Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2018

Cuando un colonialismo oculta otro

Bruno Guigue
Le Grand Soir

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Que los nios yemenes mueran de hambre por millares, que los palestinos caigan bajo las balas del ocupante, que siria sea un campo de ruinas y Libia est inmersa en el caos, apenas nos conmueve. Hay manifestaciones, huelgas o protestas? No realmente. Ni manifestaciones significativas ni debates dignos de ese nombre. El crimen neocolonial se digiere sin dificultad. Pero si sufriramos lo que nuestros gobiernos infligen a pueblos que no nos han hecho nada, qu diramos? Si una alianza criminal nos condenase a morir de hambre o de clera, como en Yemen? Si un ejrcito ocupante matase a nuestra juventud porque se atreve a protestar, como en Palestina? Si las potencias extranjeras armasen a las milicias para destruir nuestra repblica, como en Siria? Si una coalicin extranjera hubiera bombardeado nuestras ciudades y asesinado a nuestros dirigentes, como en Libia?

La tendencia de los pases supuestamente civilizados de echar un pdico velo sobre sus propias infamias no es nueva. Con su limpieza la democracia occidental ve ms fcilmente la paja en el ojo del vecino que la viga en el propio. De derecha, de izquierda o de centro, vive en un mundo ideal, un universo feliz donde siempre tiene la conciencia de su parte. Sarkozy destruy Libia, Hollande Siria, Macron Yemen, pero nunca habr un tribunal internacional que los juzgue. Segn el criterio de nuestra bella democracia esas masacres solo son naderas. Un desliz pasajero, si no queda ms remedio, pero la intencin era buena. Cmo van a querer las democracias otra cosa que el bienestar para todos? Sobre todo destinado al elector medio, el discurso oficial de los occidentales traduce siempre la garanta inamovible de pertenecer al campo del bien. Ustedes sufren opresin, dictadura, oscurantismo? No se preocupen, les enviaremos a los bombarderos!

Sucede sin embargo que en el giro de una frase, en el secreto de las negociaciones internacionales, subrepticiamente se levanta una esquina del velo. Asistimos entonces a una forma de reconocimiento y un mercachifle confiesa el crimen esbozando una sonrisa burlona. En 2013 cuando Francia intervino en el Sahel, el ministro de Asuntos Exteriores Laurent Fabius llam a su homlogo ruso para conseguir el apoyo de Rusia en la ONU. Lavrov se sorprendi entonces de esa iniciativa francesa contra los yihadistas que Pars haba apoyado durante la intervencin en Libia, en 2011: Es la vida! le contest el ministro francs. Sembrar el terror para abatir un Estado soberano? Es la vida, pero que no se preocupe ese criminal, ningn tribunal le pedir cuentas. La Corte Penal Internacional (CPI) es un tribunal para los indgenas, est reservado a los africanos. Las personas como Fabius poseen el arte de esquivarlo.

Empapados de un discurso que les dice que su pas siempre est en el lado bueno, los franceses parecen estar a aos luz del caos que contribuyen a crear sus dirigentes. Los problemas del mundo solo les afectan cuando las hordas de miserables se presentan en sus puertas. Y son numerosos los que deciden dar su voto como muchos otros europeos- a quienes les prometen librarlos de esa invasin. Por supuesto esa defensa de la casa propia debera ir acompaada, lgicamente, del rechazo a la injerencia en la casa de los dems. Qu clase de democracia autorizara al fuerte a inmiscuirse en los asuntos de los dbiles? Pero la experiencia demuestra que esos patriotas raramente se encuentran a la cabeza de la lucha por la independencia nacional fuera del mundo presuntamente civilizado. Qu partidos de derecha europeos, por ejemplo, apoyan el derecho de los palestinos a la autodeterminacin? Es obvio que no se apresuran a honrar sus propios principios.

Pero eso no es todo. Podemos incluso preguntarnos si esos presuntos patriotas lo son realmente con ellos mismos, cuntos de ellos son favorables a la salida de sus pases de la OTAN, esa mquina de reclutar naciones europeas? Como a la pregunta anterior, la respuesta est clara: ninguno. Esos nacionalistas juzgan a la Unin Europea por su poltica migratoria, pero solo es un trozo de su repertorio patritico, un autntico disco rayado de acentos monocordes. Sacan msculo frente a los emigrantes pero no son tan viriles frente a Estados Unidos, los bancos y las multinacionales. Si se tomasen su soberana en serio se preguntaran por su pertenencia al campo occidental y al mundo libre. Pero eso es mucho preguntarse.

En esta incoherencia generalizada Francia es un caso de manual. Una derecha determinada -extrema derecha ms bien- critica con mucho gusto las intervenciones en el extranjero, pero de forma selectiva. El Frente Nacional, por ejemplo, denuncia la injerencia francesa en Siria, pero aprueba la represin israel contra los palestinos. El derecho de los pueblos al autogobierno es diferente de unos a otros? De hecho ese partido hace exactamente lo mismo que una presunta izquierda que apoya a los palestinos de boquilla- y aprueba la intervencin occidental contra Damasco, sealando incluso que no hacemos lo suficiente y deberamos bombardear ese pas ms duramente. El drama es que esas dos incoherencias gemelas y contrarias- ciegan al pueblo francs.

Comprobamos esta ceguera al ver que mientras los izquierdistas desean el derrocamiento de un Estado laico por los mercenarios de la CIA (en nombre de la democracia y los derechos humanos) los nacionalistas apoyan la ocupacin y la represin sionista en Palestina (en nombre de la lucha contra el terrorismo y el islamismo radical).

Es verdad que ese cruce entre pseudopatriotas y pseudoprogresistas tiene tambin una dimensin histrica. A su manera acarrea la herencia envenenada de los tiempos coloniales. As la derecha nacionalista critica el neocolonialismo occidental en Siria pero encuentra insoportable que se recuerden los crmenes coloniales perpetrados por Francia en el pasado en Indochina, Argelia o Madagascar. Se supone que no es voluntario, pero la izquierda contempornea en nombre de los derechos humanos- hace exactamente lo contrario: juzga al viejo colonialismo, como el de la Argelia francesa, pero aprueba la intervencin neocolonial en Siria contra un Estado soberano que arrebat su independencia al ocupante francs en 1946. En resumen, la derecha ama locamente el colonialismo pasado y la izquierda ama localmente el colonialismo presente. Se riza el rizo y en definitiva todo el mundo est de acuerdo. Vctima: la lucidez colectiva.

Francia es uno de los pocos pases donde un colonialismo esconde otro, el viejo, el que hunde sus races en la ideologa pseudocivilizadora del hombre blanco, se encuentran como regenerado por la sangre nueva del belicismo del derecho humanista. Ese colonialismo, a su vez, es un poco como el antiguo colonialismo puesto al alcance de los caniches, parafraseando a Cline. Quiere hacernos llorar antes de lanzar los misiles. En todo caso, la connivencia implcita entre los colonialistas de todos los pelajes los viejos y los jvenes, los antiguos y los nuevos- es una de las razones de la errancia francesa en la escena internacional desde que rompi con una doble tradicin, gaullista y comunista, que a menudo le ha permitido no sin extravos- barrer su casa: la primera por conviccin anticolonialista, la segunda por inteligencia poltica. Sin duda llegar un da que se dir, resumiendo, que si Francia sembr el caos en Libia, en Siria y en Yemen, en el fondo, fue para compartir su cultura, como afirm Franois Fillon respecto a la colonizacin francesa de los siglos pasados. En el pas de los derechos humanos todo es posible, incluso el autoengao.

Bruno Guigue, antiguo alumno de la cole Normale Suprieure y de la ENA, alto funcionario de Estado de Francia, escritor y politlogo, profesor de filosofa de educacin secundaria, encargado de cursos en relaciones internacionales en la Universidad de La Reunin. Es autor de cinco libros, entre ellos Aux origines du conflit isralo-arabe, L'invisible remords de l'Occident, y de cientos de artculos.

Fuente: https://www.legrandsoir.info/quand-un-colonialisme-en-cache-un-autre.html

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora yRebelin comofuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter