad democrtica est atravesado, antes he hablado un poco de ello, por una perspectiva que tiene a la justicia como finalidad, como gua esencial. U na mirada permanente o ininterrumpida, como prefieran, de principio a fin. En todos los artculos, incluida la presentacin del libro.

Un ejemplo. En varios artculos y charlas, RR ha hablado de los bienes Giffen. Son aquellos en los que, aunque parezca paradjico, la demanda aumenta cuando se incrementa su precio. Se detect su existencia en la gran hambruna del Reino Unido del siglo XIX. Si se aumenta el precio de las patatas, y a pesar de ello las patatas siguen siendo ms baratas que la carne o el pescado, las familias pobres tendern a comprar ms patatas, aunque hayan aumentado de precio, y a dejar de comprar el poco pescado o la poca carne que antes tenan por costumbre consumir, por merma de medios. De este modo, si el aumento de precio de los alimentos ms bsicos se hiciese por la va del incremento de un impuesto al consumo como el IVA, como ha ocurrido ya de hecho en varias ocasiones en nuestro pas, se lograr que las familias ms pobres sufraguen la elevacin impositiva al mismo tiempo que empeoran la calidad y variedad de su dieta alimenticia. Pero esta opcin esen s, desde un punto de vista tecnocrtico y sin consideraciones humanistas y crticas complementarias, una manera eficaz e inmediata de aumento de ingresos, dado que la demanda de los productos de primera necesidad resulta extremadamente inelstica. Apenas le afectan las variaciones de precios por una razn muy simple, bsica: las personas, como en el caso de la hambruna del Reino Unido, no podemos renunciar a ellos.

Se ve entonces, nos pregunta RR, el sentido de la propuesta, varias veces intentada, de supresin del tipo ms bajo de IVA. Se ve. Vemos el sentido, entendemos que es una opcin muy injusta por eficaz que pueda ser desde el punto de vista del hacer econmico dominante, de lo que llaman poltica econmica. La injusticia, al igual que la crueldad, puede ser tambin extremadamente eficaz, nos recuerda RR.

En segundo lugar, nuestro libro (vern que es fcil hacerlo de todos) est escrito por un, podemos decirlo as, cartesiano de izquierdas. Los impuestos en la ciudad democrtica es un libro profundamente cartesiano en el buen sentido de la palabra, que sin duda lo tiene. La claridad y distincin son virtudes ininterrumpidas. Una reflexin sobre la amnista fiscal del gobierno PP, no hablamos de cualquier asunto, nos puede servir de ilustracin de este singular cartesianismo de izquierdas.

En Espaa ya no slo estamos destruyendo el Estado de Bienestar Social, que por otra parte jams lleg a ser real entre nosotros, nos recuerda RR, sino que estamos destruyendo el Estado, sin ms, si entendemos por ste un Estado moderno que se atiene al menos en su funcionamiento bsico al principio de legalidad. O sea, el Estado de derecho.

Se anuncia aqu una de las tesis que se ha tratado de probar en el ensayo, el rovell de lou, como se suele decir en cataln, de lo en l argumentado y defendido: incluso en el supuesto de que accediese al gobierno un bloque poltico progresista de izquierda, con voluntad real de atajar el fraude fiscal, un gobierno que, por supuesto, acometiese un reforzamiento importante de la Agencia Tributaria, conditio sine quan non, las causas del fraude enrazan en la estructura socioeconmica ms profunda de nuestro pas y requieren una reforma radical tanto del sistema tributario como del modelo econmico en el que se inserta, en Espaa y en el conjunto de la Unin Europea. La situacin no se arregla en un cerrar y abrir de ojos, no cabe, no se pueden ocultar las dificultades. La verdad, la de Agamenn pero sobre todo la de su porquero, como gua y prctica.

La dominacin creciente de los impuestos indirectos, prosigue RR, facilita la extensin de frmulas cada vez ms sofisticadas de elusin fiscal, y estos nos enlaza con las caractersticas actuales del capitalismo realmente existente: La financiarizacin de la economa hace que el origen y el destino y sobre todo los actores y beneficiarios de los flujos de renta sean cada vez ms difciles de identificar. Por otra parte, la insercin de Espaa como Estado miembro en la UE, y en tanto permanezcamos en ella puntualiza el autor, un matiz que no debera pasarnos desapercibido, impedirn acometer determinadas reformas si antes no se acuerdan en esta organizacin supranacional. Lo que no resulta fcil, en absoluto.

Un gobierno que pretenda realmente acabar con el fraude fiscal, deber graduar los pasos a seguir en un plan que debera abarcar un perodo superior a una legislatura, y podr ir recuperando parte de los fondos perdidos seguramente desde el primer momento, pero siendo conscientes, sin ninguna demagogia, sin falsos argumentos populistas, con sensatez e informacin contrastada que no equivalen a renuncia, que alcanzar a la mayor parte de los tributos eludidos exigir un camino largo. La crisis fiscal de los Estados capitalistas es muy profunda y se viene arrastrando desde hace dcadas. La crisis econmica general, remarca RR, la ha hecho ms visible y trgica pero, por supuesto, no ha nacido con ella.

En todo caso, el autor, que permanece insumiso y crtico, est convencido de que la tarea es abordable. No hay entreguismo, no hay claudicacin. Mas, conviene insistir, la verdad es la verdad, no la posverdad, no puede darse la sensacin de que vaya a resultar fcil. De hecho, el libro no alberga otro propsito que ser una contribucin modesta a esa tarea (...), dentro del terreno fiscal, precisamente uno de los mbitos en los que la crisis ha hecho aflorar con mayor truculencia la descomposicin del sistema. Los impuestos en la ciudad democrtica, lo hemos sealado anteriormente, est escrito y guiado por esa concepcin de la necesaria, e incluso urgente, transformacin social y popular. Lo real debe ser, debemos intentar todos que sea, racional y justo.

A RR, como buen activista de izquierda, siempre le ha provocado una ardiente irritacin la demagogia, el engao, la manipulacin, sin importarle el frente ideolgico que la sustente. Cuando se propone, cuando proponemos, un proyecto de cambio de la sociedad, sin engaos ni manipulaciones, se deben explorar honestamente sus posibilidades, cuya percepcin siempre estar sujeta a errores, por supuesto.

Una cosa es dotarse de una utopa como horizonte que nos estimule a caminar, las ilusiones naturales de las que nos habl Francisco Fernndez Buey en uno de sus ltimos libros, y otra cosa muy diferente es vender humo muchas veces vendido y, en ocasiones, sin nobles intenciones. Por ello no es admisible saldar el problema de la financiacin de las reformas que sern imprescindibles aludiendo de manera genrica y vaga a la existencia de 90.000 millones de euros de fraude fiscal anual. Como si ese dinero estuviese guardado en un bal del que no hay ms que abrir la tapa. Y eso porque no es verdad y porque se necesitar la comprensin y complicidad de la inmensa mayora de la sociedad para asegurar el cambio y porque no hay mayor disolvente de la complicidad social para el cambio que la frustracin que generan las falsas expectativas. Y ello, RR piensa sin miedo, y a contracorriente incluso cuando lo estima necesario, por no someter a una crtica medianamente rigurosa la cifra de fraude que se seala, que se ha dado en varias ocasiones y que ha sido respaldada por el sindicato de tcnicos de Hacienda pero que, a mi juicio, adolece de no poca exageracin.

Con claridad y distincin, como les deca, sin esconderse, siendo consciente al mismo tiempo de la importancia general del lenguaje y del diseado papel de la lengua de los expertos como mtodo habitual, nada inocente, de oscuridad y elitismo.

La dcimo primera tesis del joven Marx sobre Feuerbach y las nuevas formas de vida, aunque puede parecer extrao, son asuntos muy presentes tambin en nuestro libro. La tercera virtud en nuestra lista,

Para que la lucha poltica concreta sea creble, seala RR, tambin nosotros hemos de asumir que, si no aceptamos que los mismos que nos han gobernado vuelvan a hacer las mismas cosas, tampoco cabe que regresemos felizmente a la vida de antes. El cambio ha de afectar al conjunto de la sociedad. No es posible un feliz regreso al pasado, ms que idealizado por lo dems en muchas ocasiones. La memoria, nuestra memoria, no suele acuar bien estas monedas.

Los muy ricos y quienes han encarnado sus intereses en el terreno poltico son, desde luego, los ms responsables de la situacin. Pero no son los nicos y no podemos, ni debemos, volver a las andadas como si nada, sin modificar de manera radical -como nos han enseado Jorge Riechmann y scar Carpintero por ejemplo- muchas cosas tambin de nuestra forma de vida. Quienes aspiren a encabezar el cambio tendrn que llevar a cabo una complicada y laboriosa tarea de composicin de un programa de transformacin muy profundo; no se arreglan los cimientos de un edificio que se tambalea revocando la fachada. Y el edificio, lo sabemos bien, se tambalea en muchos puntos y por muchas razones.

Ha existido siempre una interpretacin, a juicio del autor errnea, del pensamiento marxista, que se ha opuesto tenazmente a tomar en consideracin al explicarse el desarrollo de las sociedades humanas el carcter y la intervencin de los individuos, o al menos a otorgarle cualquier papel relevante. l opina por el contrario y nosotros con l, que lo que las personas hacemos, nuestra inteligencia, nuestra voluntad e incluso nuestro sometimiento a la rutina, no son elementos a desdear para comprender nuestra historia y para escrutar el futuro inmediato. Nada de eso es incompatible, por supuesto, con la adecuada evaluacin de la dinmica de las fuerzas sociales y de las condiciones objetivas de la realidad.

El marxismo sin ismos y con cabeza creativa y pensamiento propios de RR queda bien caracterizado con estas palabras: La lectura de los artculos y textos en los que el propio Marx abord periodos histricos anteriores o contemporneos a l podra servir de prueba de que el maestro contemplaba el mundo con mente bastante ms flexible que la mayor parte de sus epgonos. Sin ninguna duda.

La necesidad de equidad, porque no todos somos iguales cuando todos deberamos serlo, tambin esa arista principal de este poliedro construido por RR.

El Estado puede elaborar nuestra declaracin de la renta, sin que debamos facilitarle nosotros prcticamente ninguna informacin adicional. Esta circunstancia produce el efecto colateral de que la ciudadana corriente seamos cada vez menos conscientes de qu impuestos estamos pagando y de cmo se distribuye la carga tributaria en el conjunto de la sociedad. Por el contrario, la consciencia fiscal abunda en las grandes empresas y grandes fortunas que mueven miles de millones de euros en intrincadas operaciones financieras con complejos entramados de sociedades mercantiles, disponen de una mayor capacidad para eludir el fisco e incluso para disputarle jurdicamente a los Estados la existencia y configuracin de los impuestos. No es cualquier cosa la amenaza.

En lo que se refiere a las grandes empresas, la mayor parte del esfuerzo de la Agencia Tributaria ha de concentrarse, inevitablemente dada la situacin, en disputas sobre la calificacin jurdica de los actos o negocios gravados, en complejas y tediosas argumentaciones acerca de procedimiento o en confrontaciones judiciales sobre el ajuste de las leyes tributarias a sus principios generales. Un sistema confuso y oscuro genera que cantidades escandalosas de ingresos fiscales se pierdan tras prolongados y labernticos procedimientos de revisin administrativa y contenciosa.

Esta es una circunstancia de una gravedad enorme. Lejos de resolverse con las ltimas reformas, siempre en teora comprometidas con la finalidad de reducir la hinchazn litigiosa del sistema, se ha ido acrecentando. El mayor porcentaje de liquidaciones llevadas a cabo por la Agencia, son derribadas en fase de revisin administrativa y sobre todo judicial por razones de procedimiento o interpretacin legal y no por razones materiales y de fondo. Un verdadero escndalo social.

Es fcil entender lo que significa. Si se dispone de medios para contratar a grandes y caros despachos profesionales, algunas (muchas) fortunas los tienen, y para aguantar la dilatada cuando no largusima duracin de los procedimientos, se tienen tambin muchas posibilidades de ahorrarse millones en deuda tributaria. Y no, este es el punto central, porque en realidad no existan los hechos imponibles que la generan sino porque se ha podido poner en evidencia ante un tribunal cualquier ligera fisura del expediente que invalida la liquidacin resultante. Una verdadera estafa, un golpe en la cara sin miramientos del Estado social y de derecho.

En definitiva, nuestro sistema, comenta con dolor el autor, permite que se use la norma fiscal para eludir el pago de impuestos si se atesora dinero suficiente para comprar el camino a la indulgencia. Lo que, por supuesto, arrastra por el polvo los principios de justicia e igualdad. El dinero non olet pero tiene es poderoso caballero.

El Estado, ciertamente, es un Estado de clase, aunque no siempre los mecanismos de dominio son tan simples. Otra de las ideas que nos transmite y argumenta el libro. De nuevo el estudio y el rigor como condiciones, e incluso como exigencias: quien honestamente aspire a transformar la realidad ha de buscar los datos y contrastarlos, porque algn da tal vez le toque contribuir a edificar una sociedad diferente.

Lo que todo esto quiere decir, se nos advierte con toda razn, es que, si en alguna ocasin hubiera en nuestro pas un gobierno de izquierdas y pretendiera reorganizar la Agencia en el marco de un proyecto global de transformacin, tendra que hacerse un plano complejo de reas, recursos y funciones, adecuado a unos objetivos, y reformular la organizacin olvidndose de ideas preconcebidas. Nos hemos referido anteriormente a esta tarea desde otra perspectiva.

Con ms claridad, con ms contundencia si cabe: proponerse una redistribucin masiva y general de recursos humanos en funcin de los niveles de renta de los contribuyentes supondra, en mi opinin, un disparate que no llevara a ningn lado, sin mencionar que, francamente, no tengo la menor idea de cmo podra hacerse tal cosa.

Con la verdad por delante. De nuevo sin miedo a las crticas fciles y a las descalificaciones demaggicas.

Hay muchas otras virtudes y consideraciones que no cabe desarrollar en este prlogo ya demasiado extenso. Pero es justo y necesario citarlas: ausencia de corporativismo; denuncia de las mltiples estrategias de las corporaciones privadas; crtica a la salida hacia la empresa privada y las grandes remuneraciones de altos funcionarios; pedagoga de la buena, de la necesaria, desde el primer momento; anlisis concreto de la situacin concreta (leninismo a la altura de nuestras circunstancias por decirlo a la forma clsica); denuncia del verdadero escndalo de la financiacin pblica de la Iglesia catlica, etc.

Pasen pues, y lean. Les esperan horas de pasin, de informacin... y tambin de emocin. Digo bien, no exagero. Tambin de agradecimiento por el trabajo bien hecho, por su pedagoga poltica. Si El capital lleva por subttulo Crtica de la economa poltica, este libro debera llevar un subttulo similar a ste: Crtica documentada de la oscura y clasista racionalidad tributaria. O uno mejor, ms breve y sustantivo. Nadie mejor para elegirlo que el autor, un gran novelista como saben, tambin maestro en estas lides.

Una conjetura final, sin riesgo alguno: no podrn dejar el libro hasta el final. Lo releern, lo comentarn con sus amistades, extendern la recomendacin en las redes sociales y lo ubicarn en su mesa de estudio o lectura.

Como en mi caso. Pasen pgina, lean y disfruten e indgnense en ocasiones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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