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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2018

Lecciones de las derrotas poltico-electorales de las izquierdas y progresismos en Amrica Latina
Crisis del acomodamiento institucional

Fernando Dorado
Tercera Informacin


Negar las derrotas es torpe e intil. Hay que reconocerlas, afrontarlas, evaluar y avanzar. Los trabajadores; los pequeos y medianos productores; los campesinos, indgenas y afros; las mujeres y LGTBI; los ambientalistas y ecologistas; los desempleados e informales; los estudiantes y jvenes creadores de cultura popular; los habitantes de barrios marginados; los cber-subversivos y creadores del software colaborativo; los periodistas y activistas libres y rebeldes de la Web; etc., seguirn luchando porque no pueden hacer ms que sobrevivir y resistir.

En esa dinmica aspiramos a que esas luchas no se limiten a negociar pequeas conquistas, lo que no niega la necesidad de concretar logros y avances parciales. Para hacerlo, las resistencias necesitan construir referentes de mediano y largo plazo: un sueo, una utopa, un camino. Sin una narrativa trascendente se tiende a legitimar el rgimen de injusticia e inequidad (dictadura del capital y sociedad patriarcal) y aceptar el sistema imperante como algo eterno e insuperable.

Hay que elaborar propuestas a partir de sopesar los errores conceptuales y prcticos que llevaron a la derrota. Ello contribuye a superar los estados de nimo negativos que llevan al escepticismo y al pesimismo y/o conducen a esencialismos sectarios y aislacionistas. Hay que avizorar caminos de transformacin de nuestra praxis alimentndonos con apertura mental de las experiencias fallidas. En este texto se recogen sugerentes aportes de analistas que han publicado escritos sobre el momento que viven las izquierdas y los progresismos de Amrica Latina.

1. La renuncia a la lucha por la transformacin estructural de la sociedad

A partir de la dcada de los aos 80s del siglo XX se impuso el pragmatismo y el electoralismo. Eso no se puede negar y tiene sus razones. El agotamiento en la mayora de pases de la va insurreccional armada impuls a las izquierdas y a los incipientes progresismos (armados y desarmados) al ejercicio electoral e institucional sin debatir a fondo ese viraje. La dinmica de las ONGs se apoder de la mayora de las organizaciones sociales y se entr en la rbita de los proyectos y de la focalizacin de necesidades. Esa situacin influy en los partidos polticos de izquierda y progresistas que frente a la ola de privatizaciones neoliberales redujeron sus expectativas a la resistencia y, ante el fracaso estratgico de los socialismos estatistas del siglo XX, colocaron en primer lugar las conquistas concretas (en lo material, legal, econmico) frente a los cambios estructurales que fueron calificados como ilusiones ortodoxas [1].

La ofensiva neoliberal y la reestructuracin post-fordista trajo la desindustrializacin de los pases latinoamericanos y el movimiento obrero fue debilitado al mximo. La lucha por servicios pblicos, salud, educacin y vivienda (gratuitas o subsidiadas) se coloc al frente pero sin proponer un nuevo modelo de desarrollo y/o una estrategia viable para construir autonoma econmica. Adems, esas iniciativas, propias del Estado de Bienestar diseado por las burguesas europeas para enfrentar los desafos que represent en su momento el socialismo estatista de la URSS como lo demostr la vida no eran viables y sostenibles a mediano plazo ya que solo se pueden financiar en pocas de bonanza econmica o en pases que tienen un alto estndar de vida porque explotan a los trabajadores de las colonias y expolian las riquezas de pases dependientes. En el ejercicio de sus gobiernos las izquierdas y progresismos lo comprobaron en carne propia [2].

El pragmatismo que empez a predominar rechazaba la teora y el debate ideo-filosfico. Por ello, tampoco fuimos capaces de diferenciarnos del socialismo del siglo XX que con su deriva autoritaria construy sociedades cerradas y sin futuro mientras sus esfuerzos desarrollistas no lograron romper con la hegemona capitalista y, por tanto, se convirtieron en formas sui generis de acumulacin de capital. Ese capitalismo de Estado (socialismo) al ser desmantelado dio origen a una burguesa emergente de origen burocrtico, tan salvaje y agresiva como la de los pases capitalistas tradicionales. Esa incapacidad terica llev a la mayor parte de las izquierdas a renunciar a las banderas de lucha estructural (anticapitalista o postcapitalista) creyendo ingenuamente que nuestros contradictores nos iban a perdonar el pasado comunista o no nos atacaran como comunistas disfrazados. Y hoy, todava no tenemos claro ese nuevo camino.

En anterior artculo afirmamos que el progresismo y las izquierdas latinoamericanas no se dieron cuenta en qu momento y de qu manera se institucionalizaron o fueron domesticadas por el sistema colonial-capitalista dominante. Es un hecho que debe ser reconocido si queremos corregir y avanzar. Claro, hay quienes explican los fracasos recientes solo como errores de tipo coyuntural o por la accin perversa y tramposa del enemigo. Si no se quiere ver, no se ve el golpe avisa!

2. Transformacin estructural de las izquierdas en Amrica Latina

En concordancia con el punto anterior, o sea, con la creciente influencia de las ONGs en las organizaciones sociales, la dinmica electoral pragmatista (y oportunista) que se impuso a partir de los aos 80s y 90s, y el debilitamiento (casi desaparicin) del movimiento obrero, las izquierdas y progresismos latinoamericanos fueron copados y monopolizados por dirigentes provenientes de las clases medias y, posteriormente, por representantes de las burguesas emergentes surgidas en escenarios urbanos y rurales, legales e ilegales, estatales (burocrticos) y privados. La izquierda obrera fue reducida a pequeas sectas. Es un factor real y constatable.

La prctica y disciplina de los grupos de estudio y de las clulas u organismos como centro vital de la vida organizativa de los partidos de izquierda desapareci en poco tiempo. Adems, el trabajo terico no era una actividad fuerte debido al dogmatismo heredado del centralismo y el verticalismo de las izquierdas estalinistas y maostas. En ese ambiente, el espritu pragmtico y combatiente que ya tena el terreno avanzado en muchas de las prcticas de la lucha armada, terminaron por delegarle el trabajo terico a reducidos espacios de intelectuales que no lograron tampoco romper su caparazn academicista y teoricista.

As, los partidos de izquierdas y progresismos fueron convirtindose en especies de ONGs y agencias electorales. Supuestamente se preparaban para gobernar para las mayoras pero, a pesar de las buenas intenciones, en la prctica se vieron obligados a servir al capital y a las minoras plutocrticas. Y aunque fue un proceso no voluntario (inconsciente) muchos dirigentes fueron cooptados por el establecimiento dominante y lo hicieron en el momento en que las luchas anti-neoliberales desbordaban el rgimen oligrquico e imperial. De esa forma, las izquierdas y progresismos frenados por la mala imagen que dej el socialismo estatista no enfrentaron sus demonios. Hoy esos demonios reviven con signo contrario y nos azotan sin freno ni pudor.

3. Instrumentalizacin de las luchas sociales

A pesar del control que quisieron imponer las ONGs financiadas por organismos imperiales de Europa y EE.UU., los movimientos y organizaciones sociales de los sectores explotados y marginados afectados por las polticas de globalizacin neoliberal, lograron romper esa influencia y durante esas mismas dcadas (aos 80 y 90) desencadenaron amplias luchas en torno a la defensa y apropiacin del territorio, el rechazo a mega-proyectos minero-energticos, a los TLCs y a la privatizacin de servicios y empresas pblicas. En algunos casos que son relativamente incipientes o no tan influyentes por el ambiente de pragmatismo predominante, se dise una estrategia de mediano plazo para construir autonoma social, poltica, econmica y cultural, que tiene diversos grados de desarrollo en Mxico (zapatistas y otros); en Brasil (MST); en Colombia (sectores indgenas y campesinos); en Chile (pueblos mapuches); y en otros sectores populares de Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Centroamrica, etc [3]. All estn y son referentes.

Las izquierdas y progresismos que consiguieron acceder a espacios de gobiernos locales, regionales o nacionales en Amrica Latina, lo hicieron aprovechando el auge y la fuerza de los movimientos sociales. Eso lo reconocen la mayora de sus dirigentes. Sin embargo, eran movimientos sectoriales que no lograron imponer una relacin de retroalimentacin con los partidos polticos y gobiernos de izquierda o progresistas, y adems, esos partidos tampoco tenan la madurez poltica para impedir que todo ese proceso terminara en la instrumentalizacin de las luchas sociales. Hoy, despus de aos de cooptacin institucional de dirigentes sociales o de enfrentamiento abierto de algunos gobiernos con organizaciones sociales, tanto los partidos polticos como el movimiento social de esos pases se han debilitado. Este es un aspecto importante en el balance negativo de las experiencias de gobierno progresista y/o de izquierdas [4].

4. La comodidad institucional y las realidades globales del capitalismo actual

Las izquierdas y los progresismos latinoamericanos se dedicaron a gobernar. En realidad, por ms que no lo quisieran, la inercia los llev a simplemente gestionar el Estado heredado. Sin movimientos sociales autnomos y crticos, los gobernantes se institucionalizaron y hasta han reprimido las reacciones justas y valientes de sectores sociales que trataban de mostrarles que iban por mal camino. El rechazo al gasolinazo en Bolivia, la rebelin indgena en Ecuador, las movilizaciones juveniles por transporte gratuito y contra el Mundial de Ftbol en Brasil, y otras manifestaciones populares contra gobiernos de izquierda o progresistas, deberan haber alertado al conjunto de las fuerzas que se plantean cambios sustanciales en la sociedad. Pero ello no ocurri; la comodidad y el triunfalismo se convirtieron en autismo, ceguera y soberbia.

Mientras tanto se iban acumulando cambios importantes en la sociedad global capitalista. La revolucin tecnolgica en el campo de la produccin (ciberntica, computacional, automatismo, bio-tecnologa, inteligencia artificial, etc.), la energa (lmites ecolgicos de los combustibles fsiles y la necesidad de fuentes de energa limpias) y las comunicaciones (internet, telfonos mviles, etc.) operada a finales del siglo XX, ha trado transformaciones en la estructura de la sociedad que deben ser tenidas en cuenta por los movimientos anti-sistmicos.

As mismo, nuevos temas deben ser abordados para entender las nuevas realidades: la aparicin de una oligarqua financiera global que influye en la economa y la poltica de todos los pases trastocando la geopoltica de los bloques imperiales; la financiarizacin de la economa y el regreso a formas de acumulacin por despojo y desposesin como sntomas de la crisis estructural del capitalismo (fuerte tendencia decreciente de la tasa de ganancia del capital); el cambio climtico y la crisis ambiental (agotamiento del modelo consumista y extractivista de materias primas); las transformaciones en la estructura y naturaleza de las clases sociales (aparicin del precariado y cognitariado); el debilitamiento de la democracia representativa y el fortalecimiento del modelo de acumulacin denominado capitalismo asitico (libre mercado + gobiernos autocrticos); la aparicin de economas colaborativas y el prosumidor; las luchas anti-patriarcales encabezadas por las mujeres; las masivas e incontrolables migraciones de poblaciones de pases de la periferia hacia el centro capitalista; el catico crecimiento de economas criminales (crisis de valores morales); y muchos otros fenmenos que impactan de una u otra forma sobre la vida de las personas y pueblos, deben ser estudiados por quienes aspiran a que la accin poltica supere los estrechos lmites de la conformidad abyecta.

Soar sin idealizar

Para la juventud que viene abriendo brecha es muy importante volver a soar pero sin caer en idealizaciones vanas y absurdas que nos vuelven a enredar con estrategias y mtodos de lucha que nos aslan del conjunto de la poblacin y le facilitan las cosas a los estrategas del gran capital. En otros escritos seguramente iremos avanzando sobre las propuestas en desarrollo pero si es fundamental cuidarnos de caer en esencialismos sectarios y aislacionistas.

Lo que hay que reiterar es que la civilizacin de la economa crematstica, de la cual el sistema capitalista es una de sus fases ms acabadas y problemticas, nos ha colocado al borde de la extincin como especie humana, sea por efecto de cataclismos ambientales o por el impacto de una guerra nuclear. Quienes nieguen esa verdad cientfica no podrn actuar en consecuencia y no estarn a la altura de las tareas fundamentales y cruciales de esta poca histrica.

Para promover el debate solo me limitar a plantear unas preguntas que son a la vez dilemas a resolver:

Cmo combinar las miradas de largo aliento con las urgencias del tiempo corto?

Cmo ser pragmticos en la coyuntura sin dejar de luchar por cambios estructurales?

Cmo aprovechar los espacios institucionales sin dejarnos cooptar por el sistema imperante?

Cmo participar en la lucha electoral sin caer en electoralismos?

Cmo combinar la accin desde abajo con la accin desde arriba sin caer en la instrumentalizacin de las luchas sociales?

Cmo recuperar las cosmovisiones integrales de pueblos ancestrales sin desechar los enormes avances de las ciencias del siglo XXI?

Cmo araamos el cielo y, a la vez, aramos la tierra?

Cmo soar sin idealizar?

Colofn en elaboracin

Para poder actuar nos toca pensar y repensar para construir nuevos paradigmas; estudiar e investigar para conocer la realidad; preparar vanguardias no vanguardistas para coordinar y hacer eficaces las luchas; construir caudillos no caudillistas para crear nuevas formas de democracia y auto-gobiernos; organizar redes organizativas transversales pero orgnicas y funcionales para enfrentar con efectividad los poderes existentes; reorganizar ncleos con intelectuales que se formen y acten estrechamente con los movimientos sociales; retomar las luchas locales con visin y prctica global. Son infinidad de tareas las que tenemos por delante pero estamos seguros que si desenredamos la pita, habr miles y miles de activistas dispuestos a empujar y concretar los avances. Lo importante es proponrselo con autonoma y libertad.

Notas

[1] Una serie de teoras sobre el Estado y la accin poltica estuvieron detrs de ese pragmatismo. El posmodernismo estructuralista y el construccionismo social fueron las principales.
 
[2] El Estado de Bienestar tambin ha sido parcialmente desmantelado en Europa y pases nrdicos, y en la medida en que la crisis de la globalizacin neoliberal se agudice, y que ms pases y pueblos dependientes logren construir autonoma e independencia poltica y econmica, ese modelo se har insostenible.
 
[3] En estas importantes experiencias mltiples y diversas de construccin de nuevos caminos de auto-organizacin, otras formas de democracia y desarrollo alternativo al capitalismo existe una enorme riqueza conceptual y prctica que en las actuales circunstancias hacen parte de los referentes polticos a tener en cuenta.
 
[4] Son numerosas las experiencias de instrumentalizacin y cooptacin institucional de los movimientos y organizaciones sociales en toda Amrica Latina. Es un tema no resuelto.

Fuente: http://www.tercerainformacion.es/opinion/opinion/2018/11/11/crisis-del-acomodamiento-institucional


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