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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

De vuelta de Madrid

Adolfo Muoz 'Txiki'
Rebelin


ELA se ha reunido en Madrid con diferentes Grupos Parlamentarios (PSOE, PDECat, ERC, Unidos-Podemos y EH Bildu) y con la Ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. En el caso del PNV la reunin se ha celebrado en Bilbao con tres miembros del EBB. El objeto de esas reuniones, solicitadas por ELA, era explicar las graves consecuencias que han supuesto las reformas laborales para que esos Grupos tomen iniciativas de para revocarlas. Al fin y al cabo, ese fue el compromiso de varios de esos Grupos. ELA ha querido dar centralidad, entre otras cosas, al efecto de la estatalizacin de la negociacin colectiva en la cada salarial.

En qu consiste la estatalizacin? En la posibilidad que da la ley para que, por medio de convenios colectivos estatales, se pueda impedir o limitar el derecho a negociar colectivamente en nuestro pas. Esa posibilidad, abierta por la reforma laboral de Zapatero, est siendo utilizada por CCOO, UGT y la patronal espaola. Impedir o limitar la capacidad de negociar tiene efectos muy duros en las condiciones de trabajo. Nadie discute que los convenios vascos son mucho mejores que los estatales. Un ejemplo para explicar de qu estamos hablando: si a las mujeres de las colectividades se les aplicase el convenio de restauracin estatal en vez de los convenios vascos de Hostelera -es lo que quieren CCOO, UGT y la patronal espaola- pasaran a cobrar un 50% menos de salario y trabajaran alrededor de 60 horas ms al ao.

En su propuesta, ELA no niega a CCOO, UGT y la patronal la posibilidad de acordar convenios estatales para aquellas provincias en las que no exista la opcin de articular una negociacin entre sindicatos y patronal. A lo que nos negamos es a que esos convenios, sectoriales o de empresa en el mbito estatal, impidan negociar mejores condiciones de trabajo en cualquier mbito geogrfico o funcional. Esa es, no tenemos duda, una estrategia para empobrecer a las trabajadoras.

ELA ha advertido sobre los graves efectos que conlleva perder la capacidad de negociacin colectiva; de que podamos decidir dnde y sobre qu negociamos. Afecta a los salarios, que caen; al resto de las condiciones de trabajo; a la recaudacin va impuestos, a la cohesin social La cada salarial afecta a todo, tambin a los beneficios de las empresas que, explotando a nuestra gente (ver la lucha de mujeres contra la externalizacin de limpieza de habitaciones en hoteles), baten rcords. Por todo eso pensamos que debemos hacer lo imposible para cambiar esa injusta ley; injusta porque empeora las condiciones de trabajo e injusta, tambin, porque para lograrlo se desprecia la representacin sindical democrticamente elegida en nuestro pas. A quienes firman esos convenios estatales les da igual que quienes firmamos los convenios vascos, como por ejemplo los de hostelera, tengamos hasta un 80% de representacin. No dudan en impugnarlos para que sean declarados nulos.

Pues bien, en las reuniones en Madrid y Bilbao ningn Grupo Parlamentario, y tampoco la Ministra Magdalena Valerio, se oponen a nuestra reclamacin. Por ejemplo, el PSOE dijo expresamente dos cosas: que nos habamos explicado bien y que, en el fondo, se trataba de mejorar la vida de la gente. Es verdad, de eso se trata. En la reunin que celebramos con la Ministra un portavoz del Ministerio nos dijo que nuestra posicin era comprensible y razonable. Quiere eso decir que el tema est resuelto? No, ni mucho menos. Somos conscientes de las fuertes presiones patronales y sindicales que existen en el mbito del Estado para que esta estructura injusta y antidemocrtica no se modifique.

Fue el Banco de Espaa el que, entre otros, plante al inicio de esta crisis que la negociacin de los convenios deba desarrollarse en dos mbitos. En la empresa, para la que plantearon la prioridad aplicativa del convenio de empresa, y en el Estado, haciendo desaparecer los convenios de sector territoriales (los comnmente conocidos como provinciales). El Banco de Espaa defenda esa posicin con un argumento: en ninguno de los dos habr oposicin sindical. Al no haber fuerza sindical, dice el Banco de Espaa, las empresas podrn utilizar los dos mbitos para hacer lo que les viniera en gana. Lo cierto es que la ultima huelga en apoyo la negociacin en un sector estatal se convoc cuando Franco llevaba pantaln corto.

Llegados a este momento hay que recordar que el PSOE no tiene mayora en el Parlamento espaol y que necesita de otros Grupos para revisar, aunque sea parcialmente como ellos dicen, los aspectos ms lesivos de la reforma laboral. Lo cierto es que no todo el PSOE dice lo mismo sobre esto. Nadia Calvio, Ministra de Economa del PSOE, estuvo hace unos das en la City londinense y se pronunci a favor de mantener lo ms duro de la reforma de Rajoy. No faltan razones para dudar de la voluntad del Gobierno en echar atrs lo ms duro de la reforma laboral de Rajoy (ultraactividad de los convenios, prioridad aplicativa del convenio de empresa). Lo que ELA advierte en este momento es que la posicin del resto de Grupos Parlamentarios va a ser determinante para que las cosas se muevan en un sentido positivo.

Por eso hemos estado con ellos. Unidos-Podemos nos dijo que defiende una estructura de la negociacin colectiva donde el convenio de mbito inferior slo sirva para mejorar lo que se establece en el superior. Estamos de acuerdo. EH Bildu nos dijo que nuestra iniciativa estaba bien planteada y que era el momento idneo para que prosperara. ERC comparta el fondo de nuestra oposicin a las reformas realizadas y el derecho de las mayoras representativas a elegir el mbito en el que se negocia. El PDECat comparta que la realidad sindical vasca, con mayoras representativas distintas a las del Estado, debe ser respetada. Y el PNV nos ha dicho que intentar abrir puertas con el Gobierno espaol. ELA quiere recordar que en 1994 la colaboracin con el PNV fue posible en una situacin muy similar a la actual con el objetivo de salvaguardar la negociacin colectiva vasca. Ahora tambin debera serlo.

ELA va a hacer llegar su propuesta a todos los Grupos Parlamentarios. Las fuerzas polticas con las que hemos estado pueden -y deben en nuestra opinin- empujar para que estos cambios se lleven a cabo. No se puede defender la existencia del derecho de libertad sindical sin que podamos desarrollar algo til y bsico como la negociacin colectiva para servir a la clase trabajadora vasca que nos ha elegido.

Adolfo Muoz Txiki, Secretario general de ELA

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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