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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

No es el sueo americano, es la pesadilla

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Caminar, caminar y caminar hasta que los pies revienten, hasta que el cuerpo no pueda ms. Avanzar y avanzar hacia el lejano norte, aunque no suponga, tal y como muchas crnicas nos resumen, encontrar el sueo americano. Porque bien al contrario, la razn principal de que miles y miles de mujeres y hombres, de ancianos y niez hoy atraviesen bosques, ros, montes, desiertos y barreras policiales en Centroamrica, no es esa hipottica bsqueda de la tierra prometida cual relato bblico que nos estn contando; la verdadera razn es huir de la pesadilla en la que se han convertido sus pases de origen.

No hay sueo, sino pesadilla. Cuando la vida no alcanza ni a la simple sobrevivencia las personas se ponen en marcha; es un xodo que se ha repetido miles de veces a lo largo de la historia en busca de la vida digna, esa que todo sistema poltico y social debera de tener no solo como primera proclama discursiva, sino como principal prctica diaria. Porque las grandes declaraciones de la clase poltica tradicional nos suelen recordar con cierta insistencia que el derecho a la vida debe de estar en el centro de nuestros anhelos; sin embargo, suelen olvidar que el mayor y primero de los derechos debera verse complementado con la coletilla (nunca una coletilla fue tan importante) de a una vida digna.

As, a millones de personas en Honduras, El Salvador y Guatemala se les ha robado este derecho. El sistema dominante establece hoy que ste lo es solo para las minoras enriquecidas, aquellas que cada da son ms minora pues la brecha de la desigualdad se ensancha y profundiza continuamente, arrojando ms y ms personas al territorio de las mayoras empobrecidas, mientras aumentan las riquezas de las primeras.

Organismos tan poco sospechosos de radicalismo como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o el Banco Mundial establecen porcentajes de pobreza en estos pases superiores al 50% del total de la poblacin, y en muchas de sus regiones, superiores al 80%. Hablamos de millones de personas que viven con menos de 2 dlares al da, si a eso se le puede seguir llamando vivir.

Y esto es lo que explica que el movimiento que desde hace semanas iniciaron miles de personas en Honduras y que hoy se extiende por gran parte de esta regin centroamericana, ese caminar hacia el norte, sea un grito por la urgencia de salir de la pesadilla que es la vida para estas personas. Movimiento casi espontaneo que asombra al mundo por haberse puesto en marcha sin esperar ni responder a grandes consignas polticas o a intereses geoestratgicos, aunque tiene una evidente carga y demanda poltica. Es la sociedad en marcha en un mundo que no da las mnimas opciones para una vida digna en el territorio que a uno le vio nacer y que, por eso mismo, la decisin de salir de l, tiene que ser muy dolorosa pero imprescindible, inevitable. Por esto no se identifican grandes partidos o sindicatos al frente, y es la expresin de la autoorganizacin popular por la vida la que mejor refleja y define a este movimiento en marcha.

Centroamrica se reparte hoy, en el marco del neoliberalismo, entre una esculida, aunque muy enriquecida, oligarqua de unas pocas familias en cada pas y transnacionales norteamericanas y europeas que explotan hasta el agotamiento bosques, ros, campos y las entraas de la tierra. Se trata de obtener el mximo de beneficios, de la forma ms barata posible y en el menor tiempo. As, unas y otras privatizan la vida y la naturaleza en su beneficio y arrojan a los pueblos a la miseria que ya no se puede llamar ni sobrevivencia.

Por todo ello, es importante entender que no hay bsqueda del sueo americano en las intenciones de estas personas, quienes, posiblemente, han visto robada hasta su capacidad de soar. Suena bien ese enunciado que nos retrotrae a tiempos pasados, a conquistas del oeste y a la posibilidad de labrarse una vida en una tierra de abundancia y oportunidades para todos como si fuera el paraso cristiano o la tierra sin mal guaran. Pero no olvidemos que tambin hay una clara intencionalidad poltica en esta visin para distorsionar las verdaderas razones de que este xodo se est produciendo. As, los titulares de la prensa, la radio y la televisin, nos arrastran con esa idea a los dominios de la memoria donde el imaginario popular entiende este movimiento que hoy recorre Centroamrica como si fuera una aventura ms de pueblos sin futuro. Esto nos ayuda tambin a mantener a salvo nuestra conciencia; nos insensibiliza ante el drama existente que tendramos que reconocer si pensamos en cada una de las historias vividas por estos miles y miles de personas, esas que les han obligado a tomar la decisin de echarse al camino hacia el norte ante la absoluta falta de posibilidades de vida y frente a todos los obstculos que los estados puedan ponerles para impedir su caminar.

Nos narcotiza tambin esa imagen de aventura ante la posible pregunta de quines son los responsables ltimos de esto que hoy ocurre en Centroamrica. Cierto es que hay desempleo, pobreza, inseguridad, que las maras y la delincuencia organizada dominan cada vez ms estos pases. Que la corrupcin hace estados fallidos donde la democracia y justicia brillan por su ausencia. Pero, es la incapacidad de las personas para hacerse un futuro, tal y como algunas crnicas interesadas nos cuentan, la razn de estas situaciones o es el propio sistema de dominacin poltico, social y econmico el que hoy cierra las puertas al futuro y hace que el presente sea insostenible para millones y millones de personas mientras que unos pocos cientos de familias y empresas enriquecidas viven en la ms insultante de las abundancias? Sistema que, adems, para asentar con ms fuerza su dominio, no reparar en ningn momento en multiplicar sus mecanismos de persecucin poltica y de criminalizacin de aquellos procesos y sectores populares y sociales que pretendan generar alternativas ms justas al modelo dominante.

Y por ltimo, es posible que tambin esa imagen de aventura desde Europa nos haga sentir este movimiento en Centroamrica como algo lejano pero, nos podramos preguntar si realmente es tan lejano. frica emigra, frica camina hacia el norte desde hace aos, y Europa tampoco es el sueo buscado sino la posibilidad de salir de la pesadilla que hoy es el continente africano para las grandes mayoras. Territorios y pases donde tambin las mnimas oligarquas locales y las grandes transnacionales explotan sus recursos hasta el agotamiento, provocando la expulsin de millones de personas, estn en el origen y razn de querer (necesitar) atravesar desiertos y mares para llegar a encontrar una vida digna. Y mientras esto ocurre como proceso humano, las respuestas de los gobiernos europeos no se diferencian tanto como pudiramos pensar de las que est produciendo su socio estadounidense, consistente en cerrar fronteras, militarizarlas o alambrarlas y condenar y criminalizar la solidaridad.

En suma, demasiadas pesadillas en el mundo y pocos sueos donde las personas y pueblos puedan tener una vida digna y justa. Por eso, para cerrar esta reflexin, recuperamos las palabras de Leonardo da Vinci cuando dijo que la desigualdad es la causa de todos los disturbios. No hay paz sin igualdad.

Jesus Gonzlez Pazos es miembro de Mugarik Gabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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