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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Los errores de la izquierda brasilea que auparon a Bolsonaro

Bernardo Gutirrez
El Salto

El relato victimista del PT, la divisin de las izquierdas, la ausencia histrica de autocrtica y apostar por la polarizacin ayudaron a la ultra derecha a tomar el poder en Brasil


Ha existido una oleada de fake news pro Bolsonaro. Una red de empresarios financi una presunta campaa ilegal, bautizada como WhatsApp gate . El juez justiciero Srgio Moro descabez la candidatura del imbatible Lula. Los medios de comunicacin abonaron el terreno a la ultra derecha. El centro derecha coquete con Bolsonaro, legitimndole. Y mercados, lites, militares y lderes evengelistas operaron para evitar el retorno al poder del Partido de los Trabajadores (PT). Sin embargo, los errores del PT y de las izquierdas brasileas tambin han aupado a Bolsonaro. Cules han sido los principales errores?

Giro al centro

La llegada de Dilma Rousseff a la presidencia en 2011 acentu el giro al centro del gobierno petista. El nombramiento de Ana Buarque de Hollanda como ministra de Cultura, que se alej de la cultura libre y la cultura viva comunitaria de la era Gilberto Gil, fue un primer gesto. La agenda verde fue prcticamente inexistente. Dilma construy decenas de presas en la Amazonia, como la polmica Belo Monte.

Al mismo tiempo, Dilma abraz la neoliberal Agenda Brasil que pretenda introducir el copago en la sanidad pblica o transformar reservas indgenas en tierras productivas. El nombramiento del pastor evanglico Marcos Feliciano como presidente de la Comisso de Direitos Humanos e Minorias marc el retroceso del Gobierno Dilma en cuestiones morales. Antes del Mundial de Ftbol, Dilma aprob la Ley Antiterrorista que llev a cientos de manifestantes a la crcel. La gestin de Dilma abri una brecha con movimientos sociales y activistas que no han vuelto a votar al PT, ni siquiera contra Jair Bolsonaro. El voto nulo fue el mayor desde 1989, un 7,3%.

Abandono de territorios

Algunos de los proyectos territoriales estrellas del Gobierno Lula, como los Pontos de Cultura, se estancaron con Dilma. El Estado apenas consigui tener presencia en los territorios ms coflictivos con proyectos como las Unidades de Pacificao Policial (UPP) de Ro de Janeiro, asociados a la represin. El ecosistema de organizaciones y de iglesias progresistas cedi espacio a las iglesias evanglicas. En el interior de Brasil, el eterno retraso a la reforma agraria alej a la Comisso Pastoral da Terra (CPT) del PT.

En las ciudades, las iglesias evanglicas construyeron una verdadera red comunitaria de apoyo mutuo. Los partidos de izquierda han estigmatizado al mundo evanglico, a pesar de que hay organizaciones progresistas como la Teologia da Misso Integral. El ascenso de Bolsonaro en las favelas, en la clase C (clase media baja) y en ciudades castigadas por la violencia ha crecido en el hueco dejado por la izquierda. Talria Petrone, elegida diputada federal por el PSOL, afirma que la izquierda tiene que volver a los territorios, pero no para llevar una verdad, si no para escuchar.

Hegemona de las izquierdas

Hasta el pasado mes de junio, muchos barones del PT haban aceptado sumarse a la candidatura de Ciro Gomes, del Partido Democrtico Trabalhista (PDT). Jaques Wagner, peso pesado petista en el ultrapetista nordeste, avalaba un pacto que abra el camino a un frente de izquierdas junto al Partido Socialista Brasileiro (PSB), el segundo en importancia en la izquierda, el Partico Comunista do Brasil (PcdoB) y, posiblemente, el Partido Socialismo e Liberdade (PSOL). Lula y Gleisi Hoffman, presidenta nacional del PT, boicotearon el acuerdo. Hoffman lleg a decir que Ciro no adelanta al PT ni con una reza brava (con un rezo potente). El propio Lula consigui desde su celda que el PSB se alejara de Ciro, a cambio de acuerdos regionales.

El analista poltico Marcos Nobre sostiene que Lula ha machacado a los dos candidatos que han intentado disputar su legado: Marina Silva y Ciro Gomes, ambos ex ministros de Lula. En 2014, el PT lanz una dura campaa contra Marina Silva para alejarla del segundo turno. En 2018, Ciro Gomes recibi los golpes del PT. Ciro, visiblemente resentido y pensando ms en su propio futuro, no apoy a Fernando Haddad en el segundo turno. Mantener la hegemona de la izquierda fue siempre la prioridad del PT. Por eso sus gobiernos buscaron alianzas con la derecha, no con la izquierda. Por eso no ha existido frente amplio en 2018.

La campaa del PT de 2018 ha sido kamikaze. Mantener la candidatura de Lula fue efectiva para viabilizar al desconocido Fernando Haddad y para salvar al PT. Fracas ante el descomunal antipetismo, capitalizado por el oportunista Jair Bolsonaro. Lula ha cometido el gran error tctico y estratgico de su carrera.

Ausencia de frente democrtico

En el segundo turno, no hubo una alianza a la francesa contra la ultraderecha. Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil por el conservador Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), se desmarc. Ciro Gomes, el otro gran nombre de la izquierda, se fue de vacaciones y se mantuvo neutral. Marina Silva declar un tmido apoyo crtico a Fernando Haddad. A pesar del alud de peticiones para una Concentracin Democrtica Y, Haddad no convoc reunin de urgencia. El PT pens ms en el partido que en el Estado. Tanto Ciro como Marina evitaron subirse a la campaa del PT, pensando ya en la carrera electoral de 2022. Ni izquierdas ni derechas estuvieron a la altura del momento.

Entrega de smbolos

Tras el susto del primer turno, la campaa del PT cambio radicalmente. La figura de Lula desapareci. La bandera brasilea sustituy al color rojo. Desde las revueltas de junio de 2013, la izquierda se alej de los smbolos patrios. En un pas en el que las clases populares abrazaron casi siempre la bandera, renegar a ella no fue una buena idea. Cuando empezaron a surgir los cacerolazos contra el Gobierno de Dilma Rousseff, la izquierda rechaz tambin este ritual asociado a los movimientos sociales.

Durante 2013 y 2014, cuando el flanco izquierda de las protestas tena la hegemona de las calles, las banderas brasileas eran puntuales. A partir de 2015, la marea verde amarela creci, transformando la bandera y las camisetas de la CBF (Confederao Brasileira de Futebol) en sus iconos. En 2015, el PT coloc la etiqueta de derechistas a las manifestaciones contra la corrupcin y la clase poltica. Sin embargo, un profundo estudio acadmico revel que la mayora de los manifestantes defendan la educacin pblica (98%) o la salud universal (97%), contrariando a los conservadores grupos convocantes. Los polticos, incluso Jair Bolsonaro, eran mal recibidos en dichas manifestaciones.

Ellos o nosotros

El 18 de marzo de 2016 Lula di un discurso en la Avenida Paulista de So Paulo en el que acab de redondear el ellos o nosotros. Ellos compran ropas en Miami, dijo, y nosotros compramos en la 25 de maro, una calle populachera. El PT aceptaba la polarizacin como terreno de juego. Este binarismo hua del espritu de las jornadas de junio de 2013, unas revueltas multifacticas y transversales. Previamente, el Gobierno de Dilma ya haba criminalizado a los movimientos crticos con el Mundial de Ftbol, definindoles como antipatriotas.

Durante las elecciones de 2014, el PT apost por la vieja polarizacin con su enemigo tradicional, el PSDB, para traer de vuelta a los crticos por la izquierda. En 2016, Lula complet su alejamiento con los nuevos movimientos, arrastrando la versin oficial del PT. El mismo Fernando Haddad public un artculo en la Revista Piau en junio de 2017 culpando a junio de 2013 de todos los problemas. En 2018, la candidatura de Lula incit a la polarizacin. Y aliment el movimiento anti Lula. Inicialmente, el sistema intent que el anti Lula fuera el millonario Joo Dria.

Finalmente, la guerra de tronos del PSDB releg a Dria a ser candidato a gobernador de So Paulo. El fracaso del plan Dria presidente dej va libre a Bolsonaro. El PT evalu que el segundo turno ideal era contra Bolsonaro. Numerosos petistas, como Breno Altman, manifestaron esa predileccin por Bolsonaro.

Vctima de su propio relato

En la campaa electoral de 2014, algunas corrientes del PT intentaron renovar las narrativas y las estticas. Surgieron iniciativas como Podemos Mais, imitando los tonos del partido espaol Podemos, as como eventos y acciones para conectar con las revueltas de 2013. Desde el golpe parlamentario a Dilma de 2016, el relato del candidato Lula, ms similar al PT de 1989 que al de 2002, adopt un ngulo ultra izquierdista. La paradoja es que estas elecciones no polarizaron los extremos, Jair Bolsonaro y Guilherme Boulos, del PSOL. Fernando Haddad ocup un extremo que no le correspondera por su programa. Tener a la comunista Manuela Dvila como candidata a vicepresidenta redonde este relato rojo del PT, tan distante de las prcticas centristas de Dilma. El PT, vctima de su propio relato, le puso en bandeja a Bolsonaro sus discursos anticomunistas. El giro de Haddad en el segundo turno huyendo de los smbolos petistas lleg tarde.

Culturas estigmatizadas

Bolsonaro ha encontrado una frmula interclasista que conecta el sur y el norte del pas por el interior, evitando el izquierdista nordeste. El incipiente bolsonarismo, todava precario y contradictorio, no haba ganado apenas con los votos del sur y del sudeste. Por eso, Bolsonaro apost por un Brasil olvidado, especialmente el Centro Oeste y la Amazonia. El pasado 4 de octubre, en entrevista a la evangelista TV Record, Bolsonaro critic a los artistas de la Lei Rouanet (ley de mecenazgo) y defendi la msica sertaneja, tpica del centro oeste, considerada brega (cutre) por la superioridad moral de la izquierda. En la etiqueta Msica Popular Brasilea (MPB) no caben los estilos que Bolsonaro considera populares, como la sertaneja o la caipira, tpica del interior de So Paulo.

Bolsonaro tambin ha arrasado en las periferias urbanas. En las favelas de Ro de Janeiro, donde reina el funk carioca despreciado por los artistas de culto, Bolsonaro es el nuevo mesas. El desprecio cultural a los evangelistas, que producen un gigante mercado musical y cinematogrfico, revela la incapacidad de la izquierda de escuchar nuevos lenguajes, sensibilidades, asuntos (como la familia o la seguridad) y cosmovisiones. Si la izquierda hegemnica contina comportndose como en los ltimos aos, fundamentalmente antipopular y autocentrada, el autoritarismo encontrar un suelo cada vez ms frtil, afirma Rosana Pinheiro-Machado.

El sentimiento anticorrupcin

Tras el escndalo del Mensalo, que revel en 2005 un esquema de pagos mensuales ilegales a la base parlamentaria aliada, no hubo autocrtica. Cuando estall el Petrolo, un monumental escndalo de corrupcin de la empresa pblica Petrobrs, el PT adopt la postura de vctima. La narrativa petista impugn la totalidad de operacin anticorrupcin Lava Jato empujada por el juez Srgio Moro. Defender la pauta anticorrupcin ha sido un tab para la izquierda brasilea. Cuando Luciana Genro, que ya fue candidata a presidenta por el PSOL, elogi en la operacin Lava Jato, fue masacrada. No haber disputado la pauta anticorrupcin, principal indignacin de los brasileos, ha sido un error garrafal. Fernando Haddad, en la campaa del segundo turno, defendi por primera vez la lucha anticorrupcin. Un primer paso, que tambin llega tarde.

Campaa en red

No todo han habido fake news. La campaa de Bolsonaro ha sido una verdadera revolucin tecnopoltica. Una campaa en red, descentralizada, con mensajes construidos de abajo arriba. No todo ha sido miedo. La campaa fue construida por millones de fans de Bolsonaro, con narrativas mltiples, fragmentadas, al servicio de la alegra y la ilusin por el cambio.

Del otro lado, el PT se ha apoyado en los grandes ideales de la izquierda, en mensajes de arriba a bajo, en centralizados lemas unitarios. Desde el ao 2015, como apunta el investigador Bruno Cava, las derechas se mezclaron con una movilizacin real. En mayo de 2018, los camioneros pararon Brasil y articularon una revuelta en red a travs de WhatsApp. La izquierda caricaturiz ese movimiento y no tard en estigmatizarlo como derechista. La derecha captur ese malestar. El verdadero drama es que la victoria aplastante de Bolsonaro est siendo vivida como renovacin de la esperanza y despertar democrtico, como ariete antisistmico y movilizacin de los pobres y castigados por la crisis, apunta Bruno Cava.

Mientras la campaa de Bolsonaro adoptaba ropajes antisistema, la del PT saba a Estado y la del ultra izquierdista PSOL pareca incluso institucional.

Ausencia de autocrtica

El PT todava no ha entonado ningn mea culpa frente a la gestin de sus gobiernos, la crisis econmica o la corrupcin. Al contrario, el PT ha buscado chivos expiatorios. Culp a los crticos por la izquierda de hacer juego a la derecha, a los isentes (los omisos) por no denunciar el golpe y a la ultraderecha internacional de Steve Bannon por ayudar a Bolsonaro. La narrativa del golpe, segn el socilogo Pablo Ortellado, sirvi como estrategia discursiva para asustar a la militancia de izquierda y cooptarla en la defensa del legado lulista. Tambin para esconder los errores. El rapero Mano Brown, en un acto de campaa de Fernando Haddad, lanz una dura crtica: Si (el PT) no consigue hablar la lengua del pueblo va a perder. El partido del pueblo tiene que entender lo que el pueblo quiere. Si no lo sabe, que vuelva a la base e intente saberlo. Fernando Haddad le dio la razn. Por primera vez, un lder petista parece dispuesto a hacer autocrtica, aunque llegue tarde.

Bernardo Gutirrez, periodista y escritor hispano brasileo, escribe sobre poltica de Brasil desde 2001. Desde Brasil, ha cubierto todo el lulismo para medios como La Vanguardia, El Mundo, El Pas, Pblico, Eldiario.es, Intervi, Milenio (Ciudad de Mxico), La Repubbica (Roma), Viso (Lisboa), entre otros. Autor de libros como Calle Amazonas (Altar, 2010), co-autor de Amanh vai ser maior (Anna Blume, 2014) y co-editor de Junho: potncia das redes e das ruas  (Friedrich Ebert Stiftung, 2014).
 

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/brasil/errores-izquierda-brasil-victoria-jair-bolsonaro


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